8 oct. 2012

Duelo de gigantes históricos menguados por el presente

 Por Rubén López | ruben@futbolconpropiedad.com

Puede que en el día de ayer el Clásico español ensombreciera la repercusión a nivel nacional del otro gran derby futbolístico de la última jornada. Dos grandes del Calcio, Milan e Inter, se vieron las caras en su legendario hogar compartido: San Siro para unos, Giuseppe Meazza para los contrarios.

Esta vez el emblemático recinto se engalanó del color rossonero característico del equipo con cuartel en Via Turati. Como cada año, los locales saltaban al césped buscando demostrar a su público quien es el equipo original, el que existía antes de la escisión que dio lugar a la creación del Inter, mientras que los neroazzurri vestían su camiseta con el orgullo típico del que sabe que la historia se escribe con gloria, y no con antiguedad.

No obstante, a pesar del renombre de la cita , de que siempre fue el partido del año para la población de la ciudad lombarda e incluso de buena parte de Italia, esta temporada el duelo llegó en un momento infame. Los dos colosos atraviesan un profundo bache en su pletórica existencia, del que parece que no alcanzarán a salir esta temporada. Dos equipos que hasta hace escasos años paseaban su porte de forma orgullosa del que exhibe un éxito difícil de alcanzar (no en vano, Milán es la ciudad europea con mayor éxito en Champions League, con 10 títulos sumando las vitrinas de ambos equipos) y que ahora viven con la cabeza gacha, incapaces de asimilar una falta de gloria en la que se vieron inmersos en los últimos tiempos.

El Inter empezó su bajada del Olimpo en la temporada 10/11, justo después de la mejor temporada de su historia, en la que consiguió un triplete. Los neroazzurri no supieron sobreponerse a la marcha de José Mourinho, y entraron en una crisis de juego que se hizo notable con su primer sucesor, Rafa Benítez, y que sólo fue momentáneamente neutralizada por un Leonardo que acabó sin conseguir ganarse la confianza del consejo. En Milán, los iconos del equipo rival deben demostrar el doble que el resto para ser indultados. En la última campaña las cosas no mejoraron hasta el final de temporada cuando, tras el estrepitoso escándalo primero de Gasperini y más tarde de Ranieri, un joven e inexperto Andrea Stramaccioni consiguió sembrar el beneficio de la duda en la directiva y conseguir una oportunidad de continuidad para esta temporada. No obstante el equipo sigue metido de lleno en un cambio de ciclo que, como mínimo, les lastrará una temporada más.

Por su parte, el Milan está comenzando el ciclo del que sus rivales parecen empezar a salir. Tras perder ya completamente a sus emblemas históricos con la espantada de este verano de Nesta, Seedorf, Gattuso o Inzaghi y después de vender a sus principales estrellas (Ibra y Tiago Silva) el equipo quedó inevitablemente mermado de líderes y cracks. Bajo la batuta de un entrenador dubitativo y poco amigo del salir a ganar, el club del eterno Berlusconi deberá replantearse el camino a seguir si no quieren verse desembocando en una depresión demasiado honda como para salir sin herida. La plantilla de este año no es digna de uno de los equipos más laureados del mundo.

El día de ayer dejó una sensación incómoda de crisis en el interés suscitado por el mítico derby. Un Milan incapaz de culminar su juego con goles a pesar del dominio, mostrando una impotencia impropia de segundo equipo con mayor cantidad de Champions League en su palmarés, mientras el Inter sufrió lo indecible en un choque en el que no eran capaces de parar a sus inefectivos rivales. Si en el minuto 3 de partido Walter Samuel no enviara el balón al fondo de las mallas en un a jugada a balón parado el partido podría haber sido un surrealista empate a 0. Ganó el que menos tuvo la posesión (67% frente a 33%), el que menos disparó (20 frente a 7) y el que menos jugó, pero los de Allegri salieron castigados por su falta de ideas, recursos y valentía.

Son tiempos negros, tiempos que buscan nuevas leyendas difíciles de reencontrar. El lugar que otrora ocupaban los Maldini o Van Basten en el Milan es ahora dominado por Yepes o Bojan. El sitio que dejaron Mazzola y Faccheti en los vecinos es ahora terreno de Nagatomo o Rodrigo Palacio. El único nombre que sigue haciendo levantarse a todos de sus asientos en el fraternal duelo de San Siro es el del incombustible Javier Zanetti, que sigue dando lecciones con casi 4 décadas reflejadas en su DNI. Los vientos de cambio llevaron al trono actual a la hasta hace poco repudiada Juventus, y por ahora parece que la Vecchia Signora llegó para quedarse.

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