2 abr. 2012

La negativa inercia del Liverpool

 Por Rubén López | ruben@futbolconpropiedad.com

 
Revisando la historia del Liverpool, nos encontramos con una existencia impecable, un currículum plagado de victorias, títulos, estrellas y anécdotas ilustres. Es uno de los equipos con más temporadas en la máxima categoría del fútbol inglés, sólo superado por Everton y Aston Villa, y hasta hace poco era el club con más títulos de Liga en Inglaterra. Además, ningún otro club inglés ganó tantas veces como el equipo red la Champions League, con 5 títulos.

Esta grandeza que acompañó al equipo durante toda su existencia está en los últimos tiempos en un momento de depresión. Desde 2006 sólo consiguió levantar un título (Carling Cup 2012) y sus resultados en liga, un torneo que no gana desde 1990, no están siendo los deseados, y desde 2009 no consigue luchar por el título. Con este escenario, lo normal es preguntarse por qué las cosas están saliendo de esta forma.

Toca observar primero a los futbolistas que ocupan las 11 posiciones disponibles en cada partido para estudiar si el problema se encuentra ahí. En la portería se sitúa el español Pepe Reina (aunque será baja por sanción los próximos 3 partidos), cuyo nivel, a pesar de sus errores puntuales que a veces condenan al equipo, es lo suficientemente fiable como para descargarlo de la culpa. Es cierto que no es el mejor en su puesto, pero sí un TOP 5 de la Premier.

Lo defienden en línea de cuatro una zaga formada, cuando las lesiones y sanciones respetan, por: Glen Johnson, Martin Skrtel, Daniel Agger y José Enrique. En las bajas durante los dos últimos meses de Johnson y Agger encontramos buena parte de las razones de la mala racha de los últimos partidos. Ambos jugadores se lesionaron en febrero y las debilidades defensivas se hicieron evidentes. Johnson es un lateral diestro de corte ofensivo, pero en defensa sabe estar y es fiable, mientras que sus sustitutos (Flanagan o Kelly) son jugadores con buenas cualidades, pero todavía en desarrollo. Por su parte, Agger es uno de los centrales más infravalorados de la Premier. Un central rocoso, valiente al corte y técnicamente fiable, aunque hecho de cristal y propenso a lesiones. No tiene un reserva de garantías, ya que Carragher no es ni mucho menos el de antaño y Coates no parece contar en los planes de Dalglish. 

En el centro del campo encontramos otra baja muy delicada. Lucas Leiva, uno de los destacados de la pasada temporada, lleva unos meses fuera después de romperse el ligamento cruzado. Levanta todo tipo de opiniones, pero es un jugador sobre el que no tengo dudas de que es importante en este Liverpool, probablemente indispensable. Se encarga del juego sucio, el que no luce, pero se está notando y mucho su falta. Su presencia, junto a la de Skrtel y Agger, hace a la defensa del equipo inexpugnable, y su trabajo y despliegue físico es irreprochable. El recambio es Jay Spearing, un jugador correcto y consciente de sus limitaciones, pero que no ofrece tanto como Lucas.

Otro de los puntos clave del mal momento está en la creación de juego. Más allá de Gerrard, que no está en su mejor momento, pero sigue siendo importante tanto en ataque como en defensa, encontramos problemas claros. Charlie Adam (que se perderá lo que resta de temporada por lesión) no está teniendo una temporada a la altura de su estancia en Blackpool y Jordan Henderson, el ojo derecho de Dalglish, está todavía lejos de tener nivel para ser indiscutible. La irregularidad del ex jugador del Sunderland es patente, y le hace ser intrascendente de forma habitual. Completa la lista de los problemas del centro del campo la mala campaña del extremo Stewart Downing que (siendo un jugador sobrevalorado ya de por sí) no está ante su mejor momento. Craig Bellamy debería ser titular, pero el entrenador lo utiliza como revulsivo, perdiéndose así uno de los jugadores con máyor capacidad de imprimir personalidad al ataque que tiene el conjunto red. En esta parcela del campo me resulta imposible dejar de pensar que Joe Cole podría haber solucionado muchos problemas si no lo hubiesen cedido.

En la delantera, Suárez está ante una temporada aciaga. Su calidad está fuera de toda duda, pero los líos extradeportivos no le están haciendo ningún bien y lo tuvieron fuera del equipo demasiado tiempo. Por su parte Carrol no está cumpliendo para nada las expectativas, y aunque tiene cualidades de sobra, se le ve desquiciado o apático según el partido.

El banquillo lo ocupa una leyenda. Kenny Dalglish lo fue todo para el Liverpool en su etapa como jugador, y fue al hombre al que recurrieron para levantar al equipo en un momento bajo, sin que hasta ahora consiguiera mejoras significativas. King Kenny no está pasando una buena época, y en el vestuario empieza a haber ciertos síntomas de desgaste. No creo que sea el hombre para el puesto, fue un jugador impresionante, pero en el banquillo no está a la altura de lo que fue en el campo. Debería acabar la temporada, pero el cambio es necesario.

Por último, el ambiente que rodea al club es quizás el equivocado. Hay una sensación de anclaje en el pasado, de verse todavía en el esplendor de los 80, cuando la realidad es más dura que aquello. Sólo cuando se acepte que es momento de empezar a remar en busca de la grandeza momentáneamente perdida, dándose cuenta de que el fútbol inglés cambió demasiado en poco tiempo, será el momento en el que el barco hundido saldrá de nuevo a flote.

1 comentarios :

Anónimo dijo...

Muy buen analisis del Liverpool desde la marcha de Torres, como lo ves desde la llegada de Brendan Rodgers? Al margen de que los resultados no acompañan (no clasificarse siquiera para la Europa League es un fracaso tremendo para este equipo), no creo que se este construyendo una plantilla competitiva, jugadores como Iago Aspas o el veteranisimo Kolo Toure no van a dar un salto cualitativo al equipo, no crees?

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