7 abr. 2019

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El debate sobre la culpa de Natxo en el fracaso de su proyecto en el Dépor es irrelevante

  Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com
Natxo González ya es historia para el deportivismo. Con su cese, anunciado esta tarde, se cierra una nueva etapa fallida que acabó mucho peor de lo que se esperaba hace no demasiados meses. Una etapa que llegó a parecer diferente a las anteriores en algún momento, pero que se cerró como absolutamente todas las que se abrieron durante los últimos tiempos: con un sonado fracaso.

Natxo forma ya parte del pasado, y el debate útil ya no debe tenerle a él como objeto de reflexiones. Siempre es importante tener presente el pasado para tomar decisiones de cara al futuro, pero también es importante identificar la raíz de los problemas a los que uno se enfrenta, y en el Deportivo hay uno evidente que eclipsa a todos los demás. El único debate que se debe hacer a día de hoy es el que busque dar respuesta a una simple pregunta: ¿Qué se está haciendo mal a nivel de club para que exista esa imposibilidad de crear un proyecto estable a medio plazo?

El caso del club coruñés es sorprendente, ya que no se puede decir que no hubiera intentos muy variopintos de hacer cosas diferentes. No todo proyecto estuvo encabezado por entrenadores incapaces como Clarence Seedorf o que tomaron las riendas en un momento demasiado hostil como Cristobal Parralo, también existieron etapas en las que por un momento todo parecía ir bien como en la época de Víctor Sánchez del Amo o mismamente en la de Natxo. También intriga ver cómo un entrenador como Gaizka Garitano, que en Coruña mostró una versión gris, está actualmente consiguiendo objetivos con cierta holgura en Bilbao.

Creo que en este club existe cierta tendencia por no encontrar el punto medio, tendencia a confiar en técnicos con buenas intenciones pero a los que todavía les queda grande un club de la categoría del Deportivo (de nuevo los ejemplos de Víctor y Natxo) o entrenadores de vuelta y media que ya no tienen ese ansia de crecer y ese factor sorpresa que aportar al fútbol moderno (Mel y Víctor Fernandez). Esas alternativas pueden salir bien y tanto la opción de dar la alternativa a gente nueva como la de echar mano de la experiencia son perfectamente válidas, pero cuando ninguna te funcionó cabe preguntarse si no vendría bien apostar por algo distinto por una vez.

Cuando hablo de algo distinto, y este me parece un aspecto clave, me refiero a que deberíamos echar la vista hacia atrás y analizar un detalle: ninguno de los entrenadores que llegaron durante la era Tino para encabezar sus proyectos tenía experiencia o la tenía pero había experimentado sólo el fracaso en el cometido para el que llegaban. Si excluimos los entrenadores que llegaron al Dépor con la temporada empezada (se intuye una mayor disponibilidad para elegir a un entrenador cuando se contrata en verano que con la temporada ya empezada y por ello debemos ser más críticos con los errores en el mercado veraniego), tenemos los siguientes casos:

  •  Víctor Fernández: Llegó para pelear por el descenso, pero a lo largo de su carrera sólo conoció esa lucha en una ocasión, en su primera temporada en Primera. Llegó a mitad de temporada al Zaragoza y consiguió el objetivo, sí, pero aquello fue en 1991. En el resto de sus proyectos en la categoría quedó en la mitad alta de la tabla salvo en su última temporada completa en Zaragoza, donde quedó 13º pero sin estar nunca en peligro real. En las campañas en las que entrenó a equipos que acabaron luchando por no descender fue siempre destituido antes de acabar el año.
  • Gaizka Garitano: Llegó con el objetivo de la permanencia en primera después de no haberla logrado en su única oportunidad previa en la máxima categoría (a pesar de que el Eibar acabaría manteniéndose en los despachos).
  • Natxo González: Llegó con el objetivo fundamental del ascenso a primera, pero en su única oportunidad de estar en esa lucha acabó siendo eliminado el el play off.

En cuanto a los fichajes de urgencia en mitad de la temporada como parche para salvar al equipo de la hecatombe, sólo Mel había tenido alguna experiencia exitosa en salvar a un equipo del descenso desde primera división (y sólo en una temporada). Víctor, Seedorf y Cristóbal eran debutantes en la categoría. Pero como dije antes el mercado de entrenadores una vez la temporada ya está empezada es muy limitado, lo realmente preocupante es errar el tiro en el mercado de verano en tres ocasiones que podrían contabilizarse como cuatro si tenemos en cuenta la renovación de la confianza en un Mel que a pesar de haber conseguido la salvación estaba ya muy discutido al final de su primera temporada.

Sea como sea, siete proyectos fallidos en cinco años es argumento suficiente para esquivar casi por completo el debate sobre la figura de Natxo González ahora que ya no es parte del club. El nuevo entrenador ha de tener presente su etapa para ver qué fortalezas y debilidades mostró el equipo tanto colectiva como individualmente y buscar no repetir errores, pero poco más. El debate realmente útil pasa por reconocer que algo se está haciendo mal a nivel de club que hace que sea imposible alcanzar la estabilidad y todo debate debe orientarse a hallar la raíz de ese problema. Encontrar una persona y una idea para asentar el futuro deportivo del club es una condición obligatoria para alcanzar objetivos, y la deriva actual sólo puede dirigir al Deportivo al fracaso endémico.
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