18 may. 2016

Los conceptos erróneos del seleccionador interno


 Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

Un puñado de veces al año, la opinión en el país es unánime: "La convocatoria de Del Bosque es una basura, no sé cómo puede llevar a X en lugar de Y". Este modo de pensar (manifestado con mayor o menor crueldad) es tan común que ya nos acostumbramos a él, y yo mismo debo reconocer que suelo estar muy poco de acuerdo con la selección de futbolistas para el combinado nacional. No obstante, creo que hay algunos puntos en los que es necesario pararse a pensar para entender que cuando emitimos un juicio, estamos haciéndolo sobre ciertos preceptos muchas veces erróneos.

Debe partirse de la idea de que en una selección, igual que pasa en un equipo normal, el seleccionador nunca debe busca llevar a los mejores sin condiciones, sino a los que mejor se adeptan a su estilo. En muchas ocasiones se tiende a pensar que la llamada de la Selección es puramente un premio a la temporada realizada, pero tomárselo de esa manera y sin restricciones se plantea, realmente, como una tarea insostenible. En las convocatorias de Del Bosque se critican hechos como 'que lleve a Morata en lugar de Alcácer' o 'a Bartra en lugar de a Javi Martínez', pero debemos pararnos a pensar qué implica eso, y la conclusión es clara: el juego de Morata se parece al de Alcácer casi tanto como el de Iniesta al de Busquets, y aunque entre Bartra y Javi Martínez se pueden establecer paralelismos, son dos jugadores con distinciones clave. Cambiar a unos por otros nos llevaría a plantillas netamente distintas con necesidades distintas para rendir.

Por otra parte se achaca el hecho de los estados de forma, las temporadas mediocres que obtienen recompensa mientras que jugadores que realizaron exhibiciones sensacionales durante el año se quedarán en casa en lugar de acudir a la cita de la Eurocopa. Es cierto que futbolistas como Silva, Cesc o Azpilicueta tuvieron temporadas de nivel bajo, pero por otra parte son jugadores que demostraron anteriormente que tienen capacidades técnicas muy superiores a la media (en el caso de los dos primeros) o una correctísima polivalencia en toda la defensa (en el caso del lateral del Chelsea) que hacen que tenerlos en plantilla sea importante. Y esta importancia viene derivada de que el contexto en los clubes no es el mismo que en la selección. El Chelsea tuvo una temporada pésima en su conjunto, y es normal que dos de sus jugadores no tuvieran su año, pero eso no impide ver que en otro ambiente menos dañado las cosas pueden ser perfectamente normales para ellos, volviendo a dar lo mejor de sí. Lo que se busca llamándoles es aprovechar lo que se sabe y está más que demostrado que pueden dar, y no lo que se vió en un corto periodo de sus dilatadas carreras.

Debo destacar también que no debe interpretarse esto como una defensa de las convocatorias de Vicente del Bosque, porque como dije al principio yo tampoco suelo estar de acuerdo, pero sí quiero dejar claro que no creo que deba tomarse más en serio de la cuenta el hecho de que un jugador que realizó una gran temporada se quede sin ir, porque no siempre resulta adaptable a lo que se busca. Creo que a todos nos sorprendería si Luis Enrique pidiese el fichaje de Wes Morgan (que hizo una grandísima temporada) para sustitur hipotéticamente a Piqué si no hubiese estado fino o Valderde pidiera a Bojan como recambio de Aduriz, y no deberíamos pedir a un entrenador de un combinado internacional que haga lo mismo. Si nos fijásemos simplemente en los méritos de la temporada, este año deberían llevarse a 8 o 9 delanteros, 5 porteros y 4 laterales derechos, y no es algo que pueda realizarse.

Lo que sí puede criticarse con mayor razón son los agravios comparativos, como las eternas convocatorias de un Casillas que hace años que no es él y quitando protagonismo al que probablemente es el portero más completo de la actualidad (De Gea), la constante presencia de Raúl Albiol cuando no jugaba en Madrid para pasar al ostracismo ahora que es un pilar en el Calcio o la confianza en jugadores suplentes de Barcelona y Real Madrid por encima de otros de características similares que sí realizaron grandes campañas (aunque esto último tiene su explicación, seguramente, en que Del Bosque piensa que en equipos grandes se educa más en esos intangibles psicológicos del fútbol que suelen marcar las diferencias en las grandes competiciones). Todos tenemos un seleccionador dentro, pero si dejamos que ese alter ego tome sus decisiones en base a conceptos erróneos no llegaría muy lejos en ninguna competición.

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