11 feb. 2014

Malos tiempos para la lírica

 Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com


Todo parecía ir rodado desde inicios de temporada en el bando gunner de Londres. El estilo Wenger se empezaba a vislumbrar de nuevo como una forma de ganar, parecía que todo estaba listo para reivindicar otra vez un sitio entre los más grandes, sitio que habían ido perdiendo tras años alejados de las luchas importantes. Los fichajes de Flamini y Özil resultaron ser claves en un inicio de liga que acabó con el Arsenal líder durante muchas jornadas, llevando la ilusión al Emirates de nuevo bajo la batuta de Wenger y su fútbol casi poético.

No obstante, si algo dejó ver de forma clara este equipo fue su debilidad en los partidos importantes fuera de casa. Casi la mitad (11) de los goles recibidos este año por el equipo londinense los encajaron en dos salidas complicadas (Etihad y Anfield) ante equipos con los que luchan por el título. El fútbol es extraño, ya que la calidad no lo es todo, y también hace falta eso que muchos no valoran lo suficiente, como si todo fuera táctica y técnica: la actitud. Siempre pensé que en una temporada de este deporte, después de un tiempo prudencial que elimine el 'factor pájara' o 'factor suerte' correspondiente, el principal factor diferencial entre los equipos que se encuentran luchando por un determinado objetivo se basa en tener la suficiente personalidad para imponerse. Es evidente que si estás en los tres primeros puestos de la Premier tienes calidad sobrada, pero el que acaba ganando suele ser el que más cree en sí mismo. Y eso es probablemente uno de los aspectos más preocupantes de los equipos creados por Wenger desde aquellos históricos Invincibles de hace una década. Creen en la idea, pero no en su capacidad de triunfo.

Más allá de la tendencia de Özil a la irregularidad, algo que ya se sabía, o del hecho de que la alternativa a Giroud en ataque sea Nicklas Bendtner, existe algo en lo que el Chelsea de Mourinho, como todos los equipos del portugués, es invencible, y es que Mou sabe hacer que sus jugadores confíen en la victoria desde el primer momento, consiguiendo así que lleguen a rendir uno o más escalones por encima de su nivel real, convirtiéndoles incluso en lo que él denomina jugadores TOP (Maicon o Julio César son buenos ejemplos). Es algo que Wenger, con muchas otras virtudes, no domina demasiado, y sus futbolistas necesitan buenas rachas para confiar en sí mismos y explotar, como pasó con Van Persie tras muchos años siendo un buen jugador que no acababa de ser franquicia hasta hace un par de años.

Puede que hace tiempo tener calidad y la forma de jugar adecuada fuese suficiente, pero eso ya no lo es todo. Son malos tiempos para las ideas geniales que empiezan con derrotas a la espera de afianzarse, ya que cada vez hay menos paciencia. Ahora se lleva ganar, y la propia victoria es el mejor medio de hacer a tus jugadores creer y conseguir objetivos. Saber infundir ese sentimiento de invencibilidad de antemano a los tuyos es un gran paso para conseguir grandes metas. El calendario inminente del Arsenal puede ser fatal si no saben dar un golpe sobre la mesa y creerse mejores que el amplio número de rivales duros contra los que se enfrentarán.

1 comentarios :

Martín Olivé dijo...

Creo que el problema de Arsenal es que no tiene líderes. Son todos indios pero sin ningún cacique-

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