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17 jul 2013

Alquimistas de la pizarra (II): Brian Clough


Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

Toca retomar después de un tiempo esta sección, dedicada a esos hombres que consiguieron ir, mediante la innovación en sus métodos, creando paso a paso lo que ahora es el fútbol. Después de Herbert Chapman, es ahora turno para uno de los entrenadores más carismáticos y a la vez polémicos de la historia de este deporte: el eterno Brian Clough.

Clough nació en la misma ciudad en la que comenzó su relación con el fútbol profesional, Middlesbrough. En el Boro jugó como delantero durante 6 temporadas entre 1955 y 1961, con unas cifras goleadoras casi irrepetibles, antes de ser traspasado a los rivales del Sunderland. Consiguió, durante dos años más, ser un jugador destacado en los Black Cats, pero un desafortunado choque con el portero del Bury hizo que se destrozase la rodilla, algo que hacía pensar que se retiraría, pues en aquella época ese tipo de lesiones no solían permitir que un futbolista volviese a la práctica profesional. No obstante, tras dos años de recuperación, intentó regresar, pero su pierna dijo basta tras jugar apenas tres partidos, por lo que se vio obligado a retirarse prematuramente a la edad de 29 años, no sin antes dejar un registro para la historia como el jugador con mejor promedio goleador de todos aquellos que superaron los 200 tantos en el fútbol inglés.

"David Seaman es un joven atractivo, pero gasta más tiempo mirándose al espejo que mirando al balón. No puedes guardar la portería con un pelo así"

En Sunderland jugó a las órdenes del exigentísimo Alan Brown, que ejerció en él una fuerte influencia debido a la férrea disciplina que imponía en sus pupilos. Tras su retirada empezó a buscarse un sitio en los banquillos, y durante un breve periodo de tiempo dirigió al equipo juvenil del propio Sunderland antes de hacerse cargo de la dirección del Hartlepools United (actual Hartlepool) en 1965. En el equipo de Victoria Park, por aquel entonces en la cuarta división del fútbol inglés, comenzó una alianza mítica de los banquillos. Clough llamó al que sería su eterno ayudante, Peter Taylor (viejo compañero de sus días en el Boro) para que dejara su cargo en el Burton Albion y se incorporase de inmediato a su equipo técnico, propuesta que fue aceptada. Con 30 años y siendo el entrenador más joven de las 4 primeras divisiones del país, Clough se encontró a un equipo desestructurado, habitual de los últimos puestos de la categoría y casi arruinado, por lo que se esforzó desde el primer momento en arreglar la situación. Recorrió el pueblo en busca de financiación e incluso se sacó la licencia necesaria para conducir el autobús que llevaba al equipo a los encuentros fuera de casa.

En aquel equipo tuvo sus primeros éxitos, creando una plantilla competitiva y además descubriendo a un imponente futbolista de 16 años que le acompañaría durante gran parte de sus proyectos venideros hasta convertirse en el capitán del Nottingham dos veces ganador de la Liga de Campeones: John McGovern. Dejó el club en 1967 para fichar por el Derby County, y en la temporada siguiente a su marcha, el Hartlepool logró el primer ascenso de su historia bajo la dirección de Angus McLean.

"Si Dios hubiese querido que jugásemos en las nubes hubiese puesto hierba ahí arriba"
(en referencia a su rechazo por el juego aéreo indiscriminado)

En los 6 años que estuvo allí se convirtió en una leyenda del County. Su primera temporada fue de transición, mientras que iba sentando las bases del futuro. Sólo cuatro futbolistas del equipo que había recogido continuaban una vez comenzada su segunda temporada en el cargo, mientras fichaba a futbolistas de su gusto, entre ellos viejos conocidos de su anterior club, como Les Green o el citado McGovern. Llegó a controlar absolutamente todos los aspectos del club que correspondían a lo deportivo, incluso llegando a despedir a empleados con un puesto teóricamente por encima del suyo. Bajo su mandato (de nuevo junto a Peter Taylor) lograron, en su tercera temporada, el campeonato de Second Division, con el consiguiente ascenso a la máxima categoría y el record de 22 partidos consecutivos sin conocer la derrota.

Ya en First Division, 'Mr Clugh' consiguió llevar al equipo al mejor puesto de su historia (4º), pero no pudieron jugar en Europa debido a irregularidades económicas. El Derby consiguió convertirse en un equipo de altas expectativas, rompiendo el mercado con el fichaje de Colin Todd en 1971 y consiguiendo el campeonato en la máxima competición liguera del fútbol inglés por primera vez en la historia del club en la temporada siguiente.


"Roma no se levantó en un día pero, una vez más, yo no estaba a cargo de esa tarea"

En aquel verano llegaron los problemas con la directiva del Derby, cuando no le permitieron llevar a su familia a la pretemporada del equipo por Europa, algo que fue el primero de muchos enfrentamientos. En la temporada 72/73 fueron numerosas las polémicas en las que se vio envuelto, como el anuncio del fichaje de David Nish sin consultarlo antes con el presidente, incesantes batallas dialécticas con el que fue uno de sus grandes enemigos en los banquillos, Don Reevie, o alguna que otra crítica a la afición, a la que llegó a culpar por animar al equipo sólo cuando iban ganando.

Toda aquella tensión debía estallar por algún lado, y al poco de empezar la temporada 73/74, Clough y Taylor decidieron dejar el equipo, ante las protestas de la afición, que pedía la marcha de la directiva y la vuelta de los entrenadores. Eso no ocurrió, y la emblemática pareja, seguida por un séquito leal de ayudantes que renunciaron también a seguir en su anterior club, firmaron por el Brighton & Hove Albion. Clough y los suyos solamente estuvieron durante lo que restaba de la temporada 73/74 en su nuevo equipo, que acabó con un decepcionante 19º puesto en la tercera división. Después de esto, Clough se encaminó a la búsqueda de lo imposible, al intento de hacer olvidar a su archienemigo Don Reevie en el Leeds United, equipo al que había dejado después de llevarlo a lo más alto para hacerse seleccionador de Inglaterra, pero con actitudes que nuestro protagonista de hoy calificaba como malas artes y fútbol sucio.


"No diré que fui el mejor entrenador del mundo... pero estaba en el TOP 1"

En Leeds se encontró a un vestuario muy cerrado y fiel a su ex entrenador, lo que conllevó un fracaso absoluto, unido a que, por primera vez, Peter Taylor decidió no embarcarse con él en aquella aventura, probablemente por juzgarla como un suicida intento de dar una dolorosa estocada a Reevie, y no como un proyecto deportivo viable. Sólo duró 44 días en el club, tras intentar quitar de en medio a los líderes del vestuario y ganar sólo uno de seis partidos posibles.

Clough llegó en enero de 1975 al club donde conseguiría una de las mayores hazañas de la historia del fútbol inglés, el Nottingham Forrest, al que cogió en la segunda categoría. En verano, y después de no conseguir el ascenso en el primer intento, Peter Taylor perdonó a su amigo y se unió de nuevo a su proyecto, convencido de que esta vez valía la pena, y con el dúo nuevamente remando en la misma dirección, a la segunda fue la vencida, y consiguieron un tercer puesto que les permitía disputar la First Division en la 77/78, temporada en la que, como recién ascendidos, ganaron la League Cup y el título de liga. Además, se pasó más de un año sin conocer la derrota en liga entre noviembre de 1977 y diciembre de 1978

Pero el gran éxito todavía estaba al llegar. En la temporada 78/79, además de retener la League Cup, levantaron la Copa de Europa tras ganar en la final al Malmö, logro que repetirían el siguiente año batiendo al Hamburgo en el partido decisivo. Era algo completamente inédito para un club cuyo único éxito hasta la llegada de Clough y Taylor eran dos FA Cup. No obstante, aquellos serían los últimos momentos realmente dorados del Forest, pues a pesar de que Clough se mantuvo en el cargo hasta 1993, no volverían a obtener un trofeo hasta 1990 (también el último de su carrera), cuando ganaron una nueva League Cup.

"¿Beckham? Su mujer no sabe cantar, y su peluquero no sabe cortar pelo"


Clough siempre fue un férreo defensor de crear un bloque capaz de jugar fácil en ataque y compenetrarse a la perfección en defensa. Hizo del Forest un equipo basado en el pase, en una continua búsqueda del espacio mediante la combinación, junto con una organizada defensa, con rápidas transiciones defensivas tras cada pérdida de balón. Era un equipo en el cual los jugadores tenían gran libertad para hacer lo que sabían, pero a la vez eran severamente castigados por intentar cosas que no debían (que se lo digan a Roy Keane...). Le daba mucha importancia a los extremos y al trabajo de cara a la recuperación del balón, pero sobre todo, su punto fuerte era el manejo del vestuario. Era tan temido como respetado, porque sabía cuando abroncar y cuando premiar

Los últimos 12 años de la carrera de uno de los entrenadores más polémicos de la historia no tuvieron nada que ver con lo conseguido durante esa primera etapa, ya que, a pesar de que en la mayoría de campañas conseguían acabar en la primera mitad de la tabla, muchas veces en posiciones europeas, los títulos no llegaban. Apuestas fuertes por fichajes desafortunados, el ansia por no conseguir los resultados deseados y, sobre todo, la retirada de su fiel compañero  Peter Taylor en 1982 llevaron a Clough a verse sólo ante un equipo que aún era competitivo, pero no el mejor. En su última etapa, los problemas personales, entre ellos el alcoholismo y diferentes escándalos legales, le llevaron a dejar los banquillos en 1993, sin haber cumplido todavía 60 años. La suya fue una carrera intensa, con numerosos altibajos, y siempre con la necesidad de su tándem con Taylor para darle ese apoyo que le hacía equilibrar su personalidad y complementaba sus conocimientos de forma perfecta. Dos hombres con un destino y con el más carismático y a la vez autodestructivo de ellos como cabeza visible. Una pareja que fue tan intensa en la amistad como en las rencillas, y que no tuvieron tiempo de solventar los problemas entre ellos antes de llegar al final del camino, algo que 'Mr Clough' siempre lamentó. Su relación con el mundo del fútbol acabó, como decía, en 1993, tras la primera temporada de la era Premier, en la que, en su final, el Forest cayó hasta lo más bajo de la clasificación. Una nueva era que significaba el cruel fin de un hombre y un equipo que había marcado buena parte de la anterior. Una cruel ironía de lo que fue la vida de un personaje irrepetible.


"Cuando yo me vaya, Dios tendrá que ceder su asiento preferido"

 

14 ene 2013

Alquimistas de la pizarra (I): Herbert Chapman


Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

Existe un cargo dentro del asfixiante mundo del fútbol que llega a ser incómodo como ninguno cuando las cosas se tuercen, y no es otro que el de entrenador. Los técnicos son los primeros en ser cuestionados cuando los resultados no acompañan, y los que más papeletas tienen para irse cuando un equipo no funciona. Esta sección nace hoy con la intención de reconocer y recordar las trayectorias de aquellos hombres que, con su trabajo, contribuyeron a hacer del trabajo de entrenador una ciencia. 

El primer protagonista nos remonta a principios de siglo XX, cuando el fútbol estaba todavía en una fase muy distinta de la actual. Herbert Chapman nació en 1878 en un pequeño pueblo inglés llamado Riverton. Aprendió lo que era el fútbol al igual que muchos jóvenes ingleses de la época, jugando como amateur en clubes que se ubicaban cerca de su lugar de trabajo. A lo largo de la geografía inglesa fue encontrándose con diferentes formas de jugar, aunque veía que los equipos no estaban lo suficientemente aprovechados en un período en el que las tácticas eran todavía algo muy rudimentario e inexplorado.

Empezó a entrenar de casualidad y rebote, cuando un amigo que iba a asumir el puesto de técnico del Northampton Town se echó para atrás y le recomendó en su lugar. Chapman se lo pensó y terminó aceptando, convirtiéndose en jugador-entrenador. Aquel equipo venía de una dinámica muy negativa, pero todo cambió en un periodo de tiempo muy corto. Por aquella época no era nada habitual que los entrenadores influyesen demasiado en el juego más allá de poner a los mejores en cada partido, pero Chapman creyó que aquello debía cambiar. Pasado el tiempo, cuando ya era un hombre de éxito, declaraba: "No era común el hecho de planear la victoria. Lo más que recuerdo es alguna charla ocasional entre dos futbolistas jugando en la misma banda". Quiso cambiar aquella tendencia, y diseño un esquema mediante el cual hacer actuar a cada uno de sus jugadores. Aquel esquema retrasaba la posición de los centrocampistas para dar mayor libertad a los delanteros y hacer jugar a los defensas rivales más alejados de su área. Ese equipo era extremadamente organizado y con un poder de contraataque que resultaba una amenaza constante para los contrarios. En aquel humilde club se ganó la confianza de los directivos y responsabilidades a la hora de efectuar los fichajes, posicionándose como un reputado cazatalentos. Sus 5 años de innovación le hicieron dar el salto a un equipo superior, el Leeds City.

Aquel Leeds no atravesaba un buen momento, y lo primero que hizo tras su llegada fue dedicarse a la búsqueda de jóvenes talentos que dieran otro aire al equipo. Su primera temporada fue muy irregular, pero superó con creces el rendimiento que habían dado en la campaña anterior. Su estilo de juego se hizo muy popular en Leeds, y se convirtió en un reclamo para la afición local, que se había ilusionado con el nuevo proyecto. No obstante, el estallido de la I Guerra Mundial mermó considerablemente al fútbol europeo, y la etapa de Chapman en el club precursor del Leeds United acabó aceleradamente.

Con la Guerra ya acabada y en tiempos de mayor bonanza, el revolucionario entrenador tomó el mando del Huddersfield Town en 1921. En su nuevo equipo volvió a buscar la creación de un equipo fuerte y contragolpeador, con resultados inmejorables, llevándoles incluso al primer trofeo de First Division de su historia, al que seguiría otro más. Aquel hito le valió su fichaje por el por aquel entonces todavía carente de títulos Arsenal, con una considerable mejora de sueldo y animado por la posibilidad de entrenar a un club con tanto seguimiento. 

Justo a su llegada al Arsenal hubo modificaciones en la ley del fuera de juego (hasta ese momento el fuera de juego se pitaba cuando el atacante tenía menos de tres rivales por delante incluyendo al portero, y se redujo a dos), haciendo que Chapman se planteara una importante revolución, que se convertiría en su aportación más famosa, la táctica 'WM':

Táctica 'WM':

Fue una táctica completamente innovadora, ya que hasta ese momento los equipos solían jugar con 2 defensas, 3 centrocampistas estáticos y 5 hombres de ataque (extremos, delanteros interiores y delantero centro), pero creó un nuevo estilo retrasando la posición básica de uno de los centrocampistas para alinear a tres defensas, que se encargarían de dar seguridad atrás ante la nueva y más permisiva norma del fuera de juego. Este sistema permitía mayor cooperación defensiva y una mejor salida del balón al contragolpe, uno de los rasgos de identidad del técnico. Durante toda su carrera buscó, ante todo, la seguridad en área propia y el ataque rápido, y de esta forma consiguió montar un equipo férreo.







El esquema parecía ser adecuado (y fue copiado por otros equipos), pero el técnico no acababa de encontrar los jugadores adecuados para adaptarse a cada posición. El Arsenal se pasó la segunda mitad de los años 20 ocupando la zona media de la tabla, pero en 1930 el proyecto de 5 años dio sus frutos, cuando ganaron la FA Cup y un año más tarde la First División. Había encontrado el equilibrio: Un delantero, robusto, al igual que los dos mediapuntas. Estos últimos se alternaban cubriendo el puesto de tercer centrocampista (y yéndose a defender cuando era necesario), flanqueados en las bandas por dos extremos con gusto por irse al centro y probar el disparo.

En la parcela defensiva, Chapman situaba la línea de tres muy retrasada, casi en el área de penalty, concediendo libertad de posesión al rival cuando se encontraba en campo del Arsenal. Esto provocaba que el equipo contrario se posicionase por completo en posiciones de ataque, con lo que al robar el cuero, el Arsenal no tenía más que irse rápidamente al contragolpe, cogiendo al otro equipo totalmente descolocado.

Este sistema necesitaba de una exigencia física total, y se alejaba mucho del modelo clásico del fútbol inglés. De hecho, este equipo fue el origen del 'Boring, boring Arsenal', un malintencionado  apelativo utilizado por los rivales para atacar la forma de jugar del equipo londinense. Este 'slogan' acompañó a los gunners durante gran parte de su historia (y es descrito magistralmente por Nick Hornby en su imprescindible libro, 'Fiebre en las gradas'), hasta que Arsène Wenger dio la vuelta a la tortilla. 

Era un equipo atípico. Defensivo y férreo, pero que a la vez conseguía cifras goleadoras inéditas hasta la fecha. El compromiso de los futbolistas y las facilidades tácticas que daba la 'WM' eran letales cuando el conjunto se entendía bien. En total, Herbert Chapman ganó dos títulos de First Division con su Arsenal, y una FA Cup, además de dejar en herencia un equipo ganador bajo sus conceptos tras su repentina muerte en 1934. Fue, además, uno de los principales impulsores de aspectos que hoy nos parecen banales, como los dorsales o el tinte blanco de los balones para facilitar su identificación.