1 sept 2017

Lucas Pérez y lo intangible


  Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

El Deportivo logró ayer lo que a estas alturas parecía ya imposible: asegurarse los servicios del único futbolista capaz de ilusionar a toda la ciudad de Coruña para la temporada 2017/2018. Tras un verano entero de noticias contradictorias e incógnitas por resolver, la historia acabó llegando a buen puerto cuando el mercado estaba a punto de cerrarse y la incerteza por saber qué pasaría finalmente comenzaba a tornarse en inquietud.

Las formalidades de su llegada quizás no sean las ideales, es cierto. Una cesión sin opción de compra es una operación en la que rara vez se consigue un negocio redondo: si el jugador ofrece buen rendimiento volverá a su equipo de origen revalorizado y más caro todavía, mientras que si la temporada no es buena no sólo habrá que devolverlo también, sino que además no habrá dejado notas positivas durante su temporada. No obstante, este tipo de consideraciones no pueden hacerse en Coruña con Lucas. El delantero coruñés no es un futbolista más en Riazor, es el centro de todo. Es el espejo de todos. Caer en consideraciones de índole racional con un fichaje que atañe sobre todo a lo sentimental sería una locura.

¿Cuál es la nota negativa del fichaje de Lucas? Yo diría que ninguna. Es evidente que las negociaciones no fueron ideales y que desde fuera da la sensación de que podrían haberse llevado a cabo de una manera mucho más vistosa, sobre todo teniendo en cuenta la brutal predisposición del jugador a vestir de blanquiazul y sólo de blanquiazul. No obstante, la clave de todo está en ese 'desde fuera' que escribí hace unas líneas: a pesar de las preferencias del futbolista, también es evidente que no tenemos ni idea de cómo fueron las conversaciones y que el Arsenal manejaba muchas opciones más lucrativas para dar salida al jugador que les permitían no estar estar dispuestos a malvender. No es un precio barato por una cesión sin ningún tipo de opción futura, pero tampoco es un jugador cualquiera para la ciudad, es parte de ella. 

En cuanto a las notas positivas, lo cierto es que son más que evidentes y muy abundantes. El Deportivo ficha al faro que va a guiar al equipo y a contagiar de ilusión a la grada, un futbolista que es un fenómeno de masas en Coruña y que por sí mismo tiene capacidad para sacar del pozo a una afición que se veía aturdida ante un inicio de temporada como mínimo decepcionante. Se encuentra así una subida anímica bestial en el ambiente que rodea al equipo, pero también un líder de vestuario, alguien que no tolera que un compañero no lo deje todo en el campo. Su efecto en lo anímico es evidente y se empezó a notar desde el momento en que su regreso se hizo oficial. No hace falta ver más allá de las imágenes de su cálido recibimiento en el aeropuerto por un nutrido grupo de aficionados (algo que no se veía con un fichaje desde tiempos inmemoriales) para tener la evidencia de ello.

Creo firmemente que en el fútbol de Primera División tiene una alta incidencia la componente anímica. Por supuesto, no se ganan títulos sólo en base a estados mentales, pero desde luego sí que se logran permanencias. En la máxima categoría todos los jugadores saben jugar al fútbol, y sólo necesitan creérselo para que las cosas les salgan mejor que a quienes no se lo creen. En ese aspecto el Dépor ficha a alguien que le hará estar un escalón por encima en la lucha mental, pero además no podemos dejar a un lado lo más importante, y es que con él llega a Riazor un jugador de un nivel muy por encima de la lucha por la permanencia. Un jugador que disputó la pasada Champions League por méritos propios y que a pesar de que Wenger no le dio continuidad aprovechó todas y cada una de las oportunidades de las que dispuso. Se ficha gol, se ficha empuje y se ficha calidad, cualidades que unidas a la ilusión que mostró en todo momento por volver son garantía de éxito en esta nueva etapa de blanquiazul.

Me resulta imposible entender las críticas a esta llegada. Sí puedo entender que haya quien la encuentre cara, pero es un precio dentro del presupuesto para esta temporada (que al final no deja de ser una cantidad que está hecha para ser gastada) y además  deja todavía algo de margen para traer algún refuerzo de última hora que pueda cruzarse en el camino. No creo que el aficionado deba alarmarse a priori de las cuestiones económicas si se cumplen los presupuestos, con lo que opino que las preocupaciones monetarias son exageradas. Hay que tener en cuenta, sobre todo, que el club acaba de fichar al que probablemente sea el futbolista de mayor nivel al que puede aspirar a día de hoy, y que además aporta aquí mucho más que su fútbol. El fichaje de Lucas no sólo devuelve su alma al Dépor, sino que también rodea al equipo de todos esos factores que diferencian a los que terminan arriba de los que se quedan abajo: los intangibles.

30 ago 2017

La cuenta atrás del Depor



  Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

Quizás sea alarmista decirlo a estas alturas de la temporada, pero el Depor se encuentra ahora mismo en una situación muy delicada con dos días como plazo máximo para solucionarla. Este alarmismo está justificado, pues si nos paramos a analizar la plantilla podemos ver que estamos ante un grupo en el que fallan unos mimbres clave para garantizar la tranquilidad durante esta temporada.

Existen tres puntos clave que muestran signos de debilidad. Dos de ellos son conocidos: la portería y el gol. No obstante, creo que existe un problema más preocupante todavía, y está en la medular. El Depor mostró en este inicio de Liga tener un mediocampo totalmente descompensado y falto de jugadores que sepan unir fases. Tampoco es un mediocampo que en conjunto sepa equilibrar las transiciones, lo que hace que las pérdidas de balón sean más frecuentes de lo deseable. A día de hoy el gran debate está en si hace más falta un portero o Lucas, pero lo cierto es que ponerle solución a este vital detalle (pues es lo que marca la diferencia entre poder jugar al fútbol o simplemente echar balones fuera del campo propio con la esperanza de que tus delanteros cojan alguno) me parece el mayor de las preocupaciones que debería tener el club a día de hoy. Por suerte, en este aspecto tenemos todavía algo a lo que agarrarnos: la incógnita sobre si Fede Valverde puede llegar a ser el jugador que aporte a esa posición los mecanismos clave para conseguir una mejor canalización del juego entre la linea defensiva y la delantera. 

¿A qué puede jugar Mel sin centro del campo? Con la plantilla actual, mucho me temo que a nada. Especialmente preocupante fue su renuncia manifiesta al balón en el partido contra el Levante, en el cuál se recurrió al balón largo durante prácticamente todo el partido cuando el único jugador de la ataque con condiciones para jugar a eso era Florin Andone. Echar mano de ese recurso durante todo el partido relegó a la intrascendencia a Emre y Cartabia, incapaces de jugar a eso por condiciones físicas y por estilo de juego. 

Yo lo tengo claro, si Lucas no puede llegar al Depor, mi apuesta estaría en un futbolista capaz de solventar los problemas de construcción del Depor. Existe un overbooking evidente de mediocentros en plantilla, pero casi todos tienen condiciones terriblemente similares. El sentido común dicta que no se puede tener una plantilla con 5 mediocentros y querer traer otro (de hecho estoy seguro de que no pasará), pero echar un vistazo a los jugadores de ataque con los que cuenta el equipo deja claro que no es una plantilla apta para jugar al pelotazo y el problema de la medular es más grave de lo que puede parecer. Si no se consigue solventar esta falta de juego, el equipo parece estar condenado a sufrir de manera abundante.

Por otro lado está el aspecto de la portería. Es innegable que el año pasado no estaba bien cubierta y este año está todavía peor, pues más allá de reforzarla se perdió uno de sus activos. El Depor tiene dos porteros de profesionalidad innegable, pero lo cierto es que ninguno de ellos sería titular en la amplia mayoría de los equipos de la Primera División actual. No obstante también es cierto que, dejando aparte eso, Rubén demostró ser un portero correcto y la carencia de un guardameta que dé puntos por sí mismo siempre se puede minimizar con disciplina defensiva.

En otro orden de cosas, algo que no tiene solución posible si se carece de él es el gol. Un jugador tocado por esa habilidad de mandar el balón al fondo de la portería cuando le llega la oportunidad es un recurso por el que se pagan muchos millones en el fútbol actual y que el Depor no tiene. No vamos a dudar en ningún momento de las capacidades de Andone, uno de los jugadores de más nivel de la plantilla, pero es cierto que no es un killer. Es un jugador capaz de crearse por sí mismo un número increíble de oportunidades, pero no tiene tanta facilidad para llevarlas a acabar al fondo de la portería. Un equipo que lucha por lo que buscan luchar los coruñeses este año (salvarse con tranquilidad y sin agobios) tendría en un cazagoles un recurso muy valioso para conseguir el objetivo.

En ese contexto, Lucas lleva apareciendo prácticamente desde que se fue como la opción deseada por la dirección deportiva y la afición. Es un jugador que se adecua perfectamente a ese estilo de juego inexistente de este Depor de balones para arriba y confianza en que los recoja alguien para correr hacia área rival. El ahora mismo futbolista del Arsenal demostró en Coruña que sabía jugar a eso, y poder asumir sus servicios conllevaría hacer efectiva la única opción del Deportivo de hacerse con un delantero Top 5 de España, algo que haría subir varios escalones al equipo. Ningún plan B para el ataque sería efectivo, ninguno de los nombres que suenan más allá de Lucas Pérez asegura gol. El contexto del Depor es delicado, y a dos días del cierre de mercado y teniendo en cuenta los esfuerzos centrados en su figura, sólo se puede describir de esta coyuntura de una manera: Lucas Pérez o barbarie.

20 ago 2017

La Eurocopa que Franco no quiso ganar


Recientemente finalizó la celebración de la última edición del principal torneo de selecciones a nivel Logo oficial de la EURO 1960europeo con la victoria final de Portugal. No obstante, esta edición poco tuvo que ver con la primera de ellas, que tuvo lugar hace ya más de medio siglo. Las ideas sobre crear un campeonato de naciones a nivel europeo comenzaron a mediados de la década de 1920, pero debido al complicado panorama geopolítico del continente en aquel tiempo no fue hasta 30 años más tarde cuando se comenzaron a llevar adelante los trámites necesarios para hacerlo realidad .

La primera de todas las ediciones de este campeonato se disputó en 1960 y, de la misma forma que la que se disputó este año, Francia fue el país encargado de albergar su fase final. El formato era muy distinto a lo que conocemos ahora: Comenzó con 17 equipos (este atípico número se dio debido a que Eire y Checoslovaquia disputaron una ronda preliminar para decidir qué selección se metería entre los 16 elegidos) jugándose la clasificación para la fase final en eliminatorias a ida y vuelta. Serían los 4 mejores los que acabarían entrando en la fase decisiva en territorio galo.

Aquel pionero torneo contó con ausencias destacables, pues la RFA, Italia, Holanda e Inglaterra rehusaron participar en una competición a la que no veían sentido, pero el resto de las grandes naciones sí se decidieron a participar. La primera ronda eliminatoria transcurrió con normalidad, con España clasificándose de manera muy cómoda ante Polonia, con un acumulado de 7-2 tras los dos encuentros. El combinado español, con jugadores como Di Stéfano, Kubala, Luis Suárez o Selección española EURO 1960Gento, se perfilaba como una de las grandes favoritas para levantar la copa, pero en la segunda ronda (disputada por 8 equipos) un hecho insólito ocurrió: el azar llevó a España a emparejarse con la URSS, y el gobierno de Francisco Franco se lo tomó como algo personal.

Con un equipo cuya base estaba formado por el Real Madrid que había conseguido cinco Copas de Europa consecutivas y los añadidos de Kubala y Suárez, ni los más pesimistas podrían pensar que el equipo soviético (a pesar de que llegaban como vigentes campeones olímpicos) podría plantar cara a un conjunto que lo tenía todo para hacer algo grande. No obstante, su propio gobierno fue quien rompió el sueño de aquel soberbio grupo de jugadores. El anuncio de que la selección se retiraría de la competencia se produjo, de manera cruel, el 25 de mayo de 1960, justo dos días antes de que la expedición española emprendiese el viaje previsto al país soviético, gran enemigo del gobierno español después de que se convirtieran en la única gran potencia mundial en ofrecer apoyo activo e incondicional a la causa republicana durante la Guerra Civil.

Los jugadores se sintieron indignados y pidieron explicaciones inmediatas a la Federación, que se limitó a informar de que las órdenes llegaban de arriba. Nadie podría creerse que, a sólo una ronda de entrar en la fase final, asuntos políticos se inmiscuyeran en el trabajo realizado para conseguir alzarse con la victoria en el torneo. Se dijo que Franco no quería exponer a los jugadores a un viaje a terreno hostil, pero quizás la propia normativa de la competición pudo hacer que el orgullo del dirigente se viese herido al saberse obligado a reproducir en territorio español el himno comunista y permitir a los simpatizantes de la selección rival acudir al estadio a entonar sus cantos. El panorama era inaceptable desde su perspectiva, y mucho más teniendo en cuenta que la posibilidad de una derrota existía. De esta forma, el 26 de mayo la Federación anunció a la UEFA en un breve Viñeta soviética prohibición Franco URSScomunicado que su equipo no acudiría a la cita. Se consumaba así la autoeliminación del combinado español.

Las reacciones en el bando contrario no se hicieron esperar. Desde la URSS quisieron sacar rédito político acusando a Franco de cobarde y sumiso, insinuando que se había rendido a las exigencias de sus amos americanos (que toleraban su dictadura a cambio de ciertos privilegios en la península). Con el paso del tiempo y la llegada de la democracia, muchos antiguos internacionales lamentaron aquel incidente que les privó de conseguir el ansiado título, pero ya no había vuelta atrás. La decisión de Franco llevó a la  Unión Soviética a ganar el título y encumbró a Yashin como uno de los mejores porteros de la historia tras su magnífica actuación en la fase final del torneo.

16 ago 2017

El día que Francia fue verdiblanca


  Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

El fútbol de antaño tenía ciertos arrebatos de natural espontaneidad que en la actualidad resultarían Francia Atlético Kimberley Mundial 1978chirriantes dentro de un mundo balompédico milimetrado y casi militarizado en cuanto a rutinas y protocolos. Hace unas décadas existía cierto espacio para los malentendidos sin que pasase nada especialmente grave. No había mofas en Twitter ni nadie se llevaba las manos a la cabeza de manera vehemente cuando algún pequeño error ocurría. Simplemente sucedía y se le buscaba solución para que el balón siguiera rodando.

Algo perfectamente enmarcable entre esos inesperados escollos en el camino sucedió durante el evento por excelencia del fútbol moderno: el Mundial. En su edición de 1978, en tierras argentinas, una mala política de comunicación de la FIFA llevó a un malentendido que acabó con la selección francesa jugando con unos colores que difícilmente podrían asociarse al país galo de alguna manera, por remota que fuese.

Aquella selección francesa no era precisamente la mejor de su historia. Si bien tenía entre sus filas a jugadores importantes como un joven Michel Platini o Marius Trésor, que ejerció de capitán, era una plantilla a la que le faltaba subir un peldaño para poder competir al nivel de las mejores de la época, y no en vano acudía a su primera cita mundialista desde Inglaterra 1966. Se estaba gestando la generación que cosecharía un cuarto y un tercer puesto durante la década siguiente, aunque quedaban por llegar pilares básicos de aquellos logros, como Tigana o Giresse. Pero este artículo no está encaminado a hablar de la deriva seguida por la selección francesa de aquella época, sino de lo ocurrido en el último partido del grupo 1 en el campeonato de Argentina 1978.

El 10 de junio de aquel año se jugaba la tercera y definitiva jornada en el grupo en el que coincidían Italia, Argentina, Francia y Hungría, y las dos últimas se enfrentaban en un partido sin trascendencia, pues ambos países se sabían ya eliminadas del torneo. En ese contexto de cierta apatía y pereza por jugar un partido sin interés más allá del puro juego, se produjo un intercambio de informaciones erróneas entre la FIFA y los equipos, que acabó con ambos conjuntos presentándose en el estadio con camiseta blanca. A pesar de que las equipaciones de ambos equipos eran roja por parte de Hungría y azul por parte de sus rivales, las televisiones en blanco y negro que todavía eran mayoría por aquella época hacían que se debiera tener especial cuidado a la hora de combinar las indumentarias de los equipos rivales, pues había colores diferentes que resultaban difíciles de distinguir entre sí en ese tipo de aparatos, y debido a ciertos errores a la hora de coordinar esto se Francia Atlético Kimberley 1978notificó a ambos conjuntos que se resentaran en el terreno de juego con la equipación visitante, que en los dos casos era de un impoluto blanco.

Ante la imposibilidad de conseguir las equipaciones titulares por parte de ninguno de los dos equipos por la inmediatez del inicio del encuentro, llegó el momento de la improvisación. Entre la expedición francesa surgió la idea de buscar la sede de algún club local que pudiese prestar sus equipaciones como medida de urgencia, y el modestísimo Atlético Kimberley (que a día de hoy disputa la cuarta categoría argentina) acudió a la llamada. Prestaron a los franceses sus equipaciones, de franjas verdiblancas, y el partido comenzó con una hora de retraso, resultando en victoria para los franceses por 3-1, convirtiendo al Kimberley en el primer y único equipo no internacional hasta la fecha cuya camiseta logró una victoria en un partido de un Mundial. 


28 dic 2016

Fabio Coentrao sale del Retiro para jugar en la liga india


Este reportaje fue encontrado esta mañana taponando la entrada de un sumidero en una céntrica calle de Madrid por uno de los reporteros de esta casa. Los trazos eran irregulares y muchos fragmentos estaban notoriamente afectados por el agua, con lo que puede que algunas palabras sean inexactas. Sobre la veracidad de lo contado en las siguientes líneas, FCP prefiere no pronunciarse por el bien de la salud mental de los lectores. Léanlo bajo su propia responsabilidad. No recomendado para mentes frágiles o fácilmente impresionables. 


Fabio Coentrão es un hombre tranquilo. Cuando me llamó para anunciar que tenía una noticia que darme no dudé en concertar una cita para charlar con él, pero tardó un buen rato en decirme qué fecha le vendría bien. "A mí en Navidad me gusta meditar y estar solo" manifestó con cierta fiereza. Hubo que insistir para concertar una fecha que le resultase adecuada: 28 de diciembre a las 5:00 AM. ¿El lugar? El madrileño Parque de El Retiro.

Aquel horario y aquel emplazamiento no casaban muy bien.  Para empezar, el parque ni siquiera está abierto al público de madrugada, con lo que me limité a esperar apoyado en la verja que clausura la entrada. Tras unos 10 minutos, con el frío creando los primeros carámbanos en mi cuerpo bañado por la lluvia, escuché una voz que pronunciaba algo. El sonido provenía de mi espalda, del interior de aquel parque cerrado donde no se esperaba que hubiese absolutamente nadie, al menos humano. "¡Sapristi!" exclamé mientras me lanzaba rápidamente hacia la dirección contraria con respecto a la que se habían pronunciado aquellas palabras que aún ahora no me atrevo a reproducir, con la vana esperanza de que todo hubiera sido una macabra ilusión orquestada por mi cerebro. Aquel lenguaje no podía ser humano, ni siquiera terrestre. Sólo podía provenir de algún ser venido de los confines de nuestro sistema solar, de algún planeta oscuro y lejano al que la luz solar no llega. ¿Qué clase de rito estaría efectuando aquel ente en un lugar tan apartado y solitario? Con prudencia y temor me fui dando la vuelta y echando la mirada hacia atrás, hacia aquella verja en la que estaba seguro de estar a punto de encontrarme el horror. Mi mano agarraba el teléfono con firmeza, dispuesto a twittear la emergencia, pero  lo que vi realmente me dejó sin palabras. Fabio Coentrão estaba allí, con un aparentemente cálido pijama de una pieza y con una taza de café caliente sujetada entre el pulgar y el índice. Me manifestó su extrañeza ante mi reacción cuando lo único que me había dicho era "hola, soy Fabio", pero yo sabía que eso no era cierto. Las palabras reales sólo podían pertenecer a los horribles dialectos hablados en los confines de la galaxia por seres de apariencia monstruosa. Quizás (temo incluso pronunciar ese nombre), fuesen pronunciadas en el tenebroso idioma portugués, lengua descrita con todo detalle en un sinfín de trabajos esotéricos del siglo XVIII como 'la que trae la destrucción'.

No me quedó otra que dejar pasar este detalle y saludar. Fabio me invitó, con naturalidad, a que pasara mientras se sacaba del bolsillo una voluminosa llave con la que abrió la verja. No entendía nada de lo que estaba pasando y por un momento me esperé encontrar allí dentro algun aquelarre organizado por misteriosas y malignas sociedades. La cara de mi interlocutor, con unas ojeras dignas de oso panda y un pelo de un tono sin vida, no invitaba a pensar otra cosa. No obstante, reconozco que me tranquilicé cuando mi ¿anfitrión? me invitó a tomar asiento en uno de esos bancos en los que la gente suele hacerse las fotos delante del estanque. La conversación que sobrevino estuvo plagada de momentos dantescos y difíciles de manifestar sobre el papel.

No pude resistirme a preguntarle qué hacía en aquel lugar y por qué tenía las llaves, a lo que me respondió con enorme naturalidad: "Me dijeron que en España, cuando alguien dejaba el fútbol, estaba en El Retiro. Así que cuando lo dejé, no me quedó más remedio que venirme aquí". Aquellas palabras me sorprendieron y me plantearon una nueva duda: "Pero Fabio, ¿cómo que dejaste el fútbol? ¿Desde cuándo?". El fútbolista portugués respondió con un halo de nostalgia en sus pupilas, en su expresión había una honda tristeza: "Aquella vez en la que me pillaron fumando se generó alrededor de mi una polémica que no supe afrontar. Me quitó todas las ganas de seguir jugando a ese deporte y dedicar tiempo de mi vida a él" dijo mientras su expresión se alternaba con rapidez entre la tristeza y el vasto nirvana que sólo alcanza aquel que medita con frecuencia. "¿Sabes? Nunca había fumado antes y nunca volví a fumar desde aquella vez" manifestó con firmeza el portugués mientras abría su cajetilla de Ducados y se metía uno elegantemente en la boca, añadiendo: "En aquel momento tomé la decisión de dejar el fútbol y entrar en El Retiro. No se lo dije a nadie, claro, porque es algo muy personal". 

Mientras tanto, allí estaba yo, enterándome de que un futbolista en activo se había retirado hace años en el marco de un paisaje gótico nocturno que evocaría en cualquiera sus miedos más originales. No obstante, no permití que el terror ante las sombras móviles que se dejaban entrever tras los árboles ni los aullidos (entre lobunos y humanos) me paralizaran y continué con mis preguntas. Le expuse claramente que no hacía mucho tiempo que le había visto jugar por la tele, y de nuevo no vaciló al responder: "Por supuesto, de vez en cuando me llama un hombre, un tal Zizou. Me dice que me necesita para algún que otro partido, supongo que benéfico, y los ex futbolistas somos gente muy solidaria". Tras esto, duda un segundo y añade: "Lo que sí tengo que decir es que se lo toman muy en serio. Suelen exigirme bastante y yo a estas alturas no estoy para eso. Se lo digo a todos, pero sólo se ríen y no me hacen caso".

No obstante, no era eso lo que Fabio quería contarme. Cuando las fuerzas me empezaban a flaquear y el miedo comenzaba a encontrar la forma de abrirse paso desde el interior de mi estoica fachada, decidí hacerle la última pregunta a mi interlocutor, la pregunta clave. Le pregunté por aquella noticia que debía darme y una mirada de ilusión se dejó ver en sus ojos. "Quería anunciarte que mañana voy a salir del Retiro, tengo una oferta irrechazable sobre la mesa. Recibí una llamada de un viejo amigo, Marco Materazzi, para irme a jugar a su equipo en la liga India. Estoy deseando contárselo a mi amigo Zizou, seguro que le hará ilusión, Incluso invitaré a Marco para que él en persona le dé la noticia". La cara del portugués era de auténtico éxtasis tras contar su noticia, y no supe sacarlo de ese trance. Después de cinco minutos intentando hablarle sin encontrar respuesta me fui dejándole allí, no sin antes pegarle un post it en la frente en el que le instaba a avisarme para estar presente en el momento del encuentro entre Materazzi y Zidane.

Mientras me dirigía a paso rápido hacia la verja del parque, noté una inquietante presencia a mis espaldas. Apreté todavía más el ritmo, pero una fuerte respiración se notaba cada vez más cercana a pesar de mis esfuerzos. Miré hacia atrás y un cuerpo humanoide y peludo se abalanzaba sin remedio hacia mí, por lo que empecé a correr a toda prisa. Me alegré cuando comencé a entrever la entrada ante mis ojos, pero mientras me acercaba todas mis esperanzas se hacían añicos: Fabio había dejado la verja cerrada. Llegué a los barrotes de metal y me sujeté a ellos con fuerza, como si así tuviese alguna opción de escapar del horror. Resignado a lo inevitable, decidí terminar con dignidad y al menos mirar a los ojos a aquel ser salvaje que se avalanzaba hacia mi con extrema fiereza. Cuando estaba a sólo unos centímetros de mi pude verlo con total claridad, y no me quedó más remedio que cerrar los ojos. Era.... Era.... Era...."

4 nov 2016

La aleatoria levedad del Real Madrid


El Real Madrid tiene un problema, pero no está en los resultados. Hace poco más de cinco meses levantó la Champions tras una temporada en la que pocos habrían apostado por éxito alguno, y a día de hoy ocupa el puesto más alto de la clasificación liguera. No obstante, el ambiente del Bernabéu dista un poco de estar calmado, y tras el reciente tropiezo contra el Legia las aguas se revolvieron de manera palpable.

¿Qué pasa, entonces, con el Real Madrid de Zidane? Todo podría reducirse, quizás, a que el técnico francés no está demostrando demasiada capacidad para reaccionar cuando el plan A deja de funcionar. Por supuesto, dicho plan tiene tantos recursos que en la gran mayoría de las ocasiones es más que suficiente para despachar a la gran mayoría de rivales, pero es en esas veces en las que el contrincante consigue aparecer en un día inspirado cuando saltan las alarmas. Sobre todo cuando falta Casemiro, un jugador cuyo rol es especialmente necesario para el entrenador, al saber dar a los partidos ese toque de cierto desorden controlado en el que este Real Madrid suele saber sacar tajada.

Zidane no se está mostrando como un técnico con esa capacidad de voltear los partidos desde el banquillo, y su toma de decisiones en las variaciones muchas veces no es la más lógica. Es habitual ver que los cambios no aportan el resultado esperado, y dicho defecto pesa en la opinión externa. Evidentemente hablamos de un técnico con una Champions en su palmarés, por lo que en ningún caso debe entenderse esto como una crítica a todas sus aptitudes. No cabe duda de que, en inicio, los partidos comienzan siempre con un plan, pero simplemente existe cierto sufrimiento a la hora de variarlo en la dirección correcta.

Es quizás otro aspecto importante en el equipo madridista la falta de intensidad que demuestra cuando el partido se desarrolla en un contexto de caza menor, contra rivales de más bajo nivel que no plantean un partido de alta exigencia. Esta semana contra el Legia (Luckia Bono: Condiciones y uso), en un panorama de este estilo, el Real Madrid bajó los brazos de manera insostenible y lastró sus opciones de liderar el su grupo en la máxima competición europea tras tener el partido controlado.

Creo que Zidane no es todavía un entrenador hecho, sino que su aprendizaje todavía está en un punto importante que debe madurar, pero lo que resulta innegable es que los resultados acompañan y son los que dan y quitan razones en el fútbol. Deberá aprender a pasos agigantados a gestionar el fútbol de acción, pues en caso contrario no tendrá capacidad de respuesta cuando las castañas no se consigan apartar del fuego con el plan A.

31 oct 2016

Futbol instantaneo (XIII): El feliz regreso



 Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com


Hay muy pocos futbolistas en la historia del fútbol que consiguieran hacer levantar a gradas rivales para aplaudirles. El protagonista de hoy es uno de ellos.

'El feliz regreso'
 


No se descubre nada nuevo diciendo que Ronaldino fue un futbolista diferente. Uno de los jugadores más espectaculares, mágicos e impredecibles de la historia que dejó una gran huella en sus actuaciones sobre el césped, pero también fuera del campo. Al menos, eso es lo que siempre se pudo ver en cada uno de los reencuentros con antiguos compañeros, que siempre le saludaron con especial aprecio.

Uno de los mejores ejemplos de esto ocurrió durante el trofeo Joan Gamper disputado en 2010 en el Camp Nou, y que enfrentó al Barça con el Milan. El futbolista brasileño había sido fichado por el equipo rossonero  dos años antes, y aquel encuentro significaba su vuelta al estadio que lo había encumbrado como jugador a nivel mundial. El trofeo serviría como forma de homenaje al jugador, que pudo de esa forma quitarse la espina de no haber podido irse del club en su momento por la puerta grande.

Durante las fotos previas al encuentro en las que los equipos forman con la alineación inicial, Carles Puyol se acercó a su compañero en representación de la plantilla del Barcelona e invitó a Ronaldinho a sacar la foto como uno más de ellos. Su uniforme desentonaba, pero en su cara y en la de Puyol podía notarse que, igualmente, se sentía uno más. Sin duda, fue un adiós mucho más amable que el que recibió en 2008, cuando Guardiola prescindió de él en sus primeros días al cargo del equipo azulgrana. Aquel partido significó también la última visita de la carrera del futbolista brasileño a la que había sido su casa durante 5 años.

Aunque en el improvisado homenaje a la antigua estrella, y teniendo en cuenta que lo que estaba en juego era un torneo amistoso, el resultado era lo de menos, aquel partido acabó llevándoselo el equipo local tras la tanda de penaltis.

Paul Pogba y el futuro cercano



Paul Pogba fue el protagonista absoluto del pasado mercado estival, con un largo culebrón que acabó cuando el Manchester United rompió todos los registros pagando más de 100 millones de euros para hacerse con sus servicios.

El futbolista comenzó la temporada con uchas esperanzas puestas en el nivel que su precio y sus capacidades hacían presagiar, y es evidente que su tirón y su potencial le llevarán a convertirse en un futbolista dominante dentro de no demasiado tiempo. Adidas quiso reivindicar su figura en su nueva campaña,cuyo vídeo se puede visualizar más abajo, y el resultado es una oda al talento y fuerza del futbolista francés.