4 dic 2023

Anecdotario grotesco del Real Club Deportivo de La Coruña: Bonnissel desencadenado


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Jérôme Bonissel llegó a Coruña en 1996 para competir con Nando en el puesto de lateral izquierdo. El futbolista francés no desentonó por su nivel futbolístico y sumó bastantes minutos en las tres campañas que permaneció en el Dépor. No obstante, su paso por la ciudad es más recordado por sus cruces de cables que por su rendimiento sobre el terreno de juego.

Jérôme Bonnissel, en una imagen reciente (fuente)

 El lateral francés, que siempre destacó por un carácter arisco durante su estancia en el club blanquiazul, protagonizó dos sucesos especialmente llamativos. El primero de ellos ocurrió no mucho después de llegar al conjunto coruñés. El futbolista estaba recibiendo un masaje después de un entrenamiento y un fotógrafo del diario DXT Campeón apareció para sacar una foto. El francés no estaba muy por la labor, y tras recriminar de malas maneras que no tenía el cuerpo para fotos acabó por lanzarle unas tijeras al periodista dejando claro que no se iba a inmortalizar el momento de ninguna manera.

Más tarde, en noviembre de 1998, ocurrió el que fue quizás su incidente más conocido. El equipo blanquiazul entrenaba por aquel entonces en los campos de La Laboral y el público tenía un acceso muy cercano a los entrenamientos. Se cuenta que era habitual que los alumnos del instituto existente junto a las instalaciones deportivas asistieran a los entrenos y en ocasiones aprovechaban para llevarse algún que otro balón extraviado. En una de esas ocasiones, Bonnissel vio a algunos de esos jóvenes burlándose de uno de los encargados del material y salió en defensa del hombre, algo que generó un conflicto que no terminaría ahí.

Finalizado el entreno, los futbolistas se fueron a las duchas pero los jóvenes permanecían fuera esperando la salida del jugador y volviéndolo a increpar al cruzarse con él en su camino hacia el coche. Los compañeros mediaron para evitar que el ambiente se caldease en exceso y Bonnissel entró en su vehículo, pero las provocaciones no cesaron y el calentón del momento lo llevó a salir de nuevo y propinarle un cabezazo en la nariz a uno de los chavales, rompiéndole el tabique nasal. Pasaron un par de meses antes de volver a ver al futbolista saltar al campo, y el siguiente verano abandonaría el Dépor para recalar en el Girondins de Burdeos.

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