16 sept. 2015

Un pacto entre enemigos


  Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com
 
En la segunda mitad de la década de 1910 Europa vivía momentos duros. La Primera Guerra Mundial asolaba el continente, y un ambiente de inmediatez se respiraba entre las gentes de la época, que no Manchester United 1915sabían muy bien qué sería de su futuro. Con esta situación, el mundo buscaba vivir al día, intentando salir adelante y buscando sacar partido de todas las oportunidades que se les presentasen, como es esperable en los tiempos difíciles.

Por lo que respecta al fútbol, las cosas no eran muy diferentes, y muchas competiciones tuvieron que suspenderse indefinidamente o vivieron continuamente con esa amenaza sobre sus cabezas. En Inglaterra, por ejemplo, todo hacía predecir durante la temporada 1914/1915 que aquel sería el último torneo liguero disputado antes de la suspensión de la competición debido al conflicto, presagio que acabó siendo cierto. Por ese motivo, muchos futbolistas llegaron a pensar que aquel año sería su última oportunidad de conseguir cosas en el fútbol profesional, y que después sus carreras deportivas estarían sentenciadas. 

Ante una situación como la expuesta, es común que se den situaciones que en otro caso parecerían muy complicadas, como la vivida el 2 de abril de 1915, cuando Manchester United y Liverpool, los Old Trafford 1922dos rivales históricos por excelencia del fútbol inglés, se enfrentaron en Old Trafford en la última jornada de liga con objetivos muy distintos. 

En aquella ocasión, el United se encontraba peleando por no descender, mientras que el Liverpool ocupaba la zona media de la tabla y no se jugaba absolutamente nada. La situación política extrema que vivía el país hizo que los implicados en el partido pensaran en sí mismos, dando por hecho que los tiempos de guerra distraerían la atención de las autoridades con respecto a asuntos de gravedad mucho menor, y decidieron organizar un acuerdo del que ambos bandos saldrían beneficiados: el Liverpool dejaría ganar a sus rivales para que pudieran salvarse, acordando previamente un resultado que se pagase bien en las casas de apuestas para que los jugadores pudieran apostar y sacar beneficio de la derrota. Tampoco los jugadores del Manchester dejaron pasar la ocasión, y aprovecharon también para hacer sus apuestas, con lo que la recompensa para ellos sería doble.

Después de los 90 minutos, el resultado acabó con un 2-0 a favor de los locales, aunque muchos de los presentes en el estadio se dieron cuenta de que algo raro pasaba con los jugadores del Liverpool, que en ningún momento habían querido ganar el partido. Además, algunos jugadores reds no estaban de acuerdo con aquella pantomima y habían tratado de sabotear el resultado marcando gol, y sus compañeros se habían encarado con ellos en pleno partido.  Todo se hizo más sospechoso aún cuando se desveló que había una gran cantidad de dinero jugado en apuestas a aquel resultado, que curiosamente era el mejor pagado de todos los que no levantarían sospechas en condiciones normales. Esa circunstancia llevó a una investigación que acabó acusando a siete jugadores de ambos equipos del fraude, con Jackie Sheldon (jugador del Liverpool con pasado en el Manchester) como organizador principal de todo el amaño. Durante la audiencia del caso hubo declaraciones curiosas, como la del red devil Billy Meredith, que comentó que no tenía ni idea del asunto, pero que empezó a sospechar algo cuando vio que ningún compañero le pasaba el balón.

Como resultado, los siete implicados fueron sancionados de por vida para la práctica del fútbol, y ninguno de los clubes fue sancionado con puntos ni multas, pues se entendió que había sido todo obra exclusivamente de los jugadores, y no había motivo para culpar de ello a los equipos o a sus directivos. Sólo uno de los siete futbolistas, Enoch West, reivindicó su inocencia en los tribunales, acusando a la FA de difamación, pero perdió el caso. Esa denuncia hizo que, tras la guerra, fuese el único de los condenados al que no le levantaron la suspensión, ya que el resto fueron perdonados y pudieron continuar sus carreras deportivas (salvo  Sandy Turnbull, que murió en el campo de batalla y el levantamiento de su sanción fue póstumo) debido a sus contribuciones al país como combatientes en el conflicto belico.

Con todo, aquellos dos puntos conseguidos de manera nada ética habían salvado al Manchester United del descenso y relegado al Chelsea a la segunda división, pero cuando la competición volvió a la normalidad tras la guerra, en 1919, la FA decidió aumentar a 22 el número de equipos participantes en la máxima categoría. Debido a esto, el Chelsea pudo quedarse en la First Division, aunque no pasó lo mismo con el otro descendido en 1915, el Tottenham, algo que no sentó nada bien en los Spurs.

2 comentarios :

Anónimo dijo...

Interesante historia, algo como esto sería raro que sucediese hoy. Publicaras en algún momento el top de delanteros?

Ruben FCP dijo...

Sí, será publicado en alguno de estos días, aunque todavía no sé cuando. Ahora mismo no tengo mucho tiempo y esos artículos son bastante laboriosos.

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