20 ago. 2017

La Eurocopa que Franco no quiso ganar

Recientemente finalizó la celebración de la última edición del principal torneo de selecciones a nivel Logo oficial de la EURO 1960europeo con la victoria final de Portugal. No obstante, esta edición poco tuvo que ver con la primera de ellas, que tuvo lugar hace ya más de medio siglo. Las ideas sobre crear un campeonato de naciones a nivel europeo comenzaron a mediados de la década de 1920, pero debido al complicado panorama geopolítico del continente en aquel tiempo no fue hasta 30 años más tarde cuando se comenzaron a llevar adelante los trámites necesarios para hacerlo realidad .

La primera de todas las ediciones de este campeonato se disputó en 1960 y, de la misma forma que la que se disputó este año, Francia fue el país encargado de albergar su fase final. El formato era muy distinto a lo que conocemos ahora: Comenzó con 17 equipos (este atípico número se dio debido a que Eire y Checoslovaquia disputaron una ronda preliminar para decidir qué selección se metería entre los 16 elegidos) jugándose la clasificación para la fase final en eliminatorias a ida y vuelta. Serían los 4 mejores los que acabarían entrando en la fase decisiva en territorio galo.

Aquel pionero torneo contó con ausencias destacables, pues la RFA, Italia, Holanda e Inglaterra rehusaron participar en una competición a la que no veían sentido, pero el resto de las grandes naciones sí se decidieron a participar. La primera ronda eliminatoria transcurrió con normalidad, con España clasificándose de manera muy cómoda ante Polonia, con un acumulado de 7-2 tras los dos encuentros. El combinado español, con jugadores como Di Stéfano, Kubala, Luis Suárez o Selección española EURO 1960Gento, se perfilaba como una de las grandes favoritas para levantar la copa, pero en la segunda ronda (disputada por 8 equipos) un hecho insólito ocurrió: el azar llevó a España a emparejarse con la URSS, y el gobierno de Francisco Franco se lo tomó como algo personal.

Con un equipo cuya base estaba formado por el Real Madrid que había conseguido cinco Copas de Europa consecutivas y los añadidos de Kubala y Suárez, ni los más pesimistas podrían pensar que el equipo soviético (a pesar de que llegaban como vigentes campeones olímpicos) podría plantar cara a un conjunto que lo tenía todo para hacer algo grande. No obstante, su propio gobierno fue quien rompió el sueño de aquel soberbio grupo de jugadores. El anuncio de que la selección se retiraría de la competencia se produjo, de manera cruel, el 25 de mayo de 1960, justo dos días antes de que la expedición española emprendiese el viaje previsto al país soviético, gran enemigo del gobierno español después de que se convirtieran en la única gran potencia mundial en ofrecer apoyo activo e incondicional a la causa republicana durante la Guerra Civil.

Los jugadores se sintieron indignados y pidieron explicaciones inmediatas a la Federación, que se limitó a informar de que las órdenes llegaban de arriba. Nadie podría creerse que, a sólo una ronda de entrar en la fase final, asuntos políticos se inmiscuyeran en el trabajo realizado para conseguir alzarse con la victoria en el torneo. Se dijo que Franco no quería exponer a los jugadores a un viaje a terreno hostil, pero quizás la propia normativa de la competición pudo hacer que el orgullo del dirigente se viese herido al saberse obligado a reproducir en territorio español el himno comunista y permitir a los simpatizantes de la selección rival acudir al estadio a entonar sus cantos. El panorama era inaceptable desde su perspectiva, y mucho más teniendo en cuenta que la posibilidad de una derrota existía. De esta forma, el 26 de mayo la Federación anunció a la UEFA en un breve Viñeta soviética prohibición Franco URSScomunicado que su equipo no acudiría a la cita. Se consumaba así la autoeliminación del combinado español.

Las reacciones en el bando contrario no se hicieron esperar. Desde la URSS quisieron sacar rédito político acusando a Franco de cobarde y sumiso, insinuando que se había rendido a las exigencias de sus amos americanos (que toleraban su dictadura a cambio de ciertos privilegios en la península). Con el paso del tiempo y la llegada de la democracia, muchos antiguos internacionales lamentaron aquel incidente que les privó de conseguir el ansiado título, pero ya no había vuelta atrás. La decisión de Franco llevó a la  Unión Soviética a ganar el título y encumbró a Yashin como uno de los mejores porteros de la historia tras su magnífica actuación en la fase final del torneo.

16 ago. 2017

El día que Francia fue verdiblanca

  Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

El fútbol de antaño tenía ciertos arrebatos de natural espontaneidad que en la actualidad resultarían Francia Atlético Kimberley Mundial 1978chirriantes dentro de un mundo balompédico milimetrado y casi militarizado en cuanto a rutinas y protocolos. Hace unas décadas existía cierto espacio para los malentendidos sin que pasase nada especialmente grave. No había mofas en Twitter ni nadie se llevaba las manos a la cabeza de manera vehemente cuando algún pequeño error ocurría. Simplemente sucedía y se le buscaba solución para que el balón siguiera rodando.

Algo perfectamente enmarcable entre esos inesperados escollos en el camino sucedió durante el evento por excelencia del fútbol moderno: el Mundial. En su edición de 1978, en tierras argentinas, una mala política de comunicación de la FIFA llevó a un malentendido que acabó con la selección francesa jugando con unos colores que difícilmente podrían asociarse al país galo de alguna manera, por remota que fuese.

Aquella selección francesa no era precisamente la mejor de su historia. Si bien tenía entre sus filas a jugadores importantes como un joven Michel Platini o Marius Trésor, que ejerció de capitán, era una plantilla a la que le faltaba subir un peldaño para poder competir al nivel de las mejores de la época, y no en vano acudía a su primera cita mundialista desde Inglaterra 1966. Se estaba gestando la generación que cosecharía un cuarto y un tercer puesto durante la década siguiente, aunque quedaban por llegar pilares básicos de aquellos logros, como Tigana o Giresse. Pero este artículo no está encaminado a hablar de la deriva seguida por la selección francesa de aquella época, sino de lo ocurrido en el último partido del grupo 1 en el campeonato de Argentina 1978.

El 10 de junio de aquel año se jugaba la tercera y definitiva jornada en el grupo en el que coincidían Italia, Argentina, Francia y Hungría, y las dos últimas se enfrentaban en un partido sin trascendencia, pues ambos países se sabían ya eliminadas del torneo. En ese contexto de cierta apatía y pereza por jugar un partido sin interés más allá del puro juego, se produjo un intercambio de informaciones erróneas entre la FIFA y los equipos, que acabó con ambos conjuntos presentándose en el estadio con camiseta blanca. A pesar de que las equipaciones de ambos equipos eran roja por parte de Hungría y azul por parte de sus rivales, las televisiones en blanco y negro que todavía eran mayoría por aquella época hacían que se debiera tener especial cuidado a la hora de combinar las indumentarias de los equipos rivales, pues había colores diferentes que resultaban difíciles de distinguir entre sí en ese tipo de aparatos, y debido a ciertos errores a la hora de coordinar esto se Francia Atlético Kimberley 1978notificó a ambos conjuntos que se resentaran en el terreno de juego con la equipación visitante, que en los dos casos era de un impoluto blanco.

Ante la imposibilidad de conseguir las equipaciones titulares por parte de ninguno de los dos equipos por la inmediatez del inicio del encuentro, llegó el momento de la improvisación. Entre la expedición francesa surgió la idea de buscar la sede de algún club local que pudiese prestar sus equipaciones como medida de urgencia, y el modestísimo Atlético Kimberley (que a día de hoy disputa la cuarta categoría argentina) acudió a la llamada. Prestaron a los franceses sus equipaciones, de franjas verdiblancas, y el partido comenzó con una hora de retraso, resultando en victoria para los franceses por 3-1, convirtiendo al Kimberley en el primer y único equipo no internacional hasta la fecha cuya camiseta logró una victoria en un partido de un Mundial. 

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10 ago. 2017

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28 dic. 2016

Fabio Coentrao sale del Retiro para jugar en la liga india

Este reportaje fue encontrado esta mañana taponando la entrada de un sumidero en una céntrica calle de Madrid por uno de los reporteros de esta casa. Los trazos eran irregulares y muchos fragmentos estaban notoriamente afectados por el agua, con lo que puede que algunas palabras sean inexactas. Sobre la veracidad de lo contado en las siguientes líneas, FCP prefiere no pronunciarse por el bien de la salud mental de los lectores. Léanlo bajo su propia responsabilidad. No recomendado para mentes frágiles o fácilmente impresionables. 


Fabio Coentrão es un hombre tranquilo. Cuando me llamó para anunciar que tenía una noticia que darme no dudé en concertar una cita para charlar con él, pero tardó un buen rato en decirme qué fecha le vendría bien. "A mí en Navidad me gusta meditar y estar solo" manifestó con cierta fiereza. Hubo que insistir para concertar una fecha que le resultase adecuada: 28 de diciembre a las 5:00 AM. ¿El lugar? El madrileño Parque de El Retiro.

Aquel horario y aquel emplazamiento no casaban muy bien.  Para empezar, el parque ni siquiera está abierto al público de madrugada, con lo que me limité a esperar apoyado en la verja que clausura la entrada. Tras unos 10 minutos, con el frío creando los primeros carámbanos en mi cuerpo bañado por la lluvia, escuché una voz que pronunciaba algo. El sonido provenía de mi espalda, del interior de aquel parque cerrado donde no se esperaba que hubiese absolutamente nadie, al menos humano. "¡Sapristi!" exclamé mientras me lanzaba rápidamente hacia la dirección contraria con respecto a la que se habían pronunciado aquellas palabras que aún ahora no me atrevo a reproducir, con la vana esperanza de que todo hubiera sido una macabra ilusión orquestada por mi cerebro. Aquel lenguaje no podía ser humano, ni siquiera terrestre. Sólo podía provenir de algún ser venido de los confines de nuestro sistema solar, de algún planeta oscuro y lejano al que la luz solar no llega. ¿Qué clase de rito estaría efectuando aquel ente en un lugar tan apartado y solitario? Con prudencia y temor me fui dando la vuelta y echando la mirada hacia atrás, hacia aquella verja en la que estaba seguro de estar a punto de encontrarme el horror. Mi mano agarraba el teléfono con firmeza, dispuesto a twittear la emergencia, pero  lo que vi realmente me dejó sin palabras. Fabio Coentrão estaba allí, con un aparentemente cálido pijama de una pieza y con una taza de café caliente sujetada entre el pulgar y el índice. Me manifestó su extrañeza ante mi reacción cuando lo único que me había dicho era "hola, soy Fabio", pero yo sabía que eso no era cierto. Las palabras reales sólo podían pertenecer a los horribles dialectos hablados en los confines de la galaxia por seres de apariencia monstruosa. Quizás (temo incluso pronunciar ese nombre), fuesen pronunciadas en el tenebroso idioma portugués, lengua descrita con todo detalle en un sinfín de trabajos esotéricos del siglo XVIII como 'la que trae la destrucción'.

No me quedó otra que dejar pasar este detalle y saludar. Fabio me invitó, con naturalidad, a que pasara mientras se sacaba del bolsillo una voluminosa llave con la que abrió la verja. No entendía nada de lo que estaba pasando y por un momento me esperé encontrar allí dentro algun aquelarre organizado por misteriosas y malignas sociedades. La cara de mi interlocutor, con unas ojeras dignas de oso panda y un pelo de un tono sin vida, no invitaba a pensar otra cosa. No obstante, reconozco que me tranquilicé cuando mi ¿anfitrión? me invitó a tomar asiento en uno de esos bancos en los que la gente suele hacerse las fotos delante del estanque. La conversación que sobrevino estuvo plagada de momentos dantescos y difíciles de manifestar sobre el papel.

No pude resistirme a preguntarle qué hacía en aquel lugar y por qué tenía las llaves, a lo que me respondió con enorme naturalidad: "Me dijeron que en España, cuando alguien dejaba el fútbol, estaba en El Retiro. Así que cuando lo dejé, no me quedó más remedio que venirme aquí". Aquellas palabras me sorprendieron y me plantearon una nueva duda: "Pero Fabio, ¿cómo que dejaste el fútbol? ¿Desde cuándo?". El fútbolista portugués respondió con un halo de nostalgia en sus pupilas, en su expresión había una honda tristeza: "Aquella vez en la que me pillaron fumando se generó alrededor de mi una polémica que no supe afrontar. Me quitó todas las ganas de seguir jugando a ese deporte y dedicar tiempo de mi vida a él" dijo mientras su expresión se alternaba con rapidez entre la tristeza y el vasto nirvana que sólo alcanza aquel que medita con frecuencia. "¿Sabes? Nunca había fumado antes y nunca volví a fumar desde aquella vez" manifestó con firmeza el portugués mientras abría su cajetilla de Ducados y se metía uno elegantemente en la boca, añadiendo: "En aquel momento tomé la decisión de dejar el fútbol y entrar en El Retiro. No se lo dije a nadie, claro, porque es algo muy personal". 

Mientras tanto, allí estaba yo, enterándome de que un futbolista en activo se había retirado hace años en el marco de un paisaje gótico nocturno que evocaría en cualquiera sus miedos más originales. No obstante, no permití que el terror ante las sombras móviles que se dejaban entrever tras los árboles ni los aullidos (entre lobunos y humanos) me paralizaran y continué con mis preguntas. Le expuse claramente que no hacía mucho tiempo que le había visto jugar por la tele, y de nuevo no vaciló al responder: "Por supuesto, de vez en cuando me llama un hombre, un tal Zizou. Me dice que me necesita para algún que otro partido, supongo que benéfico, y los ex futbolistas somos gente muy solidaria". Tras esto, duda un segundo y añade: "Lo que sí tengo que decir es que se lo toman muy en serio. Suelen exigirme bastante y yo a estas alturas no estoy para eso. Se lo digo a todos, pero sólo se ríen y no me hacen caso".

No obstante, no era eso lo que Fabio quería contarme. Cuando las fuerzas me empezaban a flaquear y el miedo comenzaba a encontrar la forma de abrirse paso desde el interior de mi estoica fachada, decidí hacerle la última pregunta a mi interlocutor, la pregunta clave. Le pregunté por aquella noticia que debía darme y una mirada de ilusión se dejó ver en sus ojos. "Quería anunciarte que mañana voy a salir del Retiro, tengo una oferta irrechazable sobre la mesa. Recibí una llamada de un viejo amigo, Marco Materazzi, para irme a jugar a su equipo en la liga India. Estoy deseando contárselo a mi amigo Zizou, seguro que le hará ilusión, Incluso invitaré a Marco para que él en persona le dé la noticia". La cara del portugués era de auténtico éxtasis tras contar su noticia, y no supe sacarlo de ese trance. Después de cinco minutos intentando hablarle sin encontrar respuesta me fui dejándole allí, no sin antes pegarle un post it en la frente en el que le instaba a avisarme para estar presente en el momento del encuentro entre Materazzi y Zidane.

Mientras me dirigía a paso rápido hacia la verja del parque, noté una inquietante presencia a mis espaldas. Apreté todavía más el ritmo, pero una fuerte respiración se notaba cada vez más cercana a pesar de mis esfuerzos. Miré hacia atrás y un cuerpo humanoide y peludo se abalanzaba sin remedio hacia mí, por lo que empecé a correr a toda prisa. Me alegré cuando comencé a entrever la entrada ante mis ojos, pero mientras me acercaba todas mis esperanzas se hacían añicos: Fabio había dejado la verja cerrada. Llegué a los barrotes de metal y me sujeté a ellos con fuerza, como si así tuviese alguna opción de escapar del horror. Resignado a lo inevitable, decidí terminar con dignidad y al menos mirar a los ojos a aquel ser salvaje que se avalanzaba hacia mi con extrema fiereza. Cuando estaba a sólo unos centímetros de mi pude verlo con total claridad, y no me quedó más remedio que cerrar los ojos. Era.... Era.... Era...."

17 dic. 2016

La última del año


La primera división del fútbol español encara este fin de semana la última jornada de liga del año. No decidirá, todavía, el campeonato de invierno, pues quedan un par de partidos más para terminar la primera vuelta, pero sin duda marcará mucho a los equipos participantes, pues tendrán que irse de vacaciones con el peso de lo que pase en los próximos 90 minutos de juego. Será la diferencia entre encarar el parón con tranquilidad o con ansiedad, algo que puede repercutir en lo que pase tras el mismo.

Están en juego muchos frentes, y es una situación idónea para aprovecharse de algún código promocional para sacar rendimiento a las apuestas en una de las fases más impredeciles de la competición (y, por tanto, con mayor capacidad de otorgar premios mayores). En la parte superior de la tabla, un Real Madrid que va solventando cada partido con más oficio que buen juego querrá afianzar su ventaja sobre un Barcelona que busca aún encontrar sensaciones esta temporada, en la cuál se mostró irregular y sin un estilo tan definido como en otros años. Tras los dos grandes , equipos como Sevilla, Villarreal o Valencia deberán poner el broche final a un 2016 que les sentó de fábula y les convirtió en aspirantes a Champions.

Algo peor pintan las cosas para un Atlético de Madrid que esta temporada se está dejando puntos en partidos inesperados y que comenzará la jornada en el límite de los puestos que dan acceso a competición europea, seguido muy de cerca por el Athletic y el nuevamente sorprendente Eibar, que comparte puntuación con el Espanyol de un Quique Sánchez Flores que supo hacer reaccionar a tiempo a su equipo después de un inicio de campaña dubitativo, en buena parte gracias a un Diego López en gran forma que estableció el record de imbatibilidad histórico del club.

La zona media la inaugura una UD Las Palmas que se desinfló después de un fulgurante inicio de temporada, pero que sigue plantando cara y dejando claro que tienen argumentos para competir. También son dignos de mención los recién ascendidos Leganés y Alavés, que están vendiendo muy caras sus derrotas y coniguen mantener a raya la amenaza del descenso.

Muchas menos razones para la satisfacción tienen dos ex campeones de liga como Depor y Valencia. A pesar de que ambos equipos parecen haber retomado sensaciones, no consiguen salir de esa zona en la que sólo una fina línea los separa de un descenso ocupado por Sporting, Granada y Osasuna.

4 nov. 2016

Días de Premier

La Premier League es un lugar en el que nunca se puede dar nada por hecho, y menos en esta temporada en la que desembarcaron en la liga grandes proyectos tanto de entrenadores como de jugadores.

Si tenemos en cuenta las posiciones de partida de todos y cada uno de los equipos participantes en esta competición, parece que el City, el Liverpool y el Chelsea están consiguiendo mejorar la situación con respecto al año pasado, mientras que Mourinho y Ranieri non están consiguiendo consolidar sus proyectos en la zona alta que se esperaba para todo un Manchester United y se esperaba con más recelo en el caso de un Leicester que tras un año sorprendente se encontró un horizonte muy complicado para reeditar los logros del pasado inmediato en la Premier actual.

No obstante, y a pesar de que empiezan a abrirse las primeras brechas de la temporada en la tabla, no existe ninguna manera de presagiar todavía si lo que hemos visto hasta el momento será la tónica de la temporada, y baches como el que el City protagonizó en las pasadas semanas, haciendo por un momento planear sobre el Etihad ciertas dudas sobre el proyecto de Guardiola y que tras los últimos resultados parecen haber amainado, así lo demuestran.

La lucha por el título parece plantearse muy igualada, con el Arsenal mostrándose de nuevo con una solidez que ya había dejado entrever el año pasado, después de un buen número de temporadas diluyéndose en un segundo plano del que Wenger no parecía saber salir pero cuya tecla parece haber descubierto. Está por ver si su renovado estilo, así como el a veces demasiado valiente de Klopp y el pragmático de Antonio Conte servirán esta temporada para conseguir descabalgar del liderato, con sus respectivos equipos, al City. Es una situación en la que diferentes sport betting promo codes pueden resultar atractivos.

Por su parte, la zona baja resulta también un punto de interés, pues varios de los equipos más modestos de la categoría se están erigiendo como conjuntos muy incómodos y difíciles de batir. Si bien el Bournemouth o el Middlesbrough partían la campaña como dos de los equipos más débiles, lo cierto es que en este primer cuarto de año su rendimiento superó las expectativas y se asientan en posiciones más cómodas de lo esperado, dejando a rivales más ilustres como el Swansea y el Sunderland en los puestos coloreados en rojo.

De cualquier forma, habrá que esperar a la jornada 38 para poder hacer la valoración real de un liga que en cada una de sus ediciones se muestra como una de las más sorprendentes del panorama europeo.