10 sept. 2018

Sensaciones tras el Deportivo - Sporting


Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

El Dépor debutó ayer ante su afición en un Riazor de circunstancias en el que la mitad del estadio se encontraba inhabilitada por obras. Había bastante curiosidad por ver lo que harían los jugadores de Natxo González delante de su público después de un exilio de tres jornadas y lo cierto es que aunque la actuación no fue deslumbrante (todo lo contrario que los focos del estadio, que para compensar la falta de la iluminación de los fondos se encendieron a mayor rendimiento del normal) sí que permite sacar algunas conclusiones positivas y algunas no tanto.

La solidez de conjunto y la falta de ideas en los últimos metros

Lo más importante que se pudo ver ayer es que el equipo demostró saber estar tranquilo todo el partido, sin pasar apuros innecesarios en campo propio que sí se vieron en los anteriores encuentros, especialmente contra el Tenerife. Es cierto que el Sporting nunca quiso hacer daño y sólo buscó no recibirlo, pero el Dépor estuvo cómodo en ese contexto sabiendo dominar en la monotonía y sin sufrir sobresaltos. Las estadísticas de disparos, con un 17-0 a favor del equipo coruñés, es una estadística muy difícil de ver en un partido de fútbol profesional, pero esa estadística tan impresionante también guarda una contrapartida a tener en cuenta, y es que a este equipo le cuesta un mundo finalizar. Por el momento el conjunto blanquiazul no tiene una figura de referencia que culmine en gol un porcentaje de jugadas importante, y eso es una carencia que suele hacer perder puntos. Quizás Quique sea el que más papeletas tenga para ejercer ese rol una vez consiga ritmo, pero por ahora los goles siguen siendo tan caros como en los últimos años.

Es evidente también que a este Dépor le falta inventiva, se muestra en muchas ocasiones como un equipo plano y Carles Gil y Fede Cartabia son los únicos capaces de cambiar eso en los últimos metros. Ayer la entrada de ambos dio aire al equipo y consiguió crear contextos de superioridad en ataque que contribuyeron a debilitar a la zaga del Sporting, pero también es cierto que el esquema no ayuda a que exploten al máximo sus capacidades, al menos no mientras no se adapten del todo a él. Especialmente Fede está más suelto partiendo de la línea de banda, pero Natxo tiene claro que este es su sistema y parece que va a morir con él aunque a veces dé la sensación de que está hecho para encajar a toda la gente que 'debe' estar más que para maximizar sus virtudes.

Una pareja de centrales para no pasar apuros

En el ámbito defensivo el equipo estuvo muy atinado y sin sobresaltos más allá de alguna imprecisión en la salida de balón que pudo haber resultado más dañina de lo que finalmente resultó ser. A falta de ver el nivel de Somma no creo que haya dudas de que esta debe ser la pareja de centrales titular este año. Duarte está en segunda división por motivos inexplicables y Marí deja ver cosas muy interesantes, siendo superior a Bóveda en todo. Ordenado y con buena salida de balón, añadirle a sus cualidades un gol en su debut en Riazor sólo hace presuponer que seguirá teniendo la confianza del entrenador en los próximos encuentros.

Caballo ante la grada de Riazor

El lateral zurdo jugó de manera impecable los tres primeros partidos de liga siendo muy correcto en defensa y diferencial en ataque con centros medidos, pero ayer se le notó cambiado, con imprecisiones y dando cierta sensación de nerviosismo. Seguramente sea algo puntual y no debe haber dudas de que es el mejor lateral de esta plantilla, pero hace plantearse si por la cabeza del jugador no estaría pasando la alargada sombra de las implacabilidad de la grada de Riazor con algunos jugadores de la casa a los que pilla manía irracional cuando su nivel no es el deseado. En cualquier caso, siguió mostrando que sabe llegar y sacó algún que otro centro con mucho peligro.

Fede Cartabia y su capacidad para cambiar contextos

Cuando veo a Cartabia salir desde el banquillo y ser capaz de cambiar partidos pienso que es un revulsivo demasiado bueno como para ponerlo de titular, pero por otro lado esto es segunda división y tener de recambio a un jugador de su nivel no parece demasiado sostenible. No obstante, creo que se debe aprovechar todo lo que se pueda este talento del futbolista argentino, pues ayer fue pieza clave en la mejoría de los últimos minutos y en la creación del gol.

Pedro Sánchez y la falta de trascendencia

Sólo llevamos cuatro partidos, pero por lo visto hasta ahora no me convence Pedro. Me parece un jugador demasiado en la media, que no aporta nada diferencial aunque tampoco reste. Un jugador de tres cuartos no puede ser cumplidor y nada más, debe pedírsele que haga cosas que provoquen que pasen otras cosas. Hasta el momento ni siquiera se expuso como lo que prometía ser, un especialista a balón parado, y tampoco dio demasiado en la creación de juego ni en el último pase. A pesar de que está teniendo minutos, según se vayan recuperando los efectivos de ataque su papel debería pasar a ser más secundario.

Krohn-Dehli, el inadaptado

Da la sensación de que el rol de Krohn-Dehli en este equipo debe ser repensado. En esa posición de interior en la que se le vio ayer lo único que ofreció fue inoperancia y la sensación de estar fuera de sitio. El danés es un jugador al que se le da bien acompañar la jugada y estar siempre presente, pero quizás no está ya para ser clarividente en los últimos metros. Ayer se le vio cumplidor pero falto de ideas, como si jugara con el freno echado.

Vicente Gómez, la noticia más grata de lo que va de temporada

Después de lo visto en estos primeros partidos puedo decir ya que el jugador canario es mi jugador preferido de esta plantilla. Es un Juan Domínguez maduro y con personalidad que siempre sabe lo que hacer con la pelota cuando llega a sus dominios y rara vez la pierde. Si alguien le quita la bola es con falta de por medio y tiene siempre el pase adecuado en mente. Su papel debe ser capital en la construcción de juego.


Resumiendo, hay mimbres para conseguir cosas interesantes. La categoría es muy igualada y el hecho de que un equipo invicto tras cuatro partidos y con dos victorias sólo sea 7º lo hace evidente. Por el momento debemos quedarnos con que la vuelta a Riazor dejó a la afición aplaudiendo de satisfacción al final de los 90 minutos, algo que hacía tiempo que no pasaba. Todo lo demás acabará llegando.

2 sept. 2018

Un Dépor que aún no se cree lo que puede llegar a ser


Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

Creo no estar diciendo ninguna locura si afirmo que el primer tiempo del Dépor en Tenerife dio la sensación de que estamos ante un equipo con potencial para ser dominante en la categoría. Ideas preclaras en la creación de juego, fluidez en las cercanías del área rival y la capacidad de crear peligro con diversidad de recursos, principalmente utilizando la inventiva de Carles Gil por la zona central y la habilidad para el centro de un Caballo que está demostrando tener un guante en su pie izquierdo. El Dépor estaba tan tranquilo sobre el césped del Heliodoro Rodríguez López que no existía apenas nada que hiciera presagiar que el partido iba a cambiar demasiado tras el descanso.

No obstante, el mencionado cambio ocurrió para desesperación de un Natxo González que vio como el Tenerife comenzó la segunda parte con descaro y manifiesta superioridad. Durante la práctica totalidad del segundo tiempo el equipo local fue quien llevó el peso del partido y el balón permaneció en el campo del Dépor más tiempo del debido. En ese contexto de superioridad, el gol tinerfeño hizo acto de presencia apenas transcurridos diez minutos de la segunda mitad y tras el empate se pudo ver que el nuevo guión que había empezado a seguir el partido no tenía visos de cambiar. El monólogo tinerfeño continuó hasta que Didier Moreno cogió el ritmo del partido tras salir desde el banquillo en el minuto 64. El colombiano, al que se le nota que llegó a Coruña con ritmo de competición, demostró superioridad física e incomodó a la defensa rival abarcando mucho campo y contribuyendo tanto en llegada como en presión, ejerciendo de contrapeso justo para que la balanza cambiara de posición. Llegó con peligro y tuvo una ocasión de gol que no acertó a rematar adecuadamente y suya fue la asistencia a Borja Valle que puso por delante al Dépor hasta que un error en la salida de Dani Giménez provocó el empate rival a escasos segundos del final.

Una vez contado el aspecto objetivo de lo ocurrido en el partido de ayer, ¿qué análisis queda por sacar de lo visto en el campo y por qué el Dépor mostró dos caras tan diferenciadas? Mi opinión es que el equipo supo jugar mientras estuvo cómodo. El Tenerife está teniendo problemas para salir enchufado a los partidos y el de ayer no fue una excepción. El equipo herculino supo aprovechar eso y asentarse antes sobre el terreno de juego, echando del encuentro a su rival hasta la llegada del descanso. No obstante, en la segunda mitad el conjunto canario salió con otra mentalidad y con la remontada entre ceja y ceja, dejándose todas las inseguridades en el vestuario y haciendo que aparecieran las del equipo dirigido por Natxo González, que vio una vez más cómo aparecían los problemas para plantar cara a un rival que quería conseguir mandar en el partido.

Creo que este Dépor tiene un potencial enorme que dejó ver sobradamente en el primer tiempo, pero también posee el que probablemente sea el peor defecto que puede tener un equipo nacido para buscar dominar una categoría: no llegan a creerse lo que son. Hay miedo a ejercer de favoritos cuando las cosas se complican y miedo a no ser lo suficientemente buenos como para ir a sentenciar el partido. Habrá quien le llame falta de personalidad del conjunto, pero creo más bien que es una cuestión de 

Por otra parte, es fácil caer en señalar a Dani Giménez como el jugador que  costó dos puntos en el último momento, pero su partido hasta ese instante (y también su temporada hasta hoy) fue más que digna y no es del todo justo cargarle las culpas de un error que compensó con aciertos importantes previos. Antes de pensar en Giménez debemos ver que existieron también otras imprecisiones que contribuyeron de manera clave en el marcador, como un mal cabeceo de Quique a un gran centro de Caballo en los instantes iniciales o un mano a mano con el portero muy mal gestionado por Pedro en el 85'. Giménez erró a final, pero también dio seguridad en los restantes tramos, y si alguien quedó señalado tras el partido de Tenerife fue más bien un Eneko Bóveda que sigue dejando tantas dudas en el centro de la defensa como la pasada temporada. Difícil recordar una buena acción del ex jugador del Athletic en el partido de ayer, en el que ofreció demasiadas carencias tanto en la marca como, sobre todo, en la salida de balón. No sería demasiado comprensible que en la próxima jornada no viésemos a Marí o a Somma acompañando a Duarte.

En resumidas cuentas, este Dépor tiene mucho para ilusionar, pero también deja bastante lugar a la preocupación. El aspecto psicológico falla, y eso no es fácil de gestionar. Es un mal endémico en este club desde hace demasiado tiempo y puede traer muchos disgustos si en los momentos clave siguen apareciendo los peores miedos. El error real no fue defender la falta decisiva en el área pequeña, ni la mala salida del portero. El error fue no saber ni siquiera intentar discutir el dominio de la segunda parte al rival. Habrá que esperar que la vuelta a Riazor sepa curar las carencias de un equipo que promete más de lo que da pero que, por ver la nota positiva, lleva unos más que decentes 5 puntos en 3 partidos fuera de casa.

15 abr. 2018

Sensaciones tras el Athletic - Deportivo


Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com


Da la sensación de que el partido de San Mamés llega bastante tarde para el Dépor. El equipo herculino demostró por primera vez esta temporada que sabe ser claramente superior a su rival, aunque dicha superioridad sólo durara 45 minutos y en la segunda parte tocara sufrir como siempre, pero queda la sensación de que esta plantilla es más aprovechable de lo que dejó ver hasta ahora. A falta de que el Levante dispute su partido de esta jornada el equipo blanquiazul está a unos 5 puntos de la salvación que todavía son un mundo, pero visto el rendimiento ofrecido en su último encuentro puede que los más osados se animen a creer en la épica.

La primera parte permitió ver a un equipo con ideas, capaz de afrontar la creación de juego con temple y de defender sin ansiedad. El Athletic no hizo peligro en la primera mitad y Rubén no tuvo trabajo más allá de acciones intrascendentes que no crearon inquietud alguna. Adrián puso el marcador a favor en los primeros minutos y volvió a anotar de nuevo bastante antes del ecuador del primer tiempo para dejar en el marcador en el 0-2 con el que llegó al descanso. En la segunda mitad, no obstante, la historia cambió demasiado y los blanquiazules acabaron pidiendo la hora, pero la segunda victoria consecutiva se convirtió en realidad y consiguió dar alas a los más optimistas. Más allá de los datos crudos sobre lo que ocurrió en la globalidad del partido, hay también particularidades que se pueden deducir de lo visto en el césped bilbaíno:

- La portería sigue siendo un gran problema: Rubén no tiene nivel para defender una portería de Primera División. Su desempeño en ambos goles fue deficiente, especialmente en el segundo, y en el tanto anulado a Raul García tampoco supo hacer más que la estatua. Es cierto que tuvo un par de paradas de mérito, pero no hacen olvidar que posiblemente el Dépor a día de hoy tendría un puñado más de puntos si la portería estuviese en manos de alguien de mayor nivel.

- La suplencia de Schär no es un sinsentido: Es cierto que el suizo tiene una calidad con el balón en los pies fuera de toda duda, pero a un central han de pedírsele principalmente otras cosas. Cuando debe defender dentro del área sufre sobremanera y a menudo comete errores flagrantes de posicionamiento que acaban en sustos que podrían haberse evitado. También suele pecar de una falta de contundencia que no puede admitirse en un defensor de un equipo que se juega tanto como el Dépor a estas alturas. Quizás Albentosa luzca menos, pero en los últimos partidos se mostró muy entonado y no merece perder su plaza en favor del helvético.

- La reconciliación con el fútbol de Juanfran y Mosquera: El partido de Juanfran ante el Athletic fue, por primera vez en la temporada, digno de aquel lateral atrevido que llamó la atención al Barcelona. Sin fallos en defensa y con influencia en ataque, la línea ascendente que lleva el madrileño en las últimas jornadas es tan digna de mención como su ínfimo nivel del resto de temporada. En cuanto a Pedro Mosquera, resulta esperanzador ver cómo de nuevo da signos de ser el futbolista que Riazor conoció en su primera temporada en el club. Capaz de llevar la manija y ofreciendo soluciones a sus compañeros en todo momento, hay motivos para creer que puede ser un futbolista muy importante en este tramo final de campaña.

- Lo que quiera Emre Çolak : Si algo permitió ver el encuentro de San Mamés es que el Dépor se muestra como el día y la noche si se compara su juego con el turco en el campo y sin él. Emre debería ser innegociable sobre el césped, pues su salida del terreno de juego dio alas a un Athletic que se encontró ante un rival mucho más predecible en la construcción y fácil de defender. El arreón del conjunto bilbaíno estuvo también, por supuesto, motivado por la entrada de un Muniain que supo hacerse cargo de la creación de peligro y se ofreció en todo momento como guía del ataque de los locales, pero la salida de Çolak fue también determinante.

- Adrián y Borja Valle en su mejor momento: Los movimientos de Adrián López en los últimos partidos siempre están resultando enormemente valiosos para un Dépor que encuentra en él a un futbolista muy dinámico entre líneas y con mucha creación goleadora (4 tantos en los últimos dos encuentros). También Borja está en un momento dulce después de verse relegado a la intrascendencia toda la temporada. Erigido como un revulsivo efectivo e incluso estableciéndose como una opción por encima de Florin Andone, el delantero de Ponferrada aporta frescura y oficio en un ataque que necesita jugadores de su perfil en las segundas partes.

- Lucas, recordando viejos tiempos: Pocos podrán debatir que el partido de Lucas en San Mamés fue de grandísimo nivel. Dio dos penúltimos pases clave en los goles de Adrián y asistió a Borja Valle en el 1-3 con un gran balón cruzado, pero más allá de eso fue una pesadilla para los centrales del equipo de Ziganda. Siempre al límite de la línea de fuera de juego, preparado para romper líneas con un simple movimiento de desmarque, el coruñés está volviendo a recordar cómo ser la referencia de un equipo que necesita que recupere su mejor versión

- Seedorf, de nuevo suspenso en los cambios: Hay en una cosa en la que hay que darle la razón a Clarence Seedorf, y es que la psicología es una pieza clave para afrontar la lucha de la salvación. Una vez demostró el equipo que podía hacer partidos buenos e incluso ganarlos, el nivel de juego comenzó a aumentar y con ello estas dos victorias consecutivas hicieron acto de presencia. No obstante, no se puede negar que la lectura de los partidos del técnico neerlandés resulta ser bastante deficiente a menudo. En el día de hoy, el cambio de Çolak hizo que el equipo perdiera toda capacidad de pelear de tú a tú por el dominio del juego y dio pie a la mejoría de un Athletic que no empató de casualidad. Parece que el método del técnico empieza a dar frutos, pero la mentalidad ganadora debe ir apoyada también por un mínimo de táctica ganadora.

En resumen, el Deportivo lucha por su vida pero, más allá de ver esta frase como algo negativo, lo cierto es que tiene tintes optimistas. Un optimismo que no nace, evidentemente, de que la vida esté en juego, sino de ver que ahora al menos se lucha por ella en vez de dejarse arrastrar por una corriente cuyo destino no era otro que el desastre. El desenlace se verá en poco tiempo, y esperemos que sea feliz, aunque eso sea esperar demasiado.

9 abr. 2018

TOP 10 2018: Porteros


Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com


El mundo del fútbol es muy cambiante y se hace necesario adecuar al nuevo año los rankings por posicion. Tras haber hecho las clasificaciones correspondientes en verano de 2017, casi una temporada transcurrió ya y con ello los niveles de los jugadores fluctuaron para que el contexto cambiara y se haga necesario rehacerlo todo convenientemente.

Comenzamos con la lista del top 10 de mejores porteros del mundo en 2018:



Nº10 Gianluigi Buffon, 40 años
 
Buffon Juventus 2017



Equipo: Juventus
País:Italia

A pesar de la eterna juventud que vivió durante gran parte de su treintena esta temporada asistimos a un punto palpable de declive en su carrera. Seguramente no estaría ya en esta clasificación si no estuvieramos hablando de una leyenda como él, pero a pesar de que no está pasando su mejor momento también pesa el hecho de que hace aún menos de un año que ayudó de manera importante a su equipo a ganar un doblete y llegar a la final de la Champions. Hablar de Buffon es hablar de un portero de época, que a pesar de que el paso de los años hizo que sus reflejos no sean tan felinos como antaño supo utilizar su enorme inteligencia y colocación para subsanar ese problema.

Nº9 Gianluigi Donnaruma, 19 años


Gianluigi Donnaruma 2017 Milan


Equipo: Milan
País: Italia

El joven guardameta italiano está teniendo una temporada mediocre después de todo lo que le rodeó el verano pasado y contagiado por el pésimo inicio de campaña de su equipo, pero no se puede obviar que aún no cumplidos los 20 años es uno de los mejores porteros del mundo. Tiene una gran envergadura y capacidad de estirada, condiciones que le permiten llegar a los balones más complicados con una aparente facilidad sorprendente.

Nº8 Hugo Lloris, 31 años 

Hugo Lloris Tottenham 2017

Equipo: Tottenham Hotspur
País: Francia

El Tottenham es año tras año uno de los equipos menos batidos de la Premier League y el portero francés es una parte importante del entramado defensivo que lo hace posible. Esta temporada no está siendo la mejor de su carrera y a lo largo del año cometió algunos errores impropios de su nivel, pero no debería haber dudas sobre su figura. Lloris es un guardameta muy sobrio, que sin hacer el ruido que hacen otros consiguió establecerse consistentemente entre los mejores del mundo en su puesto desde hace casi una década. Un portero de grandes reflejos que le permiten ser uno de los más difíciles de batir cuando se encuentra bajo el larguero.



Nº7  Samir Handanovic, 33 años
  
Samir Handanovic 2017 Inter Milan


Equipo: Inter de Milan
País: Eslovenia


Esta temporada el esloveno vuelve a estar entre los porteros más consistentes de Europa a pesar de que su nombre no suele aparecer continuamente en los medios como sí pasa con otros. A sus 33 años sigue siendo un seguro en la portería del Inter de Milán, donde este año acumula tan sólo 21 goles encajados en 30 partidos, habiendo terminado 14 de esos encuentros con la portería a cero. Con una altura de más de 1,90 metros abarca más espacio en la portería del que a los rivales les gustaría, algo que combina espectacularmente con una gran agilidad para alguien de su tamaño. Uno de los mejores parapenaltis de Europa.

Nº6 Thibaut Courtois, 25 años


Thibaut Courtois Chelsea 2017

Equipo: Chelsea
País: Bélgica


El belga no está, ni mucho menos, ante su mejor año. Ya dejado atrás el rol de promesa y asentado como una de las mayores realidades de la actualidad, Courtois afronta el reto de mantener la regularidad como uno de los mejores guardametas de Europa, pero no llega a dar el paso definitivo que siempre se le confió. Sus larguísimos brazos llegan a todo balón humanamente alcanzable y su capacidad para manejar la presión  en momentos complicados hacen de él un arquero muy fiable.

Nº5  Ederson, 24 años
 


Equipo: Manchester City
País:Brasil


Tras el importante desembolso que el City invirtió en su fichaje el pasado verano el brasileño demostró que está a la altura de su precio. Influye en el juego de su equipo de manera importante al estilo de todos los guardametas que le gusta usar a Guardiola en sus equipos, con un talento impropio de alguien de su posición para la distribución de juego que acopla de manera impecable a unos felinos reflejos. Su impacto en esta temporada de Premier League está siendo muy importante.

Nº4 Keylor Navas, 31 años





Equipo: Real Madrid
País:Costa Rica

Siempre parece que su puesto en el Real Madrid está en eterno debate, pero el costarricense lleva ya varios años siendo la principal opción de Zidane y sabiendo responder con gran rendimiento. Un especialista en dar su mejor versión en los tramos decisivos de la temporada, desde que empezó 2018 está rayando a un nivel muy importante. Un portero con reflejos de la mejor categoría y un uno contra uno brutal, cuyo principal handicap está en el juego con los pies.




Nº3 David de Gea, 27 años


David De Gea 2017 Manchester United

Equipo: Manchester United
País: España

A día de hoy no cabe duda de que es el mejor portero de España y de la Premier League. De Gea es un portero con tendencia a realizar paradas espectaculares y que además tiene una regularidad en su rendimiento sorprendente. Sabe afrontar los grandes partidos como pocos, haciendose gigante en los momentos más complicados.




 Nº2 Marc-André ter Stegen, 25 años


Marc Andre Ter Stegen Barcelona 2017



Equipo: Barcelona
País: Alemania

Temporada de consagración para el alemán, que por fin está demostrando todo el potencial que hasta este verano daba la sensación de no acababar de explotar. Su juego con los pies es sorprendentemente bueno para un portero, y sus reflejos llevan impresionando a propios y extraños desde que comenzó a despuntar en su etapa en el Gladbach. Con unos números brillantes y una buena colección de grandes noches en su haber desde el comienzo del curso, parece que el sucesor de Manuel Neuer por fin está en su madurez.


Nº1 Jan Oblak, 25 años






Equipo: Atlético de Madrid
País: Eslovenia


Esta temporada está volviendo a ser ese portero completamente decisivo y omnipotente que hace que el juego propuesto por Simeone saque grandes réditos. Oblak siempre está donde tiene que estar, es extremadamente raro que falle y muy habitual que resuelva la papeleta. A pesar de que todavía está en una edad que para los porteros suele ser de última fase de desarrollo, lo cierto es que Oblak parece un veterano desde que se asentó en la portería del Atlético procedente del Benfica. Lleva dos trofeos Zamora en tres temporadas en España y este año compite por el tercero en su cuarto curso, lo que no sólo habla maravillas de la defensa orquestada por su entrenador, sino también de sus capacidades bajo palos. No es, ni mucho menos, uno de los porteros que más para, pero sí que es de los que más paradas clave realiza. Su punto fuerte es su capacidad para estar siempre metido en el partido para poder reaccionar convenientemente las pocas veces que el rival llega con peligro a su meta. 

Menciones destacadas:
(Este apartado está dedicado a mencionar a algunos jugadores que, pese a no entrar en el ranking merecen una mención especial, ya sea por su excelencia durante la temporada o porque existe algo interesante que comentar sobre ellos. Habrá jugadores de grandísimo nivel que no aparecerán ni aquí ni en el TOP 10 porque simplemente puede que sean sobradamente conocidos y su nivel o situación no haya cambiado recientemente o porque ya aparecieron en las menciones destacadas de otros años sin que ocurriesen novedades significativas)

- Manuel Neuer, 32 años


Equipo: Bayern de Munich
País: Alemania


No cabe duda de que si estuviera en condiciones estaría en el top 3, pero tras pasarse toda la temporada sin minutos sería injusto incluirle en el ranking, tanto para él como para los demás. Sus capacidades van más allá de las de un arquero común, y no sólo  es capaz de defender la portería sino también toda su área. Fiable con los pies, suele ser un apoyo válido para sus compañeros en situaciones apuradas, además de ser uno de los arqueros más completos del mundo. Su principal problema es que su rendimiento a veces tiende demasiado a tener picos y valles, pero con el tiempo fue solventándolo.


- Loris Karius, 24 años


Equipo: Liverpool
País: Alemania

Después de dos temporadas perdiendo la partida por la titularidad en favor de Mignolet parece que por fin el alemán supo ganarse la confianza de Klopp. No es un portero a priori al nivel de los mejores del mundo, pero su buen rendimiento en lo que va de 2018 le hace merecedor de mención. Seguro con los pies y hasta ahora sin errores graves desde que se hizo con la titularidad, algo que le había condenado en anteriores oportunidades.


- Roman Bürki, 27 años
Equipo:Borussia Dortmund
País:Suiza
El suizo es un portero muy irregular, pero hay que decir en su favor que su comienzo de año está siendo de gran nivel. Suele llegar a donde otros no llegan y si no está asentado como uno de los mejores del mundo es porque sus fallos de concentración suelen costar goles a su equipo que un portero de élite no debería encajar.

- Alisson Becker, 25 años
Equipo: Roma
País: Brasil

Una de las revelaciones de la temporada en la Serie A. Es bueno con los pies y eso le hace tener peso en la salida de balón del equipo, ágil, con gran envergadura y no suele cometer errores. Su partido contra el Barça en la ida de los cuartos de Champions pudo haber sido su consagración, pero no tuvo su mejor noche.

21 mar. 2018

La ilusión robada



Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

Hay una canción que la afición del Deportivo aceptó como suya hace tiempo y que acompaña a los éxitos del club desde hace casi dos décadas. Esta canción, tan escuchada en las buenas épocas del equipo blanquiazul (y que tanto llevamos sin oír debido al poco ambiente de celebración que vivimos desde hace tiempo) reza la ya famosa frase de 'y pobre del que quiera robarnos la ilusión'. Pues bien, si nos tomamos esa frase como lema, tengo que decir que este último fin de semana es el punto que tomo como aquel en el que considero definitivamente robada la ilusión.

¿Por qué justamente este fin de semana? pensará quien lea esto creyendo, quizá, que debería haber puesto el marcador un poco antes incluso. Y es cierto que esta temporada tuvo innumerables motivos para dejar de creer increíblemente pronto, pero es que he de decir que me ilusiono con poco en lo que al Dépor se refiere e incluso cuando llegó Seedorf intenté tomármelo por el lado bueno. Es una seña de identidad de la afición coruñesa eso de crear mucho con lo poco que recibe, pero como digo esta última jornada fue el punto de inflexión que dicta que ya no hay ilusión posible. El partido de Riazor ante Las Palmas, infame como pocos, dejó a las claras que Seedorf no va a salvar esto pero tampoco hubo movimiento alguno para darle el timón a alguienque sí pueda ser capaz. La señal es inequívoca: el capitán ya cree estar seguro de que el barco está hundido y simplemente lo deja irse a pique sin perder el tiempo con maniobras infructuosas.

Lo cierto es que llama la atención que el técnico neerlandés siga teniendo otra oportunidad a pesar de los 15 días que había de margen hasta la próxima jornada y la total incapacidad que mostró para cambiar nada a mejor. También, como opinión personal, me llama la atención que siempre que sale a rueda de prensa se tiene una excesiva benevolencia en las preguntas que se le realizan, como evitando que explique cuestiones tácticas (aunque sobre el césped no se atisba señal alguna de que exista pizarra alguna) y limitándose a cuestiones sobre esa psicología de la que tanto le gusta hablar al entrenador o sobre algún que otro chascarrillo o banalidad que siempre se cuela entre las preguntas pre y postpartido. Quizás esto sea una simple sensación mía, pero tengo la impresión de que entrenadores con una media de puntos mucho mejor y estilo de juego infinitamente más aseado tuvieron que vivir ruedas de prensa mucho más duras en sus momentos malos. Quizás se explique simplemente por el hecho de que ya todo da un poco igual, o quizás no.

En cualquier caso, lo único que podría haberse hecho para al menos encender una pequeña llama en la grada que diera motivos para creer que se puede cambiar la imagen sería un nuevo cambio de técnico. Sé que no todo se soluciona cambiando a un entrenador y a la vista está en base a lo experimentado estos años, pero en este caso es tan evidente (ojalá me equivoque) que Seedorf no es capaz de mejorar el rumbo que no queda otra que plantearse esa opción como vía única de escape ya no de un descenso que parece ineludible, sino del ridículo absoluto.

Sólo se me ocurren un puñado de motivos por los que a día de hoy el banquillo del Dépor no esté vacante o con un nuevo dueño, que ordeno de menor a mayor gravedad: o realmente la banca está ya en números rojos hasta un nivel extremo, o se le firmaron a Seedorf por contrato un número mínimo de partidos a dirigir o el consejo de administración no quiere realizar un cambio porque si la cosa va a mejor su decisión con Seedorf quedaría aún más en evidencia de lo que ya fue quedando con el paso del tiempo. La opción de la confianza en el proyecto no la contemplo, porque la media de puntos en la fase más asequible del campeonato es casi de record negativo en la historia de la competición.

Quizás 'robo' no sea la palabra adecuada para definir el final de la ilusión por la permanencia, porque no se la quedó nadie sino que simplemente se dejó que se desvaneciera. Seguramente en los peores años de la historia del club ocurriera alguna vez algo así, pero yo no viví nunca un final de temporada con la sensación de que los meses de competición que restan son puro relleno a la espera de un pésimo final. Al fin y al cabo, el descenso no es el fin del camino y simplemente hay que trabajar por volver.

20 mar. 2018

Entre el esperpento y la inoperancia


Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

Siempre fui tan consciente de las numerosas cosas buenas de la etapa de Lendoiro (al que aprovecho para desearle una pronta recuperación) en el Dépor como de las cuestiones que hicieron que su continuidad en la presidencia no fuese viable en su día. En ese contexto, la llegada de Tino Fernández al club me la tomé con calma y optimismo, sobre todo cuando comencé a ver que su gestión en lo que en ese momento era más delicado, el ámbito económico, estaba siendo muy aseada y casi intachable. Hasta este año los resultados deportivos no eran para celebrar, pero el objetivo real, el de la salvación, se iba consiguiendo. No había demasiado que decir teniendo en cuenta el difícil momento que atravesaba el Deportivo.

Teniendo eso en cuenta supe olvidar cuestiones que no vi bien como la injusticia de privar a Fernando Vázquez de una oportunidad en Primera División tras casi salvar a un equipo desahuciado en su primera temporada y devolverlo después a la élite tras un año en el infierno, poniendo como excusa unas declaraciones cuya gravedad (no dejaban de ser la realidad) no era mayor que las de Pepe Mel el pasado verano cuando exigía un portero de garantías. De hecho, si lo comparamos con las palabras de Seedorf intentando vender a la afición que todo está perfecto partido tras partido con la falta de respeto a la inteligencia que eso conlleva, el mensaje de Vázquez no fue ni mínimamente ofensivo. Pero como digo, es algo del pasado que quise pasar por alto.

No obstante, si echamos ya la vista al presente, al año que más tranquilo debería haber sido en la historia reciente del equipo, vemos que todo se torció en base a una sucesión de despropósitos totalmente inexplicables por cualquiera ajeno a la mente de quien tomó las decisiones que llevaron a ellos. Si uno se para a repasar todas y cada una de las decisiones importantes desde el verano pasado no se puede decir que existiera alguna de ellas en las que este consejo de administración acertase. De hecho, en la amplia mayoría no sólo no acertó, sino que su decisión se convirtió en esperpento. Repasemos las decisiones clave de esta temporada para comprobarlo:

Continuidad de Pepe Mel: Era evidente que nadie confiaba en que Mel era el adecuado para el proyecto de esta temporada, ni la propia directiva ni la grada. La temporada pasada se consiguió la salvación, pero salvo en un par de partidos el equipo no dio muestras de estar creando un estilo de juego efectivo y si consiguió la permanencia fue más por demérito ajeno que por mérito propio. Resultado: Cese en la primera vuelta.

Fichaje de Lucas: Creo que el fichaje de Lucas fue algo positivo, más allá de que finalmente su rendimiento no haya sido bueno nadie podía poner un pero en verano a su llegada como hecho aislado (sin juzgar otros aspectos externos). Sin embargo, volver a caer de nuevo en el error que se cometió con Mitroglou hace dos veranos jugándose todo a una carta y olvidándose de todo lo demás es impropio de un club de primera división. Resultado: Mal rendimiento del jugador agravado por el desamparo en posiciones que no se reforzaron a costa de pagar su fichaje.

Gestión de la portería: Intolerable y completamente incomprensible. Cinco ocupantes de la portería y ninguno con nivel para primera. Se escatimó en gastos para un puesto clave y se improvisó incluso en enero sabiendo que la situación era desesperada, sin mejorar en ningún caso lo que ya había. Lo peor es que si al menos se hubiese dado continuidad a Francis podría tenerse a un jugador ganando experiencia con progresión suficiente para poder llegar a  ser importante en un futuro.Resultado: La portería peor cubierta de la categoría con unas estadísticas ruborizantes.

Gestión de la dirección deportiva: ¿Alguna vez se dio el caso de un club de máximo nivel destituyendo a su director deportivo el primer día de mercado de fichajes teniendo meses para haberlo hecho para posteriormente sustituirlo por, esencialmente, nadie? Barral tuvo muchos puntos negros en su gestión (principalmente tratar portería y banquillo como elementos secundarios cuando son dos de las claves más importantes de un equipo) pero desde luego que era mejor que no tener a nadie a los mandos. Resultado: Llegada de jugadores en invierno que no mejoraron en nada la plantilla. El único que se ganó un sitio en el equipo fue Muntari por exigencias del guión, pero ni siquiera está en condiciones físicas para dedicarse al fútbol profesional.

Ascenso al primer equipo de Parralo: La decisión podía tomarse como un merecido premio para un Cristóbal que estaba haciendo destacar mucho al Fabril, pero ya en su momento comentaba aquí que no me parecía el momento adecuado pues podía destrozar al filial y no solucionar los problemas del primer equipo.  Resultado: Se cumplieron los peores pronósticos, sin obtener una solución para el primer equipo y mermando el rendimiento del Fabril.
 
Fichaje de Munúa como sustituto de Parralo en el Fabril: Si ya con lo expuesto hasta ahora podría escribirse una  novela de terror, este episodio da para una película de David Lynch. La ocurrencia de fichar a un entrenador en pleno juicio por amaño en el que el club está dentro de la acusación por el innegable perjuicio que supuso el partido amañado es totalmente inaudito. Resultado: El Fabril empeoró rendimiento y el Dépor pidió hace unas semanas penas de cárcel para el propio Munúa.

Fichaje de Seedorf: Incluso el menos sabio en temas futbolísticos sabe que fichar en una situación extrema a alguien con total desconocimiento del club, sin experiencia entrenando en el país y sin ningún mérito a sus espaldas como técnico más allá de fracasar en sus únicos dos proyectos hasta la fecha no es una decisión que se pueda tomar bajo ningún concepto. En este caso, la lógica no entra en juegoy fue la decisión a tomar. Resultado: 2 puntos de 21 posibles y un descenso virtual casi insalvable. Para agravar la situación, parece que el técnico neerlandés volverá a tener otra oportunidad contra el Atlético a pesar de que las dos semanas de descanso hacían este período como idóneo para intentar cambiar el rumbo trayendo a alguien adecuado.

Tras estar en el alambre tanto tiempo y salvándose año a año por extremo demérito ajeno resulta bastante descorazonador ver que por fin llegó un año en el que otros se salven por extremo demérito del Deportivo. Se veía venir y nadie puso el empeño necesario para evitarlo aún existiendo medios económicos por primera vez en mucho tiempo.

Es cierto, el Dépor nunca fue un grande de Europa, pero compitió con los grandes de tú a tú. Ganó todas las finales que disputó y durante muchos años, por mucho que a veces las cosas salieran mal o muy mal siempre existió orgullo y lucha hasta en los peores momentos. Incluso con el Super Dépor ya finiquitado este equipo pasó del abismo de pelear el descenso a la UEFA en el primer año de Lotina, y en la última temporada del técnico vizcaíno en la que el descenso no pudo evitarse se peleó hasta el último momento y se alcanzó una puntuación que en cualquier otro año hubiera mantenido al club en primera. E incluso en el último descenso, en el que la temporada en general fue igual de lastimosa que esta, el equipo supo recuperar el orgullo al final y plantar cara hasta la última jornada reenganchando a la afición. Este año no, este año llevamos descendidos desde enero y nadie cree en el equipo desde hace mucho tiempo. 

Lo siento, señor presidente, pero hace tiempo que dejé de encontrar motivos para defender la continuidad de este consejo. Desde el respeto que me merece la dificultad de ese puesto y siendo perfectamente consciente de que las cosas no se están haciendo mal a propósito ni mucho menos sólo me queda desear que aparezca alguien que tome la alternativa y tenga claro cómo llevar el club a ser viable por méritos deportivos, porque aunque la economía deba ser solventada cuanto antes, sin éxito en el césped este club se va igualmente a la ruina.