21 ene 2013

Nigel Adkins, final injusto para un ídolo acelerado


  Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

Nigel Adkins llegó al Southampton cuando los Saints estaban en League One, en septiembre de 2010. Hoy, menos de 3 años después, el equipo disputa la Premier League y llevaba una buena racha en los últimos partidos, manteniéndose fuera de los puestos de descenso. Podría parecer que el artífice de esta proeza sería alguien bien considerado por sus superiores, y tendría toda la seguridad laboral del mundo. Pero, como si la directiva del Southampton quisiera desafiar el sentido común, Adkins firmó su finiquito el pasado viernes.

La pregunta que cualquiera se hace es evidente: ¿por qué?. Nicola Cortese, banquero de profesión y presidente del equipo inglés como hobby, explicó la decisión diciendo que "fue tomada teniendo en cuenta las ambiciones a largo plazo del club". Sea como sea, no resulta muy convincente que los intereses a largo plazo del club hagan irse del banquillo a las primeras de cambio, y en plena temporada sin que las cosas vayan mal, al responsable de que el equipo se encuentre en la primera división inglesa.

La afición adora a Adkins, la mayor leyenda de la historia del club (Matt Le Tissier) le adora de la misma manera y los resultados le dan todo el crédito del mundo. El fútbol estaba del lado del técnico, pero un banquero creyó que los intereses a largo plazo pasaban por romper un proyecto deportivo a media temporada cuando nada parecía ir mal para traer a un entrenador al que (sin dudar de su valía) destituyeron hace un mes por no saber sacar a su equipo de la zona baja. La decisión es, cuanto menos, escandalosa.

El partido de la pasada semana en Stamford Bridge, de donde el equipo se llevó un empate (2-2), fue probablemente el mejor de la temporada, y la 'recompensa' para el técnico fue su despido. A cambio, llega un entrenador sin experiencia Premier y que a priori tiene el handicap del idioma. Los Saints empezaron mal el año, los errores defensivos se sucedían y no se conseguían resultados, pero el vuelo remontó y contra el Chelsea fue la confirmación. Un proyecto a largo plazo no se puede comenzar a media temporada y mediante una decisión inexplicable.

Cortese tuvo la suerte de encontrarse con un hombre diplomático, cuya reacción fue ejemplar. Se limitó a resignarse a los devenires del fútbol y sólo interactuó con los importantes para él, con los futbolistas en los que confió y confiaron, y dejó este mensaje en el vestuario para que los futbolistas lo vieran al ir a entrenar. Un hombre tranquilo al que pudo no pillar de sorpresa la decisión.

El fútbol moderno está en manos de gente cuyo interés no se centra en el aspecto deportivo. La mala suerte llevó a este bonito deporte a ser demasiado rentable, demasiado bueno como para dejar pasar la oportunidad de enriquecerse a su costa. No es probable que la explicación real llegue a hacerse pública algún día, por lo que sólo queda especular. ¿Trato de favor con algún representante interesado en el cambio? ¿Simple nulidad en la gestión deportiva? Puede que al equipo le vaya bien a partir de hoy, pero no tengo dudas de que eso también pasaría sin cambio alguno. Y si en verano hubiera deseos de iniciar otro proyecto, hacerlo bien y poniendo los cimientos desde la pretemporada.

Hoy, su sustituto, el argentino Mauricio Pochettino, debutará en el banquillo de St. Mary's ante una afición que no olvida. Una grada furiosa y desengañada mirará al palco con la furia del que cree que alguien injusto les está manejando, y que no pasará por alto que en ese banquillo se sienta alguien que no debería estar ahí. No hay nada más peligroso que traicionar a los que llenan tu estadio. Y no hay nada que un estadio valore más que a sus mitos. Y tanto Adkins como Le Tissier lo son, y están en el bando rebelde.

20 ene 2013

Goles míticos (XVIII): Roberto Carlos al Tenerife (1998)


El de hoy es un gol que pasó a la historia por la incredulidad con la que fue presenciado por los espectadores en su día, que no llegaban a entender como ese centro-chut sin apenas ángulo pudo entrar en la portería de Ojeda. Llegó a ser bautizado como 'El gol imposible'.

Era un 21 de febrero de 1998, y el Real Madrid visitaba al Tenerife en el Heliodoro Rodríguez. No iban del todo bien las cosas para aquel equipo, dirigido en ese momento por Jupp Heynckes, ya que había encadenado una serie de malos resultados durante el inicio de la segunda vuelta que le alejaban de la lucha por el título, y en este partido continuaría la mala racha. El Tenerife se adelantó en el minuto 26 con gol de Juanele y el marcador reflejaba 1-0 cuando Roberto Carlos recogió, en el minuto 46, un balón lateral enviado por Redondo y lo enganchó de primeras con dirección a la portería rival, entrando por el lateral de la red sin que el portero (ni nadie) se lo esperase. No obstante aquel encuentro no tendría final feliz para el conjunto merengue, ya que los sucesivos tantos de Makaay y Kodro (2) para el Tenerife contaron más que los anotados por Mijatovic, Savio y el propio Roberto Carlos.



19 ene 2013

La semana en anécdotas (XXXVIII)



  Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com


  • Finaliza el culebrón sobre el futuro de Pep Guardiola

Pep Guardiola ya tiene equipo para la siguiente temporada. El conjunto elegido fue el Bayern de Múnich, donde sustituirá al veterano Jupp Heynckes. El entrenador catalán llevaba desde el pasado junio sin entrenar, en un año declarado como sabático. Se incorporará al finalizar la presente campaña, y firma un contrato de tres años de duración, hasta 2016. 

Otro entrenador de reciente paso por la liga española que también encontró club fue Mauricio Pochettino, que firmó por el Southampton tras la polémica destitución de Nigel Adkins al frente de los Saints.

  • Empieza la Copa África

Este sábado comienza el principal torneo de selecciones del continente africano. La competición va ganando terreno año a año, por la mayor cantidad de estrellas que van dando el salto a Europa y porque se trata de una competición completamente imprevisible, en la que el espectáculo y las sorpresas están aseguradas, destacando por encima de una calidad técnica y orden táctico que, por otro lado, van aumentando en cada edición. Esta vez destacan las participaciones de Cabo Verde, el único combinado debutante, y Etiopía, que se clasificó por primera vez en 30 años. Zambia, bajo el mando de Hervé Renard, será la defensora del título.

  • La Generalitat se convierte en máximo accionista del Valencia CF

El gobierno valenciano avaló un préstamo concedido en 2009 por Bankia (o más bien, por uno de los bancos que se fusionaron posteriormente dentro de la entidad financiera) a la Fundación Valencia Fútbol Club sin tener en cuenta que lo que estaba en juego era el dinero de todos los ciudadanos sobre un proyecto que a corto plazo no se iba a sostener. Ahora, después de que Társilo Piles, presidente de la Fundación, reconociera que se ve incapaz de afrontar el pago del crédito, la Generalitat se tendrá que hacer cargo de una deuda de unos 86 millones de euros, que en los tiempos que corren harán echarse las manos a la cabeza a más de uno. Va siendo hora de que el fútbol empiece a gestionarse por sí mismo, y que si no es tan rentable como los interesados quieren ,se resignen a ganar menos o tener menos prestigio. El ciudadano no tiene la culpa, y la afición del Valencia tampoco. Precisamente esta afición es la más perjudicada, al ver como su club se encuentra en una situación absurda y perjudicial para todas las partes.

  • Multa al Ajax por un tifo de los fans

 LA UEFA confirmó esta semana una multa al Ajax debido a una pancarta mostrada por la grada del Amsterdam Arena en un partido de Champions League contra el Manchester City el pasado octubre. Dicha pancarta mostraba la leyenda 'Against Modern Football' y el dibujo de un jeque con una bolsa de dinero. En aquel mismo partido también se mostraron otros mensajes ofensivos. El club deberá pagar ahora 10.000€ de sanción.

  • Michael Johnson, de promesa a juguete roto

Es habitual en el fútbol, jugadores que no consiguen llegar a lo esperado y les envuelve la frustración u otros problemas que les hacen vulnerables y acaban sus carreras de la forma más cruel posible. Estos días salió a la luz el caso de Michael Johnson, uno de los principales jóvenes valores del Manchester City de hace unas temporadas. El centrocampista pasó de ser objeto de una millonaria oferta del Liverpool a ver como su carrera se truncaba por las lesiones. Todo se hizo público a partir de una foto del jugador, muy desmejorado, filtrada a través de Twitter. Hace un mes que el City había rescindido su contrato procurando no hacer ruido.

  • Brendan Rodgers descontento con Luis Suárez

La relación del técnico del Liverpool con una de sus estrellas pasa por un momento delicado después de que Suárez admitiese en una televisión argentina que se había tirado para conseguir un penalty en un partido contra el Stoke City hace unos meses, además de quejarse del trato recibido por los sudamericanos en la Premier League. Rodgers no dudó a la hora de entrar al trapo, calificando el suceso como "inaceptable", además de añadir que "muchos jugadores esperan a la retirada para escribir libros y decir cosas como esa, no en la mitad de su carrera".

  • John Carew se busca un nuevo empleo

Parece que el delantero noruego, ex de Valencia o  Aston Villa, entre otros, quiere aprovechar este tiempo que está pasando sin equipo para probar cosas nuevas. En los últimos días colgó en Instagram unas fotos que demuestran que el jugador se encuentra rodando una película. En la descripción explicó que no podía dar más datos hasta que todo estuviese más desarrollado, pero sí desveló que sería un thriller.

17 ene 2013

Pep Guardiola: Reinventar o reinventarse



Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

El Bayern de Múnich hizo oficial ayer el fichaje de Pep Guardiola como sustituto de Jupp Heynckes a cargo del banquillo bávaro a partir del próximo verano. Una opción que llevaba tiempo sonando con fuerza para ser uno de los finales del culebrón que vivía el técnico catalán con su futuro, y que hasta ahora tenía muchas otras vías alternativas, como la de varios equipos de la Premier League.

Lo primero que llama la atención es ver que el equipo al que llegará el constructor del mejor Barça de la historia tiene poco que ver con el conjunto de jugadores que le llevó a ganarlo todo en el fútbol español y europeo. Este Bayern tiene características muy marcadas, que aunque, como digo, no demasiado parecidas a las del equipo azulgrana, es posible que llamaran la atención del técnico por ver un posible reflejo de la posibilidad de crear lo que él hacía en el Camp Nou adaptado a otro estilo de jugadores y bajo modificaciones necesarias. 

No es un equipo que busque la posesión como estilo de vida, pero sí están acostumbrados a dominarla como consecuencia de la disposición táctica, aunque no sea de forma avasalladora como el de Santpedor está acostumbrado a ver en los suyos. El Bayern se caracteriza por sofocar al rival, por ejercer una presión continua y desde arriba (esto último muy característico también del Barcelona campeón de todo) que les hace capaces de desgastar la salida del balón del rival y recuperar con rapidez. La gran diferencia la encontrará en la forma de utilizar el balón. Los de Heynckes son un grupo acostumbrado a la verticalidad sobre todas las cosas, que rehuye del toque excesivo, y que siempre mira hacia delante. 

Echando un vistazo a las individualidades, verá una plantilla poco amoldada al gusto que nos tiene acostumbrados. El canalizador de juego es un Schweinsteiger que poco tiene que ver con Xavi, más allá de la omnipresencia en cada ataque de su equipo, y la referencia ofensiva será un Mario Gómez cuyo perfil no está acostumbrado a tratar. El delantero alemán es un jugador tanque, cuyo hábitat es el área y que vive bien a base de balones colgados (sin que ello signifique que no sepa buscarse la vida por sí mismo cuando la situación lo requiere). No obstante, veo el principal handicap del Bayern de cara a poder plantearse jugar como el Barcelona en la ausencia de un jugador perfil Busquets (si es que existe otro en el mundo). El mediocentro de Sabadell realiza una función clave, mostrándose al servicio del equipo en todo momento y dando alternativas en todas las fases del juego desde el área propia hasta tres cuartos.

Es evidente, por tanto, que este Bayern nunca se va a parecer a su ópera prima, que es a su vez su obra maestra. El fútbol alemán no se basa en los mismos conceptos que el español y Pep lo sabe. Después de lo analizado en los párrafos anteriores veo claro que lo que buscará el técnico será un medio camino entre su adaptación y la del equipo, y conociendo su carácter meticuloso es probable que ya tenga estudiado cómo hacerlo. 

Veo más que probable que las transiciones tengan un peso capital (teniendo en cuenta que ya de por sí son una de las bases del fútbol) en la nueva etapa del equipo de Múnich, ya que es algo que su Barça efectuaba magistralmente bien, y en un equipo no tan acostumbrado a la posesión será vital saber qué y cómo convertir la posición ofensiva en defensiva y viceversa con la mayor eficacia posible para poder contrarrestar cuanto antes las fases sin balón. Teniendo a Gómez, es evidente que las bandas tendrán especial peso en el juego, cómo hasta ahora (aunque tanto a Robben como a Ribery les entusiasme irse hacia el centro en los últimos metros), pero es que también Kroos, un mediapunta más pausado de lo que es Iniesta, se beneficia de tener alternativas rápidas por los costados.

Sabe Pep que ha de adaptarse todo lo posible, y es probable que su elección de equipo llegase por su ansia de retarse a sí mismo, por procurar ponérselo difícil al entrenador que lleva dentro desde niño. Quiere demostrarse que no es entrenador de un estilo, sino que es un técnico universal, capaz de amoldarse a las exigencias. No le veo pidiendo una reforma completa de plantilla nada más llegar, y no creo que haga más que algún fichaje estratégico en alguna posición necesaria (un organizador será innegociable, y Beñat, con su situación actual, podría ser el elegido) y alguna venta también estratégica como la de Robben. Por características(unión de talento, pausa y juego combinativo en uno e idoneidad al sistema tipo que expuse antes en el otro), me espero ver brillar a Toni Kroos y Xherdan Shaqiri bajo la batuta de un hombre que ya consiguió lo que pocos consiguieron en el fútbol. 

Sólo queda esperar y ver. Llegar a conclusiones con antelación está bien para dar forma a artículos como este, pero nadie puede ejercer de adivino en este mundo imprevisible. Pep está ante el mayor reto de su carrera desde que cogió a un Barcelona en el ocaso de su anterior apogeo siendo un novato. Si su paseo por Múnich es triunfal o bochornoso depende de múltiples factores, desde el compromiso de los futbolistas con su idea hasta el resultado de trasladar la teoría desarrollada en su mente al verde papel de examen a pie de campo, pasando por la nostalgia de no tener a su lado a su fiel consejero Tito Vilanova, cuyo consenso era necesario para tomar cualquier decisión. Sea como sea, a partir de este verano tendremos un misterio más en el mundo del fútbol por el que estar expectantes.


14 ene 2013

Alquimistas de la pizarra (I): Herbert Chapman


Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

Existe un cargo dentro del asfixiante mundo del fútbol que llega a ser incómodo como ninguno cuando las cosas se tuercen, y no es otro que el de entrenador. Los técnicos son los primeros en ser cuestionados cuando los resultados no acompañan, y los que más papeletas tienen para irse cuando un equipo no funciona. Esta sección nace hoy con la intención de reconocer y recordar las trayectorias de aquellos hombres que, con su trabajo, contribuyeron a hacer del trabajo de entrenador una ciencia. 

El primer protagonista nos remonta a principios de siglo XX, cuando el fútbol estaba todavía en una fase muy distinta de la actual. Herbert Chapman nació en 1878 en un pequeño pueblo inglés llamado Riverton. Aprendió lo que era el fútbol al igual que muchos jóvenes ingleses de la época, jugando como amateur en clubes que se ubicaban cerca de su lugar de trabajo. A lo largo de la geografía inglesa fue encontrándose con diferentes formas de jugar, aunque veía que los equipos no estaban lo suficientemente aprovechados en un período en el que las tácticas eran todavía algo muy rudimentario e inexplorado.

Empezó a entrenar de casualidad y rebote, cuando un amigo que iba a asumir el puesto de técnico del Northampton Town se echó para atrás y le recomendó en su lugar. Chapman se lo pensó y terminó aceptando, convirtiéndose en jugador-entrenador. Aquel equipo venía de una dinámica muy negativa, pero todo cambió en un periodo de tiempo muy corto. Por aquella época no era nada habitual que los entrenadores influyesen demasiado en el juego más allá de poner a los mejores en cada partido, pero Chapman creyó que aquello debía cambiar. Pasado el tiempo, cuando ya era un hombre de éxito, declaraba: "No era común el hecho de planear la victoria. Lo más que recuerdo es alguna charla ocasional entre dos futbolistas jugando en la misma banda". Quiso cambiar aquella tendencia, y diseño un esquema mediante el cual hacer actuar a cada uno de sus jugadores. Aquel esquema retrasaba la posición de los centrocampistas para dar mayor libertad a los delanteros y hacer jugar a los defensas rivales más alejados de su área. Ese equipo era extremadamente organizado y con un poder de contraataque que resultaba una amenaza constante para los contrarios. En aquel humilde club se ganó la confianza de los directivos y responsabilidades a la hora de efectuar los fichajes, posicionándose como un reputado cazatalentos. Sus 5 años de innovación le hicieron dar el salto a un equipo superior, el Leeds City.

Aquel Leeds no atravesaba un buen momento, y lo primero que hizo tras su llegada fue dedicarse a la búsqueda de jóvenes talentos que dieran otro aire al equipo. Su primera temporada fue muy irregular, pero superó con creces el rendimiento que habían dado en la campaña anterior. Su estilo de juego se hizo muy popular en Leeds, y se convirtió en un reclamo para la afición local, que se había ilusionado con el nuevo proyecto. No obstante, el estallido de la I Guerra Mundial mermó considerablemente al fútbol europeo, y la etapa de Chapman en el club precursor del Leeds United acabó aceleradamente.

Con la Guerra ya acabada y en tiempos de mayor bonanza, el revolucionario entrenador tomó el mando del Huddersfield Town en 1921. En su nuevo equipo volvió a buscar la creación de un equipo fuerte y contragolpeador, con resultados inmejorables, llevándoles incluso al primer trofeo de First Division de su historia, al que seguiría otro más. Aquel hito le valió su fichaje por el por aquel entonces todavía carente de títulos Arsenal, con una considerable mejora de sueldo y animado por la posibilidad de entrenar a un club con tanto seguimiento. 

Justo a su llegada al Arsenal hubo modificaciones en la ley del fuera de juego (hasta ese momento el fuera de juego se pitaba cuando el atacante tenía menos de tres rivales por delante incluyendo al portero, y se redujo a dos), haciendo que Chapman se planteara una importante revolución, que se convertiría en su aportación más famosa, la táctica 'WM':

Táctica 'WM':

Fue una táctica completamente innovadora, ya que hasta ese momento los equipos solían jugar con 2 defensas, 3 centrocampistas estáticos y 5 hombres de ataque (extremos, delanteros interiores y delantero centro), pero creó un nuevo estilo retrasando la posición básica de uno de los centrocampistas para alinear a tres defensas, que se encargarían de dar seguridad atrás ante la nueva y más permisiva norma del fuera de juego. Este sistema permitía mayor cooperación defensiva y una mejor salida del balón al contragolpe, uno de los rasgos de identidad del técnico. Durante toda su carrera buscó, ante todo, la seguridad en área propia y el ataque rápido, y de esta forma consiguió montar un equipo férreo.







El esquema parecía ser adecuado (y fue copiado por otros equipos), pero el técnico no acababa de encontrar los jugadores adecuados para adaptarse a cada posición. El Arsenal se pasó la segunda mitad de los años 20 ocupando la zona media de la tabla, pero en 1930 el proyecto de 5 años dio sus frutos, cuando ganaron la FA Cup y un año más tarde la First División. Había encontrado el equilibrio: Un delantero, robusto, al igual que los dos mediapuntas. Estos últimos se alternaban cubriendo el puesto de tercer centrocampista (y yéndose a defender cuando era necesario), flanqueados en las bandas por dos extremos con gusto por irse al centro y probar el disparo.

En la parcela defensiva, Chapman situaba la línea de tres muy retrasada, casi en el área de penalty, concediendo libertad de posesión al rival cuando se encontraba en campo del Arsenal. Esto provocaba que el equipo contrario se posicionase por completo en posiciones de ataque, con lo que al robar el cuero, el Arsenal no tenía más que irse rápidamente al contragolpe, cogiendo al otro equipo totalmente descolocado.

Este sistema necesitaba de una exigencia física total, y se alejaba mucho del modelo clásico del fútbol inglés. De hecho, este equipo fue el origen del 'Boring, boring Arsenal', un malintencionado  apelativo utilizado por los rivales para atacar la forma de jugar del equipo londinense. Este 'slogan' acompañó a los gunners durante gran parte de su historia (y es descrito magistralmente por Nick Hornby en su imprescindible libro, 'Fiebre en las gradas'), hasta que Arsène Wenger dio la vuelta a la tortilla. 

Era un equipo atípico. Defensivo y férreo, pero que a la vez conseguía cifras goleadoras inéditas hasta la fecha. El compromiso de los futbolistas y las facilidades tácticas que daba la 'WM' eran letales cuando el conjunto se entendía bien. En total, Herbert Chapman ganó dos títulos de First Division con su Arsenal, y una FA Cup, además de dejar en herencia un equipo ganador bajo sus conceptos tras su repentina muerte en 1934. Fue, además, uno de los principales impulsores de aspectos que hoy nos parecen banales, como los dorsales o el tinte blanco de los balones para facilitar su identificación.

11 ene 2013

La imposición de lo bello


Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com


Es absurdo. Un dogma creado de un tiempo a esta parte desde la admiración a una belleza que fue desvelada al mundo. Desde la irrupción del mejor Barcelona de la historia, ese Barcelona cuyas cenizas renacieron en ave Fénix con Frank Rijkaard y se tornaron a brillar en todo su esplendor con el tándem Guardiola-Vilanova, existe una corriente de opinión basada en la búsqueda de lo imposible. La búsqueda de lo bello como único camino. 

No todo hombre puede alcanzar el éxito mediante la belleza. Hay individuos que nacen desgarbados y poco agraciados, y su aspecto no es para nada una ayuda. Esos individuos deben buscarse la vía del éxito por otro camino, inventar otras artes que igualmente les hagan triunfar. En el fútbol, al igual que el mundo, la fama es de los que ganan, no de los que lo intentan, por muy plásticos fines que persigan.

No siempre la opción de jugar un fútbol vistoso es la más inteligente, ya que hay equipos que simplemente no se adecuan a dicho estilo. Un ejemplo se vio con el Chelsea de la etapa Villas-Boas, cuando el portugués intentó instaurar un método que no era para nada el más acertado en un equipo acostumbrado a basarse en el zarpazo, el orden inglés y el juego simple y rápido. Ese proyecto hizo aguas hasta que Di Matteo cogió las riendas y buscó algo diferente, llevándolo al éxito desde el cerrojazo, la ley de los cero fallos y el buen aprovechamiento de las oportunidades. Muchos se llevaron las manos a la cabeza ante lo que consideraban un 'campeón de Europa indigno', pero lo cierto es que quienes tienen guardado a buen recado en su palmarés el más ansiado título europeo a nivel de clubes son ellos. El resto fueron proyectos fallidos en esa temporada, buscasen la filosofía de juego que buscasen.

El aficionado al fútbol está mal acostumbrado en los últimos años. La sorpresa que supuso ver a un equipo manejado por dos hombres sin apenas experiencia en los banquillos pero con sobrado conocimiento de lo que hacían, y llevado hasta las mayores gestas vistas en la historia del fútbol mediante la búsqueda del toque y la creación de juego continua hizo que muchos dejasen de lado sus colores para convertirse en aficionados de ese equipo y les costase ver que más allá las cosas no son así. Que no todo el mundo tiene los medios para crear un sistema de cantera como el del Barça, en el cual enseñar durante toda la formación de los futbolistas una filosofía de juego que culmina con una gran integración en el primer equipo. Y en caso de que tenga los medios, puede preferir hacer las cosas de otra forma, algo que si se traduce en títulos es totalmente válido.

Equipos actuales, como el Levante de Juan Ignacio Martínez o el Stoke City de Tony Pulis son buenos ejemplos de conjuntos que sacan petróleo de plantillas ajustadas gracias a jugar de una forma alejada de la vistosidad, pero que resulta tremendamente efectiva. Sus jugadores saben lo que deben hacer y lo hacen, sin florituras pero casi siempre con sobresalientes resultados. Por otra banda, también hay entrenadores que buscan otra cosa, conseguir grandes resultados con equipos pequeños sin descuidar las apariencias, como Pepe Mel en el Betis o Brendan Rodgers en su época Swansea.

Es cuestión de estilos, y hemos de aceptarlo. El ataque no lo es todo en un campo de fútbol, los defensas también son una pieza clave, y han de estar bien organizados para evitar que un partido sea un circo. Se puede decir que, en el fútbol, la táctica es más importante que la técnica. El talento sin orden no suele ser aprovechado (y sobran casos que nos brindó la historia), pero en cambio el orden puede hacer parecer mucho mejor a alguien con talento menor

Desde que comenzó este deporte siempre hubo multitud de formas de jugarlo y nunca pasó nada. No intentemos ahora sacar obligaciones de donde no las hay. Simplemente acomodémonos en el asiento y disfrutemos del espectáculo, sea lo que sea lo que nos brinden los 22 sobre el campo y los que los manejan desde el banquillo.

5 ene 2013

Orgullo y prejuicio


Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com
 
Llevo media temporada intentando entenderlo. Si hay un culebrón en el fútbol actual que despierta mi más absoluta incomprensión, ese es el que protagoniza Fernando Llorente. El delantero del Athletic lleva desde verano siendo un ocupante de lujo del banquillo y la grada de San Mamés, en una especie de castigo en el que pierden todos, pero probablemente sea el club el principal perjudicado.

La historia de desencuentro es ya conocida por todos. Comenzó en verano de 2012, cuando el delantero se plantó en las negociaciones para la renovación de su contrato, que expira en junio, y decidió no aceptar las condiciones ofrecidas.El futbolista tenía el punto de mira puesto en dar un salto en su carrera, y la salida del club que se lo había dado todo hasta la fecha era la única alternativa que contemplaba.

La marcha de la que hasta hace poco era la estrella indiscutible del equipo vasco llevaba tiempo gestándose. Su relación con Marcelo Bielsa nunca fue la ideal, y numerosos cantos de sirena provenientes de equipos punteros llegaban a sus oídos. Estos factores, unidos al hecho de la frustración de quedarse a las puertas del éxito la pasada campaña aún haciendo la temporada soñada fueron una bomba de relojería en la cabeza de Llorente, que buscó la rebeldía como forma de buscar otras metas en su carrera.

 Es posible que el jugador se ganase a pulso la fama de mercenario. Con el club de tu vida hay conductas que no se deben tener, por mucho que lo que uno busca sea lo justo, pero a la vez hay que entender que cada uno es el dueño de su vida, y que sólo hay una. Por otro lado, el club se mostró especialmente inclemente, y desde el primer momento decidieron poner todas las trabas posibles a que el jugador consiguiese su objetivo. No hay que culparles, ya que Llorente no hizo las cosas bien y buscó dejar a sus dirigentes entre la espada y la pared, y la que se libra contra el orgullo es siempre una batalla difícil de ganar.

¿Quién tiene razón?. Es una pregunta a la que no sé contestar ni tampoco lo pretendo. Es un simple conflicto de intereses, una relación en la que las dos partes ya no se quieren, y ambos quieren hacer que el otro salga perdiendo en mayor o menor medida. El club decidió retenerle y no aceptar ninguna oferta en verano, incluso a sabiendas de que en unos meses podrá irse gratis. En este caso, el jugador tiene todas las de ganar, ya que en junio, aunque lo pase mal durante esta temporada, será libre para firmar con quien quiera, y probablemente con un sueldo considerablemente más alto al ahorrarse el dinero del traspaso. Por otra parte, el Athletic saldría muy perjudicado, perdiendo a una estrella y el dinero que podrían recaudar. Y todo a cambio de muy poco, ya que la presencia en el campo del delantero está siendo muy escasa.

Creo que en los conflictos llega un momento en el que no hay marcha atrás, y ahora es demasiado tarde para el Athletic para enmendarlo. Un don muy importante para un dirigente es el de saber cuando llega ese punto sin retorno para buscar cuanto antes una solución en la que el daño infligido sea mínimo, pero en esta ocasión no fue así. Puede ser que sea un 'castigo ejemplar', una forma de advertir a los posibles interesados en dejar tirado al equipo de que el Athletic merece un respeto, pero hablamos de una diferencia en las arcas de unos 20 millones, una cantidad que da para solucionar una temporada entera.

El mundo del fútbol profesional se convirtió en algo egoísta, y el sentimiento siempre pasa a un segundo plano. Supongo que cuando Llorente se retire se sentará en la grada de San Mamés y será un aficionado más que sienta los colores, pero el futbolista no es más que un empleado que busca mejorar sus condiciones, y el dirigente ha de saber eso y usarlo para su beneficio.

El Athletic sólo consiguió perder el dinero del traspaso de un jugador que terminará fuera de su disciplina de cualquier forma, y el jugador tiró un año a la basura, además de echar por tierra algo muy importante a nivel humano: la afición que hace poco le idolatraba ya no lo ve con los mismos ojos. Una guerra en la que ninguno de los dos bandos gana es una guerra muy mal gestionada.

4 ene 2013

La dura vuelta al hogar


Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

Joe Cole siempre fue un jugador fuera de sitio. Comenzó siendo un niño prodigio al que el fútbol de su categoría se le quedaba pequeño y continuó su periplo por los campos ingleses de forma fulgurante pero incierta. Debutó en el West Ham con 17 años y tenía tan sólo 21 cuando se convirtió en capitán, una edad impropia de un portador del brazalete. Era la estrella, pero aquel no era su sitio. Necesitaba un equipo en el que pudiera jugar más liberado, en el que la necesidad de trabajo colectivo no fuese tan acuciante. Se curtió en East London bajo la atenta mirada de los grandes de su país, pero en su futuro esperaba un descenso con el equipo que le hizo debutar en Premier y su llegada a un nuevo rico: el Chelsea.

En su etapa inicial en el Chelsea encontró su sitio por primera y posiblemente única vez en su carrera. Fue una de las estrellas del equipo que consiguió la Premier en 2005 y 2006, lo que le valió para firmar una ampliación y mejora de su contrato, haciéndolo digno del crack en el que por fin se estaba convirtiendo. Pero el periodo más oscuro de su carrera llegó precisamente cuando más predestinado a brillar parecía, en el verano de 2006, cuando se lesionó de gravedad y arrastró molestias durante toda la temporada, algo que le hizo perderse la práctica totalidad del curso. 

Su regreso fue fugaz, ya que su buena forma sólo duró una temporada más. La 07/08 fue la última campaña en la que pudimos ver al mejor Joe Cole. El Chelsea se quedó a las puertas de ganar la Champions League, pero el palo de perder la final no fue el único que se llevó Cole en un espacio de pocos meses, ya que una nueva lesión de rodilla truncó también su temporada 08/09. De nada sirvió que con la llegada de Ancelotti al banquillo londinense hubiese una firme intención del técnico italiano por recuperarlo como pieza clave, ya que los problemas físicos volvieron a convertirse en una plaga otro año más. Se había convertido en otro jugador, un jugador que se veía en cada partido sin confianza, con miedo a recaer en su drama. Y aquel primer año de Ancelotti en el Chelsea fue también el último de Joe como blue.

Su siguiente destino fue el Liverpool, pero nuevamente estaba fuera de la onda esperada. Llevaba el emblemático número 10 a la espalda, signo inequívoco de que se esperaba que fuese la estrella del proyecto, pero no salió bien. Ya no era aquel jugador sobresaliente, seguía teniendo miedo y había perdido el desparpajo. Su primera campaña en el Liverpool fue de una irregularidad sofocante, y acabó siendo cedido al Lille para intentar buscar solución a su situación. En Francia consiguió más continuidad en su rendimiento y se convirtió en un jugador importante, con lo que el equipo red decidió darle una nueva oportunidad en el presente curso, pero no funcionó. El mejor Cole era ya sólo un recuerdo.

Ahora, después de 10 extraños años fuera de su hogar, el hijo pródigo vuelve a casa, vuelve al West Ham. Decidió que su búsqueda de fama y fortuna había terminado, que era momento de dejar sus ambiciones a un lado y resignarse a volver a sus orígenes para acabar el sueño de ser futbolista. Cole regresa a casa, y lo hace para dar lo mejor de sí a un nivel no tan exigente como el que existe en los equipos aspirantes al título. Intentará revivir al jugador que fue, pero ahora sin mayor meta que la de ayudar a los suyos y poder retirarse en paz, con la satisfacción de que pudo vencer un lastre que le acompañó durante su carrera y que nunca quiso quedarse atrás.