El factor Luisinho

21 sept. 2017

El factor Luisinho


Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

El partido de ayer entre Deportivo y Alavés fue un espectáculo infame. Futbolísticamente hubo pocos alicientes y probablemente ninguno de los espectadores del encuentro pueda decir que completó los 90 minutos sin emitir uno o más bostezos. Fue realmente aburrido, pero en cualquier caso es posible sacar alguna que otra conclusión para que no pueda decirse que fue una completa pérdida de tiempo.

En el encuentro vimos a un Lucas Pérez al que todavía le falta un punto para llegar a su tono ideal y que todavía necesita ayuda para ser determinante, y lo cierto es que contra el Alavés no abundó dicho auxilio. Se vio un buen desempeño de un Fede Cartabia que nunca fue un gran jugador de apoyo sino más bien un individualista y de un Valverde que probó sus habilidades con descaro durante todo el partido. También fue destacable el trabajo del que está siendo la grandísima sorpresa de la temporada, Fabian Schär: el suizo lleva cuatro partidos demostrando que su nivel es de equipo de competición europea y tanto su colocación como su desplazamiento en largo ahorran muchos problemas a Mel. No obstante, si hay que quedarse con algo yo me quedo con otra clave de este partido, una clave que suele aparecer cuando el Depor está embotado e incapaz de atreverse a afrontar el partido (algo que pasa, desafortunadamente, con gran frecuencia): la aportación de Luisinho.

El lateral portugués es uno de esos jugadores que suelen pasar inadvertidos cuando todo va bien, pero que cuando las cosas se tuercen se engrandece para intentar reconducirlas y contagiar a su equipo. Dejadas atrás definitivamente las dudas sobre su conflictividad en el vestuario, el de Porto se convirtió en un futbolista capaz de aportar algo que los demás no aportan: se concentra en dar lo mejor de sí mismo, lo intenta, lucha y contagia. Es posible que Luisinho nunca sea el mejor del partido, pero desde luego que nunca es el peor. Habría que remontarse a épocas muy lejanas para recordar un mal partido del portugués en el Depor.

Desde su llegada se le reprochó falta de cabeza, dificultades defensivas y cierta tendencia a jugarse la expulsión, pero lo cierto es que esos problemas ya son historia. No sólo está mucho más centrado en los partidos, sino que además suele realizar intervenciones en defensa que resultan importantes conjuntamente con su habitual buen hacer en ataque. En el partido de ayer marcó su primer gol en Primera División como jugador del Depor y dio al equipo la primera victoria de la temporada. Y su personalidad sobre el campo se reflejó a la perfección en la celebración: lo festejó como si fuese el gol de su vida, porque también juega todos los encuentros como si fuesen los partidos de su vida.

A día de hoy, Luisinho es el capitán de la grada y el corazón del equipo. Un futbolista infravalorado que siempre aporta al equipo y que consiguió hacer una de las cosas más respetables que se pueden lograr siendo humano: esforzarse por cambiar para convertirse en exactamente en aquello que le habían criticado por no ser.

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