14 mar. 2016

Fútbol instantáneo (VIII): El gol de la escupidera


 Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

Es una práctica milenaria en todo patio de colegio en el que se practica el fútbol. Un gesto que busca el máximo aprovechamiento de la frustración del contrario cuando este sabe que va a encajar un gol. No obstante, en el fútbol profesional también tuvo sus practicantes. El de hoy es un ejemplo de ello. 

'El gol de la escupidera'


Francisco Criado Jurado, conocido futbolísticamente como Quirro, fue un delantero cordobés de las décadas de los 50 y 60. Tras iniciarse como profesional en el Sevilla, donde no tuvo muchas oportunidades, vivió sus mejores años en Segunda División, entre Cádiz y Huelva. Fue precisamente durante su estancia en el Recreativo cuando tuvo lugar el que probablemente fuese el momento más peculiar de su carrera como futbolista.

En la temporada 58/59, el equipo onubense había preparado un ambicioso proyecto para conseguir el ascenso a Segunda que se le llevaba resistiendo un par de años, desde su último descenso. Jugadores de calidad y con pasado en la máxima categoría española, como el protagonista de nuestra historia, llegaron a Huelva para llevar al equipo a la categoría soñada, y lo cierto es que lo consiguieron de manera brillante, con una sola derrota en 30 partidos en la que por aquel entonces era la Tercera División (que equivalía, en cuanto a posición en la pirámide, a la actual Segunda B).  

Tras este paseo militar, llegaba el escollo más importante para conseguir el objetivo: la promoción de ascenso. Después desembarazarse sin problemas del Calvo Sotelo, el rival más duro posible se interpuso en el camino del equipo andaluz. El Albacete, el otro gran favorito al ascenso, sería el último obstáculo para conseguir el ansiado ascenso.

La eliminatoria fue muy accidentada. El partido de ida, en tierras manchegas, se saldó con un disputadísimo 1-1 y con palpable tensión en el ambiente. Los locales acabaron el partido crispados ante las decisiones del árbitro, que juzgaban como perjudiciales para sus intereses y claramente erróneas, y todo acabó en una trifulca que tuvo como resultado la agresión al colegiado por parte de un puñado de jugadores del Albacete y duras sanciones a los implicados. También se produjo el lanzamiento de objetos desde la grada, con la consiguiente multa para el equipo de casa.

Aquel primer partido no sólo enrareció el ambiente y creó un caldo de cultivo para que una marcada rivalidad surgiera de cara al partido de vuelta, sino que además provocó que los manchegos viajaran a Huelva con numerosas bajas. El Recre lo tenía todo de cara y no fallaron, consiguiendo manejar el partido y llegar a los últimos minutos del mismo con un cómodo 2-0. 

No obstante, la traca final se la reservó Quirro para el minuto 88, cuando un balón largo llegó a sus dominios. El delantero andaluz corrió hacia la bola y, al ver al portero muy adelantado debido al contexto del encuentro, inició una rápida carrera hacia portería, dejando atrás al guardameta y llegando a la línea de gol con sobrada holgura como para no ser alcanzado por nadie. Tan clara vio la situación que optó por sentarse cómodamente sobre el esférico durante un par de segundos, mientras el portero volvía con paso resignado a su meta. No fue hasta que el rival se acercó suficiente cuando el delantero se decidió a darle un taconazo que llevó el balón hacia dentro de las mallas, sentenciando definitivamente el encuentro y certificando el ascenso del Decano, que no consiguió mantener la categoría al año siguiente.

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