29 ene 2018

Krohn-Dehli: Los problemas como posible ventaja


 
Esta mañana el Deportivo sorprendió a propios y extraños anunciando un fichaje que no se esperaba nadie. De la misma forma que Koval y Bóveda, el hasta ahora sevillista Michael Krohn-Dehli fue anunciado como nueva incorporación cuando su nombre no había aparecido en ninguna quiniela. En este artículo se intentará dar respuesta a qué podríamos esperar del danés en la etapa que se le abre en A Coruña.

Para comenzar, debe decirse lo evidente: El entramado defensivo del Dépor es un castillo de naipes que se cae al mínimo toque y el equipo carece de un sostén claro, pues el puesto de pivote está ocupado sólo nominalmente. No hay nadie que actúe de la forma que debería actuar un mediocentro defensivo posicional y la línea de centrales sufre al estar pendiente de cubrir no sólo sus flancos (debido a la presencia de laterales con proyección ofensiva que a menudo dejan huecos a sus espaldas) sino también la zona delantera debido a la ausencia de un tapón. Ahora bien, ¿podemos esperar que el nuevo fichaje solucione esto? La respuesta que me sale a esta pregunta es un contundente 'quizás'.

En Krohn-Dehli no tenemos a un mediocentro defensivo, pero sí a un jugador que podría cumplir en ese puesto y que precisamente podría hacerlo en mayor medida debido a los problemas que se le achacan a su llegada. Es un futbolista que siempre destacó por su despliegue y presencia, pero la edad y la grave lesión sufrida hace dos temporadas son cuestiones que hacen mella en lo físico. En ese contexto, el futbolista podría reconvertirse en un puesto en el que en diferentes etapas en el Celta ya supo cumplir (de hecho, el Sevilla lo fichó para desempeñar esa labor en su día aunque finalmente no acabara haciéndolo) y en el que sería menos todoterreno y más posicional, permitiéndose correr menos y 'estar' más.

No comencemos engañándonos, Krohn-Dehli es naturalmente un volante o mediapunta. Si no hay más movimientos en este mercado, su fichaje en lugar de un medio defensivo natural (por muy bien que pudiera salir finalmente) volvería a ser una negligencia de la dirección deportiva por el simple hecho de dedicarse a apostar cuando lo que se necesitan son certezas. Pero este artículo lo escribo con ese ánimo de probatura y teorización, exponiendo el por qué creo que el jugador podría ser válido en el MCD. Hablar de Krohn es hablar de un jugador que cobró repercusión como un futbolista de regate y capaz de cambiar partidos desde tres cuartos, como demostró en aquella EURO 2012 que le llevó a ganarse el interés de equipos importantes. Era un jugador con tendencia a estar en todos sitios, y probablemente ahora ya no puede ser eso. Cuando el físico deja de acompañar, lo que queda es la mentalidad, y en eso el danés tiene cosas que aportar: es un futbolista frío y asentimental cuya cabeza busca hacer lo que debe y nada más. La mentalidad del pivote ideal.

En el primigenio Celta de Berizzo, Krohn-Dehli era el hombre para todo. Comenzaba las jugadas erigiéndose en el apoyo principal para la línea defensiva cuando había que comenzar la construcción de juego y acompañaba lo combinación posterior en todo momento con una movilidad que sólo podría ofrecer alguien con una resistencia a su altura. Era en ocasiones mediocentro virtual y en otras mediapunta posicional, y su influencia en el juego daba grandes ventajas a la verticalidad del fútbol celeste. Es un jugador cuya virtudes principales se basan en minimizar el error y ofrecer continuos apoyos fáciles a sus compañeros, lo que contribuye y mucho a desatascar el juego y reducir las pérdidas. En ese contexto, un rol de pivote podría ajustársele adecuadamente, pues también goza de una lectura de juego notable.

No obstante, hasta ahora sólo hablamos de sus virtudes en el contexto en el que su equipo tiene la pelota, que son amplias tanto con balón como sin él, pero ¿qué pasa cuando se pierde la posesión? Es ahí donde genera más dudas, pues si bien es un jugador de gran sacrificio, no cabe duda que el danés es más un futbolista de presión y brega que de destrucción. Es organizado en la lucha y no suele dejar huecos infantiles para el pase, pero probablemente el robo no sea su mayor virtud. No es, por tanto, un jugador que a priori sea ideal para el rol, pero si no se ficha a nadie más creo que sería el más adecuado en plantilla para ocupar el MCD, toda vez que ninguna opción utilizada ahí esta temporada fue válida.  

Lo que más escalofríos puede generarme de este fichaje es que se haga para jugar en su posición natural, la de volante, por confiar en Guilherme en las tareas de mediocentro defensivo. El brasileño no está funcionando en esa posición y mantenerlo atenta contra la lógica, pero es lo que llevamos viendo toda la temporada a pesar de que para muchos parezca evidente que resta más de lo que suma ahí. Quizás un jugador de las características del internacional danés le resulte beneficiosa para verse más liberado, pero no es la solución ideal ni mucho menos.

Dicho todo esto, no podemos mentirnos a nosotros mismos. El fichaje puede salir bien o mal, pero si no se va a traer a un pivote defensivo me parece una verdadera negligencia deportiva, pues resulta claro que es ese el perfil que necesita el equipo. No obstante, estamos olvidando una variable fundamental, y es que puede que alguien inesperado esté a punto de salir, siendo Emre el que más papeletas tiene después de lo sucedido esta semana. Si el danés viene a sustituir una hipotética salida del turco y se consigue fichar a mayores a un medio defensivo puro podría decirse con todas las letras que el ex del Sevilla es un gran fichaje, pero en caso contrario, y siempre a priori, volveremos a estar ante una chapuza digna de pedir dimisiones. Sobre todo porque probablemente no está para jugar partidos completos, pues lleva sin disputar los 90 minutos de un encuentro desde abril de 2016.

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