14 sept. 2016

Harald Bohr, el futbolista que se convirtió en matemático

  Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

Niels Bohr fue, sin duda, uno de los físicos más importantes de la historia. Sus contribuciones a la Sello danés Niels BohrTeoría Cuántica y su papel social dentro de su campo (tuvo una activa relación con físicos de importancia en los proyectos nucleares de ambos bandos durante la II Guerra Mundial, destacando especialmente su tortuosa amistad con Werner Heisenberg) fueron vitales para la historia de la ciencia e incluso de la geopolítica europea. Bohr fue uno de los grandes hombres del siglo XX y su desarrollo del modelo atómico le valió un Premio Nobel de Física en 1922 pero, a pesar de que sólo él parece haber sobrevivido intacto al paso del tiempo, no fue el único en su familia con importante repercusión en su época.

Harald Bohr nació en 1887, dos años más tarde que su hermano Niels, y ambos compartieron desde muy pequeños una gran afición por el fútbol que marcó su juventud. Cuando comenzaron sus estudios universitarios, el gusto por este deporte continuaba presente y entraron a formar parte de uno de los equipos dominantes del fútbol danés de la época, el Akademisk Boldklub - que actualmente juega en la segunda división y que en sus orígenes sólo fichaba a estudiantes de la Harald Bohr Niels BohrUniversidad de Copenhague -, en el que coincidieron durante la temporada de 1905. El joven Niels se desempeñaba como portero, mientras Harald destacaba como defensa. 

Los dos Bohr tomaron, no obstante, caminos distintos después de aquella temporada. Mientras Niels dejó de lado el deporte para centrarse por completo en sus estudios de Física, su hermano optó por seguir compaginando su carrera de Matemáticas con la práctica del fútbol. De esta forma, consiguió representar a Dinamarca en los Juegos Olímpicos de Londres en 1908, donde su selección disputó los primeros partidos oficiales de su historia. En aquel torneo, que disputaron 8 equipos (aunque en la práctica fueron 7, pues Bohemia se vio obligada a retirarse al perder membresía en la FIFA) en forma de eliminatorias a único partido, los daneses establecieron un record de anotación en esta competición que se mantiene a día de hoy con un 17-1 contra Francia, aunque ninguno de los tantos fue de Bohr. A pesar de los grandes resultados obtenidos previamente, perdieron la final ante Inglaterra, debiendo conformarse con la medalla de plata. Harald continuó jugando al fútbol unos años más (llegando a jugar de nuevo con el combinado nacional en un partido amistoso contra un seleccionado amateur de Inglaterra), hasta que se doctoró en Matemáticas en 1910 y decidió dedicarse a su vocación. 

La fama de Harald Bohr en su país, durante años, eclipsó a la de su brillante hermano, y cuentan diversas fuentes que durante la defensa de su tesis doctoral la audiencia estaba compuesta en su mayoría de aficionados al fútbol, siendo muy pocos los matemáticos. Niels incluso vivió un curioso episodio en 1916, cuando después de unos años en Inglaterra en los que colaboró con otros genios de su campo como Joseph John Thomson o Ernest Rutherford, volvió a Dinamarca para convertirse en profesor de su antigua universidad. Antes de ser designados en su cátedra, la nueva hornada de docentes recibió una audiencia por parte del rey Christian X. El monarca comenzó su intervención comentando lo mucho que le satisfacía el conocer al famoso futbolista, pero Niels le corrigió diciendo que seguramente lo estaba confundiendo con su hermano. Ante esto, se le advirtió de que no se podía corregir al rey en una audiencia pública y se dio la juntanza por concluida de manera inmediata tras tan amargo trago para el ego del mandatario. El resto de la historia del físico fue mucho menos desafortunada, y tan meteórica que la fama de Harald fue pronto dejada muy atrás Harald Bohr Dinamarcapor uno de los hombres que sentaron las bases de la mecánica cuántica, que llegó a tener autoridad para quitarle la razón al mismísimo Albert Einstein cuando este discutió su desarrollo de dicho campo de la Física.

Por su parte, la carrera de Harald en las matemáticas, si bien no le granjeó tantos seguidores como su periplo en el fútbol, fue también importante. Su mayor aportación se produjó en el desarrollo de las funciones casi periódicas, cuyo concepto definió para complementar sus estudios sobre series de Dirichlet.

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