15 mar 2018

Exdeportivistas en la actualidad: Pablo Álvarez




El protagonista de hoy permaneció seis temporadas en el Dépor con la incógnita de qué habría pasado con su carrera de no ser por las lesiones.

Nombre: Pablo Álvarez Núñez
Nacimiento: 14/05/1980
Posición: Extremo derecho
Temporadas en el Dépor: 6 (2006/2007-2011/2012)
Nacionalidad: España
Estado actual: En activo

¿Cómo llegó al Dépor?: 

A pesar de nacer en Oviedo se formó en el Lugo hasta categoría juvenil, momento en el que volvió a su Asturias natal para jugar en el Sporting de Gijón, incorporándose primero en 1998 al juvenil y un año más tarde al filial rojiblanco. Su debut en el primer equipo llegó en 2001 en un Sporting - Betis de Segunda División. Sería este el comienzo de una etapa de cinco años asentado en el equipo gijonés, donde se convirtió en titular indiscutible y destacó especialmente en su última temporada (2005-2006) marcando 8 goles en liga. Esto hizo que el Deportivo se fijara en él y firmara un preacuerdo a mediados de curso para incorporarse al club coruñés el verano siguiente. No obstante, la mala fortuna hizo que un par de meses antes de incorporarse al equipo herculino sufriera una grave lesión en un encuentro contra el Lleida, fractura de tibia y peroné, que le hizo estar de baja los ocho meses siguientes.

¿Qué hizo en el Dépor?: 

Debido a la ya comentada lesión su carrera en el Deportivo no empezó con buen pie y su debut con el equipo debió esperar hasta el 31 de enero de 2007 donde disputó la ida de los cuartos de final de Copa del Rey contra el Valladolid y marcó un gol para contribuir a la victoria final por 4-1. Era un comienzo que daba motivos para el optimismo, pero Caparrós no confió en él debido a que Arizmendi estaba despuntando aquella temporada y le tapaba el sitio y sólo tuvo minutos en un total de 9 partidos entre liga y copa.

Con la llegada de Lotina al año siguiete las cosas fueron a peor, y deespués de sólo conseguir disputar un encuentro en medio año el club decidió cederlo en invierno al Racing de Santander, donde por primera vez tuvo continuidad en Primera División y consiguió ayudar a la clasificación del equipo cántabro para la UEFA. A su vuelta Lotina comienza a confiar más en él y gana protagonismo en el equipo, pero siempre como jugador de rotación. En este papel pasó dos temporadas hasta perder, de nuevo, el favor de Miguel Ángel Lotina en la 2010/2011. En aquella temporada, la del primer descenso de este siglo, disputó solamente 390 minutos y no pudo ayudar a que el equipo luchara por una salvación que finalmente no se produjo. En el año en Segunda División, ya con Oltra en el banquillo, su protagonismo se redujo todavía más con la llegada de Bruno Gama y Salomão y una vez conseguido el ascenso su contrato no fue renovado, quedando libre para negociar con otros clubes en verano de 2012.

¿Qué fue de él?: 

Una vez liberado de su contrato, el equipo de su juventud llamó a su puerta para reincorporarse a su disciplina y Pablo no se lo pensó mucho antes de acabar firmando por el Lugo ese verano. Pasó dos años defendiendo los colores del equipo lucense, el primero de ellos con mucho protagonismo y en el segundo siendo usado mayoritariamente como jugador de rotación y revulsivo. Una vez acabado su contrato se resigna a bajar una categoría y firma en septiembre de 2014 con el Langreo de 2ªB, aunque sólo permaneció allí medio año debido a que no rechazó la oportunidad de incorporarse a la disciplina del recién creado New York City para un prolongado periodo de prueba que duró hasta marzo de 2015, cuando el equipo neoyorquino hizo oficial su fichaje para acompañar a su amigo David Villa, con el que compartió vestuario tanto en la cantera como en el primer equipo del Sporting. 


Estuvo un año en la MLS (con dos meses de cesión a los Wilmington Hammerheads de la liga USL Pro entre medias) y en mayo de 2016 volvió de manera fugaz al Langreo para ayudarles en el play-off de ascenso a 2ªB (habían perdido la categoría al final de la campaña anterior), pero  a pesar de que el equipo contaba con un ataque ilustre con él y con Michu no consiguieron el objetivo. Inmediatamente después de este desencanto ficha por la recién ascendida UD Llanera en junio de 2016 para ayudar a conseguir la permanencia, logrando el objetivo. Esta temporada continua en el equipo de Llanera, donde nuevamente pelea por una permanencia que tienen a tiro mientras se mantiene como titular habitual en el equipo asturiano.
Curiosidades:

  • En su año en el New York City no sólo coincidió con David Villa, sino también con Frank Lampard, Andrea Pirlo y Andoni Iraola.
  •  Su manera de celebrar los goles (ilustrada en la imagen que encabeza este artículo), situando la palma de la mano extendida sobre la cabeza le otorgó el apodo de 'Tiburón'.
Trayectoria:



14 mar 2018

Emre Colak y el orden anárquico



Si hay un futbolista diferente en el Deportivo de Coruña ese es Emre Çolak. El turco es un jugador cuya calidad está fuera de toda duda, pero su principal problema es otro. Siempre parece desconectado de todo lo demás y su nivel de compromiso suele ser como mínimo cuestionable. No obstante, el equipo está en una situación extrema (calificativo que resulta incluso optimista) que necesita soluciones cuanto antes.

Al Dépor no le sobra fútbol, y en ese aspecto debe intentar aferrarse a algo que solvente una papeleta tan complicada como verse incapaz de tener mecanismos para hacer daño al rival en plena jornada 30. Es cierto que algunas de sus actitudes fueron indefendibles, que tiene carencias que en ocasiones cuestan sustos y que su nivel de algunos partidos no es del todo aceptable, pero si no conseguiste formar un esquema que permita crear fútbol en toda la temporada y te ves metido en una situación insostenible como la actual resulta evidente que la solución pasa por buscar a jugadores que aporten algo diferente y Çolak es el único jugador en plantilla que puede dar algo así.

Emre no es un futbolista válido para correr detrás de un balón, pero sí puede solucionar el problema de tener que resignarse a jugar así. Es capaz de tener clarividencia en el último pase, de juntar las líneas de su equipo y desordenar las del rival. Continuar haciendo lo de siempre no tiene pinta de ir a dar resultados diferentes por mucho que el entrenador defienda que lo único que falta por llegar es la victoria.

Si se apuesta por él, no obstante, hay que hacerlo creyendo en sus aptitudes. No es admisible resignarlo a la banda, donde su presencia pierde todo el sentido. Es influyendo en el centro cuando mediante la posesión de balón es capaz de permitir a sus compañeros posicionarse en lugares donde pueden resultar dañinos. Ayer hablé de Lucas y de cómo el coruñés necesita a alguien que le busque, y utilizar en ese aspecto a Emre puede ser la única baza que tiene el equipo para aprovecharse de él de manera efectiva.

Es cierto que al turco le falta regularidad, aunque sería casi utópico que la consiguiera entrando y saliendo del equipo con tanta frecuencia como lo hace. En cualquier caso, si fuese capaz de rendir al nivel de sus mejores partidos con frecuencia resulta evidente que su equipo actual no sería el Dépor. Es un futbolista diferente y capaz de decantar partidos. El nivel de cualquiera de los jugadores de arriba es exactamente igual de irregular y siguen jugando partido tras partido, con lo que no hay motivo en ese sentido para prescindir de Emre. En mi concepción del equipo, en la situación actual sólo Çolak y Lucas serían innegociables en el ataque.

El incidente de enero con Parralo a punto estuvo de llevarlo a la puerta de salida, pero finalmente se quedó en plantilla para tener un protagonismo bastante leve. Seguramente no sea un futbolista fácil de llevar y frecuentemente se vivan situaciones a su alrededor que no tienen demasiado sentido en un equipo de fútbol, pero si aún se tiene una levísima esperanza de salvación ha de pasar por recuperar al único jugador que tiene fútbol suficiente para dar criterio a un ataque inocuo. 

En resumen, no se puede tomar la irregularidad de Çolak como penalización para juzgar su capacidad. Sí, en cuanto a calidad está varios peldaños por encima del resto, pero castigar que no siempre dé ese nivel es absurdo. Hay otros jugadores que no tienen su capacidad de determinación y fluctúan tanto o más que él sin perder su lugar en el once. Es una tendencia milenaria en el fútbol la de castigar más la irregularidad de aquel que tiene mayor talento cuando simplemente lo que la hace destacar es el hecho de que cuando está bien es capaz de alcanzar un nivel que otros no consiguen, pero renunciar a la oportunidad de disfrutar de ese recurso porque no lo va a conseguir ofrecer los 90 minutos de las 38 jornadas me parece una negligencia flagrante.

Los únicos minutos realmente buenos del partido contra el Espanyol, tan alabado por Seedorf, se dieron a partir de la entrada de Emre en el campo y sólo hace falta repasarlo para ver que su incidencia fue la clave de las llegadas de los coruñeses en la última fase de la segunda parte. También es necesario recordar que todas las victorias de este equipo salvo la conseguida en el Estadio de Gran Canaria contaron con la participación de Emre. El futbolista turco aporta la única clarividencia con la que cuenta el conjunto blanquiazul en ataque y cerrarse a esa evidencia es resignarse al juego que llevamos toda la temporada viendo: una orquesta de atacantes solistas incapaz de hacer casi nada en conjunto, a la que ahora se le añadió el tan manifiestamente inefectivo recurso de los balonazos arriba de Muntari. No nos engañemos, Çolak tiene muchos defectos y quizás su presencia en el equipo también reste bastantes cosas, pero no aprovechar lo que suma en esos 90 minutos a la semana que son los que realmente importan es pedirle al descenso que llegue cuanto antes.

También puede ser que la cabeza del futbolista turco esté en otro lugar y su compromiso se desvaneciera ya por completo desde sus incidentes de enero. En ese caso hay otro futbolista que puede ofrecer prestaciones similares jugando por dentro, que es Carles Gil, pero parece que su rol con Seedorf se limita al más puro ostracismo. Quizás haya que resignarse a seguir viendo a un Dépor falto de ideas en ataque hasta final de año y esperar que en la planificación para Segunda División en la temporada que viene se consiga por fin formar un equipo equilibrado y fichar a un entrenador con los conceptos asentados.

13 mar 2018

Buscando a Lucas Pérez



Cuando el mejor Lucas Pérez brilló en Coruña tenía a Luis Alberto como el compañero que necesitaba. Se entendían a la perfección y sabían leer sus movimientos, lo que hacía que todo fuera más sencillo para el coruñés. También tenía a Victor Sánchez del Amo en el banquillo, un entrenador que si bien demostró más tarde perder el control del vesturaio, durante media temporada dio una lección de como aprovechar los recursos de los jugadores de su equipo. En esta temporada no está ninguno de los dos, y lo más grave es que no existe nadie que cumpla lo que ellos cumplían respecto al futbolista cedido por el Arsenal.

Lucas es un jugador que aporta un gran porcentaje de todo lo que sabe dar en base a sus movimientos sin balón. Rompe líneas, desubica centrales y se sabe colocar en el sitio donde más peligro puede hacer, pero este tipo de movimientos son de caracter muy efímero, sólo se encuentran cuando se buscan o cuando se tiene mucha suerte. En cuanto al juego con balón no es un inútil ni mucho menos, pero prácticamente lo único que aporta a la altura de los mejores es su definición. También tiene cierta clarividencia para encontrar al compañero en los últimos metros, pero en la actualidad no es algo que se pueda esperar de él: como delantero está en esa fase egoísta en la que sabe que necesita un gol suyo, no del compañero.

Como decía al principio, Luis Alberto buscaba a Lucas pero esta temporada nadie lo busca y está claro que el ataque del Dépor carece de un plan concreto que maximice las aptitudes de los jugadores presentes. Los futbolistas pasan el esférico cuando se quedan sin ideas, pero no como noción de conjunto sino como forma de salvar la papeleta. Es muy curioso, no es algo que se suela ver, pero entre los atacantes que suelen formar el tridente ofensivo habitual no se suele dar un fútbol combinativo definido. Suele ser un juego a trompicones, individualista y monótono. Se busca el disparo o el centro con una total despreocupación por los movimientos del compañero, no hay conciencia de grupo: "Yo llevo el balón y si lo necesito la paso al compañero. El compañero es un recurso para mí en lagar de al revés", podrían pensar los futbolistas en posesión del esférico.

En ese contexto, Lucas se encuentra maniatado. No es esta una excusa para su bajísimo nivel de esta temporada, por supuesto, pero sí una explicación a por qué no puede conseguir la confianza necesaria. Si no se explota aquello para lo que es realmente bueno, su confianza para todo lo demás ha de verse resentida. Prueba de ello es que su número de tiros esta temporada es desolador. Lleva tan sólo 20 disparos, estadística que contrasta enormemente con los 100 intentos de gol que probó en su mejor temporada con el Dépor e incluso con los 40 de su primer año en Coruña, en el que estuvo tocado casi toda la temporada y sólo disputó 21 partidos. Lucas es diferencial en el remate, y cuando vemos que su media de tiros no llega ni a uno por partido tenemos motivos para la preocupación. Alguien no está sabiendo aprovechar sus características y le está relegando a simplemente vagar por el campo.

No creo que el Dépor deba jugar para Lucas en ataque porque, para empezar, por lo visto en esta temporada no se lo merece. Pero sí creo que debe jugar siendo muy consciente de lo que puede aportar el futbolista coruñés si se buscan sus movimientos, y resulta más que evidente que eso no se está haciendo. Cuando vacías las arcas del club para traer a una estrella no debe ser uno más sobre el campo, debe buscarse la amortización de tu dinero.

Lucas llegaba como impulso anímico, pero en ningún momento logró serlo. Su habitual empuje no fue capaz de contagiar a un vestuario que año tras año se va volviendo cada vez más apático y cuyos jugadores van encerrándose cada vez más en un egoísmo impropio de lo que debería significar un equipo. Si cuando las cosas van mal en otros lugares suelen salir los capitanes a mostrar algo de orgullo, en este equipo sacan a hablar a los canteranos o sale algún jugador a simplemente recitar las consignas totalmente fuera de la realidad de un entrenador que jornada tras jornada lo ve todo de color rosa. Identificarse con esta actitud, como aficionado, resulta imposible.

En cualquier caso, estamos viviendo momentos en los que no sólo Lucas está saliendo señalado, sino que todo el equipo parece digno de tercera división cuando en mayor o menor medida todos los futbolistas demostraron en su día ser válidos para primera. Para que un futbolista no se devalúe, el primer escollo a salvar es el de los resultados. Un equipo incapaz de conseguir victorias es una bomba de relojería anímica imposibilitada para ganar confianza y, por consiguiente, rendir de forma adecuada. No recuerdo ningún equipo en el que los resultados fuesen tan lamentables como en este Dépor y en el que los jugadores de calidad no fueran cuestionados. En estos contextos sólo pueden destacar los futbolistas de lucha y brega, y en este conjunto no pasa ni siquiera eso. Sobre todo, hay que tener en cuenta que un sólo futbolista no le puede cambiar la cara a un equipo salvo que se llame Leo Messi, y que la actitud no lo es todo. Hace falta un plan, y precisamente la ausencia de uno lleva siendo tradición durante toda la temporada. Durante cuatro temporadas se escatimaron gastos en el banquillo sin tener en cuenta que es el puesto más importante de un equipo y de esa manera se depositó el barro del que proceden estos lodos.

El Valencia es un ejemplo claro de jugadores buenos que durante mucho tiempo fueron tachados de inútiles y ahora parecen volver a ser no sólo válidos, sino que se les eleva a jugadores de nivel europeo. La diferencia entre los jugadores que estaban en Valencia hace unos años siendo unos inútiles y los que permanecen ahora habiéndose convertido en grandes futbolistas no va más allá de la creación de unos ideales claros de juego asimilados por el conjunto. Marcelino cambió la cara del equipo de la única manera que se le puede cambiar la cara a un equipo: siendo un entrenador consciente de lo que ha de hacer un entrenador.

En verano se hipotecó la planificación de todo lo demás a la llegada de Lucas cuando era evidente que hacía falta un técnico en el que confiar, un portero al nivel de la categoría y un MCD puro. Es cierto que un futbolista como el coruñés nunca sobra y que su llegada, como suceso individual, sólo puede verse como algo positivo, pero también resulta evidente que todo lo que está ocurriendo viene debido a algo que aquí se hizo y que ningún director deportivo puede hacer nunca: depositr todos los huevos en una cesta y olvidarse de todo lo demás.

No podemos olvidar como muchos están olvidando que Lucas es un buen jugador que simplemente está rindiendo mal (y tapoco podemos quitarle su parte de culpa). Lo mismo que pasa con Andone, con Sidnei, con Schär y con demasiados futbolistas que están actualmente en el Deportivo. Debe hacerse un análisis muy concienzudo del por qué de la acelerada devaluación de jugadores válidos, un mal endémico en el Dépor desde hace años, para llegar a la conclusión que permita solucionar este fenómeno. Mi conclusión sobre ello es clara: hasta el mejor violinista del mundo se convertirá en mediocre si el director de orquesta le manda tocar notas al azar.

12 mar 2018

Exdeportivistas en la actualidad: Julian de Guzman




Después de seguir el rastro a Rindaroy y Morel vamos hoy con un futbolista que dejó una mayor impronta en su etapa como jugador del Dépor en las cuatro temporadas que defendió los colores del equipo coruñés.

Nombre: Julian Bobby de Guzman
Nacimiento: 25/03/1981
Posición: Mediocentro
Temporadas en el Dépor: 4 (2005/2006-2008/2009)
Nacionalidad: Canadá
Estado actual: Retirado


¿Cómo llegó al Dépor?: 

Llegó a Europa muy joven tras ser descubierto en 1997 por ojeadores del Olympique de Marsella mientras jugaba en su Toronto natal. Después de unos años jugando en la cantera del club francés fichó por el Saarbrücken, que le dio en 2001 la oportunidad de hacer su debut profesional en la segunda división del fútbol alemán. Destacó en su segunda temporada en el club de la capital del estado de Sarre y fue inmediatamente fichado por el recién ascendido Hannover 96, convirtiéndose en el tercer canadiense en jugar un partido de Bundesliga. En Hannover disfrutó de 4 años en los que tuvo protagonismo hasta que en verano de 2005 decidió no renovar para buscar una nueva experiencia en el fútbol europeo.

Su nombre se relacionó con el Tottenham, equipo al que su compañero de selección Paul Stalteri acababa de llegar, pero debido al gran número de jugadores con los que tendría que competir por un puesto en Londres decidió firmar por el Deportivo de La Coruña.

¿Qué hizo en el Dépor?: 

La etapa del canadiense en el Dépor tuvo subidas y bajadas. Llegó al club en verano de 2005 junto a Joaquín Caparrós, en una época muy convulsa en la que el conjunto deportivista estaba llevando a cabo una transición drástica entre la era de las estrellas y la nueva y más oscura realidad. En su primera temporada la presencia de dos pesos pesados como Sergio y Duscher le privó de ganarse la titularidad, pero fue uno de los futbolistas más utilizados en la rotación y sus minutos de juego fueron bastante altos. Se mostraba como un futbolista de gran sacrificio e intensidad, cualidades que supieron ser valoradas por el técnico utrerano.

En este rol de jugador de rotación permanecería otra temporada, pues la llegada de Juan Rodríguez le añadió todavía más competencia. No obstante, en la 07/08, ya con Lotina en el banquillo, de Guzmán supo ofrecer su mejor año como jugador del Dépor. Disputó 33 partidos de liga como titular y se convirtió en uno de los mejores de la temporada del equipo blanquiazul y ayudando a su clasificación para la Copa de la UEFA.

No obstante, su época dorada no duró mucho, pues al año siguiente las lesiones y una serie de actuaciones bastante desafortunadas le llevaron a perder el puesto en favor de un Juan Rodríguez que ocupó su lugar entre los jugadores destacados del equipo. Al terminar esta cuarta campaña viendo que había perdido protagonismo, decidió no renovar y volver a su Canadá natal.

¿Qué fue de él?: 

Tras finalizar su contrato con el Dépor regresó a su ciudad firmando por el Toronto FC como jugador franquicia (en la MLS se designa así a jugadores que la liga permite fichar sin tener en cuenta el tope salarial obligatorio en la competición), convirtiéndose en el primer futbolista canadiense en llegar al torneo en esa condición. 

Sus dos primeros años en Toronto estuvieron marcados por un rendimiento inconsistente y un buen número de lesiones, no siendo hasta su tercer año en el equipo cuando su rendimiento empezó a dar frutos. No obstante, nunca llegó a ofrecer el nivel esperado en un jugador franquicia y simplemente fue visto como un jugador de rendimiento aceptable, siendo utilizado en muchas ocasiones como rotación. En la MLS los jugadores franquicia son un recurso valioso y no consiguió llegar a las expectativas, con lo que en 2012 fue enviado al Dallas FC intercambiado por Andrew Wiedeman.

En Dallas permaneció solamente medio año antes de quedar libre y decidir probar suerte de nuevo en Europa fichando por el modesto SSV Jahn Regensburg en el mercado de invierno para ayudar a salvar al equipo de su descenso a la tercera categoría del fútbol alemán. Tras no conseguir la permanencia y finalizar su contrato, optó por firmar por el Skoda Xhanti de la superliga griega, equipo en el cuál volvió a jugar en Europa League.

Después de una temporada en Grecia con bastantes minutos de juego, su contrato expiró y comenzó a buscar una nueva oportunidad en el fútbol alemán para estar más cerca de su familia, pero no encontró nada de su agrado. Depués de medio año sin equipo firmó a principios de 2015 por Ottawa Fury de la NASL, donde llegó a ser nombrado capitán y permaneció hasta su retirada en enero de 2017 con 35 años.

Tras su retirada se convirtió en entrenador asistente para Ottawa Fury (que pasó a competir en la USL en lugar de en la NASL) y desde agosto hasta octubre del pasado año se convirtió en entrenador interino del primer equipo después de la dimisión de su predecesor en el cargo, consiguiendo ganar un solo partido de los doce que dirigió. Actualmente  continúa formando parte del organigrama de Ottawa Fury ocupando el puesto de manager general desde diciembre de 2017.

Curiosidades:

  • Fue el primer jugador canadiense en jugar en la primera división española, y hasta ahora el único junto a su hermano.
  • Su hermano menor, Jonathan, también es futbolista profesional y juega en el Eintracht de Frankfurt. A diferencia de Julian, Jonathan decidió ser internacional por Holanda.
  • Un año después de llegar al Toronto FC convenció a Mista, excompañero en el Dépor,  para  que fichara por el club.
Trayectoria:



10 mar 2018

Callejón sin salida



Quedan diez jornadas para el final de la liga, pero este Dépor ya está totalmente muerto. Y sí, aún tras volver a protagonizar un esperpento en Girona está tan solo a dos puntos de la salvación (tres si tenemos en cuenta el goal average con el Levante), pero no hay ningún motivo para la esperanza. El énfasis de la frase inicial ha de ponerse, no obstante, en el 'este' que precede a 'Depor'. No es que no haya esperanza para el equipo coruñés, pero simplemente no la hay para esta versión del equipo. No la hay para el proyecto de un Clarence Seedorf cuyo crédito ya está en números rojos y que después de no marcar un solo gol en seis partidos (el único gol a favor fue en propia puerta), encajar ocho y lograr 2 puntos de los 18 posibles sin ofrecer una idea de juego ilusionante deja a las claras que no hay nada que hacer si se tira por este camino.

Es cierto que el equipo está encajando menos goles que antes, pero lo cierto es que es más una consecuencia lógica del estilo plano que de una mejora defensiva. Estamos ante un conjunto que especula y no toma riesgos, completamente inocuo. En esa situación, los riesgos tomados se minimizan y por supuesto que se reciben menos goles, pero a la vez también se imposibilita la creación de ocasiones. La reducción de goles encajados simboliza más un problema que una solución.

Ahora, las decisiones que quedan por tomar en Plaza Pontevedra deberían ser ineludibles. ¿Despedir a Seedorf es una opción a día de hoy? Quizás no para la directiva, pero es sin duda la única alternativa razonable si lo que se quiere es intentar evitar lo que parece inevitable. Es bastante obvio que tampoco dio con la tecla y que el equipo está siendo un cadaver todavía más manifiestamente que con sus predecesores, pero con el agravante de que disputó la fase más sencilla del campeonato. No obstante, a pesar de esta obviedad, quizás ya no valga la pena pagar un tercer finiquito (que posiblemente ya no sea asumible por las arcas del club) sin tener ninguna garantía de salvación con un nuevo cambio de timonel y haya que centrarse en fichar a gente válida para la dirección deportiva para que el próximo año, con unas posibilidades alarmantes de que sea en segunda, no se repita el esperpento de esta temporada. De cualquier forma, las elecciones están a la vuelta de la esquina y cualquier fichaje que se realice para la gestión deportiva estará sujeto a evaluación por una teórica directiva entrante, con lo que tampoco sería garantía de nada.

En este contexto, ¿cuál es la mejor opción para el equipo coruñés? Lo cierto es que es complicado saberlo. Un descenso a segunda división sería poco menos que la antesala de un cataclismo, pero bajar es prácticamente la única opción para un equipo que no da ni la menor sensación de poder plantar cara en ninguno de sus partidos. No puede engañarnos un empate contra un Espanyol que lo buscaba descaradamente ni unas nuevas tablas ante un Eibar contra el que por una vez el ataque consiguió crear peligro pero sin hacer herida: las sensaciones son las sensaciones, y estas son peores incluso que con los entrenadores anteriores. Tres meses sin conseguir la victoria no son dignos de un club con el decimotercer límite salarial más alto de la categoría. Algo se hizo muy mal, y el hecho de que el actual entrenador no esté a la altura de la exigencia no es más que la punta del iceberg. Un cúmulo de horribles decisiones de dirección deportiva (que, dicho sea de paso, no tiene a día de hoy a un gestor reconocible) hacen que por un lado parezca que el mejor de los escenarios sea el de certificar el descenso cuanto antes y convocar elecciones inmediatas para que alguien con ideas nuevas llegue cuanto antes y empiece a gestionar la temporada en la división de plata. Sabemos que un descenso es mucho peor todavía de lo que asemeja y que las opciones de supervivencia del club pasarían por conseguir un rápido regreso a primera por tercera vez, tarea que resulta mucho más complicada de lo que podría parecerle hasta al más pesimista, pero ya que es el desenlace más esperable que al menos llegue cuanto antes daría mayor capacidad de reacción.

Nunca antes había perdido la esperanza de conseguir el objetivo a diez partidos del final (que es más de un cuarto de la competición, no es una cifra despreciable), pero esta vez resulta imposible no hacerlo. Este equipo no ofrece nada más que incapacidad para hacer frente a los partidos, no muerde y no da sensación de ser capaz de incomodar al rival en ningún momento. Y lo peor no es ver cómo el equipo se dedica a vagar por los campos, sino que la guinda llega en las ruedas de prensa, en las que Seedorf suele desbordar un insondable optimismo sobre las actuaciones de los suyos muy alejado de la realidad hasta unas dimensiones casi políticas. Ayer no había nada que destacar en lo positivo, pero el neerlandés ofreció un discurso que nuevamente estaba lleno de adornos y cuentos de hadas. No podemos engañarnos y pensar que el Dépor supo dominar en algunas fases a su rival, porque la sensación que personalmente tuve durante todo el partido fue que el Girona simplemente gestionó esfuerzos sabiendo que muchos de sus jugadores tienen mucha carga de partidos y era una ocasión ideal para dejarse llevar, dejando hacer a un rival incapaz de crear peligro real y vaciándose solamente en la presión, a sabiendas de que les hacía falta muy poco para conseguir robar.

Tras el fichaje de Seedorf intenté con todas mis fuerzas encontrar motivos para la ilusión y hasta me pareció muy interesante lo que dijo en su rueda de prensa de presentación. Incluso intenté sacar la lógica a sus alineaciones y en alguna ocasión me gustaron a priori, pero después de ver lo que ofrecían en el campo todo se iba al traste. Ojalá me equivoque y el optimismo del técnico esté justificado. Espero que estemos en la antesala de una racha de resultados épica, pero mucho me temo que la realidad es simplemente que el crédito del entrenador está más que agotado y que la única opción para conseguir luchar el ya increíblemente complicado objetivo pasa por un nuevo cambio en el banquillo con un perfil de técnico forjado en mil batallas como esta. Pero, por otra parte, viendo las continuas decisiones negligentes de una dirección deportiva que no tiene a nadie a los mandos me resulta inevitable pensar que cualquier otro cambio volvería a ser a peor.

9 mar 2018

El reloj sigue corriendo




Creo que las dos principales labores que ha de realizar un entrenador son tan fáciles conceptualmente como complicadas en la práctica: hacer lo más sencilla posible la vida de sus jugadores cuando están sobre el campo y maximizar sus virtudes. Si tomamos esto como dogma y echamos la vista sobre lo que estamos viendo en la primera etapa de Clarence Seedorf en el Dépor creo que existen varias cosas que atentan de forma importante contra lo dicho.

Para comenzar, la búsqueda efectiva de automatismos es algo que suele marcar la diferencia entre ser un equipo y ser un fracaso. Aquellos equipos cuyo estilo de juego tiene pautas reconocibles (sin llegar a ser fácilmente predecibles) indican que se realizó un buen trabajo y los jugadores saben jugar al fútbol en conjunto. En el caso del Dépor de Seedorf (aunque no se puede decir que sea algo que empezara con la llegada del entrenador neerlandés, ni mucho menos) esto dista mucho de ser así. En sus 5 partidos hasta ahora se vieron cosas muy variopintas, desde la búsqueda de ganar el mediocampo y atacar de manera ordenada que se dio contra el Espanyol hasta el descarado y burdo recurso de poner a Muntari a lanzar balonazos arriba durante todo el partido en Getafe. Estos cambios de paradigma siempre van en contra del equipo, pues dejan claro que no se encontró la forma de jugar y que, una jornada más, la búsqueda de esos automatismos en el juego no puede ponerse en marcha. En cualquier caso creo que ya es demasiado tarde para el técnico de Surinam en este aspecto, pues este acoplamiento entre conjunto y estilo de juego no es algo que se pueda lograr en cuestión de días.

Por otro lado, los bandazos en cuanto a rotaciones del equipo titular en situaciones extremas siempre me parecieron una locura. La estructura básica debe ser una en la que se confíe de manera casi ciega y tocarla lo justo y necesario.  Si echamos la vista a la progresión del Alavés desde que empezó a salir del pozo se ve que Abelardo tardó un partido en encontrar su once tipo a su llegada, pero al segundo encuentro definió ya su columna vertebral y su esquema. En el mercado de invierno los fichajes y la recuperación de Laguardia le dieron más posibilidades y se volvió a amoldar rápidamente al nuevo contexto sin bandazos, lo que le permitió seguir adelante sin sobresaltos. En el caso del equipo coruñés, en tan solo 5 jornadas con Seedorf 21 futbolistas disputaron al menos un partido saliendo como titulares. Todos los futbolistas salvo Tyton, Valentín, Valle y Carles Gil tuvieron oportunidad de salir de inicio en algún encuentro, un dato que habla bastante claro sobre las vueltas bruscas de timón que está dando el equipo. Las probaturas continuadas cuando la liga se acerca a la jornada 30 suelen acabar en desastre.

Si pasamos a hablar de la maximización de virtudes de los futbolistas, me resulta imposible no echar la vista a un ámbito en el que llevamos toda la termporada viendo algo que sólo puede catalogarse de esperpéntico: Lucas Pérez es el lanzador de córners de un equipo que necesita gol como el comer y en el que (bache de nivel aparte) es su mejor rematador. Quizás Lucas no sea un cabeceador nato y su capacidad goleadora se fundamente más en otras habilidades, pero tampoco es un buen lanzador y no tiene sentido renunciar a tener a un goleador cerca de la portería en un contexto de peligro si no aporta una precisión milimétrica en el saque. Tampoco se está encontrando la manera de hacer que los jugadores de ataque, la principal baza que debería utilizar el Dépor para hacerse fuerte, se complementen de manera útil. Los balones que llegan a los futbolistas de arriba suelen acabar en alguien haciendo la guerra por su cuenta y eso no es admisible cuando tienes a futbolistas que dan un salto cualitativo respecto al resto del equipo.

Seedorf lleva todas sus jornadas en el cargo desbordando una optimismo que nadie más en A Coruña tiene y apelando a que todavía hay tiempo. No obstante, el tiempo es efímero y más todavía cuando juega contra ti. La recámara se está quedando sin balas y hoy ante el Girona no vale nada que no sea una victoria. Todo el crédito se irá por la borda si no se suma de tres esta jornada.

Exdeportivistas en la actualidad: Claudio Morel





En la anterior edición de esta sección repasamos qué fue de Rindarøy, un lateral zurdo que no triunfó en el Dépor. Esta vez es turno de un futbolista que llegó a la vez que él para ese mismo puesto y cuya suerte (al menos en su primera temporada) fue similar.

Nombre: Claudio Marcelo Morel Rodríguez
Nacimiento: 02/02/1978
Posición: Lateral izquierdo
Temporadas en el Dépor: 2 (2010/2011-2011/2012)
Nacionalidad:Paraguay
Estado actual: En activo


¿Cómo llegó al Dépor?: 

Claudio Morel se convirtió en uno de los nombres más reconocibles de Boca Juniors a principios del siglo XXI tras llegar al equipo xeneize procedente de San Lorenzo en 2004. Jugador de garra incuestionable y pulmón inagotable, Morel se consagró durante años como uno de los defensores más destacados de la liga argentina y cosechó un palmarés envidiable en el que destaca sobre todo la Copa Libertadores de 2007, pero también dos torneos Apertura y el mismo número de torneos Clausura de la Primera División argentina.

El bajón en el nivel del conjunto bonaerense entre los años 2009 y 2010, época en la que además el jugador estuvo lastrado por varias lesiones, hizo que la directiva de Boca realizara un intento de encauzar la situación mediante una limpieza de plantilla, deshaciéndose de futbolistas que habían sido importantes como Federico Insúa, Hugo Ibarra o el propio Claudio Morel.



El paraguayo, sin contrato tras ser liberado, llegó a Coruña en agosto de 2010 para ocupar el complicado vacío que había dejado Filipe Luís en la banda zurda de Riazor y que tantos quebraderos de cabeza había dado ya en la 2009/2010 debido a la lesión del futbolista brasileño.

¿Qué hizo en el Dépor?: 

Su primer año fue más que decepcionante. Se esperaba de él que debido a su veteranía y su fama de futbolista cumplidor supiera resolver la papeleta de forma como mínimo aceptable, pero desde el principio se notó que físicamente ya no estaba en sus mejores condiciones y que su adaptación al torneo iba a ser complicada. Jugó 15 partidos de liga, pero no llegó a convencer en ningún momento y su banda fue una de las principales problemáticas del Dépor que acabó descendiendo a segunda en la 2010/2011.

Poco parecían mejorar las cosas para el paraguayo en la siguiente temporada, pues Ayoze Díaz llegó para reforzar su puesto y el nuevo técnico (Oltra) le comunicó a Morel que no contaba con él. No obstante, este decidió seguir en plantilla y la fortuna le sonrió a mitad de temporada, cuando un Ayoze que tampoco había conseguido convencer a nadie en su medio año en A Coruña fue expulsado ante el Cartagena a principios de febrero y Morel le sustituyó en el encuentro siguiente ante el Recreativo. Su desempeño en aquel encuentro, secando por completo al extremo Javi Álamo, fue de tal nivel que relegó al banquillo a partir de ese momento a Ayoze. Ya no se bajaría de la titularidad salvo debido a una inoportuna lesión que le hizo perderse algunos partidos en el tramo final de la temporada y se erigió como uno de los futbolistas que contribuyeron de forma importante a la vuelta a primera del cuadro blanquiazul.

Tras lograr el ascenso, el jugador manifestó que le gustaría continuar, pero el club decidió no seguir contando con él para su nueva etapa en la máxima categoría, con lo que su contrato no fue renovado y quedó libre.

¿Qué fue de él?: 

Tras finalizar su contrato con el Dépor volvió a la máxima categoría del fútbol argentino firmando por Independiente de Avellaneda y se hizo rápidamente con la titularidad en el histórico club argentino gracias al buen nivel mostrado primero como lateral y más tarde reconvertido a central. No obstante, el momento de Independiente no era bueno y en 2013 el equipo descendió, por primera vez en su historia, a la Primera B Nacional. Después de un año en la segunda división de Argentina y de contribuír a la vuelta a la máxima categoría tras sólo una temporada en la B, Morel finalizó su contrato con el club de Avellaneda y quedó libre nuevamente.

Después de esta etapa decide irse a su país y jugar por primera vez en el fútbol profesional paraguayo firmando por el Sol de América de la Primera División y permaneciendo un año antes de firmar por el más modesto 12 de Octubre la la segunda categoría paraguaya, donde permanecería un año antes de regresar a Argentina, donde comenzó a jugar al fútbol regional firmando en febrero de 2016 por el Sarmiento de Leones de la cuarta categoría, aunque su protagonismo se vio empañado por las continuas lesiones y apenas consiguió jugar.

En marzo del pasado 2017 fichó por el Maderense de la 6ª categoría del fútbol argentino, donde continúa a día de hoy. Ya alejado de los focos del fútbol profesional, Morel simplemente quiere disfrutar del fútbol y lo hace recorriendo 800 kilómetros en coche cada fin de semana para ir a jugar desde Córdoba, donde reside, hasta la localidad de Francisco Madero.

Curiosidades:

  • Su padre, Eugenio Morel, fue futbolista profesional en los años 70 y llegó a ganar una Copa América con Paraguay.
  • Jugó los 90 minutos en el partido de cuartos de final que enfrentó a su selección con España en el Mundial de 2010. Un mes después ficharía por el Dépor.
  • Es el futbolista paraguayo con más títulos de Copa Sudamericana (3)
Trayectoria:



8 mar 2018

Exdeportivistas en la actualidad: Knut Olav Rindarøy




¿A quién no le genera curiosidad saber cómo les fue la vida a los antiguos jugadores de su equipo? Esta sección nace para unir pasado con presente  y encontrar qué fue de algunos jugadores que pasaron por el Deportivo de La Coruña y que hace ya algún tiempo que salieron de los focos del fútbol de primer nivel en Europa. 

Para comenzar, qué mejor que recurrir a uno de los fichajes más aleatorios del Dépor en la última década.

Nombre: Knut Olav Rindarøy
Nacimiento: 15/07/1985
Posición: Lateral izquierdo 
Temporadas en el Dépor: 1 (2010/2011)
Nacionalidad: Noruega
Estado actual: Retirado 


¿Cómo llegó al Dépor?: 

En verano de 2010 el Dépor se enfrentaba a un momento crítico cuando una de sus principales estrellas, Filipe Luís, abandonaba A Coruña para firmar por el Atlético de Madrid. En este contexto era necesario cubrir el puesto de lateral izquierdo desde cero, pues ya en la última temporada del brasileño en A Coruña se había visto que existían carencias al tapar esa posición cuando la grave lesión de Filipe (que le obligó a perderse media temporada) provocó que fuera un diestro como Laure quien cubriera su sitio durante la mayoría de su baja. Por ello, entre julio y agosto de 2010 la dirección deportiva del club blanquiazul trajo a dos nuevos futbolistas para ese puesto, Claudio Morel y Knut Olav Rindarøy. 

Rindarøy, que por aquel entonces acababa de cumplir 25 años, llegaba cedido al Dépor buscando su primera experiencia fuera de su país, donde había defendido los colores del Molde FK de su ciudad natal desde 2003. Sus grandes actuaciones durante 2009 le habían llevado a debutar con la selección noruega y en enero de 2010 viajó a Inglaterra para probarse en clubes de primer nivel como el Everton o Manchester United, sin contar con demasiada suerte. El representante del jugador vendía a su cliente como "un jugador de técnica, zancada y que sabe subir la banda".

¿Qué hizo en el Dépor?: 

Lo cierto es que no hizo demasiado. Tuvo presencia en sólamente 4 partidos de liga (3 de ellos como titular) y 2 de Copa del Rey (en ambos partiendo desde el inicio), no consiguiendo imponerse como un futbolista importante para el equipo. Tampoco su teórico competidor, Morel, tuvo una temporada digna de ser el sucesor en la banda de Filipe Luís, y de nuevo fue Laure a pierna cambiada el que ocupó el puesto durante gran parte de la temporada, evidenciando que la planificación de los fichajes veraniegos habían sido muy deficiente.

Rindaroy sólo estuvo una temporada en el club blanquiazul, en la que además de jugar poco vio desde la grada cómo el equipo certificaba su descenso a Segunda División en un partido de aciago recuerdo en Riazor que se saldó con una derrota por 0-2 frente al Valencia. Tras esto, finalizó su cesión e hizo las maletas para regresar al Molde.


¿Qué fue de él?: 

Su vuelta a Molde fue para ya no volver a salir del equipo de toda su vida, teniendo un mayor éxito en esta segunda etapa en cuanto a títulos conseguidos (aunque no en cuanto a nivel personal, pues a pesar de que consiguió hacerse de nuevo sin problemas con la titularidad no volvió a jugar en la selección). Si antes de llegar al Dépor sólo había levantado una Copa noruega (2005), en su segunda época consiguió tres ligas (2011, 2012, 2014) y una nueva Copa (2013)

Su carrera en Molde le llevó a disputar un total de 364 partidos oficiales hasta su retirada debida a las lesiones, anunciada hace tan solo unos meses, en noviembre de 2017. Actualmente colabora con la academia del Molde para ayudar a formar nuevos talentos y otorgarles los valores del club. En las declaraciones que ofreció al colgar las botas también tuvo palabras sobre su etapa en el Dépor, pero el equipo blanquiazul no fue el motivo principal de las mismas: "En España jugué contra el Barça que lo ganó todo, un equipo al que admiro y que además tenía a Messi. No todos pueden decir eso y es un recuerdo que guardo con cariño"

Curiosidades:

  • Su hermano menor, Ole Martin, compartió equipo con él en el Molde, pero el pasado mes de enero fue traspasado al Songdal.
  • El partido contra el Barcelona que jugó y recuerda con orgullo se dio en Riazor en la 18ª jornada de Liga. Acabó con un 0-4 a favor del equipo blaugrana y fue, precisamente, el último encuentro de liga en el que dispuso de minutos con el conjunto deportivista. 
Trayectoria: