El Paintball se trata básicamente de, divididos en dos equipos, eliminar al contrario disparando bolas de plástico que contienen una pintura acuosa disparadas mediante un sistema de presión por CO2. Además existen muchas variantes más que esto, como es el típico juego de capturar la bandera o el de eliminar al VIP. Son necesarias varias protecciones para la práctica segura del deporte, sobre todo la máscara que cubra toda la cara, ya que las altas velocidades de las bolas pueden dejar a una persona ciega si se le da desde muy cerca en los ojos. Por esto mismo, tanto en el Paintball como en el Airsoft, si un jugador apunta a otro desde muy cerca, éste último ya se da por eliminado, sin necesidad de ser marcado.
El Paintball, cuando se trata de campeonatos oficiales, suele ser practicado de la manera que se conoce como Speedball, en recintos más bien pequeños y con barreras artificiales en las que esconderse. Cuando es practicado de manera no oficial, suele ser en zonas boscosas (Woodsball).
En el Airsoft, a diferencia del Paintball, las bolas que se disparan son pequeñas (6mm) y no contienen nada más que plástico duro, así que hay que confiar en el resto de los jugadores para saber si han sido eliminados o no. Además, la única protección necesaria realmente son unas gafas preparadas especialmente para este deporte. Se pueden utilizar, y es muy recomendable, rodilleras y coderas.
Las réplicas que se utilizan son copias casi exactas de armas de verdad, y los uniformes que utilizan los equipos se asemejan mucho a los utilizados por diversos ejércitos. Las insignias reales, por supuesto, no se pueden llevar, pero sí que existen rangos para determinar quién manda a quien en medio de una partida (recluta, soldado, cabo...).
Por último, aclarar que lo que hay que tener más en cuenta para la práctica de los dos deportes es conocer bien las normas, perder el miedo (en realidad no duele tanto si te da una bola de pintura o de plástico como la gente piensa, siempre que sea dentro de las distancias permitidas) y ser honesto y sincero en cuanto seas golpeado con un proyectil.
Por Álvaro Couceiro