27 ago 2021

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Anecdotario grotesco del Real Club Deportivo de La Coruña (8): Dos hombres y un destino

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Cuando se habla de peleas de vestuario, todavía hoy se sigue recordando con nitidez aquella que protagonizaron los dos porteros de la plantilla del Dépor en la temporada 07/08. 


Con el pelo desaliñado, un ojo visiblemente hinchado y hablando por teléfono al volante. La imagen de Dudú Aouate en Abegondo tras su encontronazo con Munúa, su rival por el puesto de portero titular en Coruña allá por el año 2008, sólo se podría definir diciendo "todo mal". Y la intrahistoria de la imagen no ayuda en nada a mejorar esa sensación.

Corría el mes de enero perteneciente a aquella temporada 07/08 cuando todo se desató. Una mala racha de resultados y de actuaciones hizo que Aouate perdiera el puesto en favor de un Gustavo Munúa con el que las cosas no mejoraron demasiado. La leyenda cuenta que el detonante del desencuentro fueron las declaraciones en rueda de prensa que el portero israelí hizo el 10 de enero, en las que calificaba su suplencia como "injusta". Esas palabras no habrían sentado nada bien a su compañero uruguayo, que acabó acercándose a él en el vestuario al día siguiente para, tras espetarle un marrullero "¿y tú qué miras?", sorprenderle con un puñetazo en todo el ojo delante del resto de componentes de la plantilla, que presenciaron el golpe sin entender qué estaba pasando allí. Los doctores tuvieron que hacer acto de presencia para suturarle a Dudu la herida provocada por el certero derechazo (o izquierdazo, las fuentes no lo aclaran).  Lo que más pareció molestarle al receptor del golpe, no obstante, fueron las formas más que el fondo, pues reprochó: "Por lo menos, si quiere pelear, que lo diga, que lo haga como un hombre y no como una chica".

La versión que el uruguayo ofreció días después al pedir perdón por su acto, eso sí, aportaba matices a la historia. Según Munúa, la discusión habría empezado a partir de un enfrentamiento que se les fue de las manos a ambos y en el que fueron "el uno a por el otro". La decisión de Lotina fue apartar del equipo a ambos guardamentas, incluso llegó a decir públicamente que ninguno de ellos jugaría más aquella temporada, aunque finalmente no fue así. Fabricio, en aquel momento portero del filial, jugó los 6 encuentros siguientes, pero más tarde Aouate volvería para ocupar la portería hasta el final. Ambos porteros continuaron sorprendentemente en plantilla la temporada siguiente, aunque por poco tiempo y sin volver nunca a ganarse el favor de Lotina.

La consecuencia legal de todo esto fue una pena de seis meses de prisión a Munúa (conmutable por una multa de 3650€), y la consecuencia deportiva fue que el Dépor empezó a sondear el mercado en busca de un nuevo guardameta. Aranzubia fue el elegido y llegó en verano tras terminar contrato, estableciéndose como indiscutible. Aouate acabó marchándose al Mallorca en el siguiente mercado de invierno, en enero de 2009, mientras que Munúa lo hizo seis meses más tarde para llegar a Málaga.

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