noviembre 2017

22 nov. 2017

Una divinidad en el barro


  Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

Por mucho que en la actualidad esté reviviendo algunos de sus viejos laureles siendo capaz de Maradona Napoli Nápolescompetir títulos en Italia, si a cualquier aficionado del Napoli le preguntamos con qué época de su equipo se queda la respuesta será unánime. Todos dirán que en la ciudad de Campania nunca se jugó al fútbol como lo hizo el equipo de finales de los años 80, cuando Diego Armando Maradona lideró al club del sur de Italia a conseguir los mayores logros de la historia. Pero no sólo de éxitos deportivos vivía el mito del Diego. El futbolista argentino supo acrecentar su leyenda también fuera de los terrenos de juego.

El Pelusa llegó a Nápoles en julio de 1984 procedente del Barcelona y fue presentado en medio de un baño de multitudes. Más de 70000 aficionados acudieron a ver cómo el gran fenómeno de masas del fútbol de la época  se vestía con el azul de su equipo. Era el primer acto del futbolista argentino en la ciudad en la que pronto se convertiría en capitán y alma. Esta condición no le llegó al Diego de la nada, sino que fue labrándosela con su característica personalidad de futbolista del pueblo.

Uno de los episodios que más contribuyó a su status de divinidad en la ciudad napolitana ocurrió al poco de que el futbolista llegara a ella. En 1984, el padre de un niño enfermo de una localidad cercana a Nápoles hizo llegar al propietario del club, Corrado Ferlaino, una petición para organizar un partido benéfico en favor de su hijo. El club rechazó ayudar en ese asunto, pero cuando el problema llegó a oídos de Maradona todo cambió. El jugador argentino sentía la obligación de ayudar a aquel joven aficionado del equipo, y habló con sus compañeros para buscar su ayuda. Si el club creía que no merecía la pena exponer a su equipo en un partido amistoso, sería el equipo quién decidiría lo que realmente valía la pena.

Maradona consiguió organizar a sus compañeros para que accedieran a jugar un partido contra un conjunto local amateur y pagó de su propio bolsillo los gastos de organización necesarios. Debido al pulso con la directiva, era evidente que el campo en el que se había de disputar el encuentro no podía ser celebrado en el Estadio San Paolo, con lo que se buscó un emplazamiento más modesto. Tan modesto que acabó siendo un humilde campo destartalado en uno de los barrios obreros de los alrededores de Nápoles. El mejor Napoli de la historia llegó a jugar un partido en el barro por obra y gracia de Diego Armando Maradona, que ponía de aquella manera una de las primeras piedras para convertirse en el dueño de la grada.

No quedó prueba alguna del resultado de aquel encuentro, pero sí numerosos relatos de los asistentes que todavía recuerdan cómo el 10 se vació a pesar de las condiciones del terreno de juego y ofreció un recital que pocos olvidarían. El Pelusa y sus compañeros consiguieron hacer realidad la operación del niño que necesitaba de su ayuda. A partir de aquel momento su historia de amor con la grada comenzó a hacerse eterna. La estrella que se había formado en el barro de su barrio natal y había sabido volver a él una vez en la cúspide de su carrera había demostrado a los aficionados que era un humano como ellos, a pesar de que todos le hubieran elevado a la categoría de divino.


10 nov. 2017

Raymond Domenech y la astrología



El banquillo de la selección francesa perteneció a Raymond Domenech desde 2004 hasta 2010, llegando al puesto después de un periplo de más de una década al frente de la selección sub 21 del país. El combinado galo necesitaba un lavado de cara ante el ocaso de su generación más gloriosa y eligió al técnico que mejor conocía a las nuevas generaciones del país para efectuarlo.

Domenech fue siempre un entrenador peculiar, y a lo largo de su carrera se encuentran sucesos como la convocatoria de Claude Makélélé para disputar la EURO 2008 cuando el por aquel entonces jugador del Chelsea se había retirado del fútbol internacional dos años antes, las continuas disputas con los pesos pesados del equipo que le llevaron a una situación insostenible que le estalló en la cara durante el Mundial 2010 o sus continuas decisiones extravagantes. Consiguió llevar a la final del Mundial 2006 al combinado nacional, pero a partir de ese momento no fue capaz de hacer funcionar nada en Francia y podría decirse que en los últimos años en el cargo se convirtió en el seleccionador más custionado del mundo: pocos entendían cómo seguía al frente del equipo teniendo en cuenta sus resultados y las tensiones generadas en el vestuario.

A pesar de todo, lo más sorprendente del técnico francés fue su amor declarado por la pseudociencia de la astrología. De hecho, su creencia en esta infundada disciplina fue el comienzo de sus polémicas internas con las estrellasmdel equipo, pues ya en el Mundial de 2006 sorprendió dejando fuera de la convocatoria a dos de sus mayores referentes: Ludovic Giuly y Robert Pirès, que venían de hacer grandes temporadas con Barça y Arsenal respectivamente.

¿A qué se debían estos sorprendentes descartes, que conllevaron la primera convocatoria de Ribèry con Les Bleus? Según el propio técnico reconoció en la televisión de su país, todo tenía que ver con la astrología: consultaba el zodíaco de sus futbolistas antes de realizar cada una de sus convocatorias, manifestando además que existían algunos signos zodiacales a los que vetaba por verlos poco beneficiosos para el grupo. El propio Pirès manifestó tiempo después su indignación reconociendo que el entrenador creía que los escorpio creaban mal ambiente y por ello sus opciones de volver al combinado nacional habían sido nulas.

El hecho de que la astrología sea una disciplina sin ningún tipo de base científica que apoye su veracidad explica que las decisiones tomadas por el técnico le llevaran al fracaso tanto en la EURO 2008 como en el Mundial 2010, en el que además perdió el control del vestuario y sus problemas con Nicolas Anelka dieron la vuelta al mundo. 

Tras esta etapa como máximo responsable deportivo del fútbol internacional francés, de la que salió muy quemado, decidió (o quizás decidieron por él, al no hacerle ofertas interesantes) alejarse de los banquillos de primer nivel y se dedicó simplemente a dirigir algunos equipos de base de modestos clubes franceses y, en la actualidad, ejerce como seleccionador de la región de Bretaña, ajena al fútbol FIFA.

9 nov. 2017

La memoria de Marcelo Gallardo



Marcelo Gallardo es el actual DT de River Plate y uno de los futbolistas más importantes de la historia reciente del club Millonario. Criado en la cantera riverplatense y llamado a Europa para defender la camiseta del Mónaco durante varios años (1999-2003), el futbolista argentino acabó volviendo a River en 2003, pasando allí 4 años antes de regresar a Francia para jugar en el PSG.

En aquella segunda época en el club franjirrojo  le sobrevino una anécdota que difícilmente será olvidada en su ámbito familiar. Durante una entrevista para El Trece TV en 2006, el presentador aprovechó el motivo del inminente nacimiento de su tercer hijo para preguntarle acerca de sus vástagos. Cuando comenzaron a hablar de los nombres de todos ellos, el futbolista comenzó a ponerse nervioso al ver cómo había olvidado el nombre de uno de ellos, al que después de titubear por unos segundos acabó por llamar Tomás antes de corregirse y decir el nombre correcto: Matías. 



Matías Gallardo, que actualmente tiene 14 años, fue noticia esta semana por haber debutado en las categorías inferiores del club en el que su padre ejerce tareas de técnico del primer equipo.