28 dic. 2015

Sergio Ramos, presente en la III Jornada sobre Electrodinámica Cuántica en Madrid


 Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com
 
El pasado sábado por la tarde, decenas de personas hacían cola para entrar en el salón de actos de la Facultad de Ciencias Físicas de la Universidad Complutense de Madrid, donde se celebraba por tercer año consecutivo la Jornada sobre Electrodinámica Cuántica organizada por la FECYT, en la que los profesionales de dicha rama se pusieron al día sobre los avances en el campo de investigación de la disciplina.

Inmerso entre aquella gente, una figura destacaba sobre todos ellos. No era otro que el futbolista del Real Madrid, Sergio Ramos, que vestía de corto, con su indumentaria habitual con los colores del equipo merengue. El futbolista, que llevaba un balón propio, hacía ejercicios de calentamiento y trotaba a intervalos regulares. De vez en cuando, ojeaba los alrededores con preocupación, y se acercaba a grupos de científicos con bata preguntando: "¿Pero si vamos todos de blanco, cómo vamos a distinguir los equipos?" y "¿A qué hora llega el mister?"

El futbolista esperando a las puertas del recinto

El rumor de su presencia allí hizo que un periodista de esta casa acudiese raudo al lugar, pudiendo hablar con el jugador en una breve conversación que se reproduce en las siguientes líneas:

PERIODISTA: Sergio, tengo que reconocer que me sorprende verte aquí. ¿Cómo te decidiste a venir a un evento como este?

SERGIO RAMOS: Bueno, esta mañana me dijeron que estaba a punto de empezar la jornada. Me sorprendió, porque pensaba que estábamos de descanso por Navidad y el mister no nos dijo nada, pero vine a ver si estaba convocado.

P: Creo que te confundiste, esta no es la jornada que tú crees...

SR: Pues la verdad es que tienes razón. Yo creía que estábamos ya en la 17, pero por ahí me dijeron que esta era la tercera. Algún error tiene que haber.

P: No me refiero a eso. ¿Es que no te sorprende no ver aquí a ninguno de tus compañeros?

SR: Pues la verdad es que sí, pero ya todos sabemos cómo es el fútbol, ¿no?. La verdad es que no estamos nada bien este año y el presi es el que decide. Parece que para el mercado de invierno hizo una limpieza en el equipo y decidió prescindir de muchos de los que estaban y traer a toda esta gente. ¿no?. De todas formas no parecen muy profesionales, vienen todos de blanco, pero ninguno con la equipación oficial...

P: Pero... ¿De verdad te crees que todos esos son nuevos fichajes del Real Madrid?

SR: Lo cierto es que me cuesta creerlo, ¿no?. Ese hombre de la esquina tendrá unos 65 años, y el que tiene a su lado cojea al andar, pero el presi creía que hacía falta una revolución en el equipo y seguramente buscó un perfil distinto a lo que ya teníamos. Veo también a bastante gente hablando en inglés, así que creo que quiso traer jugadores que ayudasen a Bale a integrarse mejor en el vestuario, aunque parece que Gareth todavía no llegó.

Justo cuando el futbolista pronunció estas palabras, los responsables del evento abrieron las puertas y todos los presentes entraron. Ramos se marchó corriendo, no sin antes despedirse: "te dejo, que van a dar la alineación... Anda, ¡pero si también tenemos mister nuevo!".

La expresión de Ramos a la salida era de desolación

Cinco minutos después, cuando nuestro enviado especial estaba ya recogiendo todo su material para irse, vio cómo la puerta se abría y un cariacontecido Sergio Ramos salía de la sala. Al ser preguntado por lo ocurrido, el jugador mostró un profundo malestar:

P: ¿Ya te vas?

SR: Sí, creo que mi tiempo en este club ya pasó. Soy el único que queda en el equipo de los que empezaron la temporada y en esa sala habría unas 50 personas, la competencia por el puesto va a ser muy dura. Además, el mister nuevo no tiene ni idea de fútbol. Dijo que uno de los mejores en nuestra profesión fue un tal Feynman y yo no sé ni quien es ese. Ni siquiera mencionó a Pelé ni a Maradona. También dijo que nuestro objetivo inmediato sería comprender mejor el sistema dinámico del electrón, pero yo no estoy de acuerdo. Yo creo que el objetivo ha de ser ganar partidos. Me voy a hablar inmediatamente con el presidente y a pedir mi traspaso.

Esta vez, el jugador ni siquiera se despidió. Se marchó con el rostro hecho un poema, con decepción tangible y tecleando un número en el móvil.

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