enero 2014

27 ene. 2014

Las necesidades del Betis


Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

Tras ver el primer partido de Gabriel Calderón como entrenador del Betis me quedó la sensación de que este equipo necesita algo más que un cambio de nombres. Lo principal, lo más necesario que deben intentar reside en creer, en ilusionarse y en saber mantener ese estado anímico durante todo el partido, o al menos no decaer de él drasticamente cuando las cosas se tuercen.

Contra el Celta se vio de inicio un equipo que quiso confiar en los métodos del nuevo mister, alegre en los primeros minutos y con recursos para intentarlo. Controlaron el partido en los primeros tramos, llegando reiteradamente al área de Yoel e incluso poniéndose por delante en el marcador con un hábil gol de Rubén Castro. Parecía un gran comienzo, pero tras el tanto, precedido unas cuantas ocasiones de gol por parte del conjunto sevillano, el Celta decidió que era momento de comenzar a jugar el balón, y el Betis se hundió desde el primer instante en el que vio venir la caballería enemiga. No se creyeron capaces de mantener el resultado, y sólo pasaron 5 minutos hasta que la defensa dejó rematar de cabeza a un bajito como Orellana para que pusiera el empate.

Soy de la idea de que, entre equipos de la zona baja de primera división, donde las cosas están igualadas, la principal diferencia está en la cabeza de los jugadores, en enseñarles a creer que pueden y saben ganar (un reciente ejemplo está en el Deportivo del año pasado tras la llegada de Fernando Vázquez). Con una fortaleza mental adecuada, cualquiera puede ganar a cualquiera entre equipos que luchan por lo mismo, y ejemplos de los que consiguieron remontar un vuelo casi insalvable existen y no son pocos, incluso con plantillas que en teoría no valían ni para jugar en fútbol de peñas. 

La banda derecha del Celta fue un puñal contra un Betis que volvió a tener un problema en Nacho unido a una inoperancia defensiva alarmante de Salva Sevilla que no ayudó a su compañero de flanco en casi nigún momento para frenar a Rafinha y Hugo Mallo. Lo peor es que en la banda contrario, Juanfran volvió a evidenciar que no sirve para ser lateral, ya que aunque en ataque ofrece cosas interesantes, no sabe defender. A día de hoy, el equipo verdiblanco necesita más el fichaje de un par de laterales que el tan pregonado delantero. Y es que la punta de lanza titular el viernes, con Rubén Castro, Baptistao, Verdú y Salva Sevilla (a pesar de que la temporada de los dos últimos está siendo inaceptable) estuvo formada por jugadores de valía demostrada para la categoría, aunque es cierto que quizás el problema está en organizar sus posiciones de forma adecuada, ya que casi todos ellos juegan mejor en posición centrada y con una referencia por delante. 

No sobra calidad, pero creo que nadie, a inicios de temporada, habría dicho que el Betis tiene una plantilla peor que, por ejemplo, la del Elche. La diferencia está en que en Elche creen y trabajan 90 minutos, y el Betis necesita todavía aprender a no hundirse a las primeras de cambio. Cuando los resultados de tu trabajo te dicen continuamente que no vales, aunque sea sólo fruto de la mala suerte, al final te acabas convenciendo de que no vales y en cada reto te ahoga la idea de que nuevamente vas a fracasar. Lo primero que hace falta en el equipo es cambiar eso, y después vendrá todo lo demás. Sólo hace falta ver que en la principal parcela a mejorar, que es la defensa, cuenta con prácticamente los mismos nombres que el año pasado, cuando fueron séptimos.


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18 ene. 2014

Super Kev al rescate


 Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

Kevin Phillips siempre fue uno de mis delanteros preferidos del fútbol inglés. Ya en la cuarentena y con más de 20 años de carrera a sus espaldas, el futbolista de Hertfordshire sigue siendo diferencial a su manera. A pesar de que la edad en el fútbol profesional no suele perdonar, el nuevo fichaje del Leicester City muestra que tiene armas de sobra para seguir siendo lo que siempre fue: un jugador de los que hacen ganar partidos.

En su debut para los Foxes, un partido que acabó con un marcador favorable al Leicester en el campo del Leeds United (0-1) y en el que contó con 20 minutos de fútbol tras sustituir a Jamie Vardy, se hizo notar. Llegó a un partido cuya segunda parte estaba siendo banal, sin demasiado peligro por parte de ningún equipo pero controlada en mayor medida por los locales, y dio la vuelta al guión. A partir de su entrada los de Leicester consiguieron combinar y mantener mejor el balón en campo rival, con un Phillips muy participativo y trabajador como una de las piezas clave. Es un futbolista de los que sabe aprender, y después de una carrera tan amplia es completamente normal que su inteligencia en el campo sea una auténtica ventaja.

Las mejores ocasiones del partido nacieron de acciones puntuales en las que el veterano futbolista tuvo aportación clave, y antes de participar en la jugada del gol (dejando pasar el balón para Nugent tras obligar al central rival a desplazarse y crear espacios) había conseguido otras dos opciones importantes de gol, una mediante un pase al área pequeña hacia Andy King tras recoger un centro desviado en el lateral del área y un remate en un córner que se marchó alto.

Con su victoria ante el Leeds, el Leicester se hace más líder en The Championship. En el día de hoy, como en sus grandes momentos, Kevin Phillips volvió a ponerse el traje de Super Kev y mostró credenciales para aspirar a convertirse de nuevo en el héroe de un ascenso tras conseguirlo ya la pasada temporada con el Crystal Palace.

15 ene. 2014

La llamada de tu pasado


   Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com


Se acerca tu jubilación. Llegas a casa tras un duro día de trabajo y encuentras una llamada perdida en el teléfono. Tu antiguo jefe se acordó de ti para algo. Como sabes que es un tipo excéntrico, piensas hasta tres antes de devolver la llamada y acabas por dejar el aparato a un lado. 'Si me sigue necesitando, ya volverá a llamar', podrías decir. Vives una apacible vida en Brasil, con la tranquilidad como estilo de vida, y no se te ocurre qué puede querer alguien de tu antiguo pasado como estrella del fútbol europeo. Finalmente, el teléfono vuelve a sonar y Sílvio Berluconi te dice: 'Clarence, queremos que vuelvas'. Y vas.

El AC Milan se caracterizó en los últimos tiempos por tomar decisiones deportivas y administrativas curiosas. Sin ir más lejos, una de esas sorprendentes anécdotas ocurrió por intermediación de su nuevo entrenador, cuando instó al club a fichar a un buen amigo suyo, Harvey Esajas, que llegó al fútbol italiano para convetirse en leyenda (urbana). Es un club peculiar, pero más allá de su fama de cementerio de elefantes y de equipo en horas bajas nadie puede negar que es un gigante a la espera de ser resucitado, un reto que, a pesar de hartamente complicado, es también muy atractivo. 

La oportunidad le llega a un Clarence Seedorf que hasta hace unas horas era futbolista profesional, con contrato. Estaba, probablemente, decidiendo junto a sus compañeros y técnicos cómo encarar el debut en Copa Libertadores de su equipo dentro de 2 semanas, y se encontró de repente con una de esas surrealistas genialidades del destino que su antiguo club prepara continuamente. Es una noticia curiosa, pero también, a su modo, triste. Cuelga las botas otro importante pedazo de aquel fútbol de los 90 que tanto nos marcó a todos los que lo vivimos. Junto a él en el banquillo estarán otros dos viejos conocidos de la entidad rossonera, Jaap Stam y Hernán Crespo.

Seedorf, el hombre capaz de cambiar un partido con sólo rozar el balón, el futbolista elegante, el lanzador de misiles teledirigidos, tiene ahora el gran reto de dar a su club tanta gloria desde el banquillo como le dio en su día en el campo. Aceptó un cargo con ilusión, pero puede hacerse duro acostumbrarse a la idea de que, de un día para otro, los que darán patadas al balón serán los demás, mientras tú sólo puedes limitarte a dar instrucciones, y esperar que las cumplan. Comienza una nueva etapa para él, se acabaron los pases elegantes delante de las cámaras. Es momento de ponerse el traje.

11 ene. 2014

La carrera a título de campeón español



La Liga BBVA está más pareja que nunca. Tuvieron que pasar más de tres décadas para que tres equipos vuelvan a competir cabeza a cabeza por el título. En este caso, el Barcelona, el Real Madrid y el renovado Atlético Madrid se disputan sus naipes para saber quién ganará la partida.El Barcelona es el que más tiene para perder al apostar. La llegada de Martino renovó al equipo pero no toda la afición está totalmente conforme con el rendimiento. a pesar de ser una plantilla ganadora y con triunfos seguidos, aún no logra callar todos los rumores. En resultados, es uno de los que viene en alza tras perder el liderazgo de la liga. Sin embargo, es el que más pierde porque, de ganarla, nadie se sorprenderá. En cambio, si los culés la pierden todos hablarán mal del equipo.

El Real Madrid está mejor anímicamente. Tras haber empezado con resultados malos y no encontrar el funcionamiento colectivo, los triunfos llegaron y el equipo comienza a ilusionar. Sobre todo con las grandes actuaciones permanentes de Ronaldo y compañía. El punto fuerte de este equipo es la potencia y la habilidad de sus jugadores.El punto negativo de ambas plantillas es que los dos quieren la Liga de Campeones. Llegado el momento, seguramente querrán volcar todas sus expectativas en esta competición y pueden relegar camino en la BBVA.

El Atlético de Madrid es la gran revelación. Nadie espera nada pero a su vez todos piensan que puede lograr algo, como podemos apostando con el codigo promocional bet365. El gran punto fuerte de este equipo es la mentalidad ganadora que trajo Simeone y las ganas constantes de querer ganar algo. Sea quien sea el rival de turno, el equipo muestra un hambre de gloria y disputa cada balón como si fuese el último en este deporte. Si bien no tiene tantas estrellas como los demás, Costa es un gran jugador. Si logra salir de esta pequeña isla de malos resultados, es un firme candidato a la Liga BBVA.

10 ene. 2014

Co Depor non se xoga


   Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

Desde que el Deportivo está en los momentos más complicados de su historia reciente, me sorprende ver cómo los que hacen gala de una mayor preocupación sobre el futuro del club son precisamente los que más lo utilizan como un juego en busca de cosas muy dispares, que van desde intereses económicos hasta odios personales, pasando por hordas de opinadores que acuden a todo tipo de estratagemas retóricas y para nada sanas debidas al siempre presente deseo de tener razón o que gane su idea.

En el día de hoy se celebrará una Junta de Acreedores esperada desde hace meses, y en ella pueden decidirse aspectos clave del futuro del equipo. Lo cierto es que la liquidación del club es una posibilidad, pero si estudiamos sucesos similares pasados parece bastante remota, y sólo ocurriría si Hacienda quisiese utilizar al club coruñés como castigo ejemplar para avisar a cualquier potencial infractor de la mano dura que se le aplicará a partir de ahora tras el cachondeo de las últimas décadas, pero con ello estarían renunciando a la entrada en sus arcas de cerca de 100 millones de euros, algo que en la situación económica actual parece inasumible. No obstante es algo que puede suceder, y algo que en ese caso deberemos acatar con orgullo herido y ganas de levantarnos de nuevo, y sabiendo que el Deportivo no es Lendoiro ni Tino ni ningún ente individual: O Depor somos nós. Este club tiene 107 años de vida y pase lo que pase quedarán otros muchos por venir. Debemos pedir un trato justo hasta el último momento, teniendo presentes otros ejemplos presentes (ya que los pasados, pasados están). Ejemplos como el de equipos en la máxima categoría cuya deuda supera ampliamente la del Deportivo, cuando esto no es Wall Street, esto es un deporte con unos organismos reguladores que deben velar por la igualdad y no caer en el juego de la ingeniería económica, porque en esa igualdad se basa el deporte. 

Es cierto que es la actual deuda del club blanquiazul es inadmisible, digna de castigo, pero no me gusta que nos tomen por tontos. Los equipos que dominan el fútbol español poseen una deuda que, en comparación, deja en calderilla la que puede liquidar a nuestro club. Por supuesto, no se puede justificar un crimen mediante una comparación, pero no es para nada eso lo que quiero. Simplemente, liquidennos si tienen que hacerlo, pero primero obliguen a los grandes a que también jueguen limpio y no fichen superestrellas mientras sus números reflejan una deuda de cientos de millones, aunque sea deuda 'no urgente'. Aquí no vale el superávit, el déficit o el patrimonio generado. Esto es deporte, y si algunos de los rivales son gigantes intratables, como mínimo que miren hacia abajo antes de pisar para que el resto al menos puedan vivir sin ser aplastados.

El Depor es mi único equipo, y como tal lo único que me preocupa dentro de algo que no es más que un juego, como es el fútbol. No me gusta que se juegue con mi club, y menos cuando los que lo hacen vienen disfrazados de cordero (o de blanquiazul, en este caso). No me gustan los hipócritas profesionales que basan sus argumentos en defender ciegamente las acciones del hombre o bando al que defienden y atacar las del rival, cuyas opiniones están siempre envenenadas y nacidas de la irracionalidad del que preferiría la liquidación del club antes que perder o no tener razón. Siempre vi a ese tipo de opinadores como aficionados de pacotilla, de quita y pon, que valoran más su ego que otra cosa. Son esos que en tiempos de bonanza se limitan simplemente a desear en silencio, con su paquete de pipas en el regazo, que el equipo pierda un partido para poder despotricar contra un entrenador que no les gusta, o que cruzan los dedos para que su futbolista odiado marque en propia puerta para soltar un "ya lo decía yo", y ahora que llegan los días de guerra aparecen con más furia aún, desatados y sin disfraces, como defensores de un bando y lapidadores de otro. En estos asuntos no hay buenos ni malos, sólo gente que dice lo que le interesa con la única intención de salir ganadores, sin tener en cuenta lo que sea mejor para el club.

No critico las críticas constructivas, sino los dardos envenenados. Las opiniones nacidas en el hígado en lugar de en las cuerdas vocales, y por ello salpicadas de bilis. Preferiría pensar que el futuro de mi club está en manos de gente que no piensa como yo antes que creer que está en manos de gente que no piensa. Cansa y enfada ver como en estos momentos existe gente que actúa poniéndose la venda y ofreciendo el tedio por respuesta.

El Deportivo es un ente colectivo. Siempre evité pertenecer a grupos y no es, pero un club necesita masa social unida para sobrevivir, con opiniones diferentes pero siempre en busca de lo mejor para sus colores. Personalmente este equipo es lo único relacionado con el fútbol que me importa más allá del puro entretenimiento. El Deportivo de La Coruña es mío, es de A Coruña, y es de muchos otros, de todos aquellos que saben que el blanco y el azul está por encima de su ansia de protagonismo. Con el Depor no se juega, y aquel al que se descubra remando en otra dirección que no sea la que nos haga llegar a buen puerto más le valdría saltar al mar, porque aquí no se perdona a traidores. Estamos en un momento difícil, de todo o nada, y no hay lugar para juegos. Un momento en el que no importan las opiniones, sólo importa el escudo y defenderlo de quienes lo manchan.

PC Fútbol 2001, el último gran mánager español


Cuando uno se pone a pensar sobre productos relacionados con el fútbol, sobre todo siendo aficionado a los juegos de manager, es imposible no recordar el PC Fútbol, que reinaba en España cuando todavía no se avistaban otras alternativas de nivel como existen hoy en el mercado. Todos tenemos nuestra edición favorita de la saga, yo personalmente me quedo con la del 2001, la más completa y la que mejor envejeció.


Seguramente muchos de vosotros tuvisteis, aunque fuera en ocasiones puntuales, la suerte de jugar a algún juego de la saga de esa desaparecida (para decepción de muchos) desarrolladora española llamada Dinamic Multimedia. Esta edición del 2001 fue la última (dejemos de lado las versiones sacadas al mercado años más tarde por On Games, auténticas faltas de respeto a los originales), y una de las mejores de una serie que nos marcó a muchos en lo sucesivo, uno de los juegos que nos hicieron aficionarnos al género. Si bien el 7 o sobre todo el 6.0 eran grandes títulos, lo que realmente hacía sorprendente al 2001 fue lo novedoso de ver como un juego de este tipo, que suele ser un género en el que prima el aspecto técnico sobre los gráficos, era capaz de unir un entorno visual muy interesante para su época con una base de datos y una jugabilidad a la altura de la sagal (aunque muchos no pudimos disfrutar de todo su rendimiento hasta pasados unos años, ya que se necesitaba mucha máquina para funcionar al 100%).


En su día se criticó bastante a esta versión, pero en mi opinión es la que mejor soportó el paso de los años, y seguramente si tuviese que rejugar un juego de fútbol (click aquí) de su época a día de hoy elegiría este, ya que los simuladores suelen envejecer muy mal. No sólo contaba con una cantidad de ligas a la que no estábamos acostumbrados, sino que además traía opciones nunca vistas en un PC Fútbol, como la de nacionalizar jugadores. Además, ver a tus ayudantes dando consejos en la pantalla principal era un auténtico puntazo. En definitiva, un juego que merece la pena desempolvar y dar una 2ª juventud.

5 ene. 2014

Noches de reyes



   Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

Cualquier niño espera la noche de Reyes como la más mágica de año. Es una sensación ilusionante, incluso incómoda a veces por el nerviosismo, pero sólo se vive en su máximo esplendor durante unos pocos años. Uno crece y se olvida de esos asuntos, que son para críos, y se esfuerza por preocuparse más de las cosas de mayores, como la economía mundial, el paro o el último libro de Belén Esteban.

Dentro de toda esta exhibición de adultez existe el fútbol, que es capaz de transportar al aficionado emocionalmente a sus tiempos infantiles y olvidarse de que ya no cree en cuentos. Todos tenemos nuestras noches de Reyes guardadas gracias a este deporte, que no tienen por qué ser un 6 de enero, sino que pueden aparecer en el momento más inesperado. Son regalos que quedan en el recuerdo a pesar de no tener valor material, simplemente 90 minutos de deporte que acaban de la mejor forma posible y se almacenan para siempre en las neuronas de quien los vive.

Yo tengo claro que mi 'Noche de Reyes' preferida en lo que a fútbol se refiere fue un 7/4/2004. Aquella remontada de cuatro goles al Milán en Riazor no se la esperaba ni el más optimista, pero por alguna razón ocurrió. A la hora de la verdad sirvió de poco, ya que algo menos de un mes después, un penalty de César sobre Deco envió a casa en semifinales a un Deportivo que había hecho todo lo posible para no quedarse sin su Champions, pero no pudo ser. Comenzaba así la era dorada de José Mourinho y el principio del fin de la del Depor, no sin antes dejarnos unos cuantos regalos que los aficionados guardamos con celo en estos momentos complicados.

Hay que creer, porque los Reyes existen, aunque no vengan de Oriente. Están en cualquier parte y pueden aparecer en cualquier instante. No se trata de magia, se trata de sentimiento y emoción. Se trata de aparcar lo cotidiano para creer en lo extraordinario. Esta no es una festividad más, es el día en el que celebramos que las grandes cosas buenas de la vida llegan por arte de magia y crean un recuerdo imborrable. Felicidades.

2 ene. 2014

Bienvenidos a 2014, el último año de la era contemporánea


   Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

Dejamos ya atrás el año 2013, cuya llegada demostró que las teorías sobre profecías mayas eran especulaciones y entramos en un año que promete ser especial para el fútbol, ya que puede presumir de ser, a priori, un curioso punto de inflexión: el último de la actual era del fútbol.

2014 recibirá en su ecuador la última gran cita futbolística de la edad contemporánea. El Mundial de Brasil, aún con los denunciados problemas sociales del país suramericano, será el último organizado en un país donde el fútbol forma parte de la vida diaria, donde es lo más importante de las cosas menos importantes.

Vivimos una época de cambio, en la que en este deporte se imponen intereses ajenos a su práctica. Entramos definitivamente en la era del producto económico sin disfraces, y tras la cita de este año se dará paso a Rusia 2018 y Qatar 2022, países sin importante tradición futbolística pero con gran ansia por utilizar el Mundial como medio de propaganda y demostración de poder. Especial atención debe darse al torneo de 2022, ya que amenaza con trastocar todos los calendarios por la casi segura imposibilidad de disputar los partidos en las fechas habituales.

Este fútbol es esclavo de demasiada gente que no busca más que llenar bolsillos aprovechando el tirón que provocaron más de 100 años de fenómeno social mientras se va, poco a poco, adulterando el sentido de todo y tratando al aficionado como una vaca a la que ordeñar hasta el final, sin importar que exista crisis o que esto se basa en sentimientos, y no es lo mismo que ir al cine a ver una película, sino como pasar una tarde entre amigos. Las nuevas generaciones no entenderán lo que gracias a este deporte vivieron muchos antes que ellos. El sentimiento dará paso a la aceptación de un simple espectáculo, un entretenimiento más. Pasará a convertirse en uno de esos lujosos caprichos a los que el ciudadano medio renunciará inmediatamente cuando la economía falle, exactamente igual que pasa con el anteriormente citado cine (que hace tiempo en muchos lugares también era una fuerte forma de reunión social). En ese momento dejará de ser rentable y los ordeñadores abandonarán el negocio.

Brasil 2014 es la última oportunidad que tendremos de ver un Mundial de fútbol, un fútbol que por otra parte está ya muy adulterado y casi muerto como forma de deporte profesional, siendo quizás el último lugar donde aún sigue vivo precisamente el primero en el que nació: Inglaterra. Sea como sea, ya estamos aquí, por lo que no queda otra que seguir hacia adelante: empezamos.