9 oct 2023

Una carencia difícil de cubrir para el Dépor de Imanol Idiákez


 Por Rubén Pedreira

El Dépor vuelve a tener un problema. Un problema más grave aún que el de los últimos años, porque el equipo nunca había caído tan peligrosamente bajo en la clasificación en las temporadas que lleva en la tercera categoría. Tras siete partidos, el equipo de Idiákez se encuentra en el puesto 14, empatado a puntos con el equipo que marca el límite del descenso tras encadenar dos derrotas dolorosas y preocupantes.

Lo más preocupante de las citadas derrotas, más allá del resultado, fue comprobar que ya ni nos podemos consolar pensando que el equipo hace las cosas bien pero tiene mala suerte, como se decía en los primeros partidos. Ahora mismo los últimos encuentros nos dejan más bien la sensación de que el equipo ya entró en esa fase en la que la cabeza piensa más en el miedo a un nuevo fracaso que en pelear por el objetivo. Y cuando esa inseguridad hace que te tiemblen las piernas ante un filial que te gana en casa no solo en resultado y en juego, sino también en intensidad y desparpajo sobre el campo, queda claro que las cosas están muy cuesta arriba. Más aún cuando ese filial es el de tu máximo rival.

El temido estado psicológico vuelve a estar presente un año más, pero no quiero hablar de eso sino de lo puramente futbolístico. Quiero opinar sobre lo que separó a estos jugadores de llegar a funcionar del todo antes de empezar a dar señas de que quizás no llegarán a funcionar nunca. De aquello que falta en ese equipo del que hasta hace un par de jornadas se decía "no juegan mal, pero falta algo", y que provocó que un conjunto solvente en defensa (2 goles encajados en cinco partidos era una buena marca) y que mostraba cosas interesantes en ataque no llegase a conseguir materializar esas sensaciones para sumar de tres en tres.

Empezaré diciendo que este equipo me recuerda, en ciertos aspectos, a aquel Dépor de las primeras jornadas de la primera temporada de Oltra. Lo acoto solo a "ciertos aspectos" porque aquel equipo tenía unas cuantas peculiaridades diferentes, como el hecho de tener una plantilla contrastada de un nivel muy superior a la media de la categoría y el de ser capaz de ganar partidos con solvencia por arranques de calidad incluso cuando las cosas no funcionaban. Aún así, estaba claro que a pesar de que se veía que el equipo tenía sus cosas buenas, no convencía y estaba lejos del puesto en la tabla que debía tener porque a esas cosas buenas les faltaba lo importante: Algo que las uniera y les diera sentido. A partir de la entrada en el once de Juan Domínguez, esa piedra angular necesaria hizo su aparición y todo fue rodado hasta un ascenso con récord histórico de puntos en la categoría.

Esta temporada, la sensación es la misma en lo que se refiere a la falta de un futbolista que regule el juego. Por algún motivo, está establecido que el Dépor debe jugar en 1ªRFEF dominando y abusando del balón, que no hay otra opción válida aunque la plantilla pida otras cosas. Parece que no hay otra forma posible de jugar, pues desde que se cayó a esta categoría casi siempre se buscó ese estilo. Es una forma lícita de enfrentar los partidos, igual que otras muchas, pero cuando haces eso pasa una cosa relevante: Siempre vas a necesitar ese estilo de futbolista que una y dé sentido a lo que haces en fase defensiva y ofensiva. Porque cuando dominas un partido, el acierto defensivo y ofensivo es mucho más coyuntural que cuando lo delegas todo a las contras o al juego directo. Cuando acaparas el balón, es difícil distinguir cuándo estás haciendo las cosas bien y cuando estás cayendo en la trampa del rival, muchas veces la seguridad en defensa es aparente y las buenas maneras en ataque son inofensivas si no manejas bien las fases en las que tienes que poner especial énfasis en ese contexto: Las transiciones y el manejo de los tiempos. Es la vieja historia, de nada sirve tener un 80% de posesión si terminas el partido con tres tiros a puerta inofensivo y el rival te mete dos goles a la contra.

En estos momentos, el Dépor vuelve a jugar (de hecho, es habitual que el propio rival le invite a jugar a eso, sabiendo que será sencillo anularlo) a este juego de posesión sin un jugador que le permita que el dominio del juego sea efectivo. Ese futbolista que consiga que el equipo deje de ser un equipo que da buenas sensaciones en fase ofensiva y defensiva y pase a ser un equipo que da buenas sensaciones en general, uniendo las dos mitades del campo. El doble pivote con Villares y José Ángel consta de dos jugadores de garantías, sí, pero que sumados no se adecúan a las necesidades del juego. Ninguno de los dos es un futbolista solvente contemporizando, midiendo los tiempos y abriendo espacios para romper líneas en función de los movimientos de sus compañeros y rivales. A día de hoy el equipo busca dominar los partidos con un destructor de juego y un centrocampista de recorrido y despliegue. Son roles necesarios, pero si buscas la posesión en una liga de equipos que en su mayoría se van a sentir cómodos dejándote el balón y metiéndote en su trampa, necesitas otra cosa. No hay nada más fácil de defender que un bloque que mantiene la posesión sin un futbolista que sepa manejar las líneas rivales. 

Para encontrar soluciones, la única manera que existe en este mundo es hacer cosas distintas, y si la intención es seguir con esta idea y este esquema, la única opción viable que se me ocurre es la de recuperar para el fútbol a Salva Sevilla. En los partidos que jugó se le vio muy falto de ritmo y alejado del jugador que fue, pero es el único perfil de la primera plantilla que puede dar lo necesario para arreglar esto, siempre que consiga dar el rendimiento que se le presuponía al llegar y que todavía ni insinuó. Con ese rol cubierto satisfactoriamente en el campo se podría aspirar a desatascar todo lo demás y seguramente jugadores que ahora parecen mediocres empezarían a destacar.

A día de hoy uno de los principales problemas está en que desde la lesión de Yeremay, salvo fogonazos de Mella, nadie parece funcionar en el puesto de extremo. Yo no creo que ni Davo,ni  Cayarga sirvan para jugar al fútbol, y no es casualidad que los extremos que funcionaron en este equipo en los últimos años fuesen extremos peculiares como Quiles o el propio Yeremay, capaces de generar sus ocasiones con recursos que van más allá de los del jugador típico de banda y que cuentan con mecanismos difíciles de defender. De hecho, la lesión de Yeremay es otro de los puntos claves de este bache: La capacidad de desborde y sorpresa del canario son también un mecanismo efectivo a la hora de generar roturas y espacios en las defensas rivales para que sus compañeros de ataque encuentren lugares en los que hacer daño. Una vez perdido eso, defender al Dépor es un trabajo rutinario.

Las lesiones, en cualquier caso, no deben de ser excusa porque un equipo que aspira a ascender debe ser una estructura y funcionar como un todo dependiendo lo mínimo posible de nombres individuales. Por ello es necesario un futbolista que, independientemente del estado físico de Yeremay, ejecute ese papel de crear y moldear el paso del balón desde la defensa al ataque, haciendo que la gente que tiene por atrás juegue menos exigida en labores de creación y la que tiene por delante vea recompensados sus movimientos en mayor medida. Creo que uno de los jugadores que más puede salir ganando en el momento en el que tenga alguien por detrás con voluntad de romper líneas y tomar riesgos es precisamente uno de los más criticados en este inicio de temporada: Davo. No le está saliendo nada, pero también es cierto que nadie le acompaña en sus intentos por generar situaciones favorables. Es un jugador que suele tener mucha movilidad, que tira muchos movimientos interesantes sin balón y busca dar alternativas en el pase al poseedor de la pelota, pero solo le buscan cuando es la opción obvia y no cuando tira desmarques de rotura, nadie se arriesga a ello. En el momento en el que alguien lo intente puede ser importante tener un jugador con esa movilidad en zona de tres cuartos.

El resumen de todo este es que, a día de hoy, las únicas soluciones factibles para el Dépor si quiere perseverar en la idea actual pasan por tener a Yeremay sano y por recuperar el nivel de Salva Sevilla, el único futbolista de los disponibles (junto con Jairo, que solo dentro del club sabrán en qué etapa de desarrollo real está) capaz de ejercer lo que el equipo necesita. Mientras tanto, el equipo podrá aspirar a dejar buenas sensaciones o a empezar el trabajo de cero y jugar a otra cosa. Pero pienso que difícilmente podrá aspirar a ser un equipo.

2 oct 2023

TOP 10 2023: Porteros


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Es momento de actualizar los rankings de mejores futbolistas por posición para el presente año. Como siempre se dice aquí, estas clasificaciones parten de la base de crear un debate sano y entretenido sobre los jugadores, no para sentar cátedra ni crear polémicas inútiles sobre quién es mejor, pues por lo general no deja de ser una cuestión demasiado subjetiva como para que se puedan hacer clasificaciones totalmente acertadas. Como es habitual, empezamos por el tradicional número uno.

Estos son los 10 mejores porteros del mundo en 2023:


Nº10 Yassine Bounou, 32 años
 


Equipo: Al-Hilal
País:Marruecos

Su marcha al fútbol saudí dejó un vacío importante en la portería del Sevilla, que perdió al que probablemente era el mejor futbolista de su plantilla. El guardameta marroquí decidió cambiar el rumbo de su carrera, optando por un retiro dorado en el fútbol saudí, después de disputar un gran Mundial y de demostrar durante años que es uno de los porteros con mejores condiciones del panorama actual.
 
 
 
Nº9 Diogo Costa, 24 años
 

 
Equipo: Oporto
País:Portugal

Sin duda el portero con mayor potencial de la actualidad, un guardameta adaptado a todos los aspectos del juego del portero moderno, con buena capacidad para participar en la salida de balón, para actuar como último defensa y con un increíble talento para atajar penaltis. Probablemente protagonizará algún que otro culebrón el próximo verano
 
 
Nº8 Gianluigi Donnaruma, 24 años
 



Equipo: PSG
País:Italia

Sorprende que tenga todavía 24 años cuando lleva ya casi una década apareciendo en primera plana, desde su debut con el Milan allá por 2015. Tras un inicio dubitativo en el PSG hace un par de años, cuando tuvo que disputarse con Keylor Navas la titularidad, está ya asentado como ocupante indiscutible de la portería parisina. A pesar de que se le puede achacar cierta irregularidad, es uno de los porteros más difíciles de batir debido a su envergadura y reflejos.
 
 
Nº7 André Onana, 27 años
 



Equipo: Manchester United
País:Camerún

Tiene nivel para situarse algunos puestos más arriba en esta clasificación, pero su frágil inicio de campaña con el Manchester United le está haciendo pasar una segunda mitad de año algo complicada. Uno de los porteros con mejor juego de pies de la actualidad, además de unos reflejos que lo convirtieron en uno de los guardametas más en forma de la pasada Champions, en la que contribuyó de forma clave a llevar al Inter a la final.


 
Nº6 Ederson, 30 años
 


Equipo: Manchester City
País:Brasil

La primera piedra sobre la que se construyen buena parte de los ataques del equipo de Guardiola gracias a su habilidad en la distribución de balón. No obstante, a pesar de que lo que siempre se destaca en este portero es su juego de pies, resulta innegable que no vive solo de eso, siendo un portero de garantías además de cumplir a la perfección con ese papel de casi líbero que se le reserva también dentro de su rol en el equipo. Quizás si hubiese desarrollado su carrera en un equipo de diferentes características no sería uno de los considerados 10 mejores del mundo, pero en su contexto sobresale y es justo considerarlo así.
 
 
Nº5 Jan Oblak, 30 años
 



Equipo: Atlético de Madrid
País: Eslovenia

Hace unos años fue posiblemente el mejor portero del mundo gracias a su capacidad para estar siempre enchufado en el partido y ser capaz de no fallar en las ocasiones decisivas. Oblak nunca se caracterizó por ser el portero que más paradas realiza, pero sí por ser uno de los que más paradas clave solventa y eso es una de las claves del tipo de juego propuesto por Diego Simeone. Menos omnipotente que hace unos años pero todavía muy cerca de ese nivel, Oblak sigue siendo ese portero de alta velocidad de reacción y reflejos envidiables.


Nº4 Mike Maignan, 28 años
 



Equipo: Milan
País: Francia

Una de las grandes irrupciones de los últimos años. Uno de los porteros más completos del mundo, con unos reflejos dignos de mención y una habilidad de máximo nivel para la distribución de juego. Siempre bien posicionado y con una rápida velocidad de reacción, el Milan encontró en él un reemplazo perfecto para Donnarumma cuando lo fichó hace dos años procedente del Lille.


Nº3 Marc-André ter Stegen, 31 años
 


Equipo: Barcelona
País: Alemania

Tras unos años oscuros alejado de su máximo nivel, la pasada temporada significó el regreso de su mejor versión, siendo los 18 goles recibidos en 38 partidos buena prueba de ello. El alemán recuperó su fortaleza mental y su confianza en sus aptitudes y ayudó al Barcelona a ganar el título de liga. Esta temporada las cosas no están comenzando igual de bien, pues en los primeros ocho encuentros encajó ya casi la mitad de goles que en toda la campaña anterior.


Nº2 Alisson, 31 años
 



Equipo: Liverpool
País: Brasil

Con Alisson siempre se tiende a exagerar su tendencia al error, pero nunca fue tanto como se dice y está además influida por el estilo de juego de su equipo, que tiene mayor tendencia de la habitual a tomar riesgos. El portero brasileño es uno de los guardametas que más puntos conservó para su equipo en el fútbol europeo de los últimos años desde que firmó por el Liverpool en 2018.
 
Nº1 Thibaut Courtois, 31 años
 



Equipo: Real Madrid
País: Bélgica
 
Resulta imposible no situar al belga en lo más alto del ranking a pesar de la grave lesión que lo mantendrá fuera de los terrenos de juego durante la mayor parte de la temporada. Pieza clave de los éxitos recientes de su equipo, su capacidad para realizar paradas clave no es igualada por ningún otro portero actual. La Champions League que ganó el Real Madrid hace un par de años lleva su nombre escrito en letras doradas.

30 sept 2023

Anecdotario grotesco del Real Club Deportivo de La Coruña: La borrachera ficticia de Nuno


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Jorge Mendes, a día de hoy asentado como uno de los representantes más importantes y millonarios del mundo del fútbol, siempre recuerda que su introducción al mercado internacional se debió a Augusto César Lendoiro. La primera operación que cerraron entre los dos fue la de Nuno Espíritu Santo.

Nuno Espíritu Santo durante su etapa como jugador del Deportivo


El fichaje de Nuno no fue una operación sencilla para Mendes. Para empezar, el jugador pertenecía al Vitória de Guimarães y el club portugués no quería deshacerse del jugador por menos de una determinada cantidad. Cuando el Oporto ofreció dicha cantidad y Jorge Mendes lo notificó, el club la multiplicó por cinco con la intención de dejar claro que no querían facilitar su salida al club de Do Dragão debido a la enemistad con su presidente.

Viendo esta sucia jugada de su equipo, el jugador y el agente se pusieron de acuerdo para poner en marcha un plan. Este plan consistía en desordenar a lo loco el piso del futbolista y fingir una borrachera antológica. Cuando el presidente vio al futbolista, balbuceando en el sofá y comportándose como un salvaje, se convenció de que no era el tipo de jugador que quería en su club y le dijo a Mendes que le buscase una salida adecuada cuanto antes. 

No sería el último capítulo curioso de este fichaje. Mendes quería colocarlo en el Dépor y se llevó al jugador a Coruña. No obstante, el representante no esperaba que las negociaciones se dilataran, como era tradición con Augusto César Lendoiro. Mientras el presidente blanquiazul cerraba flecos con Mendes, el jugador permaneció de incógnito en un hotel coruñés durante días, a la espera de poder cerrar el acuerdo y entrenando en la playa por su cuenta

28 sept 2023

Anecdotario grotesco del Real Club Deportivo de La Coruña: Bebeto y la pequeña Copacabana


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Uno de los fichajes más significativos de la historia del Dépor fue el de Bebeto. Su llegada, acompañada de la de Mauro Silva, marcó un punto de inflexión en la historia del club coruñés, que siendo un recién ascendido pasó a convertirse en un equipo capaz de luchar por cosas importantes. Para convencerlo, Augusto César Lendoiro tuvo que utilizar sus mejores tácticas de negociador veterano.

Bebeto y Mauro Silva durante su presentación como jugadores del Dépor, en 1992

En Julio de 1992, Lendoiro y Luis Sánchez Doporto, miembro del consejo del Deportivo, se desplazaron a Brasil con la intención de fichar a Bebeto y a Mauro Silva. El fichaje de Mauro parecía factible, pero en el caso del delantero todo parecía perdido debido a que su acuerdo con el Borussia Dortmund se daba por hecho. A pesar de todo, los dirigentes blanquiazules no se dieron por vencidos y se reunieron durante varios días con el jugador y con los responsables de su club, el Vasco da Gama. Desde el primer momento les dijeron que el acuerdo con el club alemán estaba cerrado y solo faltaba la firma, con lo que no había nada que hacer.

Empeñado en seguir probando, Lendoiro se buscó aliados en el país brasileño. Gracias al favor del expresidente del Flamengo, que había fichado al jugador en su época juvenil y que vivía en su misma urbanización, consiguieron ser invitados  al chalet del delantero. Los directivos coruñeses fueron recibidos por la pareja de Bebeto, Denise de Oliveira, y tras ese encuentro consiguieron que la mujer llamase al representante de su esposo diciéndole que se irían a Coruña. ¿Cuál fue el secreto?: "Le obsequiamos con un collar de Sargadelos y un precioso libro de A Coruña, que mostraba la belleza de la Playa de Riazor -que la bautizamos como pequeña Copacabana. Además, conseguimos convencerla de lo horroroso que era el clima de Dortmund", explicó años después el propio Lendoiro en un artículo escrito en riazor.org.

27 sept 2023

Anecdotario grotesco del Real Club Deportivo de La Coruña: Romero y el mordisco de la serpiente


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Enrique Romero fue el lateral izquierdo titular durante la mejor época de la historia del Dépor, y su palmarés está adornado por una Liga, una Copa, dos supercopas... Y una curiosa anécdota en Pamplona.

Enrique Romero durante su etapa como futbolista del Deportivo

El viernes 26 de septiembre de 2003, el Deportivo aterrizó en el aeropuerto de Pamplona para jugar dos días después contra Osasuna en la que sería la quinta jornada liguera. Los jugadores blanquiazules, en su trayecto por la pista de aterrizaje camino de la terminal, se encontraron con una víbora y decidieron que no podían perder la ocasión de compartir unos entrañables momentos con tan simpático animal.

El episodio empezó con un grupo de futbolistas y miembros del cuerpo técnico formando un corro lleno de bromas y risas alrededor del pequeño réptil, que no llegaba a los 20 centímetros de largo. En una decisión quizás cuestionable, el utilero recogió a la serpiente con la cola, pero la víbora no estuvo muy de acuerdo con la idea. Enrabietada por verse privada de su libertad, buscó una víctima a su alrededor con la que tomar represalias y encontró la mano de Romero, que se había acercado a echar un vistazo y se llevó un mordisco.

La mano del futbolista empezó a dar signos de que aquello no pintaba muy bien, la reacción alérgica del futbolista se hizo evidente y los servicios médicos del equipo actuaron con rapidez para intentar frenarlo con antihistamínicos. El intento no tuvo mucho éxito y se tuvo que desplazar al lateral al hospital, teniendo que pasar la noche en observación por precaución. Por suerte, la cosa no fue a mayores y todo quedó en un susto, aunque el futbolista se vio obligado a perderse el partido del Sadar, que terminaría con victoria local por un ajustado 3-2.

26 sept 2023

Anecdotario grotesco del Real Club Deportivo de La Coruña: La enganchada de Antonio Tomás y Urreta


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El uruguayo Jonathan Urretaviscaya  llegó al Dépor cedido por el Benfica en verano de 2010. A pesar de las prometedoras previsiones sobre su talento, lo cierto es que lo único que dejó para el recuerdo en su breve etapa como blanquiazul fue un encontronazo con su compañero Antonio Tomás en un entrenamiento.

Momento en el cuál Antonio Tomás y Urreta se enganchan en una pelea durante un entrenamiento con el Dépor

En diciembre de 2010 el Dépor se encontraba en el decimotercer puesto de la tabla. La situación deportiva no era la ideal, pero tampoco llegaba a ser traumática (como sí acabaría siendo al final de esa temporada, cuando se materializó el primer descenso a segunda en décadas). En cuanto a la situación del vestuario, esta tuvo sus altibajos.

Uno de los momentos más tensos lo protagonizaron el mencionado Urreta y Antonio Tomás, un jugador que había perdido, en la primera parte de la temporada y debido a la incorporación de Rubén Pérez, buena parte del protagonismo que le había dado Miguel Ángel Lotina el curso anterior. Durante el entrenamiento previo a la decimosexta jornada de liga, un intercambio de entradas cabreó al jugador cántabro más de la cuenta, lo que provocó que acabase levantándose tras ser derribado en una de esas acciones con más revoluciones de la cuenta y agarrase por el cuello a Urreta, que forcejeó para liberarse hasta que sus compañeros llegaron para poner orden. Lotina daría por finalizada la sesión minutos después.

Al ser preguntados por los periodistas, Lotina comentó que era "algo que ocurre en todos los equipos todos los años", Antonio Tomás comentó con una sonrisa un irónico "ya visteis lo que pasó" y Urreta se despidió con prisas con una frase para el recuerdo: "Lo siento, me tengo que ir al banco".

El incidente provocó que ambos jugadores fueran apartados para esa jornada, aunque las consecuencias fueron diferentes para cada uno de ellos. El cántabro volvió a jugar a la semana siguiente, pero el uruguayo no volvió a vestir la camiseta del Dépor y su cesión fue finalizada el primer día del mercado invernal. No llegaría nunca a ofrecer en Europa el nivel que se le presuponía, aunque a finales de la década pasada tuvo una buena época de fútbol en la liga mexicana que le llevó incluso a jugar un puñado de partidos con su selección.

22 sept 2023

Anecdotario grotesco del Real Club Deportivo de La Coruña: Andrea Pirlo y las acusaciones de dopaje


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Es seguramente el partido más famoso de la historia del Dépor. Aquel 4-0 en Riazor en 2004 que remontaba un contundente 4-1 recibido en San Siro y clasificaba al equipo blanquiazul para semifinales de Champions por primera vez en la historia es ya patrimonio de la cultura popular, pero no todo el mundo lo recuerda con cariño. Para la mitad de la ciudad de Milán es un recuerdo traumático, y entre los que comparten dicho trauma se encuentra una leyenda del fútbol moderno: Andrea Pirlo.
 
Andrea Pirlo lucha por un balón con Juan Carlos Valerón durante la eliminatoria de cuartos de final de la Champions de la temporada 03/04

Pirlo era una de las estrellas de aquel Milan que llegaba a jugar el partido de vuelta en Coruña confiando en que sería un trámite. Con un once titular de gala, lleno de leyendas del fútbol, difícilmente se podría imaginar una remontada por parte de ese simpático equipo gallego que era habitual en la Champions pero nunca favorito.

Cuando Pandiani marcó el primer gol del partido en el minuto 5 nada cambiaba demasiado. La ventaja era amplia y había margen. Pero con los goles de Valerón y Luque, llevando el partido 3-0 al descanso, los nervios empezaron a hacer mella en el equipo italiano. Era cuestión de tiempo que el definitivo 4-0 marcado por Fran en el 76' llegara para clasificar a los coruñeses a la siguiente ronda y provocar la caída de los rossoneri.

Aquella debacle deportiva se instaló en la cabeza de Pirlo y parece que no fue capaz de olvidarla durante al menos una década. En 2014 publicó su autobiografía, 'Pienso, luego juego', y en ella tuvo algunas frases sobre aquel encuentro que no fueron demasiado elegantes:

"Mirando en retrospectiva, algo no cuadra. Nuestros rivales iban a mil por hora, incluso los jugadores más veteranos y que nunca habían destacado precisamente por su habilidad para combinar velocidad y resistencia"

"Lo que más me sorprendió fue ver cómo seguían corriendo en el descanso (...). Cuando el árbitro pitó todos se lanzaron hacia el túnel de vestuarios como si fuesen Usain Bolt. No se podían estar quietos"

Estas frases ya venían a insinuar algo, pero algunos párrafos más tarde se animó a soltar ya la bomba con palabras claras cristalinas aunque matizando, eso sí, que al no tener pruebas no era más que "un pensamiento indecente":

"Perseguimos sombras toda la noche. No tengo pruebas, por lo que no es una acusación (nunca me permitiría llegar tan lejos, es solo un pensamiento indecente que me asaltó en los años siguientes). Pero por primera y única vez en mi carrera me pregunté si la gente con la que había compartido campo se habría metido algo"

Las palabras no fueron bien recibidas por los protagonistas de la remontada. Molina, que defendió la portería deportivista en aquella eliminatoria, no se cortó dando su opinión: "Tanto Dépor como Milan hablaron dentro del campo y fuimos nosotros los que conseguimos llevarnos el triunfo. No sé por qué dice eso ahora. ¿Una rabieta diez años después? ¡Qué sinsentido!". Víctor Sánchez del Amo le pidió una rectificación: "Fans, club y jugadores se merecen tus disculpas. Sé tan humilde como el gran futbolista que eres". Otros protagonistas del equipo, como Irureta, Donato o Pandiani reaccionaron también rechazando las palabras del italiano, queriendo dejar claro que lo que había pasado diez años atrás había sido fútbol y no química.

21 sept 2023

Anecdotario grotesco del Real Club Deportivo de La Coruña: La pelea de Arribas y Luisinho


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La temporada 15/16 empezó prometiendo emociones fuertes cuando, ya en agosto, Luisinho y Arribas fueron noticia por un enganchón en pleno entrenamiento. Los futbolistas estuvieron a punto de llegar a las manos y tuvieron que ser separados por sus compañeros.

Momento del encontronazo entre Arribas y Luisinho


Víctor Sanchez del Amo empezaba su primera temporada desde el inicio como entrenador del Dépor tras haber conseguido el objetivo el año anterior sustituyendo a Víctor Fernández en el tramo final. No obstante, no había comenzado todavía la liga cuando se encontró con su primer problema interno al ver a Luisinho y Arribas enzarzarse en un conflicto que comenzó cuando el central hizo una entrada fea sobre Luis Alberto que fue recriminada por el lateral portugués. Hubo un forcejeo y un cruce de palabras poco agradables y los ánimos se caldearon hasta el punto de que los compañeros llevaron a Arribas al vestuario mientras retaba a Luisinho en repetidas ocasiones con gritos de "Vamos para dentro".

Tras este incidente, el entrenamiento fue suspendido, Luisinho fue temporalmente apartado del grupo y el club abrió un expediente sancionador a ambos jugadores, que en el caso del jugador portugués fue más severo por reincidencia. A pesar de todo, ambos jugadores acumularon muchos minutos esa temporada, aunque en el caso de Luisinho perdió la titularidad que había disfrutado los años anteriores. 

El episodio siguió coleando a lo largo de la temporada, e incluso nueve meses después, durante la última semana de competición, se produjeron varias declaraciones importantes sobre ello. A mediados de mayo, con el equipo ya salvado tras una montaña rusa de temporada y el lateral nuevamente apartado del equipo, el agente de Luisinho hizo unas declaraciones en las que acusaba a Víctor Sánchez del Amo de querer destruir la carrera de su representado. "Es un simple problema personal, más de Víctor con Luisinho que de Luisinho con Víctor. Durante este año fue humillado varias veces. Ni el presidente ni la dirección deportiva saben por qué lo ha apartado. Si Víctor durmió bien o mal ese día para tomar la decisión, no lo sé". También confesó que el futbolista quería seguir en el club, pero su continuidad era incompatible con la del técnico.

Días más tarde, el otro protagonista de la historia, decidió manifestar también algunas de sus opiniones. Arribas salió en una rueda de prensa previa al último partido de la temporada y no se cortó en hablar del suceso ocurrido el verano pasado, diciendo que "Luisinho tendría que haber salido del club, es un tipo reincidente". Finalmente la temporada terminó y Víctor no continuó en el banquillo, pero ambos jugadores terminaron siendo compañeros un año más.