14 sept. 2015

El gremio judío que quiso encauzar a George Best

 Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

George Best fue uno de los iconos de la Inglaterra de los '60, probablemente sólo superado en George Best Fiestapopularidad por The Beatles y algunos pocos elegidos más. Durante sus años en el Manchester United se convirtió en una estrella y también un ejemplo de carisma, pero también en un futbolista de una profesionalidad cuanto menos dudosa, aunque nadie ponía demasiado inconveniente a sus desenfadadas costumbres mientras hacía las delicias de Old Trafford con su talento para el fútbol. Best nació en el momento adecuado para convertirse en ídolo, y aprovechó eso para convertirse en leyenda.

Aquel tímido adolescente que consiguió hacer su debut con los Red Devils con tan solo 17 años duró poco antes de dejarse crecer su característica melena y comenzar a llevar una vida más propia de un cantante de rock que de un deportista. Era demasiado bueno en el campo, y lo sabía. Su estilo de vida extravagante era un simple producto de su éxito, un éxito que parecía en su mayor auge con la consecución de la Copa de Europa en 1968 y su nombramiento aquel mismo año como Balón de Oro europeo. No obstante, aquello fue el punto más alto de una montaña rusa en la que la caída estaba a punto de llegar.

Aquel año de éxitos derivó en un absoluto cúmulo de fracasos sucesivos. Aquel campeonato europeo se convertiría en el último torneo ganado por Best, que vivió desde el campo el declive de su equipo. A pesar de sus despreocupadas costumbres, era un futbolista muy competitivo y perfeccionista, que no podía soportar ver como el United se anclaba en la mediocridad e incluso llegaba a tener que pelear por no descender, una pelea que acabaron perdiendo en 1974, justamente el año en el que abandonó definitivamente el club. Hay quienes dicen que aquella lacra de éxitos deportivos acabaron agravando sus problemas con el alcohol hasta un punto de no retorno, y lo cierto es que su carrera no remontó desde que el Manchester dejó de ser temible. Llegó incluso a decir a sus allegados que estaba cansado de aquel club que no era capaz de darle éxito alguno desde hacía demasiado tiempo, y su desencanto le llevó a anunciar dos veces su retirada, primero en 1972 y de nuevo un año después, pero ambas veces acabó volviendo a pesar de las tempestuosas relaciones con el equipo técnico y los continuos episodios polémicos en los que se veía envuelto. Finalmente, el idilio con el United acabó de manera definitiva en enero de 1974, mes en el que jugó su último partido vestido de diablo rojo, sin poder ayudar al equipo de su vida a salvar la categoría.

Tras esta etapa, Best acabó en el lugar menos pensado. En una nueva extravagancia, fichó por un equipo sudafricano llamado Jewish Guild, un club con una curiosa historia detrás. El Jewish Guild ('Gremio Judío') se formó en 1897 como un club social en la ciudad de Johannesburgo, sin demasiada implicación en competiciones deportivas hasta que un modesto club local llamado Old Arcs les solicitó en 1960 que se hicieran cargo de su equipo de fútbol. Empezaron a competir en la liga regional, pero en 1969 fue uno de los clubes incluidos en la formación de la segunda categoría George Best Elton Johnnacional sudafricana. Eran los tiempos del Apartheid, y tan sólo jugadores blancos podían competir en el torneo. Tras su incorporación a la nueva competición, tardaron poco en ascender a la máxima categoría, y en la plenitud de su existencia se hicieron con los servicios de Best como estrella indiscutible, confiando en que estaban ofreciéndole una salida a sus problemas a uno de los mejores jugadores de la historia de Europa. No obstante, los presagios estaban muy alejados de la realidad.

En aquella etapa en Sudáfrica, sus problemas con el alcohol y la ludopatía se magnificaron. Faltaba continuamente a entrenar, y no tardó en llegar el criticismo de prensa y afición. El jugador interpretó su llegada a allí como unas vacaciones para olvidarse del fútbol profesional, lo que hizo que su estancia en territorio sudafricano sólo tuviera un efecto positivo: su presencia llenaba estadios. Su periplo en el Jewish Guild se saldó con cinco partidos jugados, un solo gol y una nueva decepción que añadir a su carrera. 

Tras esto, pasó por numerosos equipos durante la década siguiente, llegando a recuperar el gusto por el fútbol en su estancia en Estados Unidos, jugando para Los Ángeles Aztecs (club del que Elton John era copropietario). Tras volver a sentirse futbolista en el equipo californiano y conseguir rendir a un buen nivel, evadiéndose de la vida de estrella en una sociedad en la que los jugadores de fútbol no eran ídolos de masas, decidió que estaba en condiciones de volver a Inglaterra para buscar de nuevo un sitio en el fútbol británico, y eligió irse al Fulham y jugar en la Second Division. George Best homenaje 1988En el club de Craven Cottage demostró que todavía tenía intacto el talento, a pesar de que su velocidad ya no era la misma que antes. Jugó allí un año antes de volver al fútbol norteamericano durante 5 años más (con un breve paso intermedio por el Hibernians escocés) y después de esto comenzar un paso infructuoso por numerosos equipos de Asia, Australia y modestísimos clubes de las islas británicas en los que no llegó a jugar más que partidos sueltos, hasta su retirada definitiva en 1984. Era el final de la carrera de una de las estrellas más anacrónicas de la historia y uno de los futbolistas más carismáticos de su tiempo. 

Por su parte, el equipo sudafricano que le dio su primera oportunidad fuera de Old Trafford dejó también tiempo atrás la disciplina futbolística para convertirse de nuevo en un club social de la capital financiera (que no política) de Sudáfrica, cuya única relación con el deporte es su participación en competiciones de bowls.

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