Mostrando entradas con la etiqueta Pepe Mel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pepe Mel. Mostrar todas las entradas

24 oct 2017

Un cruel abandono para una llegada merecida



Cristobal Parralo llegó al Dépor hace algo más de un año para hacerse cargo del filial, que por aquel entonces militaba en Tercera División. Su contratación vino acompañada de la de algunos futbolistas foráneos, algunos de ellos viejos conocidos de la etapa del entrenador en el club de formación de Damm y su primera temporada acabó con un ascenso merecido después de varias temporadas de infructuosos intentos, pero no fue fácil: El inicio de curso presentó dificultades y ciertas críticas (hubo quien dijo que se había traicionado a los chavales de la casa trayendo a gente de fuera que no daba el nivel), pero una vez llegado el segundo tramo de la temporada todo comenzó a ir rodado: Parralo supo acoplar al equipo a esa mezcla de cantera autóctona y necesarios puntales importados de otros clubes y alcanzó ampliamente unos puestos que permitieron al Fabril llegar a la promoción y alzarse con el ascenso a 2ªB.

Este curso comenzaba con cierta incertidumbre para el filial blanquiazul, como pasa con cualquier debutante en una nueva categoría. La política de fichajes buscó reforzar al equipo con bastante experiencia para no sufrir en una división tan complicada como la 2ªB, y se recurrió a recuperar a antiguos productos de Abegondo (Luis, Romay...) junto a promesas que ya habían contrastado su nivel en la categoría en otros filiales. Había mimbres para intentar no sufrir, pero el inicio de temporada superó todas las expectativas posibles. El equipo consiguió hasta hoy 8 victorias de 10 posibles con una solidez impropia de un equipo novato, estableciéndose en la primera posición de la tabla durante varias jornadas.

¿Cómo jugó su Fabril? 

Si algo caracteriza al hasta ahora equipo de Parralo es la calma y la concentración, algo muy poco habitual en un filial donde la juventud y el ímpetu suelen imponerse a casi todo lo demás. El técnico andaluz supo entender a la perfección las ventajas de trabajar con un filial (mayor capacidad de conseguir atraer a jugadores con talento que equipos que no pueden ofrecer el paso a categorías superiores, ganas de triunfar de sus pupilos...) con las desventajas (inexperiencia de sus futbolistas, bajas habituales de piezas clave debidas a movimientos entre primer y segundo equipo...) y formó un bloque en el que todos saben sumar y en el que siempre existe alguien en el campo que sabe aportar calma a la marabunta.

Todo parte de una solidez en defensa que hace pasar muy pocos apuros al equipo. Tan solo 5 goles encajados en 10 encuentros son muy pocos, y es que el asentamiento de Fornos como un jugador que supo ganar galones con el paso de los años y un One que está siendo una de las grandes revelaciones de la temporada como un jugador que aporta mucho en el juego aéreo y al corte hicieron dar un salto de calidad defensiva muy importante. El equipo tiene orden atrás y una organización de tareas muy concreta que hace que todo suela funcionar sin problemas. Además, la seguridad en portería que ofrece Àlex Cobo (cuyo progreso desde su llegada al Dépor es palpable) da un plus importante y otorga puntos.

En cuanto al ataque, si bien es un jugador que no siempre puede jugar debido a su alternancia con el primer equipo, todo empieza en Edu Expósito. Un futbolista inteligente que sabe mover el juego del equipo y emplearse en tareas tanto defensivas como de creación y que junto a Queijeiro (o Carlos López, que con su trabajo defensivo libera mucho más a Expósito hacia labores de organización) se complementa de manera sencilla en un centro del campo que hace y deja hacer a los compañeros. 

Los hombres más adelantados forman también una maquinaria que funciona a la práctica perfección. Uxío es un delantero centro de poderío aéreo y con un juego de espaldas brillante, capaz de dominar cualquier balón dividido en sus dominios y darlo al compañero que llegue de frente para que pueda hacer daño, capacidad que suele aprovechar Romay (cuya calidad es un lujo en la categoría) para recibir y buscar romper líneas hacia cualquiera de los dos extremos. Pinchi y Galán saben explotar sus bandas llegando y también aprovechando segundas jugadas para hacer daño. 

Las claves, en definitiva, se basan en la solidez, en un estilo de juego pragmático pero con alternativas necesarias cuando el partido se atasca y una distribución de responsabilidades que hace que todo el mundo esté siempre enchufado. Esto último es algo que se ve perfectamente si se echa un vistazo al aspecto goleador y se ve que los 17 tantos anotados hasta ahora están muy distribuidos entre un total de 10 jugadores. Además, tampoco se puede despreciar el hecho de que Cristóbal supo manejar una plantilla numerosa haciendo que casi todos sus jugadores sepan rendir cuando el equipo lo requiere. En las últimas jornadas existieron bajas muy importantes cuya ausencia fue minimizada por futbolistas que supieron rendir haciendo que la racha triunfal no se viera cortada. 

¿Idoneidad de la llegada de Parralo al primer equipo?

La pregunta es difícil de contestar. Lo que está claro es que el trabajo del técnico en el filial merece el premio de la subida al Dépor, pero puede que mi percepción de la situación vaya encaminada a hacerlo de manera diferente a la que se produce hoy. 

Para empezar, hablaremos del cruel abandono: El Fabril estaba funcionando a la perfección en la actualidad, mostrándose como un bloque muy unido y anímicamente fuerte y que ve cómo ahora su máximo responsable deja el proyecto de manera precipitada. En el fútbol base los jugadores suelen valorar mucho la figura del técnico y asociarla a sus éxitos, y la marcha de Cristobal puede ser un jarro de agua fría sobre un proyecto que estaba pasando por su mejor momento y que hacía soñar con mayores cotas que la simple salvación. Hablar de un ascenso a segunda serían palabras mayores, pero pelear por entrar en el play-off suena como algo plausible teniendo en cuenta que pasado un cuarto de la competición las cosas marchan muy bien. Habrá que confiar en que quien llegué a sustituirlo (presumiblemente Manjarín, quien conoce a los futbolistas tanto como Parralo) sepa continuar el trabajo en la misma línea.

En segundo lugar, hablemos de la llegada merecida: Es evidente que el técnico merece el premio por su trayectoria en el club, pues las cotas alcanzadas son muy meritorias. No obstante, cuesta creer que el momento sea el idóneo, pues llegar en un momento en el que el equipo se muestra roto dificulta bastante la tarea del técnico y hace que un novato en la categoría, como es el caso, se enfrente a los lobos desde el primer momento y con muy poco tiempo para coger la sartén por el mango. Llegar ahora significa caer al fango desde el inicio y tener escaso margen de maniobra, y eso es algo para lo que hay que tener mucho callo, mucha suerte o mucha personalidad. El técnico demostró que tiene personalidad, pero el riesgo sigue estando ahí. Subir al primer equipo puede significar quemar el inicio de su andadura como entrenador en la máxima categoría si la situación le supera, algo que no está fuera de la lógica debido a que ni la plantilla está hecha a su medida ni tiene tiempo para trabajarla lo suficiente antes de enfrentarse a su primera prueba de fuego que llegará en tan solo dos días. En mi opinión, la solución más prudente habría sido contratar a un técnico de experiencia en estas lides hasta final de temporada y prometer a Cristóbal el puesto a partir de verano, aunque soy consciente de que es complicado contratar a un técnico sin darle la opción de seguir si cumple objetivos.

Sea como sea, el relevo era necesario debido a que nada estaba funcionando en el Dépor de Pepe Mel. A partir de hoy la suerte está echada y veremos si el equipo es por fin capaz de sacar rendimiento a una plantilla que por nombres parece estar capacitada para luchar por algo más que evitar el descenso.

Un puzle con piezas descolocadas



Ayer en Riazor el Dépor volvió a exponer todos sus males, todas esas debilidades que lleva dejando ver desde hace ya demasiado tiempo en una sangría que nadie es capaz de parar y que se encamina, si no se le pone remedio, hacia un fracaso cuya magnitud esta todavía por ver. El Girona ganó su primer partido fuera de casa en la máxima categoría después de seis jornadas consecutivas sin sumar los tres puntos, y el equipo coruñés dejó escapar de Riazor una vida que en la jornada 38 puede hacerles llevarse las manos a la cabeza. Ocho puntos en nueve encuentros es un bagaje que no invita al optimistmo.

Jornada tras jornada da la sensación de que Pepe Mel no está sabiendo utilizar sus piezas, pues la idea de juego no encaja para nada con los futbolistas clave. El estilo hace sufrir a los jugadores de más talento, pues se da predominancia a un juego rápido y que busca las bandas como fin para acabar en centro, y Lucas no es un delantero que se sienta cómodo esperando en el área. El coruñés destaca por dos cosas: por participar en la jugada creando superioridades con toques puntuales o rompiendo y por dar frenetismo en los últimos metros cuando tiene espacio para desequilibrar a las defensas. Es un jugador que por características no suele estar en el área cuando el ataque llega rápido a línea de fondo, con lo que basar el juego en hacer daño por los flancos y centrar el balón con prontitud es banal. A Lucas le gusta adentrarse en el área con el balón en su posesión, no pelear el remate por alto.

Más de lo mismo pasa con Çolak (y su ostracismo está en parte relacionado con la incapacidad de Lucas para ser determinante esta temporada, pues podrían formar una asociación perfecta), que ve cómo su capacidad para aportar pausa y romper líneas se ahoga en la más absoluta nada cuando lo que busca el equipo es achicar balones hacia las bandas. No se recuerda un partido este año en el que el turco tuviera influencia, y no todo se puede achacar a su habitual apatía. Mel no está sabiendo utilizar a Emre igual que no está sabiendo utilizar a Lucas, y eso es un lujo que no se puede permitir el Depor, pues son sus dos únicos hombres con capacidad real para decantar partidos.

Un futbolista que sí está sabiendo usar el técnico del Dépor es Fede Cartabia, pues llegar con prontitud a su posición le deja tiempo para pensar e irse al centro cuando la línea defensiva rival está todavía reajustándose, pero viendo su alineación ayer cuesta saber si su buen rendimiento esta temporada está siendo coyuntural o si realmente Mel lo utiliza sabiendo que le da una ventaja a su juego. Ayer el argentino no brilló, y era fácil teorizar antes del partido que sus condiciones no eran las ideales para el juego contra un equipo de tres centrales, al menos no más ideales que las de otras opciones disponibles. Debido a las condiciones de la defensa del Girona, alineando un trío de defensas flanqueados por dos carrileros, me quedaros las ganas de ver desde el inicio a una doble punta formada por Andone y Lucas con Emre por detrás y renunciar a los extremos puros, pues tanto Cartabia como Valverde son dos jugadores con tendencia a irse hacia dentro cuando poseen el balón, y eso no es la mejor opción en ese contexto. A una defensa de tres puede hacérsele mucho daño por velocidad aprovechando espacios a sus espaldas o cayendo a banda desde el centro, pues se obliga a desplazar marcas y se crean huecos. Son acciones que tanto Florin como Lucas tienen entre las mejores de su repertorio, y tener a dos compañeros en banda coarta libertad de movimientos para realizar dichas acciones. Cartabia sabe crear superioridades contra defensas más compactas, pero el de ayer no parecía el encuentro idóneo para su fútbol, y no consiguió ser útil como en otras fechas.

Los partidos del Dépor contra rivales directos por la permanencia suelen acabar con esa sensación de que el partido podía haberse decantado hacia cualquiera de los dos lados, y es normal. Los futbolistas que compiten por objetivos iguales tienen niveles muy similares y saben jugar al fútbol lo suficientemente bien para competir partidos a gente de su misma enjundia, pero es en ese contexto, en el que el equipo está disputando de tú a tú el encuentro, cuando necesitan un golpe de pizarra que cree superioridades tácticas para dar estocadas. Y esta temporada Pepe Mel perdió la práctica totalidad de esos duelos de pizarra, y los que ganó fueron sin demasiada lucidez. Ayer Gil Manzano no estuvo para nada acertado, pero de la misma forma que se inventó un penalty de Albentosa también fue totalmente severo a la hora de compensarlo con un rigurosísimo penalty pitado en los albores de la segunda mitad que acabó transformando Lucas. Si bien no se puede obviar que permitió al Girona irse al descanso en superioridad, también es cierto que tampoco se puede utilizar como excusa clave: cuando el partido estaba en tablas fue el Girona el que supo dar el hachazo final.

Da la sensación de que el equipo no encuentra apoyo desde fuera del césped para sacar adelante situaciones desfavorables, en cada final de partido es habitual ver a los futbolistas intentando tirar de espíritu y frustrándose cuando ven que no funcionan las cosas para acabar corriendo como pollos sin cabeza temiendo un gol en contra que sentencie el partido a favor del rival. Echar toda la culpa encima del entrenador es una tontería, por supuesto, es algo que existía antes de la llegada de Mel, pero simplemente no supo arreglarlo en ningún momento. La idea de juego, como dije, no encaja con los futbolistas clave y tampoco otorga comodidad en el campo al conjunto, y jornada tras jornada nos limitamos a ver a un equipo que no sabe ganar partidos y que cuando lo hace no convence. Cuando un técnico tiene un ultimátum sobre su cabeza a veces es positivo y quizás en ocasiones salga bien, pero cuando lleva más de uno el dirigente ha de saber que lo único que está haciendo es intentar reanimar un cadáver. Pepe Mel no debería seguir ni una jornada más al frente de un equipo al que no supo dar vida y no porque la culpa de todo sea suya, sino porque simplemente no supo hacer que funcionara lo que tiene y el rendimiento fue en todo momento muy inferior a los nombres. La sangre nueva nunca garantiza el éxito, pero lo malo conocido en el fútbol nunca es la mejor opción. El Deportivo no tiene carácter, y eso es lo que marca la diferencia entre los que sacan la papeleta hacia adelante y los que se quedan por el camino.

24 sept 2017

El timón no marca un rumbo


 Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

El Dépor volvió hoy a encajar un gol en los primeros 5 minutos de partido, algo que ya ocurrió 3 veces en los 5 encuentros de esta temporada (cabe recordar que dos de los 4 goles recibidos ante la Real llegaron antes de este tempranero minuto). Esta pésima estadística se hace todavía más abultada si tenemos en cuenta el período completo desde que Pepe Mel llegó al banquillo del Dépor la pasada campaña (ocurrió ante Osasuna, Real Madrid y Sevilla), haciendo un total de 6 ocasiones en un total de 20 partidos de Liga. Si echamos un vistazo a esta estadística durante la etapa de su predecesor, Gaizka Garitano, esto nos arroja que en la etapa del técnico vasco el equipo coruñés sólo concedió un gol antes de este minuto en una ocasión (Eibar) en los 24 partidos ligueros que dirigió.

¿Es esto culpa del entrenador?  ¿Es un hecho casual? Pues bien, la respuesta a ambas preguntas es
tá llena de matices. Para empezar, es evidente que en los primeros minutos es donde se comienzan a desvelar las intenciones de cada equipo y donde ambos conjuntos implicados están a la expectativa. Son momentos donde los jugadores suelen estar más motivados y centrados en el encuentro para empezar con buen pie, pero en vista de las estadísticas es evidente que algo raro pasa con este Depor de Mel en ese aspecto. Está claro que en cinco minutos o menos apenas da tiempo a desarrollar demasiado fútbol de pizarra para desgastar al rival y que mucho de lo que ocurre en esos minutos tiene que ver más con la mentalidad de los presentes en el césped que con la táctica. No obstante, y aunque sea posible que parte de la culpa se le pueda echar a los jugadores, no deja también de ser cierto que ha de verse al técnico como una especie de profesor. Cuando el alumno no está centrado en la clase en momentos puntuales la culpa suele ser del estudiante, pero cuando las faltas de concentración se producen con una asiduidad pasmosa hay que ver si las lecciones están convenientemente impartidas. 

Es díficil creer que la explicación a que once futbolistas de Primera División no sean capaces de saltar al campo con la cabeza puesta donde deben es que son unos puros inútiles en lugar de que quizás no estén comprometidos con la causa que han de defender (o cualquier otra razón que se pueda aparecer en la mente del opinador). Con lo expuesto aquí, se deja entrever un poco la respuesta a la segunda pregunta formulada anteriormente: sin duda es un hecho que tiene una componente de casualidad, pero también es evidente que no se puede explicar de manera tan sencilla. Este equipo no sólo encaja goles muy pronto con asiduidad, sino que además no suele saber reaccionar hasta bien entrada la segunda parte. Algo pasa, lo más sensato no parece pensar que la plantilla no tiene calidad, pues la mejoría respecto al año pasado parece notable.

En la actualidad el Depor dista mucho de ser un equipo, siendo más bien un grupo de futbolistas que hacen cosas vistiendo la misma camiseta. Por mucho que el entrenador diga tras cada partido que se vieron motivos para la esperanza, el mecanismo de juego no va mucho más allá de Schär lanzando balones medidos hacia campo rival, Andone o Lucas corriendo detrás de ellos, Valverde intentando tirar de descaro cada vez que le llega el balón de manera casual, Luisinho arrancando desde atrás para probar el centro o Cartabia probando la jugada individual con mayor o menor suerte. Ese conjunto de acciones a priori no demasiado conexas sonarán a todo espectador habitual de partidos del Dépor como las variantes más habituales que se pueden ver del conjunto blanquiazul en el terreno de juego. Tras cinco encuentros, al menos yo no consigo desentrañar a qué se juega en la pizarra del entrenador, y da la sensación de que los jugadores tampoco lo tienen claro.

¿La situación actual es culpa exclusiva del entrenador? Ni por asomo. ¿Consiguió el entrenador hacer que esta plantilla funcionara en algún momento de la temporada? Tampoco puede decirse que sí, más allá de algunos minutos buenos contra el Real Madrid. A día de hoy, la afición de Riazor no vio jugar bien (ni tan siquiera mal...) a su equipo en lo que va de temporada, y a pesar de que el Depor ganó el partido contra el Alavés ese encuentro no fue más que un intercambio de golpes torpes entre dos boxeadores casi noqueados que bien pudo haberse llevado cualquiera. Actualmente no veo motivos para continuar un proyecto deportivo que no acaba de dar con la tecla y que en ningún momento ilusionó. El Depor de Mel no funciona desde aquella sorprendente victoria contra el Barça cuando nadie la esperaba, y eso sólo fue flor de un día. 

Quizás me equivoque y a partir del próximo partido vemos una máquina de fútbol con Pepe Mel al mando que lleve al equipo blanquiazul a disputar competiciones europeas la temporada próxima, pero mucho me temo que eso no pasará fuera del ámbito onírico. Hasta la fecha, este Dépor no otorgó ni un solo motivo para la esperanza o la confianza, y eso es algo que pudimos ver todos y cada uno de los que asistimos atónitos a cada uno de los partidos. Bueno, todos menos uno, pues el técnico blanquiazul insiste rueda de prensa tras rueda de prensa en que se está avanzando en el buen camino. Personalmente me gustan los entrenadores sinceros y capaces de reconocer sus errores y me horrorizan aquellos empecinados en que lo hacen todo bien. Puede ser raro, pero la sensación que me da alguien que dice que las cosas van bien cuando todo va mal no es la de alguien confiado en sus posibilidades, sino la de un simple necio. Si Mel continúa a cargo del banquillo, su suerte será la nuestra, pero lamento decir que mi confianza en su labor en este justo momento es nula.

30 ago 2017

La cuenta atrás del Depor



  Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

Quizás sea alarmista decirlo a estas alturas de la temporada, pero el Depor se encuentra ahora mismo en una situación muy delicada con dos días como plazo máximo para solucionarla. Este alarmismo está justificado, pues si nos paramos a analizar la plantilla podemos ver que estamos ante un grupo en el que fallan unos mimbres clave para garantizar la tranquilidad durante esta temporada.

Existen tres puntos clave que muestran signos de debilidad. Dos de ellos son conocidos: la portería y el gol. No obstante, creo que existe un problema más preocupante todavía, y está en la medular. El Depor mostró en este inicio de Liga tener un mediocampo totalmente descompensado y falto de jugadores que sepan unir fases. Tampoco es un mediocampo que en conjunto sepa equilibrar las transiciones, lo que hace que las pérdidas de balón sean más frecuentes de lo deseable. A día de hoy el gran debate está en si hace más falta un portero o Lucas, pero lo cierto es que ponerle solución a este vital detalle (pues es lo que marca la diferencia entre poder jugar al fútbol o simplemente echar balones fuera del campo propio con la esperanza de que tus delanteros cojan alguno) me parece el mayor de las preocupaciones que debería tener el club a día de hoy. Por suerte, en este aspecto tenemos todavía algo a lo que agarrarnos: la incógnita sobre si Fede Valverde puede llegar a ser el jugador que aporte a esa posición los mecanismos clave para conseguir una mejor canalización del juego entre la linea defensiva y la delantera. 

¿A qué puede jugar Mel sin centro del campo? Con la plantilla actual, mucho me temo que a nada. Especialmente preocupante fue su renuncia manifiesta al balón en el partido contra el Levante, en el cuál se recurrió al balón largo durante prácticamente todo el partido cuando el único jugador de la ataque con condiciones para jugar a eso era Florin Andone. Echar mano de ese recurso durante todo el partido relegó a la intrascendencia a Emre y Cartabia, incapaces de jugar a eso por condiciones físicas y por estilo de juego. 

Yo lo tengo claro, si Lucas no puede llegar al Depor, mi apuesta estaría en un futbolista capaz de solventar los problemas de construcción del Depor. Existe un overbooking evidente de mediocentros en plantilla, pero casi todos tienen condiciones terriblemente similares. El sentido común dicta que no se puede tener una plantilla con 5 mediocentros y querer traer otro (de hecho estoy seguro de que no pasará), pero echar un vistazo a los jugadores de ataque con los que cuenta el equipo deja claro que no es una plantilla apta para jugar al pelotazo y el problema de la medular es más grave de lo que puede parecer. Si no se consigue solventar esta falta de juego, el equipo parece estar condenado a sufrir de manera abundante.

Por otro lado está el aspecto de la portería. Es innegable que el año pasado no estaba bien cubierta y este año está todavía peor, pues más allá de reforzarla se perdió uno de sus activos. El Depor tiene dos porteros de profesionalidad innegable, pero lo cierto es que ninguno de ellos sería titular en la amplia mayoría de los equipos de la Primera División actual. No obstante también es cierto que, dejando aparte eso, Rubén demostró ser un portero correcto y la carencia de un guardameta que dé puntos por sí mismo siempre se puede minimizar con disciplina defensiva.

En otro orden de cosas, algo que no tiene solución posible si se carece de él es el gol. Un jugador tocado por esa habilidad de mandar el balón al fondo de la portería cuando le llega la oportunidad es un recurso por el que se pagan muchos millones en el fútbol actual y que el Depor no tiene. No vamos a dudar en ningún momento de las capacidades de Andone, uno de los jugadores de más nivel de la plantilla, pero es cierto que no es un killer. Es un jugador capaz de crearse por sí mismo un número increíble de oportunidades, pero no tiene tanta facilidad para llevarlas a acabar al fondo de la portería. Un equipo que lucha por lo que buscan luchar los coruñeses este año (salvarse con tranquilidad y sin agobios) tendría en un cazagoles un recurso muy valioso para conseguir el objetivo.

En ese contexto, Lucas lleva apareciendo prácticamente desde que se fue como la opción deseada por la dirección deportiva y la afición. Es un jugador que se adecua perfectamente a ese estilo de juego inexistente de este Depor de balones para arriba y confianza en que los recoja alguien para correr hacia área rival. El ahora mismo futbolista del Arsenal demostró en Coruña que sabía jugar a eso, y poder asumir sus servicios conllevaría hacer efectiva la única opción del Deportivo de hacerse con un delantero Top 5 de España, algo que haría subir varios escalones al equipo. Ningún plan B para el ataque sería efectivo, ninguno de los nombres que suenan más allá de Lucas Pérez asegura gol. El contexto del Depor es delicado, y a dos días del cierre de mercado y teniendo en cuenta los esfuerzos centrados en su figura, sólo se puede describir de esta coyuntura de una manera: Lucas Pérez o barbarie.