noviembre 2012

29 nov. 2012

El arte de no querer quedar bien


   Por Rubén López | ruben@futbolconpropiedad.com


Vivimos en la era de lo políticamente correcto, de los severos juicios a la actitud del prójimo y la condescendencia con uno mismo. La opinión pública no perdona la sinceridad si no les gusta lo que expresa, pero a la vez la reclaman y llaman hipócrita al que dice lo que quieren escuchar si no les convence de que lo dice con sentimiento. La era de los tontos y los rebaños, de la búsqueda de la opinión única y la discusión inútil.

Sobre esta cultura de la fachada, en la que lo de dentro sólo importa si es lo estándar, se erigen dos figuras comandando a los dos equipos más influyentes de España que se alejan de esa corriente, de formas totalmente opuestas pero igualmente alejadas del canon. Tanto Tito Vilanova como José Mourinho rehuyen, a la hora de hacer declaraciones, las normas básicas que rigen los preceptos básicos del borrego común guiado por su pastor.

El entrenador del Barcelona tiene una forma de ser para nada tan kamikaze como su homólogo madridista, pero tiene claro que no le gusta hacer declaraciones de cara a la galería. Huye del carisma, ni lo tiene ni lo necesita, y sabe que gustarle a las cámaras y al micrófono no es su trabajo, sólo un complemento que no suele dar títulos. Siempre se encontró cómodo detrás de los focos, en un segundo plano por detrás de Pep, y ahora que dio el salto a primera línea no quiere ganar protagonismo. Cobra por ganar partidos y no por ser la estrella, para eso ya están otros. No da titulares y hace sus deberes tranquilo, para aburrimiento de la periodistas carroñeros y beneficio de sus jugadores, que no se ven influidos por un entrenador que da noticias sobre el equipo contínuamente.

El caso de José Mourinho es más complejo y totalmente opuesto. Crea noticias continuamente, pero siempre atrayendo hacia él las críticas. La prensa y buena parte del público lo ven como un ogro, pero para sorpresa de todos es extremadamente raro que alguno de sus antiguos pupilos no se deshaga en halagos al hablar de él. Mou es la evidencia de la hipocresía de los medios y la opinión pública. El portugués recibe críticas continuamente por cosas en las que la gran mayoría de las veces sufre agravio comparativo con otros compañeros de gremio que puedan hacer lo mismo.

¿De qué sirve caer bien en la sociedad de los hipócritas? Muchos se dejarán llevar por el impulso de creer que cabrear a todo el mundo o pasar desapercibido completamente cierra muchas puertas, pero a estas dos personas les sobran puertas abiertas de par en par. Una vez se consigue el éxito hay ciertas cosas que uno no está obligado a aguantar, y pasar por el aro de convertirse en un demagogo para tener satisfechos a todos es un precio demasiado alto para quien aprecia lo más mínimo su personalidad. Hay formas moderadas y más extremas de sobreponerse a la cultura del borreguismo, pero creo que la presencia de dos extremos tan diferenciados como Tito y Mou ayudan mucho a evidenciar el ridículo de lo políticamente correcto, que todo el  mundo toma como una obligación para el resto y una opción para sí mismos. No tengo demasiadas dudas de que algo que influyó de forma determinante para que Mourinho se crease este personaje polémico fue el hartazgo de tener que soportar día tras día a los abanderados de lo correcto, y el sector de la prensa, con el que tiene que lidiar cada día, está lleno de esa gente. Una gente que se ceba con quien dice algo que se sale de lo establecido, pero que más tarde se permite el lujo de publicar lamentables artículos cargados del fanatismo que critican

Estas dos figuras están ya para siempre marcadas por aquel lamentable incidente en el que Mourinho introdujo su dedo en el ojo de Vilanova, y ya nadie borra aquella imagen (probablemente la única reacción realmente reprochable del portugués desde su llegada a Madrid) de su cabeza. Ellos ya hicieron las paces, pero parece que a la gente de fuera le importa más tener carnaza que despedazar antes de entender que las relaciones humanas tienen conflictos que si hay buena fe desde ambas partes se pueden solventar. ¿Pero qué sabe de buena fe el borrego amante de lo políticamente correcto si sólo se preocupa de juzgar a los demás?

Nominados para el Balón de Oro 2012


Esta tarde, a las 14:00 se anunció a los aspirantes que buscarán conseguir el trofeo de mejor jugador del año 2012 en la gala del próximo mes de enero.

En la categoría masculina, los aspirantes serán:



Lionel Messi (F.C. Barcelona), ARGENTINA



Cristiano Ronaldo (Real Madrid), PORTUGAL


Andres Iniesta (F.C. Barcelona), ESPAÑA






Mucho se especuló sobre quién sería el tercer finalista, ya que parecía claro que tanto Messi como CR7 estarían entre los elegidos. Finalmente Andres Iniesta se llevó el gato al agua y buscará ser el primer galardonado español desde 1960, cuando lo consiguió el coruñés Luis Suárez. De todas formas todo parece indicar que Leo será un año más el agraciado.

A título personal, reconozco que mi elección no sería igual, y optaría en estas tres plazas por Messi, Iniesta y Zlatan Ibrahimovic.

¿Estáis de acuerdo con los elegidos? Quién creeis que ganará?

28 nov. 2012

Ronaldo Nazario, el ave fénix


  Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

La expresión 'reinventarse o morir' es un concepto ampliamente aceptado dentro del mundo del éxito, debido a su fina dualidad con el fracaso. Hay quien se reinventa por progresar, por reconducir lo que no funciona o incluso por aburrimiento. Otros, en cambio, lo hacen porque no les queda más remedio, porque es la única opción de salir adelante. El de Ronaldo fue uno de estos.

Dos años apoteósicos en Holanda le bastaron para llamar la atención de todo el mundo, aunque ya con 17 años y aún jugando en Brasil con el Cruzeiro empezó a demostrar que aquel joven futbolista se salía de los cánones, y es que aún no había cumplido la mayoría de edad cuando Carlos Alberto Parreira lo llamó para disputar el Mundial 94 (aunque no jugaría en aquel torneo). Por aquel entonces le apodaban Ronaldinho, pero no sería él quien se conviertiera leyenda bajo ese mote. Tras ese campeonato mundial llegaron los anteriormente citados dos años en el PSV, equipo al que llegó aconsejado por Romário. En la Eredivise se hizo imparable y ya en su primera temporada se convirtió en máximo goleador con 30 tantos, aunque su equipo no pudo llegar más allá del tercer puesto en la tabla.


Su progresión aún no daba signos de llegar a su límite, y el Barcelona hizo todo lo posible por ficharlo, llegando a pagar lo equivalente a unos 15 millones de euros por su traspaso. En aquella temporada 96/97 dio durante todo el año una de las exhibiciones más legendarias que se recuerdan de un jugador de fútbol. Llegó a Barcelona en una época convulsa, con el Dream Team de Cruijff finiquitado, y bajo las órdenes de Bobby Robson  consiguió hacer a su alrededor un equipo ganador, liderándolo con sus goles con tan sólo 20 años. Era un jugador veloz, impredecible, con un toque y conducción magníficos y, sobre todo, la mejor definición de cara a puerta que soy capaz de recordar. Aún parecía no haber llegado a su tope y ya brillaba más que nadie, convirtiéndose en el jugador más joven de la historia en ganar el FIFA World Player y acabando 2º en las votaciones para el Balón de Oro, distinción que ganaría al año siguiente, jugando ya en las filas del Inter de Milán.

El brillo de la estrella brasileña en Barcelona fue muy breve, desencuentros contractuales con el club lo llevaron a Italia después de tan solo un año como blaugrana, al anteriormente citado Inter de Milán. Allí todo empezó bien, pero en su segundo año sobrevino el desastre, una grave lesión de rodilla que le supuso un calvario difícil de superar. Conseguir sobreponerse a aquella rotura del tendón rotuliano, según los médicos, le llevaría unos 6 meses, pero acabó siendo mucho más tiempo. Volvió a jugar antes de final de temporada, tras una recuperación de record, pero aquella final de la Coppa Italia contra la Lazio distó mucho de ser feliz. Sólo 7 minutos duró el reencuentro de O Fenómeno con el fútbol, antes de que un mal apoyo durante una finta acabara con él en el suelo. Ronaldo lloraba de dolor y se agarraba con fuerza la rodilla. Panucci se llevaba las manos a la cabeza, sabiendo que aquella era la pierna que motivó su ausencia durante medio año, y en el banquillo Marcello Lippi se mostraba impaciente temiéndose lo peor. Ronaldo volvía a ver como su futuro se ensombrecía.


Nadie creyó en su recuperación. La rumorología lo situaba ya fuera del fútbol de élite, creyendo que nunca más volvería a ser el mismo. No iban desencaminados, ya que no volvió a ser el que era, pero sí que volvió al fútbol de élite y por la puerta grande. Después de tres años de calvario, con numerosas vueltas frustradas y dos temporadas de intentar reencontrarse con el fútbol, todo se recondujo por el buen camino en 2002. El jugador veía ante sí el reto definitivo. Se veía listo para conseguir por fin volver, y no decepcionó, e incluso el mundo vio con sorpresa que aquel futbolista era otro, pero tan grande como el anterior.

Ronaldo inició su nueva carrera en el Mundial de Corea y Japón. Reinventado y consciente de sus limitaciones físicas, creó un nuevo modelo de futbolista igualmente letal, igualmente sorprendente. Con su habilidad para la definición y dotes técnicas intactas, buscaba ahora un juego basado más en la potencia que en la velocidad, sabiendo que sus rodillas ya no eran tan rápidas como antes, ni le permitían realizar aquellos quiebros endiablados con los que rompía la cintura de los defensas varias veces en pocos segundos. Era un futbolista nuevo, pero tan peligroso como su anterior versión. En aquel torneo se vengó de todo. Dijo adiós a la pesadilla de los problemas físicos y enterró el trauma que supuso el no ser capaz de liderar a su selección hasta la gloria en Francia 98, el haber fallado en el momento clave. En Corea y Japón entró con todo cuando nadie se lo esperaba, anotó 8 goles y alzó el trofeo. En aquellos países asiáticos que históricamente poco tienen que ver con el fútbol se reencontró con el deporte rey, como aquel que halla agua en el desierto.



El Real Madrid confió en él después de ser el mejor de aquel campeonato del mundo, y fue en el equipo merengue donde continuó la segunda versión de Ronaldo. Más corpulento, notablemente más lento en su velocidad punta e incluso en los primeros tiempos con algo de inseguridad, pero los 23 goles anotados en su vuelta a la liga española disipaban toda duda sobre la inversión realizada por Florentino Pérez. Sus números fueron buenos durante sus cuatro primeros años en Madrid. Su última campaña en el club merengue significó el principio del fin. Volvieron las lesiones y el exceso de peso comenzó a ser un problema. Llegó después una improductiva estancia en el AC Milan y su vuelta a Brasil para acompañar a Roberto Carlos en Corinthians.

Acababa así la carrera del mejor definidor que pudieron ver mis ojos. Una carrera que más bien fueron dos. La primera, la del chico maravilla cuya progresión no parecía tener fin, con la velocidad, el regate y el quiebro infinito como rasgos significativos. La segunda, la del sufrido veterano de guerra que supo sobreponerse a los reveses de la vida y convertirse en un delantero potente, con técnica suficiente para irse de los defensas pero más consciente de sus limitaciones, metiendo el cuerpo y valorando más que nunca estar en el  momento adecuado en el lugar adecuado aprovechando su don natural para poner el balón allí donde el portero es incapaz de llegar. Así fue la historia de un hombre al que quienes lo conocieron personalmente definen como un niño en el cuerpo de un adulto, a veces inocente y otras caprichoso, pero con un talento abrumador. La historia del futbolista que marcó a toda una generación. Una generación que llora cada vez que escucha el apelativo de 'Ronaldo el gordo' para referirse a él sin confundirlo con Cristiano. Pero no lloramos de tristeza, sino por orgullo, porque nosotros sabemos que Ronaldo sólo hay uno y pudimos conocerlo.

27 nov. 2012

Fútbol instantáneo (I): 'Buscaban la gloria'


  Por Rubén López | ruben@futbolconpropiedad.com

Sale a la luz hoy una nueva sección en este blog, que se dedicará a recopilar y comentar las fotografías/imágenes más significativas, históricas, curiosas etc. que nos dejó el fútbol a lo largo de su historia. 

'Buscaban la gloria'


Saltaban al campo sabiendo que podían ser los primeros. Era 30 de julio de 1930, y en juego estaba levantar por primera vez el trofeo dorado denominado por aquel entonces 'La diosa de la victoria', que se rebautizaría más tarde como Copa Jules Rimet y que ahora es conocido simplemente como el trofeo del Mundial. 

El Estadio Centenario de Montevideo lucía sus mejores galas. Uruguay se había ganado el privilegio de organizar la primera Copa del Mundo de fútbol de la historia debido a su victoria en los Juegos Olímpicos dos años antes, y la afición local veía cómo los suyos podían convertirse en campeones delante de su público, y además ante un rival histórico como Argentina.

En la foto se puede ver a los dos equipos saltando al campo. Los argentinos al lado izquierdo de la imagen y los uruguayos a la derecha, con sus capitanes al frente (Manuel Ferreira y Jose Nasazzi respectivamente), buscarían aquel día coronarse como la primera selección campeona de un Mundial. La victoria sólo podía caer de un lado, y fueron los locales quienes se llevarían el torneo, después de ganar 4-2 a sus rivales.

26 nov. 2012

12 hombres sin piedad



  Por Rubén López | ruben@futbolconpropiedad.com

Once jugadores implacables sobre el campo y, al frente de todos ellos, el arquitecto del proyecto, el curtido Jupp Heynckes. Este conjunto de personas son los protagonistas de la actual Bundesliga. Después de una más que interesante hegemonía del Borussia Dortmund, que reinó durante  dos años sin apenas discusión, el histórico soberano del fútbol bávaro parece resurgir de aquellas cenizas que se crearon tras apagarse el fenómeno Van Gaal. Un fenómeno que llevó al equipo de Múnich a desplegar un juego que en sus mejores días era imparable y les llevó a disputar la final de Champions League en 2010, pero el proyecto terminó derrumbámdose. Tras la marcha del holandés se apostó por un veterano como Heynckes para la nueva era, y hasta el momento no está decepcionando.

Con la Bundesliga en uno de sus mejores momentos históricos, sin que ya nadie cuestione la calidad de la competición y una economía más saneada que la mayoría de ligas europeas, podemos estar ante la llegada de una nueva época dorada del Bayern, un equipo que a día de hoy es capaz de fichar jugadores contrastados sin caer en la deuda masiva, pero tampoco en la opulencia. Se incorpora lo justo y de manera concienzuda, asegurándose antes de que es lo que el equipo necesita. Cada temporada se firma a un jugador estrella y el resto se invierte sabiamente en jugadores de equipo hasta llegar a una plantilla compensada y llena de puntos fuertes como la de esta temporada.

38 goles a favor y 5 en contra es el balance obtenido en la Bundesliga por los pupilos de Heynckes, unas cifras que les llevaron a obtener 11 victorias de 13 posibles, y sólo una derrota. Son líderes en su liga y también en su grupo de Champions, y la afición ya es capaz de soñar con objetivos más altos y el comienzo de una buena época (aunque Heynckes ya desveló que tras esta temporada dejaría los banquillos).

El balón empieza a rodar con el pitido del árbitro y el rival se encuentra ante una congregación de 11 futbolistas perfecta y férreamente orquestados con el objetivo de la victoria, algo que suelen cumplir de forma implacable. Cuando todavía falta un tiempo para llegar al ecuador de la campaña, el equipo bávaro lleva ya en su haber una buena cantidad de goleadas conseguidas.

La defensa está funcionando de forma brillante, y prueba de ello es que tan sólo encajaron 5 goles en 13 partidos de Bundesliga. Neuer está en una temporada sin sobresaltos, en la que se van disipando las dudas sobre él que existían hasta hace poco, y es gracias a un sistema defensivo notable. En el centro de la zaga se encuentra el único jugador de campo que disputó todos los minutos en la liga hasta el momento, Dante. El brasileño llegó en verano siendo una de las revelaciones de la competición, y está cumpliendo de forma notable con las expectativas. Siempre bien colocado y sin cometer errores, tenerlo al lado es un auténtico alivio para jugadores más irregulares como Badstuber o Boateng. Por las bandas, el eterno líder silencioso, Philipp Lahm sigue mostrándose como el principal ejemplo de futbolista todoterreno y cumplidor, y un David Alaba que después de recuperarse de la lesión que le mantuvo fuera a principios de temporada está dando muestras de que su progresión puede convertirle en un activo muy valioso en un futuro cercano.

La línea defensiva se ve bien abrigada por los dos hombres que suelen jugar un poco más adelante. El pulmón del equipo es una temporada más un Bastian Schweinsteiger que ya se sobrepuso al bache de rendimiento que experimentó en el tramo final de la pasada campaña y durante la Eurocopa,  y vuelve a ser ese futbolista que está en todos sitios, canaliza el juego de su equipo y exhibe una llegada al área a la altura de muy pocos en el mundo en su posición. A su lado, Heynckes tiene un dilema para elegir entre Luiz Gustavo y Javi Martinez, aunque el rendimiento del brasileño está siendo notablemente mejor en lo que va de año. No obstante, Javi va adaptándose poco a poco al estilo de su nuevo equipo y en los últimos partidos está dejando de ser ese jugador que necesitaba a gritos la ayuda de Schweini para no verse sobrepasado y va ganando presencia en el campo a pasos agigantados.

En la parcela esencialmente ofensiva, destaca la que para mí es la noticia positiva del año, la vuelta de Toni Kroos al que siempre fue su habitat natural. Durante los últimos tiempos venía jugando de organizador, posición en la que resultaba muy irregular, pero este año volvió a la mediapunta, y está siendo uno de los jugadores clave. Siempre influye en el juego de ataque de su equipo y es el hombre al que Bastian da el balón cuando termina su jurisdicción, dejando a Toni como encargado de hacer que sus compañeros funcionen en los últimos metros. Con su vuelta al origen dejó de ser un buen jugador para convertirse en un crack con un futuro brillante. En las bandas lo flanquean habitualmente un genio del desborde como Ribery y el siempre cumplidor Thomas Muller, que en cada partido se deja la piel por la victoria, aunque desde la recuperación de Robben es previsible que el holandés le gane el sitio. Aún así parece evidente que Thomas seguirá teniendo protagonismo, pues es un revulsivo de lujo y un recambio de garantías (y en mi opinión incluso mejor en muchos aspectos) para Robben.

Es en la punta de lanza de su habitual 4-2-3-1 donde Heynckes se verá ahora en un compromiso. Con la recuperación de un fuera de serie como Mario Gómez deberá decidir si cortar la racha de Mandzukic, un definidor implacable que acumula una media de casi 1 gol cada 100 minutos, dejar en el banquillo temporalmente a una de las estrellas del equipo o alinear a los dos juntos, replanteando su estrategia. Viendo el tercer punto muy poco probable, creo que empezará optando por la segunda opción durante unos partidos hasta que Mario esté al 100%, cuando lo hará titular y reservará al croata como revulsivo, cosa que sería lo más lógico, ya que Mandzukic está varios escalones por debajo de su competidor por el puesto.

Una vez planteado el esquema, es turno para tratar el estilo. Estamos ante un conjunto que siempre actúa sofocando al rival, asfixiante en la presión, y que una vez recupera el balón se lanza de cara a un ataque vertical, aunque a la vez suelen conseguir la supremacía indiscutible en cuanto a posesión de balón. Llegan y disparan más que nadie, y consiguen una solidez difícil de romper. No es un equipo ante el que sea fácil mantener el balón, pues siempre están encima. Sólo cayeron derrotados en dos ocasiones este año (Bayer y BATE) y en ambas fue ante equipos muy replegados, buscando no encajar y ser efectivos en sus llegadas. 

El Bayern está este año ante la posibilidad de conseguir algo grande. En este momento es uno de los tres mejores equipos del momento en Europa, y deben mentalizarse de ello. Perdieron sus dos últimas finales europeas y se dice que a la tercera va la vencida. Habrá que ver si esa tercera llega este año o deberá esperar.

24 nov. 2012

La semana en anécdotas (XXXVII)



  Por Rubén López | ruben@futbolconpropiedad.com

La llegada del sábado en FCP siempre (bueno, siempre que se puede) trae consigo las anécdotas de la semana:
  • Brasil, sin seleccionador a año y medio de 'su' Mundial

Suenan algunas alarmas en la canarinha cuando falta ya menos de dos años para la llegada del Mundial de Brasil 2014. La Federación brasileña no vio en el hasta ahora técnico, Mano Menezes, la persona adecuada para dirigir con rumbo firme a su selección durante la gran cita después de unos cuantos episodios de falta de autoridad con algunos de sus jugadores. Los rumores apuntan a que entre Scolari o Muricy Ramalho estará su sucesor al frente del combinado nacional.
  • Di Matteo, por la puerta de atrás  

El hasta ahora entrenador del Chelsea, Roberto Di Matteo, arquitecto del único título de Champions League de la historia del club londinense, fue cesado esta semana después de una desastrosa actuación ante la Juventus, precisamente en la competición europea. El italiano, que fue renovado hace sólo unos meses, vio de esta forma confirmado lo que todos sospechábamos: Roman Abramovich no confiaba en él y extendió su contrato de forma casi obligada. Rafa Benítez será su sustituto, aunque el español no fue bien recibido entre algunos sectores de la afición blue.

  • Wakaso se siente perseguido

El centrocampista del Espanyol, Wakaso, lanzó unas declaraciones incendiarias contra el gremio arbitral, acusando a los colegiados de racismo. El ghanes manifestó que le sacan tarjetas (en lo que va de temporada lleva 7 amarillas y una roja) por el color de su piel, y que no le dan la oportunidad de dialogar.

  • Sir Alex Ferguson, inmortalizado en bronce

El carismático manager escoces del Manchester United vio cómo el club inauguraba una estatua con su figura en las afueras de estadio de Old Trafford. Después de 26 años al mando de los red devils, el entrenador con más títulos de la Premier League vio como se inauguraba el significativo reconocimiento a toda su carrera en el club, ante la presencia de su actual plantilla y de antiguos mitos como Eric Cantona, Peter Schmeichel, Ruud Van Nistelrooy o Ole Gunnar Solskjaer.
  • Luiz Adriano, un gol polémico


Curiosa y desconcertante situación la que se vivió en el Nordsjaelland - Shaktar del pasado martes, correspondiente al grupo E de la Champions League. El equipo ucraniano iba perdiendo por 1-0 cuando, tras ser el juego parado para atender a un jugador local, William lanzó el balón a campo rival con la intención de devolver el balón a los daneses, pero Luiz Adriano recogió el cuero y se encaró hacia la meta rival, ante la incredulidad de todos los presentes. La acción acabó en gol, pero fue duramente recriminada y la UEFA le abrió un proceso disciplinario.

21 nov. 2012

Ronaldinho, la sonrisa mágica



  Por Rubén López | ruben@futbolconpropiedad.com

"La luz que brilla con el doble de intensidad dura la mitad de tiempo. Y tú has brillado con muchísima intensidad"

Hubo una época en la que no había discusión. Una época extremadamente breve, pero en la que nadie dudaba sobre quién es el mejor futbolista del mundo. Aquel hombre se llamaba Ronaldo de Assis Moreira, más conocido en el mundo del fútbol como Ronaldinho.

Creo que Ronaldinho fue el jugador de más talento que pude ver sobre un campo de fútbol. Era mágico y casi incomprensible en cada ocasión en la que tocaba el balón. En su mejor nivel encarnaba sobresalientemente todas y cada una de las virtudes típicas del jugador brasileño de ataque. Lo tenía todo para ser el más grande, y en su día se inició el debate que en la actualidad se tiene con Messi, y que también se creó con Zidane y Ronaldo Nazario.

Era un buen goleador a pesar de no ser un 9, y sus cifras llegaron a ser sobresalientes durante sus mejores temporadas. Su habilidad para definir de la forma más sorprendente le llevó a marcar aunténticos golazos que dieron la vuelta al mundo (y todavía los sigue haciendo) e incluso fue capaz de hacer que el Bernabeu le aplaudiese en una noche aciaga para el madridismo. La afición del eterno rival supo aceptar de forma elegante que su nivel era sobrehumano e imparable.

Su regate era eléctrico, rápido, impredecible y desbordante de talento. Creaba arte y movimientos que nunca hasta la fecha volví a ver repetidos. Se iba en carrera como nadie, salía de forma sorprendente de marcajes asfixiantes, rodeado por más de dos defensas. Se ataba el balón a la bota, la escondía, la mostraba y desquiciaba al defensa. 

Tenía un último pase que destrozaba líneas, tanto raso como por alto, y siempre dejaban al delantero en la posición ideal para el gol o para encarar. Además su capacidad de sorpresa era abrumadora. Los defensas no sabían lo que vendría después, pero él sabía lo que probablemente haría el defensa. Pensaba un segundo antes sobre lo que haría el rival y decidía en un instante lo que iba a hacer él, lo que le convertía en un jugador imparable, que nunca daba pistas de su siguiente movimiento.


Recuerdo la imagen de un jovencísimo Messi aplaudiendo con admiración a un Ronaldinho en el apogeo de su carrera, como soñando con llegar a ser un futbolista al nivel de su compañero. No en vano, Leo creció a su sombra, con la esperanza de que algún día aquella camiseta blaugrana con el número 10 fuese suya. El brasileño lo apadrinó conociendo su talento desde que subió al primer equipo, y nunca tuvo con él la lucha de egos que sí mantuvo con Eto'o. Ronaldinho construía a un chaval que sabía que le tenía como espejo, y solía mimarlo sobre el campo, indicarle dónde debía posicionarse y darle los pases especialmente para su lucimiento. 

Dentro del debate sobre el mejor jugador de la historia tan candente últimamente no puedo posicionarme, me falta mucho fútbol pasado por ver, aunque sí sé que Messi es el mejor jugadoractual y de la última década. Pero de lo que también estoy seguro es que eso no sería así si el mejor momento del Gaúcho hubiese durado más de dos años y la vida extradeportiva no consumiera su fútbol. Desde mi perspectiva considero que el mejor Ronaldinho superaba a cualquier otro jugador que pudieran ver mis ojos. Creó éxito desde las cenizas de un Barça que hasta su llegada vivía en el fracaso, y sobre todo transmitía la sensación de que el fútbol era un juego, un juego en el que se divertía como nadie y sabía todos los trucos. El día que Ronaldinho perdió la sonrisa sobre el césped el fútbol perdió al que posiblemente fuese el mayor talento de su historia.

20 nov. 2012

Una verdad incómoda


  Por Rubén López | ruben@futbolconpropiedad.com

 Según datos desvelados a principios de este año, 23 clubes europeos están en Ley Concursal. De esa cifra total, 22 eran españoles y el otro, el Portsmouth inglés, que en menos de 5 años descendió dos categorías.

¿Por qué estas vergonzosas cifras señalan a España como el paraíso del moroso consentido? No nos engañemos, siempre fuimos un país de chapuceros, en el que las cosas se buscan por el camino de lo cómodo y no de lo correcto, pero eso no es razón suficiente para explicar la sangría económica que sufre desde hace años nuestro fútbol, cuya deuda pública supera ampliamente los 700 millones de euros y no parece que la situación dé muestras de mejoría, sino todo lo contrario.

Si echamos la vista a otras grandes ligas europeas nos encontramos situaciones también negativas. Sin ir más lejos, la Premier League tiene también una desorbitante deuda acumulada y sus balances son deficitarios. Pero lo cierto es que en el caso de la liga inglesa las deudas son en su gran mayoría entre entidades privadas, y no con Hacienda, como pasa en el fútbol español.

Alrededor del 50% de los clubes europeos tienen déficit de ingresos, pero a diferencia de lo que ocurre en España no es la Administración Pública quien 'paga' sus deudas. Se está haciendo la vista gorda con el enorme agujero presente en el dinero de toda la población, porque probablemente el circo es una importante distracción popular. Hay suficiente dinero todavía para que vayan cobrando los que toman este tipo de decisiones, y no urge por el momento hacer ver al aficionado medio que la situación del país es crítica acabando con la apacible (de puertas para afuera) existencia de su club.

Desde el Gobierno se pide un cuantioso rescate a Europa y mientras se permite a un sector muy localizado no imprescindible (aunque sí importante y pasional) para el funcionamiento del país acumular una deuda de casi el 1% de dicho rescate. La situación es cuanto menos surrealista.

Tenemos que tener claro que permitir a un club sobrevivir con la deuda no es beneficioso para nadie, ya que el club en cuestión tendrá que sufrir lo indecible para conseguir la más mínima solvencia, y se condenará a subsistir en las posiciones bajas de su categoría. Los jugadores perderán la confianza al ver que la situación no es la ideal y verán en peligro su sueldo, mientras que la parte acreedora sufrirá la evidente deuda no pagada. 

¿Qué factores hacen que la Concursal se cebe con nuestro fútbol? La solución no es fácil, pero la raíz del problema está bastante localizada

  • Despilfarro en épocas de bonanza: Cuando la cosa va bien es fácil pensar que la gallina siempre pondrá los huevos de oro, pero nunca es así. La naturaleza humana hace pensar que cuando los empieza a poner de plata será algo transitorio, pero al final pasan a ser de bronce y finalmente no sirven para más que hacer tortilla. La nula capacidad de predicción de la tormenta o las intenciones de grandeza insostenible provocaron que muchos dirigentes despilfarrasen cantidades ingentes de dinero sin ver que a la esquina esperaba el desastre, o confiando que el desbarajuste se lo comiera el tonto que viniera después. Cabe decir que esta práctica no sólo la llevaron a cabo los clubes de fútbol, sino toda la población en todos sus estamentos. No obstante los que lo están pagando son los muchos que se aprovecharon poco y no los pocos que se aprovecharon mucho.
  • Años barriendo hacia debajo de la alfombra Mientras la burbuja no estalló en las narices (y todavía ahora, que ya hace tiempo que reventó) a nadie parecía importarle. Todo eran sonrisas en busca de un mañana mejor. Todos soñaban la vida en rosa y aparecían felices, como si de un anuncio de compresas se tratase. Ahora nos llevamos las manos a la cabeza y culpamos a otros de forma cobarde, como si nos encontrásemos en un programa del corazón cualquiera.
  • Competitividad imposible: Cuando la organización de la competición crea desigualdades insalvables, los equipos perjudicados (la mayoría) tienen que hacer lo imposible por no ser comparsas. Si Real Madrid o Barcelona 'generan' mucho más y además son CF y no S.A.D. no debería servir como excusa para permitirles más deuda. Esto es una competición, no una lucha por el monopolio, y lo que se debe buscar es el atractivo para el aficionado, y no la supremacía salvaje del económicamente fuerte. Para ver eso ya tenemos la vida real.
Las alternativas son pocas más allá de la dureza. No puede permitirse que equipos que no pueden pagar su deuda se gasten cantidades ingentes en nuevas incorporaciones, ni amenazar inocuamente con coacciones que nunca llegan. Tampoco es de recibo cebarse con algunos deudores y no con todos. No se puede fijar un límite temporal para el saneado de una deuda para unos y no para el resto, ya que vuelve a afectarse a la competitividad. En términos económicos, la idea de que los plazos sean los mismos para todos puede parecer una locura, pero este deporte es un mundo aparte y buena muestra de ello es que la Ley Concursal suele acabar en desastre para todos los que se acogen a ella menos para los clubes de fútbol. Además, hacer que entidades multimillonarias como las futbolísticas sobrevivan en base a no pagar la mitad de la deuda con gente que no tiene la culpa de su nula solvencia no parece una solución muy ética.

Permitir, como decía antes, que unos fichen futbolistas por cantidades millonarias mientras otros equipos en igual o mejor situación tienen ingresos intervenidos suena a cachondeo, y al igual que al ciudadano corriente que no se puede permitir mantener sus ya adquiridas posesiones no se le concede un préstamo para comprarse una mansión de lujo, el fútbol no debería presentar estos agravios comparativos. Debe haber un plazo para solucionar todo esto, y proponer como única alternativa la desaparición y refundación. A todos nos gusta el fútbol y queremos con pasión a nuestro equipo, pero no podemos imponerlo por delante de nosotros mismos. Nos queremos muy poco para permitir que a otros (por mucho que sean nuestros colores) les permitan deber cantidades que ni soñamos mientras al vecino de enfrente o (toquemos madera) incluso a nosotros mismos nos puedan echar como perros a la calle por cantidades insignificantes en comparación.

¿Es el fútbol la más importante de las cosas poco importantes? Sí, pero no nos cachondeemos de nosotros mismos. En esta época de la historia nos estamos jugando más que un liga, nos estamos jugando perder derechos sociales por culpa de una teórica crisis mundial. Estamos haciendo a los ricos más ricos y a los pobres más pobres bajo la idea de una 'desaceleración' que lleva al Gobierno a rescatar gente que se baña en dinero para mientras, de forma psicópata, ir cebándose con quien se mantiene a duras penas. No escupamos hacia arriba, no hagamos que esas desigualdades seamos mayores y aceptemos de una vez que el fútbol no es sostenible. Rechazar esta situación será un paso para hacer ver que no nos conformamos con lo que hay. Si somos de nuestro equipo nos dará igual que juegue en primera o en tercera, ellos son los nuestros y lucharemos igualmente por ellos. Poniéndonos en el lado positivo, esto traería incluso algo beneficioso a la hora de celebrar éxitos, ya que en la primera división el pescado está vendido. Ahí está el ejemplo de los hasta hace poco todopoderosos Rangers de Glasgow, que desde hace unos meses compiten en la tercera división de su país con gran apoyo de su afición.
Debe haber mano dura. En la Antigua Roma se echaba mano del famoso 'pan y circo' para tener a la población entretenida de los asuntos políticos incómodos, pero no se puede intentar sostener el circo cuando el pan escasea. O puede que la población esté ya tan atontada que le dé igual ver su mesa vacía a cambio de que los suyos ganen el partido. No sé qué pensarán otros, pero yo me veo por detrás en el marcador.

19 nov. 2012

Veteranos de Guerra (XXXIV): Kazuyoshi Miura


Por Rubén López | ruben@futbolconpropiedad.com 

Japón es un país donde se venera especialmente a los ídolos, incluso cuando sus carreras profesionales empiezan su declive. Si hace meses hablaba de otro mito del país del Sol Naciente como Masashi Nakayama, que seguía en activo a sus 44 años, hoy es turno para otro, Kazuyoshi Miura, que a sus 45 primaveras continúa jugando en la segunda división de su país.


 
Nombre: Kazuyoshi Miura

Apodo: Kazu

Nacimiento: 26/02/1967

Edad: 45

Club del debut: Santos

Club actual: Yokohama FC

Veces internacional: 89

Demarcación: delantero



Curiosidades:

  • En 1982, con 15 años y la firme intención de convertirse en profesional, viajó sólo a Brasil para ganarse la vida en su fútbol. Tuvo éxito, ya que su primer contrato profesional lo firmó con el Santos.
  • Fue el primer japonés en ganar el premio al mejor jugador asiático del año, en 1993.
  • Es el segundo máximo goleador de la historia de su selección por detrás de Kunishige Kamamoto, y el jugador más veterano actualmente en las ligas profesionales japonesas.
  • Al firmar por el Genoa en 1994 se convirtió en el primer jugador japonés en la historia del fútbol de Italia.
  • Formó una prestigiosa dupla durante su breve estancia en el Sidney FC, donde coincidió con Dwight Yorke.
  • Su figura es inmensamente popular en Japón. Existen diversos libros dedicados al respaso de su carrera, tiene una enorme variedad de patrocinadores e incluso hizo una aparición como actor de voz doblando a un personaje inspirado en él en la película 'Detective Conan, el undécimo delantero'.
  • Tuvo una serie de surrealistas episodios durante los 80, debido a que su nombre era igual que el de un empresario acusado en EEUU del asesinato de su esposa y llegó a ser intervenido por la ley.
  • Es un fanático de los trajes y manifestó en varias ocasiones que se suele cambiar de ropa cada vez que sale a la calle en un mismo día. Reconoció que este gusto nació de su admiración por la película 'El Padrino', y que compró un piso en Tokio dedicado a guardar su ropa.
  • Utiliza desde sus inicios en Brasil el dorsal 11, ya que lo considera un número que le trajo buena suerte.

Trayectoria:

  • 1986 Santos
  • 1986 Palmeiras
  • 1986 Matsubara
  • 1987 Clube de Reagatas Brasil
  • 1987-1988 XV de Jaú
  • 1989 Coritiba
  • 1990 Santos
  • 1990-1994 Verdy Kawasaki
  • 1994-1995 Genoa (cedido)
  • 1995-1998 Verdy Kawasaki  
  • 1999 Croatia Zagreb
  • 1999-2000 Kyoto Purple Sanga
  • 2001-2005 Vissel Kobe
  • 2005 Yokohama FC
  • 2005 Sydney FC (cedido)
  • 2006-2012 Yokohama FC
  • 2012 Espolada (cedido)
  • 2012- Yokohama FC   

Palmarés:


  • 2 Japan Soccer League (1991, 1992)
  • 1 J-League (1993)
  • 2 J-League Cup (1992, 1993)
  • 1 Copa del Emperador (1996)
  • 1 Copa asiática (1992)
  • 1 Campeonato Paranaense (1989)
  • 1 Liga croata (1999) 

15 nov. 2012

La Divina Tragicomedia


 Por Rubén López | ruben@futbolconpropiedad.com

1 - Entrada al Infierno


No era aquel el lugar adecuado para ese momento de la tarde de domingo. En aquella grada fría  y ya sin los gritos de aliento humano que dotan de alma a la gigante estructura de cemento que sirve como estadio me vi caer sin previo aviso en un mundo que no conocía. Bajé, guiado por una fuerza que me arrastró, a un lugar al que no sabía llegar, un lugar en el que nada era lo que parecía y todo contrastaba con la realidad establecida. Era un mundo que no lograba identificar, en un rincón del subconsciente colectivo. Aquella fuerza hablaba, y dijo que aquello era su infierno, el infierno en el que habían convertido su existencia.

2 - Conociendo el nuevo mundo


Fútbol, me dijo que se llamaba, y creía conocerlo bien. No obstante, aquella fuerza se presentó como algo totalmente irreconocible y con evidentes síntomas de cansancio. Decía sentirse agotado, vivía a duras penas en el hábitat natural de mosquitos voraces, que chupaban su sangre de manera incansable, sin dejarle ni un sólo momento de descanso. Aquellos molestos parásitos le picaban continuamente en mi presencia, alternándose pero sin saciarse. Lo noté enfermo y roto por la vida, sin apenas ayudas y con demasiadas trabas en su camino. Quería enseñarme las enfermedades que le transmitían aquellos entes en forma de insectos, que más que enfermedades eran pecados.

Después de las presentaciones todavía me sentía extraño. No sabía identificar qué era aquello, a pesar de que lo estaba viendo. No era un individuo, sino que era un ente. No sabría explicar cómo lo veía, pero aquel ser que decía ser un deporte estaba ante mí y podía reconocerlo. Me dijo que él no podía tener cuerpo, ya que se extendía por todo aquel incógnito mundo. Dijo que quería que conociese todo lo que pasaba allí, y explicó que necesitaría un transporte para tal fin. En aquel vasto nuevo universo era imprescindible tener algo que me trasladase, para que pudiese ver todos sus lugares. Me dijo que no me preocupase, el lugar en el que nos encontrábamos desde nuestra llegada ya era el vehículo.


3 - Primera Habitación: La lujuria


Me dijo que me guiaría por todas las habitaciones. En ellas trababa de mantener a raya sus enfermedades aislándolas entre cuatro paredes, pero era en vano. Aquellos recintos estaban también dentro de su mundo, y existían además focos de propagación ajenos a ellos. Dijo que al menos aquellas estancias estaban inmunizadas y los agentes patógenos eran incapaces de actuar allí, y servirían además para enseñarme su sufrimiento. Entramos en la primera habitación, que tenía la palabra 'lujuria' escrita en la puerta. Al entrar un extraño ambiente caldeado llegó a mis sentidos. Aquello era enfermizo, y no había nada que pudiese hacer para escapar. La puerta que acababa de dejar a mi espalda desapareció al cerrarla, y sólo veía, a lo lejos, un pórtico que permitía el paso a otro indefinido lugar. En mitad del camino hacia él, numerosos personajes infrahumanamente delgados, de cuerpo definido y caras tapadas con macabras máscaras, buscaban ocultar su identidad con sentimiento de culpa. Se movían de forma rítmica, intentando atraernos hacia ellos, intentando convencernos de que debíamos quedarnos allí. Me sorprendí al ver que había algo que les impedía tocarse entre ellos, a pesar de que parecía que era lo único que querían hacer.

Mi guía me dijo que lo que estaba viendo era sólo el principio. Aquella enfermedad era desagradable, pero no dolía. Le desagradaba porque le hacía perder su esencia. Aquella enfermedad le hacía enlazarse con otros entes ajenos a él. Me explicó que quienes lo manejaban valiéndose de sus enfermedades le hacían unirse a nuevas fórmulas con el objetivo de nuevas formas de riqueza, pero estaban descomponiendo su genética por completo. Me decía que ya no se reconocía cuando pensaba en los días pasados. No veía ya la ilusión en quien lo manejaba, sino simplemente el deseo. Un deseo que no era para nada sano. Se lamentaba, decía, porque había nacido para entretener, y no para ser un medio de enriquecimiento. 

Dejamos atrás aquel esperpento no sin antes reprimir las ganas de gritar y desaparecer cuanto antes, temiendo lo que esperaba más adelante.


4 - Segunda Habitación: La gula


Llegamos al pórtico y vi que no había más camino que seguir adelante. Tras aquella experiencia traumática hubiera deseado salir inmediatamente de allí, pero no era posible. Desembocamos a una nueva puerta, con una nueva inscripción: 'gula'. Mi acompañante me dijo que aquella estancia no era tan desagradable, pero resultaba muy dañina para él.

Cuando entramos allí sólo había pupitres y gente tratando de hablar, pero sus bocas no emitían ningún sonido. Algunos intentaban escribir, pero ninguno de sus bolígrafos funcionaba. Era una pesadilla asocial dentro de una microsociedad. Aquellos hombres parecían odiarse entre ellos, pero a la vez se comprendían mutuamente. El guía me dijo que, liberados, aquellos seres se encargaban de alimentarse de su existencia. Inventaban historias sobre él para crearse alimento, y buscaban crear enfrentamientos con los que nutrirse en un futuro. Eran las ovejas negras de una especie que por naturaleza nunca había sido perjudicial, pero que en un determinado momento de su historia mutó por completo. Por suerte todavía existía la rama buena de su género, pero los que allí se encontraban pertenecían a los más oscuros. Eran buscadores de alimento voraces, trabajaban por y para crear su comida, y no les importaba que los medios utilizados para ello fuesen rastreros. Les encantaba alimentarse rápido y mal, quitando incluso la comida de la boca al prójimo. Era una selva acivilizada. 

Mientras nos acercábamos a la salida me limitaba a asentir y miraba atónito cómo nadie se daba cuenta de nuestra presencia. Parecían absortos en una lucha por ser el primero en obtener el don del habla.


5 - Tercera Habitación: La pereza


Cuando atravesamos la siguiente puerta advertí un cartel blanco que anunciaba que entraríamos en el compartimento dedicado a la 'pereza'. Abrimos la puerta y un ambiente cargado invadió todo a nuestro alrededor. Esta nueva cámara era inusualmente larga, y debíamos pasar a toda prisa, pues el suelo era una gran cinta en movimiento, que obligaba a quien se posaba en ella a moverse. Nos pusimos en marcha con agilidad, intentando sortear a unos pobladores rechonchos y pequeños que se encontraban por todas partes arañando las paredes para salir de allí en un sufrimiento chirriante. Aquello era insoportable, y en cierta medida me habría gustado regresar al silencio de la anterior sala. 

Me dijo que aquello, más que una patología, era lo que provocaba que las padeciera. Aquella 'pereza' provocaba que quienes podían hacer algo por evitar todo su sufrimiento mirasen para otro lado. Explicaba que todo aquello podría solucionarse con un mínimo interés, pero que imperaba la ley del mínimo esfuerzo. En su mundo se buscaba el beneficio de unos pocos poderosos y se dejaba a los pequeños buscarse la vida entre bestias. Se alimentaba al gigante y se aplastaba al pequeño. Hacían falta cambios, pero la maquinaria estaba engranada para hacer lo que hacía, y cambiarla resultaba incómodo. Desviar la atención y dejarle sufrir era más agradable para quien podía hacer algo. Le vi sufrir y aceleré el paso para llegar cuanto antes a la siguiente estancia.

6 - Cuarta Habitación: La ira



Al llegar allí encontramos algo dantesco. Numerosos y anchos seres se encontraban en el suelo, forcejeando de forma furiosa por salir de unas ataduras que les inmovilizaban los brazos y las piernas. Eran camisas de fuerza que se prolongaban hasta llegar a la nariz, cubriéndoles la boca e impidiéndoles emitir sonido alguno. Temí por un momento que pudiesen liberarse y venir hacia nosotros, ya que por sus expresiones no parecían para nada dispuestos a hacer algo que no desembocara en destrucción.

Mi abstracto orientador me narró la nueva historia, diciéndome que en esta nueva estancia se encontraba algo muy destructivo. algo que llevaba a la gente a utilizarlo como forma de enfrentamiento, como excusa para lo inhumano. Ese patógeno era difícilmente erradicable, ya que nacía del odio, y el odio es algo elemental, que no tiene raíz que sacar, pues es la raíz en sí misma. Aquel odio hacía menguar toda esperanza de crecimiento para él y le traía una sensación de inseguridad hacia sí mismo. Lo más grave es que afectaba también a quienes se encontraban fuera del lugar.

Mientras me hablaba comprobé sorprendido que allí sonaba una música de la que no me había dado cuenta por mi sorpresa inicial. Era un sonido estridente e insoportable, que hería profundamente. Una vez se introdujo en mi oído supliqué avanzar y dejar atrás aquella pesadilla.

7 - Quinta Habitación: La envidia


Cuando llegamos a un nuevo territorio advertí que no había puerta y que en su lugar había un enorme hueco irregular, como si alguien la hubiese arrancado de forma salvaje. Un letrero en el suelo decía que entrábamos en una nueva estación, 'envidia'. Al introducirme por el gran desconchado me quedé paralizado. Allí estaba la puerta, fabricada completamente en oro macizo y contrastando de forma evidente con unas paredes podridas de humedad, en manos de un sujeto gigantesco, rodeado por multitud de individuos ridículamente más pequeños que forcejeaban entre ellos por llegar a hacerse con aquel brillante objeto. Resultaba un espectáculo incomprensible, ya que aquella puerta era enorme para el tamaño de aquellos pequeños personajes, pero todos parecían querer lo mismo y se apiñaban a su alrededor, impidiéndose mutuamente alcanzar su meta. La única opción que tenían era cooperar para arrebatarle el preciado tesoro a su dueño, pero parecían quererla sólo para sí mismos.

Sentía ya verdadera lástima por mi acompañante mientras me contaba que en esta habitación encerraba algo destructivo. Algo que hacía que la gente que controlaba su mundo tuviese miedo del talento. Hacía que los que mandaban se rodeasen de gente mediocre por pánico de que alguien sobresaliente les arrebatase su sitio privilegiado. Hacía que el colectivo funcionase mal para que las individualidades pudiesen vivir bien. Creaba desigualdades que debían ser aceptadas por todo aquel que quisiera pertenecer a aquel lugar bajo riesgo de ser expulsado. En definitiva, entorpecía su existencia.

8 - Sexta Habitación: La soberbia


Avanzamos y tuvimos que agacharnos. Si la anterior estancia era enorme, ahora estábamos ante un nuevo recinto diminuto, lleno de sujetos que a duras penas cogían en aquel lugar, amontonándose y sin dejar sitio los unos a los otros. esta vez no había sólo un cartel, sino infinidad de ellos. En las vestimentas de todos los presentes lucía una palabra: 'soberbia', que todos se esforzaban por tapar en vano.

Mientras avanzábamos apartando con nuestras manos a los allí presentes mi conductor me explicó que cada vez era más difícil llegar a la gente de su mundo. Aquella enfermedad llevaba a los individuos a crearse una fama de dioses que llevaban a cuestas continuamente. Los que vivían fuera no podían acercarse más de la cuenta y eran ninguneados. Ni siquiera estaba permitido para aquella élite de ese planeta aparte hablar públicamente más de la cuenta. Vivían en una burbuja intocable, como si fuesen superiores al resto. Acabó su narración justo en el instante en el que llegábamos al final de la sala.

En aquel momento el desilusionado ente que me acompañaba llevaba ya la cabeza gacha y expresion lastimada. Iba pensando en que todavía quedaba por llegar lo peor.

9 - Septima Habitación: La avaricia


Antes de entrar me señaló el cartel que daba nombre a la que, si mis cuentas no me fallaban, era el séptimo lugar: 'avaricia'. Me dijo que era el último cuarto que visitaría antes de volver a mi mundo, y que me preparase, pues aquello era lo que más sufrimiento le producía. 

Al entrar todo estaba en calma. La sala era grande, inmensa, pero no había nada más que hombres corrientes. Me sorprendió ver que por primera vez desde mi llegada a aquel mundo lo que veía eran personas de apariencia normal, pero completamente inmóviles, casi sin vida. Mi eventual compañero entró más tarde, y vi que todos los allí presentes cambiaron radicalmente y se abalanzaron sobre él. No obstante no le pilló por sorpresa, y de forma sorprendente se convirtió en algo incorpóreo, que todos parecíamos ver pero nadie podía tocar. Explicó la última historia en alto, y retumbó en las cuatro paredes.

Dijo que aquello era más de lo que podía soportar. Lo que había encerrado en aquel gran salón lo trataba como un simple instrumento. Aquello estrujaba al máximo su esencia para sacar partido de ella. Me pidió que explicara por qué eso a lo que llamaban dinero era tan valioso fuera de allí, y por qué lo imponían sobre todas las cosas. Por qué permitían que aquellos que no tenían nada que ver con su mundo impusiesen las ideas que les convenían a cambio del lucro de unos pocos. No podía aguantar la visión de todos sus principios siendo vendidos al mejor postor, y mucho menos ver como algunos se desangran en su existencia mientras los privilegiados nadan en la abundancia. Era un misterio para él qué atractivo puede tener para alguien crear una competición en la que la mayoría sean incapaces de competir por la desigualdad. Y con estas palabras se quedó callado hasta que, un buen rato más tarde llegamos al final de todo.

10 - Saliendo del Infierno


Nos dimos de bruces contra una puerta que dejaba claramente ver las letras de 'salida'. El acompañante se detuvo y me dijo que hasta ahí llegaba el paseo. No sabía si iba a servir de algo todo lo que me había enseñado, pero necesitaba que alguien supiera aquello. Me dijo que al salir por aquella puerta vería quién era en realidad, ya que aquel ente indescriptible que me había hecho compañía no era más que una representación de su ego. Se evaporó delante de mí mientras me incitaba a abrir aquella última puerta y despedirme de aquel lugar para siempre.
Cuando salí me dí cuenta con asombro de donde estaba. Me encontraba en un barco enorme,  y sólo me rodeaba una vasta extensión de agua. Un agua opaca, donde sólo se veía la superficie, sin dejar ver el fondo. Un fondo en el que se escondía la esencia de todo aquello, oculta e inundada por la miseria de quien no sabe ver más allá.

Volví en mí en aquella grada donde empezó todo, y me sentí más frío de lo que estaba antes. Salí de allí con la sensación de que sabía más que antes, pero realmente mis conocimientos eran los mismos.

14 nov. 2012

Destellos de Calidad (XII): Zlatan Ibrahimovic a Inglaterra


Rescato una sección que hacía tiempo que estaba bastante abandonada, porque la exhibición que dio hoy Zlatan Ibrahimovic sobre el césped del Friends Arena así lo merece.

El delantero sueco pareció estar especialmente motivado en el amistoso inaugural del nuevo estadio que acogerá a partir de ahora los partidos internacionales de su selección, y no se lo pensó dos veces a la hora de dar muestras de la calidad que atesoran sus botas. El jugador del PSG dio un recital anotando los 4 goles que dieron la victoria a su equipo frente a Inglaterra.

De entre todos ellos destacó el último, que establecía el definitivo 4-2. Después de una desastrosa salida de Joe Hart, el balón llegó a los dominios de Ibra, que tras colocarse en la posición idónea no dudó a la hora de efectuar un acrobático remate que entró entre los tres palos de forma más que sorprendente.

Todo esto sólo unos días después de repartir 4 asistencias en partido de Champions contra el Dinamo Zagreb. El mejor delantero del mundo (desde mi punto de vista, claro está) vive una época dorada.


9 nov. 2012

Cuestión de liderazgo



 Por Rubén López | ruben@futbolconpropiedad.com


Introducía el otro día el concepto de 'rey' como algo vital en un equipo de fútbol. Un jugador que se impone al resto de voces y no hay duda entre los compañeros de que él es a quien hay que seguir. Ese tipo de persona que cualquier entrenador busca para su vestuario, (y que no siempre es fácil de encontrar) ya que la ausencia de esta figura o la lucha entre dos o más futbolistas por acaparar ese sitio casi siempre resulta fatal para la conexión de una plantilla.

Históricamente Franz Beckenbauer se convirtió en un 'kaiser' histórico, y su mando en el campo y fuera de él se convirtió en leyenda, al igual que el de Bobby Moore en Inglaterra y West Ham. Echando la vista hacia los equipos de éxito actuales no hace falta irse muy lejos para encontrar al prototipo ideal de lo que quiero explicar. El Barcelona cuenta con Carles Puyol en sus filas, un seguro de vida a la hora de guiar a los suyos e imponer respeto, consiguiendo la unión y el buen ambiente en el vestuario.

El líder del equipo no tiene por qué ser (de hecho no suele ser así) su estrella. Los cracks suelen ser futbolistas más egoistas, centrados en destacar más que en unir, aunque eso no quiere decir que no existan excepciones. Un buen ejemplo de ello es la leyenda escita por Alessandro Del Piero durante más de una década en la Juventus, donde se hizo con la admiración absoluta del vestuario, lo mismo que consiguió Francesco Totti en la Roma. Este último dio un ejemplo de liderazgo y humildad el curso pasado al acercarse a escuchar y dar explicaciones a la afición tras la mala temporada cosechada por su equipo. Imposible olvidarnos también del incombustible Javier Zanetti, toda una leyenda en el Calcio que nunca parece ver cerca su retirada. Sin salir de Italia tenemos el ejemplo de Paolo Maldini, el hombre que capitaneó al último Milan glorioso y llevó el mando en la siempre sobrada de garra selección azzurra durante años. 'Il Capitano' fue sin duda el más destacado líder del fútbol italiano en las últimas dos décadas.

En los equipos históricos de Inglaterra encontramos nombres más que destacables dentro del apartado de los 'reyes' del equipo. El Manchester United de los 90 contaba en el vestuario con líderes de sobrada personalidad. Eric Cantona o Roy Keane desembarcaron con fuerza en los red devils. El francés, tan genial como incalificable, llegó a lucir brazalete durante una temporada, mientras que al irlandés sólo le hicieron falta tres años en el equipo para convertirse en el absoluto dueño de aquel vestuario hasta su marcha en 2005. El Arsenal fue territorio del legendario Tony Adams durante casi tres lustros y el Liverpool tiene actualmente en sus filas a su gran capitán, con el eterno Steven Gerrard.

Al otro lado del charco existen también grandes ejemplos de líderes, con variedad de estilos. Jorge Bermúdez llevó la voz cantante en Boca Juniors a finales de los 90 hasta el punto de ser apodado 'Patrón', y ya más recientemente Román Riquelme ejerció ese papel de forma totalmente opuesta, desde el punto de vista del hombre tranquilo, el que se sabe hacer respetar por guardar la calma y saber en todo momento lo que debe hacer. Los vecinos de River todavía recuerdan a Daniel Pasarella, que marcó una época no sólo en el equipo millonario, sino también en la selección argentina. 

Es complicado encontrar a un líder de vestuario que no sea a la vez el capitán del equipo, ya que el hecho de ganarse el respeto de todos hace que casi siempre se conviertan en los portadores del brazalete. No obstante, un ejemplo lo vemos en la actual selección argentina, donde Mascherano perdió esa condición en beneficio de Messi, aunque el jefecito nunca dejará de ser el líder espiritual de la albiceleste mientras siga jugando. Leo es el mejor del mundo, pero no tiene esa garra que sí tenía Maradona, que le hacía ser capaz de influir con su personalidad en sus compañeros. El Pelusa tenía algo que le hacía tirar del carro como nadie, algo que les faltó a otros grandes como Pelé, que nunca llegó a capitanear ni al Santos ni a su selección. Eso era cosa del legendario Carlos Alberto.

Hay líderes poco ortodoxos, como puede ser Zlatan Ibrahimovic. El sueco no suele llevar el brazalete fuera de s selección, pero es un jugador que siempre se hace respetar en el vestuario, aunque sea mediante métodos no muy habituales. Es algo tremendamente extraño ver a un compañero cuestionarle, y teniendo en cuenta su envergadura tampoco es aconsejable hacerlo.

El gran problema llega cuando un equipo no cuenta con esta figura, o está cuestionada (algo que viene a significar lo mismo aunque es más incómodo todavía). Algo así pasa en el Real Madrid, donde Iker Casillas y Cristiano Ronaldo mantienen una lucha de egos por el reinado del equipo, pero el simple hecho de que ninguno se impusiera durante años dice que no están hechos para eso. La marcha de Raúl evidenció una carencia de líder que posiblemente se supla con el paso de los años con un Sergio Ramos que adquiere con el tiempo buenas maneras. Otro ejemplo lo encontramos en el Arsenal post-Cesc, donde no existe realmente un jugador con madera de líder. El año pasado fue Van Persie quien se hizo con el brazalete, pero el holandés es una estrella, no un jugador influyente a nivel de actitud, y este año Vermaelen tampoco parece ser el adecuado para un puesto tan importante como el que estamos tratando.