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8 nov 2023

La colaboración de Eric Cantona en el videoclip de 'Once', de Liam Gallagher


Eric Cantona siempre tuvo una personalidad particular. Ya en sus tiempos como futbolista dejó momentos recordados por su excentricidad, como su famosa patada voladora a un aficionado y su inclasificable rueda de prensa posterior

Una vez retirado, el francés siguió siendo fiel a sí mismo y, aunque ya más alejado de los focos que cuando jugaba al fútbol delante de miles de personas cada fin de semana, cada una de sus apariciones y anécdotas sigue dando que hablar. Es bien sabido, además, que una de sus pasiones de los últimos años es la interpretación y en las últimas décadas fue dejando a sus espaldas una filmografía bastante amplia en la que destaca la entrañable 'Buscando a Eric', de Ken Loach.

Dentro de su mundo interpretativo, una anécdota curiosa se desarrollo a raíz de la canción Once, que Liam Gallagher publicó en 2019. El antiguo cantante de Oasis canta en ella sobre los buenos tiempos y homenajea la época en la que la relación con su hermano era todavía buena y les llevó a convertirse en uno de los grupos más importantes de los años noventa.

En una entrevista dada a raíz del estreno del videoclip de la canción, en el que aparece Cantona como protagonista, Gallagher explicó cómo fue el proceso en el que consiguió convencer al exfutbolista para que colaborara en su proyecto, evidenciando que Cantona sigue siendo genio y figura. En el siguiente vídeo se puede escuchar la anécdota, contada con el particular humor (y acento) inglés del cantante:


4 nov 2020

El futbolista expulsado por decir su nombre


 

Dean Hulme saca la tarjeta roja a un confuso Sanchez Watt

 

Herschel Sanchez Watt es un futbolista inglés cuyo nombre sonaba con fuerza hace unos diez años como uno de los jugadores más prometedores de la cantera del Arsenal. Debutó con el primer equipo anotando un gol con 18 años en un encuentro de League Cup ante el West Brom y completaba el trío de grandes esperanzas para el futuro gunner junto a Jack Wilshere y Theo Walcott. Un trío que finalmente acabó quedándose bastante lejos de lo esperado especialmente en el caso de nuestro protagonista, del que Wenger llegó a hablar maravillas elogiando su estilo de 'futbolista de la calle'.

Sanchez Watt no consiguió mantenerse en la élite y tras la temporada de su debut con el Arsenal (con el que nunca llegó a jugar un partido de Premier League) encadenó una ristra de cesiones a equipos de categorías inferiores, especialmente de League One, sin lograr especial relevancia salvo en el Leeds, donde consiguió un ascenso a la Championship y extendió su cesión durante un año más para jugar en la segunda categoría del fútbol inglés todo lo que sus lesiones le permitieron. Una vez acabó esa temporada volvió a encadenar varias cesiones a equipos de League One y League Two hasta que se desvinculó del Arsenal definitivamente para fichar por el Colchester, en el que consiguió cierta regularidad antes de irse a probar suerte a la India en 2015 (coincidió brevemente con Carlos Marchena en el Kerala Blasters). Tan solo un año después volvió a su país para adentrarse ya en eso a lo que los ingleses llaman 'non-League Football'. A pesar de tener sólo 26 años, Sanchez Watt se vio relegado a olvidar su prometedor pasado y jugar en el fútbol no profesional.

Fue en esta última y modesta etapa, mientras jugaba un partido de liga con el Hemel Hempstead Town en marzo de 2018, cuando ocurrió la razón de ser de este artículo. El equipo de Watt disfrutaba de un marcador favorable frente al East Thurrock cuando el jugador perdió tiempo, lo que provocó que el árbitro se acercara a él y le sacara una merecida tarjeta amarilla. Como en la National League los futbolistas no llevan el nombre junto al dorsal el colegiado le preguntó cómo se llamaba, a lo que Watt (fonéticamente idéntico a 'what') respondió sin problemas. El único inconveniente fue que el árbitro lo tomó como una provocación, pues se dejó llevar por la fonética y la conversación absurda que sobrevino tras la pregunta fue similar a la siguiente:

—Watt

—What?

—Watt

—What?

—Watt

Después de preguntarle esas tres veces por su nombre sin entender que el futbolista le estaba respondiendo adecuadamente, el colegiado se hartó y le enseñó sin miramientos la tarjeta roja harto de lo que él interpretó como una gravísima burla. El ex jugador del Arsenal no se podía creer lo que estaba pasando e incluso el community manager de su club mostraba serias dudas sobre lo que ocurría en el campo. No fue hasta que el capitán del Hemel Hempstead, Jordan Parkes, intervino para explicarle al árbitro que no es que le estuviera provocando sino que había tenido la mala suerte de apellidarse así, cuando la situación pudo desenredarse y la tarjeta roja fue revocada para volver a la amarilla original. 

Tras eso, las explicaciones del árbitro a la zona de banquillos, las risas y el pudor de un árbitro del que Watt dijo que no le había vuelto a dirigir la palabra en todo el partido. Un Watt que vivió así, en un modesto campo de Hertfordshire, el momento más destacado de una carrera que en un primer momento aspiraba a otro tipo de cotas y que actualmente, con 29 años, está en un punto muerto desde que el pasado mes de enero se quedó sin equipo tras abandonar el Wealdstone.

31 oct 2020

El portero histórico al que preguntaron por su propio partido


En febrero de 2015, en la víspera del derby de Merseyside que se disputaría unos días después en Goodison Park, el reportero de la BBC Stuart Flinders salió a la calle a preguntar a transeuntes de cierta edad si recordaban el Everton - Liverpool de FA Cup que se disputó en ese mismo estadio el 11 de marzo de 1967.

Mientras Flinders realizaba su trabajo se encontró en su camino con un hombre de unos setenta años y, pensando que era un candidato ideal, se detuvo a hablar con él. El hombre respondió a la primera pregunta del periodista con un dato que este nunca se habría esperado:

 —Me preguntaba si recuerda el derby de 1967 en la quinta ronda de la FA Cup

—Claro. Lo jugué

El reportero estaba entrevistando ni más ni menos que al portero titular del Liverpool en aquel encuentro, Tommy Lawrence, que visiblemente ilusionado le narró sus recuerdos de aquel partido mientras Flinders le hacía más preguntas con notable emoción por la casualidad.

 



El ex futbolista, que por aquel entonces tenía 74 años, fue el ocupante habitual de la portería del Liverpool de Shankly durante la década de los 60 y vistió (en casi 400 encuentros) los colores del club red durante más de una década, entre 1957 y 1971, año en el que se fue a los Tranmere Rovers para retirarse tres temporadas después.

Lawrence en su etapa como portero del Liverpool

Lawrence fue, a instancias de Shankly, un portero adelantado a su tiempo. El rol que jugaba bajo las órdenes del emblemático entrenador red era el de tender a posicionarse (como es bastante común en algunas pizarras modernas) más alejado de la portería de lo que era habitual en aquella época, situándose en una posición que le permitiera apoyar a los defensas en el corte de ataques rivales antes de acercarse a su meta y facilitando la presión adelantada de su equipo.

El portero se perdió tan solo un puñado de partidos de liga entre 1963 y 1969, años en los que fue indiscutible antes de perder la titularidad en favor de un joven Ray Clemence que daba sus primeros pasos antes de convertirse en la leyenda del club que acabaría siendo.

Lawrence se retiró en 1974 para volver a trabajar en la fábrica de cable de Warrington de la que su contrato con el Liverpool le había sacado con tan solo 17 años y se apartó de las luces del fútbol para siempre, o al menos hasta que algo más de 40 años después una casual entrevista recordó su nombre e historia a los aficionados ingleses. Lawrence falleció poco después, en 2018, recibiendo el homenaje de Anfield en la previa de un partido de Premier contra el City el 14 de enero de ese año.



10 nov 2017

Raymond Domenech y la astrología


 
El banquillo de la selección francesa perteneció a Raymond Domenech desde 2004 hasta 2010, llegando al puesto después de un periplo de más de una década al frente de la selección sub 21 del país. El combinado galo necesitaba un lavado de cara ante el ocaso de su generación más gloriosa y eligió al técnico que mejor conocía a las nuevas generaciones del país para efectuarlo.

Domenech fue siempre un entrenador peculiar, y a lo largo de su carrera se encuentran sucesos como la convocatoria de Claude Makélélé para disputar la EURO 2008 cuando el por aquel entonces jugador del Chelsea se había retirado del fútbol internacional dos años antes, las continuas disputas con los pesos pesados del equipo que le llevaron a una situación insostenible que le estalló en la cara durante el Mundial 2010 o sus continuas decisiones extravagantes. Consiguió llevar a la final del Mundial 2006 al combinado nacional, pero a partir de ese momento no fue capaz de hacer funcionar nada en Francia y podría decirse que en los últimos años en el cargo se convirtió en el seleccionador más custionado del mundo: pocos entendían cómo seguía al frente del equipo teniendo en cuenta sus resultados y las tensiones generadas en el vestuario.

A pesar de todo, lo más sorprendente del técnico francés fue su amor declarado por la pseudociencia de la astrología. De hecho, su creencia en esta infundada disciplina fue el comienzo de sus polémicas internas con las estrellasmdel equipo, pues ya en el Mundial de 2006 sorprendió dejando fuera de la convocatoria a dos de sus mayores referentes: Ludovic Giuly y Robert Pirès, que venían de hacer grandes temporadas con Barça y Arsenal respectivamente.

¿A qué se debían estos sorprendentes descartes, que conllevaron la primera convocatoria de Ribèry con Les Bleus? Según el propio técnico reconoció en la televisión de su país, todo tenía que ver con la astrología: consultaba el zodíaco de sus futbolistas antes de realizar cada una de sus convocatorias, manifestando además que existían algunos signos zodiacales a los que vetaba por verlos poco beneficiosos para el grupo. El propio Pirès manifestó tiempo después su indignación reconociendo que el entrenador creía que los escorpio creaban mal ambiente y por ello sus opciones de volver al combinado nacional habían sido nulas.

El hecho de que la astrología sea una disciplina sin ningún tipo de base científica que apoye su veracidad explica que las decisiones tomadas por el técnico le llevaran al fracaso tanto en la EURO 2008 como en el Mundial 2010, en el que además perdió el control del vestuario y sus problemas con Nicolas Anelka dieron la vuelta al mundo. 

Tras esta etapa como máximo responsable deportivo del fútbol internacional francés, de la que salió muy quemado, decidió (o quizás decidieron por él, al no hacerle ofertas interesantes) alejarse de los banquillos de primer nivel y se dedicó simplemente a dirigir algunos equipos de base de modestos clubes franceses y, en la actualidad, ejerce como seleccionador de la región de Bretaña, ajena al fútbol FIFA.

9 nov 2017

La memoria de Marcelo Gallardo



Marcelo Gallardo es el actual DT de River Plate y uno de los futbolistas más importantes de la historia reciente del club Millonario. Criado en la cantera riverplatense y llamado a Europa para defender la camiseta del Mónaco durante varios años (1999-2003), el futbolista argentino acabó volviendo a River en 2003, pasando allí 4 años antes de regresar a Francia para jugar en el PSG.

En aquella segunda época en el club franjirrojo  le sobrevino una anécdota que difícilmente será olvidada en su ámbito familiar. Durante una entrevista para El Trece TV en 2006, el presentador aprovechó el motivo del inminente nacimiento de su tercer hijo para preguntarle acerca de sus vástagos. Cuando comenzaron a hablar de los nombres de todos ellos, el futbolista comenzó a ponerse nervioso al ver cómo había olvidado el nombre de uno de ellos, al que después de titubear por unos segundos acabó por llamar Tomás antes de corregirse y decir el nombre correcto: Matías. 



Matías Gallardo, que actualmente tiene 14 años, fue noticia esta semana por haber debutado en las categorías inferiores del club en el que su padre ejerce tareas de técnico del primer equipo.

20 ago 2017

La Eurocopa que Franco no quiso ganar


Recientemente finalizó la celebración de la última edición del principal torneo de selecciones a nivel Logo oficial de la EURO 1960europeo con la victoria final de Portugal. No obstante, esta edición poco tuvo que ver con la primera de ellas, que tuvo lugar hace ya más de medio siglo. Las ideas sobre crear un campeonato de naciones a nivel europeo comenzaron a mediados de la década de 1920, pero debido al complicado panorama geopolítico del continente en aquel tiempo no fue hasta 30 años más tarde cuando se comenzaron a llevar adelante los trámites necesarios para hacerlo realidad .

La primera de todas las ediciones de este campeonato se disputó en 1960 y, de la misma forma que la que se disputó este año, Francia fue el país encargado de albergar su fase final. El formato era muy distinto a lo que conocemos ahora: Comenzó con 17 equipos (este atípico número se dio debido a que Eire y Checoslovaquia disputaron una ronda preliminar para decidir qué selección se metería entre los 16 elegidos) jugándose la clasificación para la fase final en eliminatorias a ida y vuelta. Serían los 4 mejores los que acabarían entrando en la fase decisiva en territorio galo.

Aquel pionero torneo contó con ausencias destacables, pues la RFA, Italia, Holanda e Inglaterra rehusaron participar en una competición a la que no veían sentido, pero el resto de las grandes naciones sí se decidieron a participar. La primera ronda eliminatoria transcurrió con normalidad, con España clasificándose de manera muy cómoda ante Polonia, con un acumulado de 7-2 tras los dos encuentros. El combinado español, con jugadores como Di Stéfano, Kubala, Luis Suárez o Selección española EURO 1960Gento, se perfilaba como una de las grandes favoritas para levantar la copa, pero en la segunda ronda (disputada por 8 equipos) un hecho insólito ocurrió: el azar llevó a España a emparejarse con la URSS, y el gobierno de Francisco Franco se lo tomó como algo personal.

Con un equipo cuya base estaba formado por el Real Madrid que había conseguido cinco Copas de Europa consecutivas y los añadidos de Kubala y Suárez, ni los más pesimistas podrían pensar que el equipo soviético (a pesar de que llegaban como vigentes campeones olímpicos) podría plantar cara a un conjunto que lo tenía todo para hacer algo grande. No obstante, su propio gobierno fue quien rompió el sueño de aquel soberbio grupo de jugadores. El anuncio de que la selección se retiraría de la competencia se produjo, de manera cruel, el 25 de mayo de 1960, justo dos días antes de que la expedición española emprendiese el viaje previsto al país soviético, gran enemigo del gobierno español después de que se convirtieran en la única gran potencia mundial en ofrecer apoyo activo e incondicional a la causa republicana durante la Guerra Civil.

Los jugadores se sintieron indignados y pidieron explicaciones inmediatas a la Federación, que se limitó a informar de que las órdenes llegaban de arriba. Nadie podría creerse que, a sólo una ronda de entrar en la fase final, asuntos políticos se inmiscuyeran en el trabajo realizado para conseguir alzarse con la victoria en el torneo. Se dijo que Franco no quería exponer a los jugadores a un viaje a terreno hostil, pero quizás la propia normativa de la competición pudo hacer que el orgullo del dirigente se viese herido al saberse obligado a reproducir en territorio español el himno comunista y permitir a los simpatizantes de la selección rival acudir al estadio a entonar sus cantos. El panorama era inaceptable desde su perspectiva, y mucho más teniendo en cuenta que la posibilidad de una derrota existía. De esta forma, el 26 de mayo la Federación anunció a la UEFA en un breve Viñeta soviética prohibición Franco URSScomunicado que su equipo no acudiría a la cita. Se consumaba así la autoeliminación del combinado español.

Las reacciones en el bando contrario no se hicieron esperar. Desde la URSS quisieron sacar rédito político acusando a Franco de cobarde y sumiso, insinuando que se había rendido a las exigencias de sus amos americanos (que toleraban su dictadura a cambio de ciertos privilegios en la península). Con el paso del tiempo y la llegada de la democracia, muchos antiguos internacionales lamentaron aquel incidente que les privó de conseguir el ansiado título, pero ya no había vuelta atrás. La decisión de Franco llevó a la  Unión Soviética a ganar el título y encumbró a Yashin como uno de los mejores porteros de la historia tras su magnífica actuación en la fase final del torneo.

16 ago 2017

El día que Francia fue verdiblanca


  Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

El fútbol de antaño tenía ciertos arrebatos de natural espontaneidad que en la actualidad resultarían Francia Atlético Kimberley Mundial 1978chirriantes dentro de un mundo balompédico milimetrado y casi militarizado en cuanto a rutinas y protocolos. Hace unas décadas existía cierto espacio para los malentendidos sin que pasase nada especialmente grave. No había mofas en Twitter ni nadie se llevaba las manos a la cabeza de manera vehemente cuando algún pequeño error ocurría. Simplemente sucedía y se le buscaba solución para que el balón siguiera rodando.

Algo perfectamente enmarcable entre esos inesperados escollos en el camino sucedió durante el evento por excelencia del fútbol moderno: el Mundial. En su edición de 1978, en tierras argentinas, una mala política de comunicación de la FIFA llevó a un malentendido que acabó con la selección francesa jugando con unos colores que difícilmente podrían asociarse al país galo de alguna manera, por remota que fuese.

Aquella selección francesa no era precisamente la mejor de su historia. Si bien tenía entre sus filas a jugadores importantes como un joven Michel Platini o Marius Trésor, que ejerció de capitán, era una plantilla a la que le faltaba subir un peldaño para poder competir al nivel de las mejores de la época, y no en vano acudía a su primera cita mundialista desde Inglaterra 1966. Se estaba gestando la generación que cosecharía un cuarto y un tercer puesto durante la década siguiente, aunque quedaban por llegar pilares básicos de aquellos logros, como Tigana o Giresse. Pero este artículo no está encaminado a hablar de la deriva seguida por la selección francesa de aquella época, sino de lo ocurrido en el último partido del grupo 1 en el campeonato de Argentina 1978.

El 10 de junio de aquel año se jugaba la tercera y definitiva jornada en el grupo en el que coincidían Italia, Argentina, Francia y Hungría, y las dos últimas se enfrentaban en un partido sin trascendencia, pues ambos países se sabían ya eliminadas del torneo. En ese contexto de cierta apatía y pereza por jugar un partido sin interés más allá del puro juego, se produjo un intercambio de informaciones erróneas entre la FIFA y los equipos, que acabó con ambos conjuntos presentándose en el estadio con camiseta blanca. A pesar de que las equipaciones de ambos equipos eran roja por parte de Hungría y azul por parte de sus rivales, las televisiones en blanco y negro que todavía eran mayoría por aquella época hacían que se debiera tener especial cuidado a la hora de combinar las indumentarias de los equipos rivales, pues había colores diferentes que resultaban difíciles de distinguir entre sí en ese tipo de aparatos, y debido a ciertos errores a la hora de coordinar esto se Francia Atlético Kimberley 1978notificó a ambos conjuntos que se resentaran en el terreno de juego con la equipación visitante, que en los dos casos era de un impoluto blanco.

Ante la imposibilidad de conseguir las equipaciones titulares por parte de ninguno de los dos equipos por la inmediatez del inicio del encuentro, llegó el momento de la improvisación. Entre la expedición francesa surgió la idea de buscar la sede de algún club local que pudiese prestar sus equipaciones como medida de urgencia, y el modestísimo Atlético Kimberley (que a día de hoy disputa la cuarta categoría argentina) acudió a la llamada. Prestaron a los franceses sus equipaciones, de franjas verdiblancas, y el partido comenzó con una hora de retraso, resultando en victoria para los franceses por 3-1, convirtiendo al Kimberley en el primer y único equipo no internacional hasta la fecha cuya camiseta logró una victoria en un partido de un Mundial. 


21 sept 2016

Jan Koller: El goleador que no se dejó golear


 Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

Jan Koller fue uno de los delanteros más carismáticos de la Bundesliga de principios del presente siglo. Desde muy pequeño comenzó a interesarse por el fútbol, y debido a su gran altura (que en edad adulta alcanzaría los 2,02 metros) el puesto de portero fue el primero que sus entrenadores le hicieron ocupar. El futbolista checo jugó en esa demarcación durante bastante tiempo, aunque no sería la que le haría destacar en el fútbol: Años antes de convertirse en profesional, fue reubicado en la punta de ataque y pasó de protector de la portería a letal atacante de la misma.

Con el paso de los años y los goles, Koller se fue convirtiendo en uno de los delanteros más seguidos de Europa. Sus grandes temporadas en la liga belga le valieron para fichar por el equipo en el que se hizo grande, el Borussia de Dortmund, y fue en su etapa en el club alemán donde, por un día, todo aquel tiempo de entrenamiento de portero en su juventud se volvió útil.

Durante la segunda temporada del punta alemán en Dortmund (02/03) y después de que el propio Koller abriese el marcador en un partido de máxima rivalidad en el Olímpico de Múnich contra el Bayern, el Borussia vio cómo sus rivales acababan por remontar el partido al anotar Pizarro el 2-1 en el minuto 67. No obstante, los visitantes no estaban de acuerdo con la legalidad del gol, pues estimaban que había sido en claro fuera de juego. Las enérgicas protestas acabaron con la expulsión del siempre controvertido portero Jens Lehmann cuando su equipo ya había realizado los tres cambios. Ante esa situación, el entrenador Matthias Sammer decidió optar por la única posibilidad que tenía a mano: situar a su delantero, el único con experiencia en el puesto, a defender la portería.

La incógnita sobre si el atacante conseguiría ofrecer una buena actuación cuando todavía quedaban 20 minutos flotaba en el ambiente, pero las expectativas fueron superadas. El Bayern llegó a su meta en repetidas ocasiones, con Koller solventando siempre la papeleta (incluso con alguna intervención de mérito) y ofreciendo seguridad. El checo consiguió mantener la portería imbatida a pesar de que la expulsión de Frings acabó dejando con 9 a su equipo e incluso se atrevió a subir al área rival en un corner, aunque el Borussia no pudo conseguir igualar el partido. En reconocimiento a su labor la revista Kicker le otorgó el premio al mejor portero de la jornada en la Bundesliga.


10 may 2016

Un futbolista profesional de 71 años



  Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

Salvador Reyes fue un importante jugador mexicano de los años 50 y 60. En el equipo de su localidad natal, Chivas de Guadalajara, se convirtió en leyenda imborrable formando parte del 'Campeonísimo' (plantilla que dió al club siete títulos de liga en nueve años) y convirtiéndose, hasta que Omar Bravo le sobrepasó el pasado año, en el máximo goleador histórico del equipo.

Reyes es uno de los mayores ídolos históricos del club, y Chivas quiso ofrecer un reconocimiento tanto a él como a su generación de un modo poco habitual. En 2008, cuando el ex futbolista contaba con 71 años, se le propuso su inscripción en el campeonato mexicano, propuesta que fue aceptada por el delantero. El icono del equipo de Jalisco volvería de ese modo al fútbol en activo portando el dorsal 57, recordando el año en el que consiguió el primer título de su etapa en Chivas.

Si bien su convivencia con el equipo fue testimonial, sí que llegó a disputar un partido oficial de Liga cuando saltó al campo como titular contra los Pumas de la UNAM. El veterano jugador realizó el saque inicial del partido, tocando el esférico en dos ocasiones,¡ y siendo posteriormente sustituido por el que sería el heredero de su trono como máximo goleador del Guadalajara, Omar Bravo. Chava Reyes  entró así en la historia como el jugador más veterano del que se tengan registros en disputar un partido profesional, un mérito que portaría con orgullo hasta su fallecimiento en 2012.

12 sept 2015

El fracasado experimento del Doncaster Rovers


 Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

La temporada 2011/2012 empezaba en la pequeña ciudad de Doncaster con el susto todavía en el Willie McKaycuerpo. La anterior campaña había dejado al modesto equipo de la localidad al borde del descenso a la tercera categoría inglesa al acabar en 21ª posición en Championship, y el nuevo curso dejaba entrever que podría ser el último en la segunda liga del fútbol inglés, a la que habían vuelto en 2008 después de nada menos que medio siglo de ausencia.

Tras sufrir en verano bajas importantes como la de Dean Shiels, y comprobar que las nuevas incorporaciones no eran capaces de dar el salto de calidad necesario para salvar al equipo, el Doncaster Rovers veía como, tras las primeras 7 jornadas, ocupaban el penúltimo puesto de la tabla con un bagaje de un empate y seis derrotas, sólo con el Portsmouth por detrás, pero únicamente porque el Pompey hacía frente a una sanción de 10 puntos debido a su paupérrima situación económica. Con este panorama y la evidencia de que algo había que hacer para salvar la situación, el club comenzó un proceso propio de un jugador de Football Manager en un momento complicado de la partida.

Con Willie McKay, uno de los agentes de futbolistas con más repercusión en Inglaterra, prestando sus El-Hadji Diouf Doncasterservicios, el club comenzó a ver cómo a sus filas llegaban futbolistas cedidos por cortos períodos de tiempo (algo común en el fútbol inglés) o con la carta de libertad y sueldos más cortos de lo esperado, con la particularidad de que gran parte de ellos eran jugadores cuyo nivel era en teoría bastante superior al de un equipo que luchaba por salvarse del descenso a la tercera categoría nacional. Tal era el desfile de jugadores de calidad contrastada que el propio McKay comentó en noviembre de 2011 que si conseguían mantener durante buena parte de la temporada a algunos de aquellos jugadores podrían fácilmente optar al play-off de ascenso.

De esa forma se sucedieron fichajes que iban y venían según el tipo de contrato firmado, como el de Hérita Ilunga, Pascal Chimbonda, Chris Kirkland, Frédéric Piquionne, Habib Bèye, Marc- Antoine Fortuné o El-Hadji Diouf, siendo este último el más sonado. De esta forma, se consiguió hacer llegar al club una buena cantidad de futbolistas de nivel alto para la categoría, algunosDiouf Chimbonda Doncaster de los cuales firmaban contratos para todo el año y otros (la mayoría) simplemente para unos meses. Se formó así un equipo con estrellas de usar y tirar, en el que se buscaban recambios de forma rápida y sin grandes contratos. 

El experimento, si bien puede funcionar en videojuegos del ámbito de la dirección deportiva, salió rematadamente mal en la realidad. Es habitual ver como equipos de Premiership acuden a cesiones de corto plazo o jugadores libres para rellenar el fondo de armario con jugadores de equipo, pero en Doncaster se intentó ir cambiando las piezas clave de manera continuada durante la temporada, y no resultó. El club bajó finalmente como colista de la categoría después de ganar sólo 8 partidos y acabar con una diferencia de goles de -37, dando por finiquitado el experimento de McKay. Aunque los Rovers consiguieron regresar al año siguiente, su nueva etapa en Championship duró sólo un año, antes de regresar a la League One donde permanecen en la actualidad.

25 ago 2015

Barbados - Granada, el partido del caos


 Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com
El 27 de enero de 1994, Granada y Barbados se enfrentaron en un partido de la liguilla de Unión Caribeña de Fútbolclasificación para la Copa del Caribe de aquel año. Su grupo lo formaban las dos selecciones implicadas en aquel partido y Puerto Rico y al incómodo hecho de que existiera un número impar de equipos se le sumó un par de reglas impropias de una liguilla: los partidos siempre debían tener un ganador, por lo que en caso de empate se jugaría una prórroga con la regla del gol de oro y dicho gol de oro contaría doble.

Con esta situación, Barbados encaraba aquel partido con desventaja, pues habían perdido 1-0 contra Puerto Rico mientras que Granada había ganado a los portorriqueños con gol de oro, lo que equivalía a un 2-0. Por ello, necesitaban ganar de dos goles aquel partido para hacer favorable la diferencia y ponerse líderes. La mezcla de todos estos factores desembocó en una situación difícil de asimilar.

Los barbadenses jugaban en casa, y el encuentro transcurrió con normalidad durante gran parte de los 90 minutos de juego reglamentario. Los locales habían conseguido establecer el marcador que necesitaban, un 2-0, de manera cómoda y bastante rápida, con lo que pasaron buena parte del partido defendiendo su ventaja. No obstante, cuando Granada anotó en el minuto 83 un gol que suponía el 2-1, el pánico se dejó ver en un Estadio Nacional de Barbados que veía a su selección cerca de ser eliminada. Trataron de anotar otro gol durante los siguientes minutos, pero no lo consiguieron. Debido a la imposibilidad de alcanzar el 3-1 y la inmediatez del pitido final, se decidió un cambio de táctica drástico.

A falta de pocos minutos para el final del partido, uno de los defensas de la selección local se acercó a su propia portería, y después de unos segundos intercambiando pases con su portero, introdujo el balón en la portería, estableciendo deliberadamente el empate. ¿Por qué alguien en su sano juicio haría esto? La respuesta está en las atípicas reglas de la competición: de esta forma, tendrían 30 Barbados Granada 1994minutos más para marcar un gol que además contaría doble y les daría la victoria automáticamente. No tenían ya nada que perder, y todo por ganar.

Cualquiera podría pensar que esa fue una maniobra sorprendente y motivo sobrado para merecer la redacción de este artículo, pero lo cierto es que lo que vino después fue menos habitual aún. Después del desconcierto inicial, los futbolistas de Granada comprendieron la estrategia y se dieron cuenta que la habían llevado a cabo demasiado pronto. Todavía quedaba tiempo, y un gol en cualquiera de las porterías les daría la clasificación, por lo que dejaron de atacar sólo el área rival y se volcaron de lleno a intentar batir a cualquiera de los guardametas. Esto provocó una situación completamente absurda, con un equipo intentando anotar donde pudiera y el otro defendiendo las dos áreas. Finalmente, el gol no llegó y la prórroga tuvo que ser disputada. El que marcase el gol de oro estaría clasificado.

En el tiempo extra todo fue mucho más normal. Ambos equipos buscaban el gol, pero sólo uno se lo llevó. Los locales acabaron siendo los beneficiados de su propia táctica del caos, y con un tanto después de cuatro minutos de juego se llevaron la victoria. El grupo acabó con un triple empate a tres puntos entre los tres competidores, pero sólo Barbados pudo clasificarse. El entrenador de Granada criticó duramente las reglas del torneo después del partido, y el gol de oro nunca más fue usado en la Copa del Caribe tras la edición de 1994.


6 jul 2015

Historias de dorsales


Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com


Los dorsales son algo cotidiano en el fútbol. La primera aparición documentada en camisetas data de 1924, en Estados Unidos, no siendo hasta 1928 cuando se introdujeron como algo común en Europa, siendo introducidos por primera vez en el fútbol inglés. Estos números, que antiguamente indicaban con sobriedad la posición de los jugadores titulares y hacían más fácil la identificación de los mismos, fueron progresando a lo largo de su historia para convertirse en algo un poco más complejo. A día de hoy son amuletos, símbolos o incluso productos de marketing. La intención de este artículo es hablar del anecdotario propio de este elemento de juego a lo largo de la historia, una historia que nos dejó algunas anécdotas realmente dignas de relatar.

  • El portero con número de centrocampista...
Jan Jongbloed número 8


El número 8 es un dorsal típicamente asociado a la posición de pivote, pero eso no impidió que el holandés Jan Jongbloed lo luciese en dos mundiales, concretamente en los de 1974 y 1978. La decisión de la selección holandesa de repartir los números alfabéticamente en el primero de ellos y la voluntad del arquero de continuar usándolo en el siguiente (aunque ya no se había seguido ese método de reparto) provocaron que Jongbloed pasara a tener una narración curiosa que trasladar a sus nietos.

Jongbloed es también un portero de infausto recuerdo en Holanda. Su convocatoria para el primero de sus mundiales sobrevino por la lesión del por entonces mejor portero de Holanda, Jan van Beveren (y por su enemistad con Cruijff), y por la intervención de los pesos pesados del vestuario para que fuera convocado. A pesar de su mal rendimiento en la anterior edición, una carambola similar acabó con él volviendo a jugar el de 1978. Holanda llegó a la final en ambas citas mundialistas y creó una leyenda entorno a su juego, pero en los dos partidos decisivos [1974][1978], un Jongbloed que demostró no ser un portero digno de aquel equipo y tener dotes de estatua, fue protagonista de la derrota. El atípico número se convirtió en leyenda, pero negra, y dejó sin título a la mejor generación de la historia de Holanda.

  •  ...y el centrocampista que usaba número de portero
Osvaldo Ardiles número 1

Osvaldo Ardiles fue uno de los jugadores importantes en la Argentina de los 70 y principios de los 80. Un volante de clase pero también de trabajo, formó parte de la selección campeona del Mundial 1978 y de la bastante menos exitosa de 1982, siendo en esta última ocasión cuando, debido a que Argentina también aplicó en esta época el criterio alfabético, llevó el número 1 (en 1978 había sido para otro jugador de campo, Norberto Alonso).

  • Yo soy el número 1

Edgar Davids número 1

El siempre extravagante Edgar Davids llegó en 2012 al Barnet para convertirse en jugador-entrenador del equipo, que competía (y ahora vuelve a hacerlo tras ascender) en League Two. En su primer año no pudo evitar el descenso a Conference, y en su segunda temporada en el club decidió autoasignarse el dorsal 1, para erigirse en líder y para "crear una tendencia entre los centrocampistas", estableciendo así un caso sustancialmente diferente al de Ardiles.


  • El jugador número 'Zero'
Hicham Zerouali número 0


Cuando Hicham Zerouali llegó a Aberdeen, los seguidores le apodaron cariñosamente 'Zero'. Esto provocó que el jugador pidiera jugar con un número atípico y normalmente fuera del rango de numeración permitido, el 0, permitiéndoselo la liga durante la temporada 1999/2000, aunque al año siguiente se prohibió. El futbolista marroquí fue uno de los favoritos de la afición del Pittodrie Stadium durante sus tres años en Escocia, y después de su inesperada muerte en un accidente en 2004 se decidió hacerle un homenaje a pesar de que ya no pertenecía al club.

El portero estadounidense Steve Cronin también llevó el número 0 en algunas etapas de su carrera.

  • Vitor Baia, un número atípico y una final  


Vitor Baia siempre fue un ídolo para la afición del Porto. Cuando regresó al equipo después de su breve paso por el Barcelona en invierno de 1999, encontró que el número 1 estaba ocupado por Rui Correia, por lo que se decantó por usar el 99 (siendo su camiseta un fenómeno de ventas), decisión que perduró hasta el final de su carrera en 2007, convirtiéndose en 2003 el primer jugador en jugar una final de un torneo europeo portando dicho número 

El 99 también fue utilizado por Eto'o en Sampdoria y Anzhi.

  • Una camiseta centenaria
Bofo Bautista 100

En 2006, Chivas de Guadalajara celebraba su centenario. El Bofo Bautista, uno de los símbolos de aquella plantilla (y con gusto por la extravagancia), obtuvo permiso de la federación mexicana para portar el número 100 durante el campeonato de liga en aquel año. Además, como el permiso sólo era válido en competiciones nacionales, utilizó el 1 en la Liga de Campeones de la CONCACAF y el 7 en la Libertadores, consiguiendo el extraño logro de levar tres números distintos en una sola campaña.

  • Rogério Ceni, diferente incluso en el dorsal

Rogério Ceni es un portero muy atípico. Su leyenda de goleador es sobradamente conocida debido a su habilidad a balón parado, y continúa  siendo capitán y portero titular del Sao Paulo después de 22 años en el club. En 2007 decidió utilizar dos dígitos en el dorsal, utilizando el 01.

Derek Riordan también llevó el 01 al llegar al Hibernian y encontrarse el 10 ocupado.

  • Zamorano y las matemáticas
Iván Zamorano 1+8

 Cuando Iván Zamorano llegó al Inter de Milán, se encontró con que el número 9 estaba en posesión de Ronaldo. Como el chileno no quería ser menos (nunca mejor dicho, en este caso), usó el más, y utilizó la camiseta 1+8.

  • El Milan de los nostálgicos

Milan Ronaldinho Shevchenko Flamini


En el año 2008, los principales fichajes del Milan decidieron recordar su llegada al mundo, luciendo durante esa temporada dorsales que indicaban su año de nacimiento. Shevchenko llevó el 76, Ronaldinho el 80 y Flamini el 84.

25 jun 2015

El día que despidieron a Alex Ferguson


Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

La carrera como entrenador de Sir Alex Ferguson se desarrolló durante cuatro décadas en las que casiAlex Ferguson St Mirren todo fueron éxitos. No obstante, existen algunos puntos negros en su labor, como el día en el que fue cesado como técnico del St. Mirren, el único despido de su carrera.

Ferguson había llegado al club después de un breve período a cargo de East Stirlingshire (que había sido su primer empleo como entrenador), y vivió allí sus primeros éxitos después de unos comienzos complicados. El St Mirren se encontraba en aquel momento en la parte baja de la Second Division escocesa, pero bajo su mandato pasaron de una situación delicada, con apenas un puñado de aficionados siguiéndolos en cada partido, a campeones de la First Division en 1977, sólo tres años despues de su llegada.

Fergie se convirtió en el ídolo local y en un técnico ampliamente seguido por los clubes británicos, pues su gesta no fue sólamente ganar el campeonato con un equipo de origen humilde, sino que lo hizo con un fútbol ofensivo, innovador y con una plantilla cuya media de edad apenas llegaba a los 20 años, siendo así el principal descubridor de jóvenes talentos escoceses de la época.

No obstante, ese idilio no duró mucho más, pues en 1978 el St Mirren tuvo el dudoso honor de ser el único equipo que despidió al más tarde mito Red Devil en toda su carrera, después de  unos últimos días de convivencia difíciles. Según explicó años más tarde el antiguo presidente del club, Willie Todd, la direciva se había enterado de que Ferguson había incurrido en un incumplimiento de su contrato debido a que tenía apalabrado su fichaje por el Aberdeen para la siguiente temporada sin haber contactado con su club antes de hacerlo, y además había ofrecido a algunos jugadores y ayudantes del cuerpo técnico irse con él. Una de las anécdotas que contribuyó también a acabar con la paciencia de los dirigentes fue la continua disputa (que se prolongó durante semanas) que mantenía con su secretaria, a la que culpaba cada vez que las cosas no salían como el quería y enrarecía el ambiente de trabajo.

Después de este amargo final, llegó al Aberdeen para convertirlo en un equipo dominante en el fútbol escocés de los 80 y, tras una breve etapa como seleccionador de su país, fichó por el Manchester United, donde su historia ya es leyenda.

3 abr 2015

Fast & Fútbol



Aprovechando el auge debido a la publicación de su enésima entrega de la saga que se intenta parodiar con mayor o menor habilidad en el título de este artículo podría ser buena idea dedicar un tiempo a algunas anécdotas extradeportivas de un mundo tan elitista como el fútbol profesional, en este caso siempre con los lujosos coches que suelen conducir las estrellas de este negocio como protagonistas.
 
  •  Drenthe contra el cronómetro

Como no podía ser de otra forma, el primer protagonista de este apartado debía ser el futbolista holandés, que durante su etapa en el Hércules fue cazado a velocidades dignas de competir con el MP4-30 de McLaren esta temporada, y acusado de proferir insultos contra los agentes que le dieron el alto. Debía llevar a una amiga al hospital, según explicó, pero la anécdota fue de lo más recordado de su paso por Alicante.

  • Arbeloa, un lujo alternativo


Sorprendió a todos el lateral diestro del Real Madrid cuando se presentó en un entrenamiento conduciendo un Morgan 3 Wheeler de 2011 con su característico diseño de tiburón, un tipo de vehículo que no es precisamente el más habitual entre los elegidos por los jugadores de fútbol, y probablemente sí un quebradero de cabeza a la hora de buscar recambios para el coche. A pesar de tener tres ruedas y aspecto añejo, alcanza los 200Km/h con sus 82cv, que en una máquina tan ligera son suficientes para hacerle alcanzar de 0 a 100Km/s en unos 4 segundos. Diferente, pero veloz.

  • Zlatan Ibrahimovic y su hombría al volante


El futbolista sueco tuvo que lidiar en su etapa en el Barça con ciertas bromas debidas a su famosa foto junto a Gerard Piqué. Cuando salía de un entreno, uno de esos programas de televisión a los que no merece la pena hacer mención se inmiscuyó en la ventanilla enseñándole la foto con cierta burla. El futbolista no se lo tomó bien y la contestación fue rotunda.

  • Éver Banega y el coche que lo quería demasiado
Complicados meses en el dique seco vivió el argentino, por aquel entonces en el Valencia, cuando su flamante Audi R8 vio horrorizado cómo su dueño se despegaba de él para pagar la gasolina que acababa de repostar y quiso acompañarle. Lo dramatico del asunto fue que el futbolista no estaba de acuerdo con la decisión de su vehículo y no se le ocurrió mejor remedio que poner su pierna delante para pararlo. El resultado fue una rotura de tibia y peroné y seis meses de baja. Su siguiente coche fue un Ferrari 360, que acabó calcinado a la entrada de la ciudad deportiva de Paterna pocas horas después de que el argentino lo hubiese adquirido.

  • Pandiani para ser feliz quiso un camión 

De la misma manera que pregonaban Loquillo y Alaska hace tres décadas, el Rifle no se lo pensó dos veces a la hora de adquirir un  Iveco rojo allá por 2004, hecho que catalogó como "el sueño de mi vida". El jugador uruguayo también se compró un Mini con la bandera de Reino Unido en el techo cuando se rumoreaba su marcha a la Premier. Un amante de las excentricidades automotrices.

  • Jermaine Pennant y un olvido de casi 200.000 euros
El paso por Zaragoza de Pennant no será demasiado recordado, igual que tampoco lo fue para él un suceso que tardó cinco meses en volver a su mente: se había comprado un Porsche 911 Turbo y se lo había dejado olvidado al lado de la estación de tren de la ciudad aragonesa cuando volvió a Inglaterra para jugar en el Stoke City. Además, el coche estaba personalizado con una placa de matrícula que rezaba 'P33NNT'. Cosas que pasan.


  • El buggy del Chelsea


Quizás no sea un coche propiamente dicho, pero es entretenido. Durante la concentración de pretemporada del verano pasado, Didier Drogba manejaba el buggy que movía por el complejo de entranamiento a su equipo, cuando de repente algo falló y el pintoresco vehículo quedó enganchado. Hazard intentaba aconsejar de manera despreocupada una solución para la situación, Ivanovic reía resignado y Obi Mikel escapaba, casi cayéndose trepando una valla pero acabando con una carrera llena de felicidad tras superar el obstáculo. El resto simplemente miraban la escena, entre divertidos y confusos.

7 dic 2012

Anecdotario de fútbol (III): El Nicolas Cage que resultó ser italiano


   Por Rubén López | ruben@futbolconpropiedad.com

Uno de los episodios más surrealistas del ya de por si delirante mandato de Ramón Calderón al frente del Real Madrid llegó en marzo de 2008, cuando en la previa de un Real Madrid - Roma de Champions League un teórico icono de Hollywood visitó las instalaciones del Santiago Bernabeu. Se trataba de Nicolas Cage, o por lo menos eso creían los responsables del equipo merengue.

El club madrileño recibió un mail de una agencia estadounidense que solicitaba un encuentro con una de sus estrellas, el mencionado Cage, pero nadie se esperaba que todo fuese una broma orquestada para explotar el parecido que guardaba el humorista italiano Paolo Calabresi con el famoso actor, con la intención de convertirlo en una broma para su programa de humor, 'Italian Job'.

Ajenos a las perversas intenciones de Calabresi, la directiva de Ramón Calderón hizo sentir a su invitado como en casa, permitiéndole ver el partido de competición europea desde el palco, entregándole una camiseta con su nombre serigrafiado a la espalda e incluso bajar al vestuario a saludar a los jugadores al término del partido.

El engaño, evidentemente, salió a la luz poco después, pero se hace complicado creer que nadie se diese cuenta de que el humorista no era quien decía ser, ya que aunque estaba bien caracterizado físicamente, el parecido no era el suficiente como para que alguien acostumbrado a ver la imagen del suplantado cayese en el engaño. Por otra parte, también es cierto que lo más prudente era no intentar tirar de la manta por si resultaba ser el Cage real recién salido de una operación estética mal llevada. Sea como sea, este curioso incidente sirvió por lo menos para comprobar que Ramón Calderón se maneja bien hablando inglés.



Poco después del incidente, Andreu Buenafuente entrevistó a Calabresi en su programa:


17 sept 2012

Anecdotario de fútbol (II): La rítmica magia de Diego Armando Maradona


Por Rubén López | ruben@futbolconpropiedad.com
 
Puede que ningún otro jugador en la historia del deporte rey llegase a ser capaz de domesticar el balón de una forma tan impresionante como lo hizo 'El Pelusa'. Maradona nació para ser el hombre que llevó la palabra 'fútbol' a lo más alto, y aunque un encargo de tal magnitud pesó demasiado sobre su personalidad fuera de los terrenos de juego, una vez en el césped sus problemas parecían desaparecer, era feliz.

Una de las demostraciones más evidentes de la filosofía de Diego con respecto al fútbol se pudo ver durante el calentamiento previo a un partido frente al Bayern de Múnich el 19 de abril de 1989. Aquel día, Maradona decidió ofrecer un espectáculo inigualable. Baile y fútbol a la vez, toques del balon al ritmo de la música, con el 'Live is life' de Opus como banda sonora del momento.

Con sus compañeros centrados en la preparación física previa al encuentro, el genio argentino prefirió dedicar un poco de entretenimiento al público que estaba ya dentro del estadio. Con una bota desatada y aire desenfadado, despreocupándose de todo lo que lo rodeaba, empezaba de aquella forma un ritual para evadirse antes del pitido inicial. Una exhibición de tranquilidad que podría resultar normal antes de un amistoso, pero que sorprende al saber que lo que se jugaba el Nápoles aquel día era una semifinal de Copa de la UEFA, en su edición de 1989.




27 jul 2012

Anecdotario de fútbol (I): La prueba que decepcionó a Ibrahimovic


  Por Rubén López | ruben@futbolconpropiedad.com


Empiezo hoy una nueva sección. Será un espacio dedicado a tratar anécdotas sucedidas alrededor de este deporte tan plagado de historias y chascarrillos varios.

Es bien sabida la predilección de Arsène Wenger por barrer concienzudamente el mercado en busca de las más firmes promesas para incorporarlas a su club y moldear su fútbol desde jóvenes para adecuarlo al estilo que intenta imprimir a sus equipos. Un trabajo que ya llevaba a cabo en el año 2000, cuando uno de los principales jóvenes talentos del panorama europeo se llamaba Zlatan Ibrahimovic, de 19 años, que destacaba en el Malmö sueco.

La flamante nueva incorporación del PSG se encontró con Wenger hace 12 años para hablar de una posible incorporación a la disciplina del Arsenal, y tras un intercambio de pareceres que semejaba fructífero, Zlatan se ilusionó con un posible fichaje por el equipo de Highbury, llegando a posar incluso con su camiseta (foto a la derecha de estas líneas), aunque todavía no había nada firmado.

La decepción apareció en el semblante del delantero cuando el entrenador francés le comentó su intención. Wenger quería una prueba, necesitaba verlo en acción y que le demostrase si era lo suficientemente bueno. Unas palabras que Ibra no se tomó para nada bien, ya que sabía que era sobradamente bueno para jugar a primer nivel y esperaba escuchar una oferta seria, no una propuesta condicionada a unos cuantos entrenamientos. 

El deseo del técnico gunner no pudo finalmente llevarse a cabo. El sueco se negó a probar por creer que la propuesta evidenciaba que no le conocían, y si no le conocían no podía estar seguro de que fuese el jugador que buscaban. El ego del futbolista ya era lo bastante grande como para no poder permitirse decir sí a tan incierto trato. Rechazarlo se le hizo más fácil sabiendo del interés del Ajax y la Roma por ficharle, decantándose finalmente por recalar en el equipo de Amsterdam, e iniciando así una exitosa y lucrativa carrera que desde luego hace que no se arrepienta a día de hoy de no haber aceptado aquella tan, a su juicio indignante, propuesta.

En una entrevista sobre el suceso el jugador llegó a decir, medio en broma y medio en serio, que "Zlatan no hace audiciones".