12 jul. 2015

El arte de ser leyenda (o el saber marcharse a tiempo)

 Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

En los últimos días, el culebrón de la marcha de Casillas del Real Madrid fue muy difícil de esquivar. Casillas dorsal 1Opiniones para todos los gustos, y con mayor o menor grado de respeto hacia el ya ex capitán madridista fueron vertidas por la gente más variopinta y desde todos los puntos de vista. Quien sigue esta página con un mínimo de asiduidad sabrá que no me gusta en casi ningún caso hablar de temas de moda, porque para eso ya hay muchos otros lugares, pero en esta ocasión me gustaría exponer algunas opiniones.

Debo comenzar por lo evidente, y es que el talento de Casillas siempre fue digno de todo elogio. En sus mejores años sus grandes actuaciones se sucedían partido tras partido, y ganaba encuentros por sí mismo. Sus reflejos fueron, si no los mejores de la historia, dignos de un indiscutible podio. Siempre tuvo carencias reprochables en un portero, pero su rapidez de reacción le permitió ser casi imbatible debajo de los palos. A pesar de ser un portero tácticamente irreverente, eso nunca le impidió ser el mejor portero español de la historia, y jugar cada uno de sus grandes partidos dando la sensación de que todo lo que hacía lo conseguía con facilidad. Como digo, hablar mal de su talento es imposible.

No obstante, hay ciertos aspectos sobre los que sí creo que, ahora que no va a seguir portando el brazalete del equipo de su vida, hay que hacer cierta mención. Yo no creo que Iker fuese un gran capitán del Real Madrid, atreviéndome a decir que fue incluso un capitán mediocre. Desde que tomó el brazalete (y sin decir que fueran debidos a él), los conflictos de vestuario se fueron sucediendo a un ritmo mucho mayor de lo normal, así como los desplantes entre compañeros debidos a una convivencia complicada y una palpable duda sobre la figura de la autoridad. Su gestión de los egos de los compañeros para buscar el bien del equipo fue deficiente, e incluso puso el suyo por encima del equipo, siendo la etapa de José Mourinho bastante reveladora en ese aspecto. Su nivel Casillas Mourinhoestaba en caída libre y su suplencia en beneficio de un Diego López más seguro parecía lo lógico. Mou se equivocó, y mucho, anteponiendo a Adán en su día, pero tras la llegada del portero gallego, no veo deportivamente reprochable la decisión de sentar en el banquillo a Casillas, algo que el hoy ya jugador del Oporto nunca pareció aceptar. 

Otro aspecto interesante es el de las formas a la hora de cerrar la vinculación con un equipo. Los dos anteriores capitanes merengues tampoco se pudieron retirar en el club, e incluso podría decirse que también se fueron en su momento por la puerta de atrás, pero ambos actuaron teniendo una cosa clara: si no iban a seguir siendo útiles, preferían marcharse. Fernando Hierro pegó un portazo al enterarse de que no le iban a renovar, y Raúl decidió irse a un lugar donde sentirse importante huyendo del papel secundario que se le tenía reservado a la llegada de Mourinho. Ambos, a su manera, supieron coger la puerta cuando el cuerpo técnico o la directiva les dijo que no iban a ser lo que venían siendo, y lo hicieron tras tener controlado, también cada uno a su manera, al vestuario en sus años de principales portadores del brazalete. En el caso de Casillas, eso no fue así en ningún momento, pues el jugador puso trabas para marcharse a pesar de haberle dicho que no se contaba con él como un jugador importante. Aferrarse al contrato es perfectamente lícito, comprensible yIker Casillas despedida respetable, pero no me parece para nada aplicable a una leyenda o símbolo de un club, Es algo normal y humano, por supuesto, pero a los mitos se les trata como tal porque no se comportan de manera ordinaria.

Iker Casillas, como dije es uno de los mejores porteros de la historia que encara desde hace unos años el comprensible ocaso en su carrera (aunque seguramente en Oporto canalice la rabia de estos sucesos en trabajo y todavía pueda subir el nivel ofrecido últimamente), por lo que no ha de tomarse este escrito como una crítica al futbolista, sino como una muestra de desacuerdo con algunas opiniones vertidas, sobre todo por los practicantes del amiguismo periodístico. Simplemente quería decirles que, desde mi punto de vista, y sin ser madridista, no me parece que el jugador se vaya siendo una leyenda de su club, ya que no tuvo el comportamiento adecuado para ello en muchos aspectos. Es una leyenda del fútbol, y ahí no hay discusión, pero en cuanto a su desempeño como hombre de club, siempre le encontré actitudes que a mí personalmente me privarían de darle una estrella más especial que la que podría tener cualquier otro gran jugador en el paseo de la fama de mi club, aunqualgo que por otra parte cada vez es más normal en un fútbol cada vez con menos lugar para el sentimiento. Será que soy exigente para utilizar ciertas palabras.

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