19 ago. 2019

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Lo que se intuye y lo que le falta al Dépor de Anquela

Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com
 
Este domingo la liga volvió a Riazor enfrentando al equipo local con el Oviedo. No fue en primera, como todos habríamos deseado en junio, pero lo que comienza es una nueva oportunidad para regresar al lugar al que el club blanquiazul busca volver cuanto antes y el resultado no fue un mal comienzo, pues a pesar del sufrimiento los 3 puntos se quedaron en Coruña. Fue un partido de altibajos, que sirve para ver las intenciones, las virtudes y las carencias de un equipo que empieza a rodar y que se intentarán resumir en este artículo.

La primera parte fue interesante. En ella se vieron los principios de juego, unos principios que se adecuaron bien a lo que se dispuso sobre el campo. Se renunció a tener el balón en muchos aspectos, pero es algo que no me parece realmente censurable si hay un plan y en este partido lo había. Se alineó a un equipo que quiso dar el máximo en los contextos muy favorables, en los que abundaban espacios para ser explotados por los de arriba, y dio manifiestamente el protagonismo y el balón al rival cuando no los había y la situación no era propicia para ir al ataque. Se quiso economizar el esfuerzo y también guardarse las espaldas.

El Dépor buscó con frecuencia la creación activa de esos espacios en el esquema del rival, sobre todo mediante movimientos de Koné y riesgos tomados en el pase (para mí excesivos y propiciadores de un número alto de errores no forzados) de Gaku. Eso aportó capacidad para sacar el máximo de las contras y optimizar su eficiencia recurriendo a ellas sólo cuando la ocasión era lo suficientemente clara como para apostar por ella. Complementando ese recurso con la poca intención de mantener la posesión, se consiguió tener al equipo asentado en campo propio sin sobresaltos. Quizás esto último parezca algo contradictorio, pero no lo es. Renunciar a mantener la posesión reduce las fases críticas de creación en campo propio y minimiza, de esa manera, los sustos que puede dar la presión alta del rival. Teniendo una primera fase de creación en la que el balón pasa irremediablemente por jugadores como Bergantiños, Lampropoulos o Bóveda, parece inteligente buscar maneras de atacar que sean diferentes a la continua construcción. En ese contexto, construir sólo cuando el riesgo vale la pena parece prudente y permitió que en el minuto 56 el equipo fuera ganando por un aparentemente cómodo 2-0.

Hay ciertas incógnitas que me parece interesante abordar en este juicio de la idea básica de juego, como la de si Aketxe puede llegar a ser ese metrónomo necesario en su zona para jugar al contrataque, ese tipo de jugador del que el mejor Özil es paradigma. De Aketxe vimos bastantes cosas, vimos que tiene llegada y descaro pero quizás se echa demasiado a banda como para ofrecer el rol comentado y Gaku juega demasiado atrás como para cumplirlo. Habrá que ver cómo se acopla eso en futuros partidos.

La cara menos amable la dejó una segunda parte que respondió a una incógnita que rondaba por la mente de cualquier espectador en la primera: La pareja de centrales está formada por dos jugadores no muy destacables por alto (ningún jugador defensivo de este Dépor lo es) ni muy capaces de correr hacia atrás. ¿Qué pasaría ante equipos que buscaran su espalda o buscasen colgar balones? Egea había planteado de inicio un ataque buscando que la sorpresa la dieran sus jugadores de segunda línea, planteamiento en el que la defensa blanquiazul estuvo cómoda al no tener que competir contra ninguna de las carencias comentadas. Pero cuando el Oviedo juntó a dos puntas y cambió la estrategia todo se complicó. A partir de ese momento, el estilo de ataque del conjunto asturiano pudo volverse más imprevisible y variado, atacando a las evidentes carencias de la pareja de centrales con éxito. Aparecieron los balones laterales y las espaldas descubiertas, y llegó el empate. Al Dépor no le quedaba más remedio que defenderse utilizando su ataque y alejando el balón del área y por ello salieron al campo Santos y Longo. Una gran acción del delantero venezolano dio al Depor el 3-2 definitivo.


Si buscamos resumir lo bueno y lo malo, veo una idea de base que podría llegar a funcionar en ataque (en la que tener a Koné sano es capital, y si las lesiones le respetan va a ser un gran fichaje) pero con piezas defensivas que rechinan y en las que debe buscarse un parche como sea, porque son potencialmente insostenibles.Las primeras piezas a revisar ya las mencioné y son la pareja de centrales. Otra de ellas es Álex Bergantiños. Siempre se le cuestiona y al final siempre acaba siendo importante, pero en este tipo de juego es en el que más difícil adaptación puede tener. En un estilo de juego como el planteado contra el Oviedo es vital un mediocentro posicionalmente muy pulido y Álex dista mucho de ser eso. Es un jugador de oficio, empeño y pulmón, pero la colocación no es su virtud.Se le vio fuera de sitio en acciones clave, limitándose a ver pasar el balón por encima de su cabeza o incluso estando a diez metros de la jugada a taponar. Lo hizo mejor incluso con el balón en los pies que en la destrucción, y por ello me gustaría ver ahí a Peru y comprobar si puede dar una alternativa.

Queda mucho trabajo, todo está muy verde todavía.Este juego podría funcionar, pero debe haber incorporaciones defensivas para que tenga éxito y eso es lo que me hace replantearme su validez. El entramado defensivo es demasiado endeble como para conseguir un bloque compacto atrás sin fichajes que den un salto de nivel importante, y sin esa solidez sólo se conseguirá perder para la causa a un jugador creativo como Gaku, que sufre de lo mismo que Edu Expósito sufrió la temporada pasada: una multiplicación de funciones que no le benefician. Habrá que esperar.

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