26 nov 2020

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Y todo el pueblo cantó

Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com
 
 

 

El fútbol son 22 personas corriendo detrás de una pelota en la misma medida en la que una orquesta sinfónica es un grupo de gente golpeando objetos y frotando cuerdas. Hay matices en esta comparación, claro, porque el fútbol no es un arte y no sería conveniente establecer un paralelismo puro. Pero que el fútbol no sea un arte no convierte a este deporte en una práctica banal. Es, de hecho, una de las pocas expresiones no artísticas que son capaces de conseguir aquello para lo que el arte suele estar concebida: desatar pasiones y generar sentimientos.

Es ‘sólo’ un deporte, pero también es una fuente inagotable de estímulos. En día como hoy, en el que un país entero se echó a la calle para despedir a su mayor leyenda, tenemos el mejor ejemplo de que no es simple ocio y reducirlo a eso tergiversa su significado. El fútbol es aquello con lo que crecimos y soñamos, algo que cada fin de semana de nuestra vida ocupó nuestra cabeza durante al menos 90 minutos. Es un vínculo que se entiende cuando uno pone de su parte para conectar con esa sintonía pero, de la misma forma que un heavy purista entra con recelo en un pub latino, no todo el mundo es receptivo a ella. Y tampoco tiene por qué serlo.

No es lógico banalizar con absurda condescendencia algo que a muchos nos acompaña como una constante desde que tenemos uso de razón. El fútbol es un microcosmos dentro de la vida que te enseña parte de lo bueno y lo malo de esta. Te lleva a la ilusión, a la alegría y a la decepción. Te enseña lo que es el éxito y lo que es el fracaso y, sobre todo, te enseña a estar siempre con los tuyos. No son patadas a una pelota, es todo lo que rodea a esas patadas. Durante siglos, personas de casi todo el planeta crecieron creando ídolos (de barro o de leyenda), deseando conseguir lo mismo que ellos en el futuro y emocionándose con jugadas que, si bien debo volver a repetir que no son arte, transmiten lo mismo que el arte.  El cine no son simples fotogramas pasando por delante de nuestros ojos.

¿Cómo le vas a decir a alguien que celebró una victoria de su equipo hasta quedarse afónico que el fútbol no es nada? ¿Cómo pretendes sentirte superior a alguien por simplemente sentir ese cosquilleo emocionado antes de la final de un Mundial? Millones de personas se movilizaron hoy para despedir a una persona y eso no ocurre con las personas que hacen cosas que no importan. Ocurre con personas que fueron capaces de convertirse en parte de la vida de la gente, y eso dota a su actividad de una importancia capital. Es una cultura, crea héroes, villanos e historias. El fútbol es un lenguaje en si mismo, una forma de expresión que conlleva muchas otras.

El fútbol puede no gustarte,  puede aburrirte, pero no puedes odiarlo. Porque el fútbol nunca fueron esas 22 personas corriendo detrás de una pelota. El fútbol no es ni siquiera una cosa sino muchas, hay una concepción de este deporte encerrada en cada uno de nosotros. ¿Cómo puedes atreverte a decirle a alguien que el fútbol es sólo un juego? Al fútbol se juega, pero no es sólo un juego. El fútbol puede ser una parte tan definitoria de nosotros como nuestro trabajo o nuestra nacionalidad. Es algo que, dentro de la concepción que le demos, nos acompaña hasta el grado que nosotros le permitamos. Justo al lado de tu grupo de música favorito es donde guardas a tu equipo. El fútbol es parte de nuestra vida. Supongo que es difícil de entender desde la óptica de alguien que no tiene interés por este mundo, pero no es necesario convencer a nadie porque sólo estando dentro importa.

Algo que también importa un día como hoy es pensar en qué nos deparará el futuro cuando los clásicos (ahora que nos dejó el más grande de todos ellos) nos abandonen del todo. ¿Llegará el fútbol al punto de no retorno en su avance hacia el mercadeo puro de la afición o morirá de éxito para resurgir de nuevo como deporte del pueblo? ¿Conseguirán robarnos para siempre el sentido de algo que nos pertenece a todos, seamos del equipo que seamos, para convertirlo en simples cifras? Quizás sí, quizás llegue el día en el que tengamos que elegir entre renunciar a una parte de nuestra vida o continuar dándole relevancia a pesar de que su significado ya no es el mismo. Puede incluso que ese día ya haya llegado y simplemente nos negamos a abrir los ojos a la evidencia. Por lo de pronto, sin Diego Armando el fútbol pierde al futbolista por excelencia. Ahora nos toca a nosotros no perder la excelencia del fútbol.

Estamos condenados a perder a sus iconos, porque ningún humano es terrenalmente eterno, pero pongamos de nuestra parte por no perder el fútbol que conocemos. Y cuando nos quieran convencer de que no es más que un juego para el pueblo ignorante, de lo único que nos pueden convencer es de que quizás nosotros ignoremos todo lo demás, pero quienes ignoran lo que esto significa son ellos. Maradona siempre supo qué era lo que había que hacer para no manchar la pelota. Mancharía otras cosas que no es nuestra incumbencia juzgar, pero siempre protegió al balón. Defender su legado es defender que el fútbol siga siendo nuestro, y no de quien nos lo quiera robar.

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6 nov 2020

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Anecdotario grotesco del Real Club Deportivo de La Coruña (3): El debut de Ibrahim Sissoko

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Ibrahim Sissoko llegó en enero de 2014 al Deportivo, cedido por el Wolfsburgo, para  suplir la marcha de un Emmanuel Culio que estaba siendo uno de los futbolistas más importantes del equipo. En esa segunda mitad de temporada en Coruña, Sissoko aportó fútbol y consiguió hacerse un hueco entre los jugadores más apreciados por la grada de Riazor gracias a su calidad y caracter, pero pocos podrían presagiar su buen rendimiento (de hecho tardó un tiempo en ser capaz de jugar como titular) a la vista del tono físico que presentaba en su debut. El jugador costamarfileño no estaba más en forma que un jugador promedio de liga de peñas:

En aquel debut, en el que tan solo jugó los últimos tres minutos del partido en Riazor contra el Sabadell, no se pudo dejar ver demasiado. No obstante, sería el inicio de una etapa en la que acabaría contribuyendo con su descaro y talento al ascenso final del equipo de Fernando Vázquez. Una historia muy similar a la de otro jugador que, tiempo después, llegó al Dépor pasado de peso y generando reticencias y acabó convirtiéndose en la mejor noticia de la temporada: Ryan Babel.

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Goles míticos: Les Ferdinand al Manchester United (Premier League 94/95)

Les Ferdinand, primo de Rio Ferdinand, tuvo una dilatada trayectoria en la Premier League que abarcó desde finales de los 80 (cuando todavía se llamaba First Division) hasta mediados de la década de los 2000, tiempo en el que marcó los suficientes goles como para ser actualmente el décimo máximo anotador de la historia de la competición.

Uno de esos goles, el primero de los dos que marcó al Manchester United en la derrota de su equipo por 2-3 en Loftus Road en la temporada 94/95, es el protagonista de hoy. En él, Ferdinand recoge un pase de Trevor Sinclair a unos 10 metros de la frontal del área, de espaldas a ella y marcado muy de cerca por Paul Ince. A pesar de la desfavorable situación, el delantero de los QPR se dio la vuelta e inmediatamente se sacó un disparo lejano hacia la escuadra al que el portero Gary Walsh no pudo ni acercarse.

Desafortunadamente para su equipo, el United acabó ganando ese partido y agravando la situación de unos QPR que luchaban para salir de la zona peligrosa. Finalmente consiguieron acabar la liga en una tranquila octava posición, pero la temporada siguiente sí llegaría la bajada de categoría del club londinense empezando así una larga época sin fútbol de primera división, a la que no volvió hasta la 11/12.




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5 nov 2020

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Anecdotario grotesco del Real Club Deportivo de La Coruña (2): El cariñoso saludo de Mista

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Seguro que para todo deportivista es díficil olvidar el paso de Miguel Ángel Ferrer 'Mista' por el club coruñés. Esas dos temporadas (08/09 y 09/10) entre las cuales participó en un total de 26 partidos marcando la friolera de 2 tantos dejaron huella en un estadio de Riazor en el que todavía se le recuerda cuando alguien marca un gol de rebote.

Hace unos años el diario Marca solía llevar a gente del deporte para hacer charlas online instando a los aficionados a enviar preguntas que más tarde serían respondidas en directo por el protagonista. A principios de su primera temporada en el club herculino, Mista acudió a una de estos encuentros con el público y un usuario le envió una pregunta que, por lo que sea, no sentó demasiado bien al delantero de Caravaca. Esta pregunta, aparentemente apacible era:

"¿Qué tal tus vacaciones por Coruña?"

Quizás dándose cuenta de que no estaba de vacaciones y sospechando que ese interés encerraba una fina ironía que apuntaba a su escaso rendimiento (debutó en liga con gol ante el Real Madrid, pero ahí acababa todo lo bueno que se podía decir de su temporada), Miguel Ángel decidión que allí había ido a jugar y no se calló la respuesta que le salió de dentro:

Como se podrá imaginar cualquiera, lo más probable es que Mista no hubiera visto a la madre del aficionado en su vida. En cualquier caso, lo cierto es que esta fue probablemente su mejor acción ofensiva durante su etapa en A Coruña. El jugador se marchó, sin haber podido acercarse al nivel mostrado en Valencia debido a reiterados problemas de pubis que le acompañaron durante sus dos años en el club y llegó un acuerdo en verano de 2010 para rescindir su contrato con el equipo al no entrar en los planes de Lotina. Lo hizo, eso sí, renunciando a cobrar el año que le quedaba antes de irse al Toronto FC.

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Exdeportivistas en la actualidad: Joan Verdú

Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com


Joan Verdú fue uno de los pilares del Deportivo durante los primeros años de Miguel Ángel Lotina al frente del equipo, especialmente durante la última de las tres campañas del mediapunta en A Coruña, la 2008/2009. 
 
Nombre: Joan Verdú Fernández
Nacimiento: 5/05/1983
Posición: Mediapunta
Temporadas en el Dépor: 3 (2006-2009)
Nacionalidad: España
Estado actual: En activo (Sin equipo)

¿Cómo llegó al Dépor?

Joan Verdú nació en Barcelona y dio sus primeros pasos en el fútbol en el C.E. APA Poble-Sec, club catalán especializado en la formación de base. Después de varias temporadas, en las que demostró ser uno de los talentos más destacados del modesto equipo, recibió una oferta del Barcelona y firmó su primer contrato con el equipo azulgrana en edad cadete, en 1993.

En el Barcelona fue escalando categorías mientras coincidía con la generación de los Iniesta, Víctor Valdés o incluso un precoz Lionel Messi. Durante su etapa en el filial blaugrana Verdú fue siempre titular habitual, pero cuando llegó la hora de dar el salto al primer equipo nunca tuvo la continuidad de la que sí disfrutaron sus mencionados compañeros de cantera (la presencia de jugadores como Ronaldinho o Deco era una competencia demasiado difícil de vencer en su puesto). No obstante, sí pudo llegar a debutar en Champions en la temporada 04/05 en una derrota por 2-0 ante el Shakhtar en la que disputó los 90 minutos. A pesar de este debut, la siguiente temporada la disputó íntegra con el filial y viéndose ya con 23 años y ante un tren del primer equipo culé que parecía escapársele, decidió cambiar de aires. 

En el verano de 2006, Verdú hizo las maletas y acompañó a otros dos conocidos de la cantera del Barcelona (los mucho menos exitosos en Coruña Rodri y Cristian) para vestir los colores del Dépor.


¿Qué hizo en el Dépor?

Llegó al club presentándose como un centrocampista con mucha llegada (de hecho, los números en su anterior club así lo atestiguaban), pero tardó un tiempo en dar muestras de su capacidad goleadora, concretamente dos años. En su primera temporada, el por aquel entonces técnico deportivista Joaquín Caparrós lo relegó al rol de jugador revulsivo, participando en 27 partidos con sólo 10 titularidades y marcando un único tanto.

Al año siguiente, con la llegada de Lotina, las cosas en principio no cambiaron demasiado y sus números fueron similares. No sería hasta la 08/09 cuando, también con Lotina en el banquillo, dio el salto a la titularidad y consiguió anotar 7 goles en 2488 minutos jugados en liga. En aquella temporada de consagración, en la que llevó el mando del ataque herculino, el mediapunta señaló a Lotina como el gran artífice de su paso adelante y expresó que su intención de cara al verano, a pesar de que acababa contrato, era dar prioridad al Deportivo. No obstante, a la hora de la verdad no hubo acuerdo y se marchó del club de manera gratuita.

¿Qué fue de él?

Se fue del Dépor para regresar a Barcelona, pero esta vez para vestir los colores del Espanyol. Su marcha no sentó demasiado bien en Coruña, en la grada no gustó que decidiera irse libre justo después de la temporada de su consagración tras dos años irregulares y durante un tiempo en sus visitas con el conjunto perico recibió algunos abucheos en sus visitas a Riazor, a pesar de que siempre tuvo buenas palabras para su ex equipo. 

En el Espanyol fue un jugador importante y titularísimo durante las cuatro temporadas que permaneció allí, anotando casi siempre unas cifras goleadoras destacables para un jugador de su posición. Cuando terminó su contrato, después de su mejor temporada a nivel individual como jugador espanyolista, decidió aprovechar nuevamente el final de su vinculación para cambiar de aires y fichar para cuatro temporadas por el Betis, aunque las cosas no le fueron nada bien en el equipo andaluz. Llegó como estrella, pero su rendimiento fue muy inferior a lo esperado. Tras una decepcionante temporada en la que ni él ni su equipo ofrecieron el nivel deseado (el Betis acabó descendiendo a segunda) rescindió su contrato y se fue a probar suerte al Baniyas de los Emiratos Árabes, donde fue uno de los jugadores destacados de la liga durante la temporada que permaneció allí antes de decidir volver a Europa para fichar por la Fiorentina. En Italia la experiencia fue de nuevo decepcionante y sólo tardó cinco meses en abandonar el club italiano después de haber disputado solamente 180 minutos durante la primera vuelta.

Tras este nuevo desencanto, Verdú regresó a España para fichar por el Levante en el mercado de invierno y ayudar al equipo granota a salvarse del descenso. No obstante, aunque dejó buenos detalles, no fue suficiente y no pudo evitar sumar un nuevo descenso a su carrera. Se quedó libre en verano de 2016 al no poder ejecutar la renovación automática por permanencia de su contrato, y se mantuvo a la espera de un nuevo proyecto hasta el mercado invernal de 2017, cuando fichó por el Qingdao Huanghai de la segunda división china. En el país asiático se convirtió en una de las estrellas de su club hasta que una lesión de ligamento cruzado cortó su trayectoria en mayo de 2019. En la actualidad se encuentra sin equipo tras no alcanzar un acuerdo con el Qingdao a principios de año, aunque en una entrevista reciente (abril 2020) manifestó su intención de buscar otras oportunidades en el fútbol chino.


Curiosidades:

  • En su primer equipo, el APA Poble-Sec, coincidió brevemente con Albert Jorquera, el que sería segundo portero del Barça durante varios años de la década pasada.
  • Según sus propias palabras, sus referentes como futbolista feron Michael Laudrup y Alexander Mostovoi. 
  • El mismo verano de su fichaje por el Dépor se llegó a dar por hecha su firma con el Celta. Finalmente el club vigués fichó a Jorge Larena para esa posición. 
  • Tras la llegada de Lotina realizó unas declaraciones sobre el nuevo técnico en el que alababa su propuesta por el buen juego y el tener el balón. Finalmente la etapa del técnico vizcaíno en Coruña se caracterizó por todo lo contrario.
  •  En mayo de 2019 se rompió el ligamento cruzado de su pierna derecha. Esto provocó que iniciara una larga fase de recuperación y que el Qingdao lo inscribiera con el equipo reserva pocos meses después.

Trayectoria

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4 nov 2020

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El futbolista expulsado por decir su nombre

   Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

 

Dean Hulme saca la tarjeta roja a un confuso Sanchez Watt

 

Herschel Sanchez Watt es un futbolista inglés cuyo nombre sonaba con fuerza hace unos diez años como uno de los jugadores más prometedores de la cantera del Arsenal. Debutó con el primer equipo anotando un gol con 18 años en un encuentro de League Cup ante el West Brom y completaba el trío de grandes esperanzas para el futuro gunner junto a Jack Wilshere y Theo Walcott. Un trío que finalmente acabó quedándose bastante lejos de lo esperado especialmente en el caso de nuestro protagonista, del que Wenger llegó a hablar maravillas elogiando su estilo de 'futbolista de la calle'.

Sanchez Watt no consiguió mantenerse en la élite y tras la temporada de su debut con el Arsenal (con el que nunca llegó a jugar un partido de Premier League) encadenó una ristra de cesiones a equipos de categorías inferiores, especialmente de League One, sin lograr especial relevancia salvo en el Leeds, donde consiguió un ascenso a la Championship y extendió su cesión durante un año más para jugar en la segunda categoría del fútbol inglés todo lo que sus lesiones le permitieron. Una vez acabó esa temporada volvió a encadenar varias cesiones a equipos de League One y League Two hasta que se desvinculó del Arsenal definitivamente para fichar por el Colchester, en el que consiguió cierta regularidad antes de irse a probar suerte a la India en 2015 (coincidió brevemente con Carlos Marchena en el Kerala Blasters). Tan solo un año después volvió a su país para adentrarse ya en eso a lo que los ingleses llaman 'non-League Football'. A pesar de tener sólo 26 años, Sanchez Watt se vio relegado a olvidar su prometedor pasado y jugar en el fútbol no profesional.

Fue en esta última y modesta etapa, mientras jugaba un partido de liga con el Hemel Hempstead Town en marzo de 2018, cuando ocurrió la razón de ser de este artículo. El equipo de Watt disfrutaba de un marcador favorable frente al East Thurrock cuando el jugador perdió tiempo, lo que provocó que el árbitro se acercara a él y le sacara una merecida tarjeta amarilla. Como en la National League los futbolistas no llevan el nombre junto al dorsal el colegiado le preguntó cómo se llamaba, a lo que Watt (fonéticamente idéntico a 'what') respondió sin problemas. El único inconveniente fue que el árbitro lo tomó como una provocación, pues se dejó llevar por la fonética y la conversación absurda que sobrevino tras la pregunta fue similar a la siguiente:

—Watt

—What?

—Watt

—What?

—Watt

Después de preguntarle esas tres veces por su nombre sin entender que el futbolista le estaba respondiendo adecuadamente, el colegiado se hartó y le enseñó sin miramientos la tarjeta roja harto de lo que él interpretó como una gravísima burla. El ex jugador del Arsenal no se podía creer lo que estaba pasando e incluso el community manager de su club mostraba serias dudas sobre lo que ocurría en el campo. No fue hasta que el capitán del Hemel Hempstead, Jordan Parkes, intervino para explicarle al árbitro que no es que le estuviera provocando sino que había tenido la mala suerte de apellidarse así, cuando la situación pudo desenredarse y la tarjeta roja fue revocada para volver a la amarilla original. 

Tras eso, las explicaciones del árbitro a la zona de banquillos, las risas y el pudor de un árbitro del que Watt dijo que no le había vuelto a dirigir la palabra en todo el partido. Un Watt que vivió así, en un modesto campo de Hertfordshire, el momento más destacado de una carrera que en un primer momento aspiraba a otro tipo de cotas y que actualmente, con 29 años, está en un punto muerto desde que el pasado mes de enero se quedó sin equipo tras abandonar el Wealdstone.

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