14 ene. 2018

Guilherme, una piedra angular que no sostiene al Depor


  Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

El Deportivo volvió ayer a dar la misma sensación que lleva dando en la mayor parte de los partidos desde que Cristobal Parralo asumió el mando: El equipo funciona mejor encuentro a encuentro (salvo baches imperdonables como el del partido ante el Celta), pero suele ocurrir que errores individuales condenan al conjunto a recaer en una fragilidad mental que le impide saber afrontar las adversidades. Ayer el error puntual que condenó al equipo fue de Rubén, que encajó un gol impropio de un portero de Primera División, pero no quiero centrarme en eso; el problema de la portería es un inconveniente que no se puede resolver sin fichar. Hoy quiero hablar del único problema de este Dépor que realmente asocio al entrenador y que me parece un sinsentido táctico sin explicación aparente: el rol de Guilherme.

El futbolista brasileño sale en cada partido de teórico pivote, siendo indiscutible en ese puesto (sólo se perdió un partido y fue por sanción), y observar su desempeño hace que la decisión no parezca comprensible. Prácticamente el único mecanismo natural que posee para la función que se le asigna es su habitual tendencia a fijarse entre los centrales en los primeros compases de la salida de balón para ofrecerse y dar el primer pase. En todo caso, tampoco puede decirse que sea excelso en esta  labor, pues no suele ofrecer soluciones reales. No construye, se limita a no perder el balón. Contra el Valencia se le vio en varias ocasiones dando el balón a Albentosa para que se buscase la vida en contextos sin mucho sentido que no resolvieron el problema de la construcción de ataque.
 
Este apoyo en primeros metros es, además, bastante evanescente. Una vez da el primer pase su predisposición le lleva a liberarse de las tareas de creación y lanzarse hacia arriba, cesando pronto su apoyo en la combinación de base. Cuando el balón llega a Luisinho o Juanfran en campo propio no suele haber nadie ofreciéndose con seguridad en posiciones centradas y suelen verse obligados a pegar un balonazo hacia arriba, rifando el balón.
 
En contextos sin balón tampoco destaca en labores de pivote. Si hace de tapón en contras no es experimentado en destruir con solvencia. Su mecanismo habitual es salir hacia el atacante y se limita a escorarse un poco para meter el pie, ofreciendo una salida fácil al rival que los habilidosos suelen aprovechar sin mayor problema, dejando además al jugador deportivista en una posición desde la que le resulta casi imposible continuar el marcaje. Esto hace que los centrales deban salir a tapar y creando huecos que suelen conllevar peligro. En ocasiones incluso se le puede ver simplemente manteniéndose delante del jugador en control de la pelota mirándolo sin actuar, a la espera de que dé el pase y sea problema de otro.
 
En situaciones de ataques largos del rival, en los que se espera que ejerza una defensa posicional, es muy frecuente que no esté donde debe. Casi siempre se le ve defendiendo a alguien por detrás del dueño de la pelota en lugar de ejerciendo de pantalla para que los centrales puedan coger cada uno a su marca sin estar pendientes de más. Este detalle es una faena en el Dépor, pues incita a un Sidnei que siempre peca de ímpetu a salir a cortar pases que se van de su jurisdicción. Este movimiento, cuando no tiene éxito, deja vendida a la defensa porque la línea de pase se ensancha visiblemente. Es uno de los principales creadores de peligro en el área deportivista.

Si nos paramos a pensar en el estilo de juego que quiere imprimir Cristobal, es inevitable pensar que cuando buscas jugar con presión elevada y sin querer perder rápido la posesión del balón no puedes hacerlo (salvo que reinventes algo revolucionario) sin un pivote defensivo que sepa hacer su trabajo. No puedes no tener a alguien que fije, limpie y proteja. No sé si Edu Expósito (aunque tampoco es un pivote real) podría rendir ahí con continuidad, pero el equipo está perdiendo el tiempo haciendo indiscutible a un jugador en un rol en el que hace mucho peor y mucho más débil al conjunto. Mosquera es el jugador en primera plantilla con condiciones más adecuadas a priori para desenvolver estas funciones, pero su bajísimo nivel desde hace más de un año hace que tampoco sea una apuesta segura.

La puntilla a esto es que, además, Guilherme no es para nada un mal futbolista, pero lo que sabe hacer lo hace cuando juega liberado, en otras tareas que exigen no ser tan posicional y puede tener presencia entre el centro del campo y tres cuartos. La decisión de utilizarle donde se le está utilizando no está sólo privando al Dépor de jugar de manera adecuada, sino también de tener a un jugador útil haciendo lo que se le da bien.

Análisis de la zona alta de la tabla


Ya han transcurrido 18 jornadas, y los equipos ya se van colocando en las posiciones que desean o en las zonas por las cuales pelearán a final de temporada. La zona alta de la tabla la ocupan los clásicos de siempre, con algunos invitados y otros que no están cumpliendo las expectativas.

La zona Champions, más interesante que nunca

Son cuatro los equipos en zona Champions. El FC Barcelona, que está imparable y en un gran  momento de forma, sobre todo gracias a un Messi estelar. El conjunto culé además ha incorporado a Coutinho, además de recuperar a Dembelé para el tramo final de temporada, por lo que sin duda el rendimiento del equipo irá incluso a más.

El Atlético de Madrid, cumplidor como siempre. Segunda posición para el equipo del Cholo, que ha
incorporado a Diego Costa en el mercado de invierno, uno de los jugadores más importantes para el
equipo y que dará ese plus de poderío ofensivo que necesitaba el equipo.

El Valencia es un equipo “nuevo” este año en la zona Champions. Tras varias temporadas deambulando por La Liga, el conjunto ché ha logrado formar un bloque muy sólido y competitivo con Marcelino a la cabeza. El hecho de que el equipo no dispute competición europea ahora mismo lespuede hacer centrarse al 100% en Liga y cumplir el objetivo propuesto por la plantilla, que no es otro que disputar competición europea el próximo año.

Uno de los equipos que sin duda está decepcionando esta temporada en La Liga es el Real Madrid. Una sorprendente cuarta posición para el conjunto de Zidane, muy por debajo de las posiciones y rendimientos esperados, y con una brecha amplia de puntos respecto a las primeras posiciones. 

La Europa League, con los de siempre

En la zona de la Europa League podemos encontrar a los mismos equipos que en ediciones anteriores, lo cual es un sinónimo de continuidad en los equipos y estabilidad en los proyectos.
 
El Villarreal está cuajando una temporada notable, como siempre. Tras la destitución de Fran Escribá, Javi Calleja ha formado un gran equipo, aunque habrá que ver si el equipo se resiente de la baja de Bakambu, el máximo goleador del equipo y un hombre muy importante para el equipo, que ha puesto rumbo a China.

El Sevilla por el contrario está rindiendo por debajo de lo esperado. La destitución de Berizzo no ha causado el efecto deseado, y el equipo genera muchas dudas en su juego y resultados. Quizás el objetivo real sevillista era pelear por la zona de Champions League. Habrá que ver si mejoran su rendimiento, su juego y sus resultados con Montella en el banquillo, aunque hasta ahora tampoco se ha visto mejoría en sus dos partidos. El derbi sevillano se saldó con una derrota y el partido contra el Cádiz acabó con una pitada de la grada.
 
Otro equipo que merece mención es el Eibar, que está merodeando la zona europea, en la octava posición. Totalmente merecida para un equipo que, un año más, está haciendo muy bien las cosas.

22 nov. 2017

Una divinidad en el barro


  Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

Por mucho que en la actualidad esté reviviendo algunos de sus viejos laureles siendo capaz de Maradona Napoli Nápolescompetir títulos en Italia, si a cualquier aficionado del Napoli le preguntamos con qué época de su equipo se queda la respuesta será unánime. Todos dirán que en la ciudad de Campania nunca se jugó al fútbol como lo hizo el equipo de finales de los años 80, cuando Diego Armando Maradona lideró al club del sur de Italia a conseguir los mayores logros de la historia. Pero no sólo de éxitos deportivos vivía el mito del Diego. El futbolista argentino supo acrecentar su leyenda también fuera de los terrenos de juego.

El Pelusa llegó a Nápoles en julio de 1984 procedente del Barcelona y fue presentado en medio de un baño de multitudes. Más de 70000 aficionados acudieron a ver cómo el gran fenómeno de masas del fútbol de la época  se vestía con el azul de su equipo. Era el primer acto del futbolista argentino en la ciudad en la que pronto se convertiría en capitán y alma. Esta condición no le llegó al Diego de la nada, sino que fue labrándosela con su característica personalidad de futbolista del pueblo.

Uno de los episodios que más contribuyó a su status de divinidad en la ciudad napolitana ocurrió al poco de que el futbolista llegara a ella. En 1984, el padre de un niño enfermo de una localidad cercana a Nápoles hizo llegar al propietario del club, Corrado Ferlaino, una petición para organizar un partido benéfico en favor de su hijo. El club rechazó ayudar en ese asunto, pero cuando el problema llegó a oídos de Maradona todo cambió. El jugador argentino sentía la obligación de ayudar a aquel joven aficionado del equipo, y habló con sus compañeros para buscar su ayuda. Si el club creía que no merecía la pena exponer a su equipo en un partido amistoso, sería el equipo quién decidiría lo que realmente valía la pena.

Maradona consiguió organizar a sus compañeros para que accedieran a jugar un partido contra un conjunto local amateur y pagó de su propio bolsillo los gastos de organización necesarios. Debido al pulso con la directiva, era evidente que el campo en el que se había de disputar el encuentro no podía ser celebrado en el Estadio San Paolo, con lo que se buscó un emplazamiento más modesto. Tan modesto que acabó siendo un humilde campo destartalado en uno de los barrios obreros de los alrededores de Nápoles. El mejor Napoli de la historia llegó a jugar un partido en el barro por obra y gracia de Diego Armando Maradona, que ponía de aquella manera una de las primeras piedras para convertirse en el dueño de la grada.

No quedó prueba alguna del resultado de aquel encuentro, pero sí numerosos relatos de los asistentes que todavía recuerdan cómo el 10 se vació a pesar de las condiciones del terreno de juego y ofreció un recital que pocos olvidarían. El Pelusa y sus compañeros consiguieron hacer realidad la operación del niño que necesitaba de su ayuda. A partir de aquel momento su historia de amor con la grada comenzó a hacerse eterna. La estrella que se había formado en el barro de su barrio natal y había sabido volver a él una vez en la cúspide de su carrera había demostrado a los aficionados que era un humano como ellos, a pesar de que todos le hubieran elevado a la categoría de divino.


10 nov. 2017

Raymond Domenech y la astrología



El banquillo de la selección francesa perteneció a Raymond Domenech desde 2004 hasta 2010, llegando al puesto después de un periplo de más de una década al frente de la selección sub 21 del país. El combinado galo necesitaba un lavado de cara ante el ocaso de su generación más gloriosa y eligió al técnico que mejor conocía a las nuevas generaciones del país para efectuarlo.

Domenech fue siempre un entrenador peculiar, y a lo largo de su carrera se encuentran sucesos como la convocatoria de Claude Makélélé para disputar la EURO 2008 cuando el por aquel entonces jugador del Chelsea se había retirado del fútbol internacional dos años antes, las continuas disputas con los pesos pesados del equipo que le llevaron a una situación insostenible que le estalló en la cara durante el Mundial 2010 o sus continuas decisiones extravagantes. Consiguió llevar a la final del Mundial 2006 al combinado nacional, pero a partir de ese momento no fue capaz de hacer funcionar nada en Francia y podría decirse que en los últimos años en el cargo se convirtió en el seleccionador más custionado del mundo: pocos entendían cómo seguía al frente del equipo teniendo en cuenta sus resultados y las tensiones generadas en el vestuario.

A pesar de todo, lo más sorprendente del técnico francés fue su amor declarado por la pseudociencia de la astrología. De hecho, su creencia en esta infundada disciplina fue el comienzo de sus polémicas internas con las estrellasmdel equipo, pues ya en el Mundial de 2006 sorprendió dejando fuera de la convocatoria a dos de sus mayores referentes: Ludovic Giuly y Robert Pirès, que venían de hacer grandes temporadas con Barça y Arsenal respectivamente.

¿A qué se debían estos sorprendentes descartes, que conllevaron la primera convocatoria de Ribèry con Les Bleus? Según el propio técnico reconoció en la televisión de su país, todo tenía que ver con la astrología: consultaba el zodíaco de sus futbolistas antes de realizar cada una de sus convocatorias, manifestando además que existían algunos signos zodiacales a los que vetaba por verlos poco beneficiosos para el grupo. El propio Pirès manifestó tiempo después su indignación reconociendo que el entrenador creía que los escorpio creaban mal ambiente y por ello sus opciones de volver al combinado nacional habían sido nulas.

El hecho de que la astrología sea una disciplina sin ningún tipo de base científica que apoye su veracidad explica que las decisiones tomadas por el técnico le llevaran al fracaso tanto en la EURO 2008 como en el Mundial 2010, en el que además perdió el control del vestuario y sus problemas con Nicolas Anelka dieron la vuelta al mundo. 

Tras esta etapa como máximo responsable deportivo del fútbol internacional francés, de la que salió muy quemado, decidió (o quizás decidieron por él, al no hacerle ofertas interesantes) alejarse de los banquillos de primer nivel y se dedicó simplemente a dirigir algunos equipos de base de modestos clubes franceses y, en la actualidad, ejerce como seleccionador de la región de Bretaña, ajena al fútbol FIFA.

9 nov. 2017

La memoria de Marcelo Gallardo



Marcelo Gallardo es el actual DT de River Plate y uno de los futbolistas más importantes de la historia reciente del club Millonario. Criado en la cantera riverplatense y llamado a Europa para defender la camiseta del Mónaco durante varios años (1999-2003), el futbolista argentino acabó volviendo a River en 2003, pasando allí 4 años antes de regresar a Francia para jugar en el PSG.

En aquella segunda época en el club franjirrojo  le sobrevino una anécdota que difícilmente será olvidada en su ámbito familiar. Durante una entrevista para El Trece TV en 2006, el presentador aprovechó el motivo del inminente nacimiento de su tercer hijo para preguntarle acerca de sus vástagos. Cuando comenzaron a hablar de los nombres de todos ellos, el futbolista comenzó a ponerse nervioso al ver cómo había olvidado el nombre de uno de ellos, al que después de titubear por unos segundos acabó por llamar Tomás antes de corregirse y decir el nombre correcto: Matías. 



Matías Gallardo, que actualmente tiene 14 años, fue noticia esta semana por haber debutado en las categorías inferiores del club en el que su padre ejerce tareas de técnico del primer equipo.

31 oct. 2017

¿Un equipo nuevo?


Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

Después del partido que el Dépor disputó ayer en Las Palmas es necesario dejar establecidas dos claves. La primera es que el equipo tiene todavía malos vicios que fue adquiriendo con el tiempo y seguro que aún va a sufrir mucho en enfrentamientos contra equipos de zona alta, pero la segunda clave es la realmente importante en el contexto blanquiazul: dichos malos vicios están siendo visiblemente identificados y paliados por el nuevo técnico, que ayer dejó ver a un equipo que estuvo ordenado, asentado y sabiendo lo que se esperaba de él en todo momento.

En este artículo se repasarán las principales claves de lo visto ayer y de lo que se puede esperar del futuro inmediato.

Portería sin soluciones

De los defectos principales, uno de ellos no tiene solución. Los problemas en la portería no se pueden resolver hasta la vuelta de Rubén, pues tanto Tyton como Pantilimon demostraron sobradamente que no son porteros de Primera División y el gol en contra del encuentro de ayer fue incluso de mal gusto. No se puede competir sin un portero que al menos detenga los balones que todos los demás en la categoría detienen, y quizás una llamada a Àlex Cobo hasta la recuperación del guardameta titular sea una opción a tener muy en cuenta. No obstante, nadie en el club conoce al portero del filial mejor que Cristóbal, y será él quien decida si es una opción o no lo es.

Una fragilidad psicológica que va a mejor

Por otro lado, volvimos a ver ayer otro de esos problemas recurrentes a los que tan acostumbrados estamos durante esta temporada, que es el de un equipo algo desbordado psicológicamente después de encajar gol. De nuevo, el conjunto pareció contagiado algunos minutos tras el gol en contra por una ansiedad y un agarrotamiento que durante varios minutos conllevaron una falta de ideas y de concentración que hicieron temer lo peor, incluso llegando a estar cerca de encajar el segundo después de un rechace de Pantilimon que Vicente mandó al larguero. No obstante, a diferencia de otros partidos, el equipo supo rehacerse antes del descanso y volverse a los vestuarios con empate. Reforzar la mentalidad del equipo es un aspecto clave, pues marca la diferencia entre hundirse y encajar el segundo o venirse arriba para lograr el empate.

Mejora táctica: presión avanzada creando dificultad en el rival para iniciar la jugada

En cuanto al aspecto táctico, la mejoría va dejándose ver poco a poco. Si en la etapa de Mel se veía una formación en la que las líneas se intuían más que verse, en el partido de ayer hubo orden y funciones marcadas en el campo. También se siguió viendo, como ya pasó en el partido de Copa, una apuesta clara por comenzar la presión en posiciones avanzadas. No hubo frecuente suerte en el robo efectivo, pero sí que sirvió para incomodar mucho el inicio de jugadas de Las Palmas y provocar numerosos errores forzados que permitieron recuperar la posesión.

Las bandas, protagonistas del ataque

Cristóbal demostró saber el tipo de juego por banda que necesita al equipo. Hace algunos días comentaba la futilidad de buscar un juego veloz y profundo acabado en centro debido a las condiciones de Lucas, que hacían que al llegar demasiado rápido muchas veces no hubiera rematador en el área. Si bien ese recurso puede ser útil en algunas ocasiones, no puede buscarse que sea la norma como muchas veces habíamos visto con Mel. Ayer vimos un juego desde las bandas por parte de Bakkali y Cartabia que partían de posiciones abiertas y permitían anchear el campo para facilitar su contacto con el balón. En los ataques rápidos se buscó el desborde hacia el centro para poder aprovechar los movimientos sin balón de Lucas rompiendo a la defensa y creando superioridades de cara al disparo. En los ataques con más calma se buscó aportar gestión de tiempos y combinar para buscar el centro de manera efectiva, dando margen a la segunda línea para llegar al remate y a Lucas para asentarse en el área. De esta manera llegó el primer tanto de Borges, un futbolista con un don para estar en el momento adecuado en el lugar preciso en el área rival.

La fragilidad defensiva sigue presente

A pesar de las buenas noticias generales, no puede obviarse que sigue siendo excesivamente fácil hacer daño al Dépor. Juanfran suele estar demasiado adelantado en transición defensiva y suele ser incapaz de llegar a tiempo para dar un apoyo efectivo, algo que Schär nota debido a que le obliga a tapar más campo del asumible y se junta con la evanescencia de un Guilherme que esta temporada está mucho menos enchufado que la pasada. El mediocentro cae demasiado a menudo en fallos de posicionamiento que provocan líneas de pase abiertas para el rival y contribuyen aún más al sufrimiento de la línea de centrales.

Un equipo mucho más definido

La mejor noticia no fue la victoria, sino que el equipo comienza a tener unos ideales de juego que se consiguen ver de manera clara. El equipo está adquiriendo identidad y asimilando ideas, algo que es necesario para progresar en ellas. Es complicado salir de la zona baja una vez te asientas en ella, pero todavía hay tiempo para un giro de timón que permita mirar hacia arriba en vez de hacia abajo, y la única mala noticia es que está a punto de comenzar la fase difícil del calendario deportivista.

Parralo empieza su aventura liguera con tres puntos que en el contexto del Depor saben a algo más. Saben, por primera vez en mucho tiempo, a ilusión.