28 jun. 2014

Maracaná: el estadio de Brasil 2014

Maracaná es una de las palabras que más suenan en este Mundial, y no es para menos. El que una vez fuera el estadio más grande del mundo acogerá la final del celebrado torneo el próximo 13 de julio.

Finalizada su construcción en 1950, el estadio respondía al nombre oficial Estádio Jornalista Mário Filho -en honor al conocido periodista y escritor brasileño- pero en boca de la gente de a pie Maracaná (Maracanã en brasileño) sonaba mejor. Hablamos sin duda de una de las construcciones con más historia del país:

En 1950 se celebró la Copa Mundial de Fútbol para la que fue expresamente construido –aunque las obras estaban aún lejos de haber concluido- y en la que los anfitriones perdieron 2 goles a 1 contra sus vecinos uruguayos. Fue en este partido en que el estadio consiguió el récord de asistencia en partidos oficiales, con 199.854 aficionados, y que todavía ostenta. Hubo que esperar 15 años más, hasta 1965, para ver la obra terminada.
Desde entonces, por su terreno de juego han pasado verdaderas estrellas del esférico: Ronaldo, Pelé (que marcó allí su gol número 1000), Rivelino, Garrincha y Maradona, entre otros; y otras tantas del mundo del espectáculo: Queen, Cyndi Lauper, Madonna, Frank Sinatra, Tina Turner... y es que los casi 246 metros cuadrados que tiene de superficie dan para mucho.

Además, Maracaná fue el primer estadio en incluír palcos VIP y una serie de servicios que nunca antes habían sido integrados dentro de una construcción de índole deportiva: bares, restaurantes, cocinas, zonas de descanso, instalaciones médicas, zona de juegos para niños... y hasta una fábrica de helados.

A partir de los 90 y tras la alerta que causó un desafortunado accidente durante la final nacional entre Flamengo y Botafogo (en 1992), en que un derrumbamiento del graderío causó la muerte de 3 personas, las instalaciones han sido sometidas a numerosas reformas.

El aforo original que le concedió el título de mayor estadio del mundo ha sido reducido de forma gradual desde los 200.000 asientos hasta los cerca de 80.000 actuales, que lo han relegado a la posición número 22.Su imagen de símbolo nacional ha permanecido, sin embargo, intacta pese al paso de los años: ya entrados los 2000, fue la instalación elegida para las ceremonias de apertura y clausura de los Juegos Panamericanos (2007) y en 2010 se procedió a su cierre temporal, que daría paso a la puesta a punto del templo para el Mundial de 2014.

Esta remodelación ha supuesto un completo lavado de imagen (únicamente los muros exteriores originales han sido conservados, para tristeza de los nostálgicos), permanentemente rodeado de polémicas presupuestarias y queja social. El coste final de la reforma (404 millones de dólares) ha aumentado a medida que ésta ha ido a avanzando, superando de largo la estimación inicial.

Los aficionados brasileños más fervientes opinan que el desembolso ha merecido la pena: el 82% de los encuestados tras su reapertura dicen preferirlo al antiguo, y tienen razones de sobra: Nos encontramos ahora ante una de las construcciones deportivas más modernas del mundo: el césped trasplantado es resistente a los cambios de temperatura y las conexiones inalámbricas instaladas a lo largo y ancho de su superficie permitirán 24.000 conexiones de red simultáneas durante los partidos del mundial. Se prevé que redes sociales como Twitter o Facebook y portales de apuestas deportivas con códigos de bono sean los más utilizados por los aficionados en la grada.

El nuevo Maracaná está listo para el Mundial y los futuros Juegos Olímpicos de 2016 desde abril de 2013: los ídolos futbolísticos Bebeto y Ronaldo fueron los encargados de crear espectáculo durante una ceremonia especialmente organizada como agradecimiento a todos los que han participado en la remodelación, y a la que fueron invitados casi exclusivamente éstos y sus familias.


0 comentarios :

Publicar un comentario