17 jun. 2014

La historia del mago sin chistera

  Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

1.- "La iniciativa llega a los que saben esperar"


A Juan Carlos Valerón siempre le apodaron 'El Mago'. Lo hacen porque tiene la astucia e inteligencia del ilusionista, las formas para saber cómo desenvolverse durante el espectáculo y la capacidad de sorprender al público en cada acción. Pero lo impresionante de su figura no es sólo eso, sino que, además de ser el mago, también es la chistera.

Valerón no es sólo el que hace la magia, sino también el medio del que esta sale. De su interior no surgen conejos ni mujeres en bikini, pero sí que guarda multitud de trucos para los que no le hace falta valerse de nada más que de su talento. No echa mano de aparatos con truco ni de ayudantes compinchados con el engaño (aunque sí de compañeros a los que maneja mientras se deja ser manejado por la sucesión de acontecimientos del juego). La magia le sale de dentro, sin explicación.

Siempre supo tener el balón el tiempo adecuado y esperar a que la ocasión fuese idónea para hacer el siguiente movimiento. Su lectura del juego fue lo que le hizo grande, ya que la técnica sin ese control no llega a nada.


2.- "Mi estilo es el arte de luchar sin luchar"


El de Arguineguín es pausa, pero una pausa diferente. Desde su calmados movimientos, en sus momentos de esplendor con el Depor de principios de siglo, creaba rapidez. Controlaba el balón, miraba (a veces ni eso) y la daba allí, a donde el enemigo tenía la herida. Nunca fue un hombre luchador, sino que más bien dotaba a sus aliados de la mejor espada y el mejor escudo mientras destrozaba todo acto defensivo del rival. Siempre ganó guerras sin bajarse del caballo. Fue un mecenas que ayudó a explotar al máximo el talento de quien le rodeó.

Impone respeto, tiene carácter aunque pueda parecer lo contrario, y cuando habla todos callan. En el Depor fue el jugador al que todos miraban cuando la situación exigía que alguien diese un paso al frente, especialmente en sus últimos años, y siempre supo afrontar el reto de darlo.


3.- "Estamos disfrutando tanto hoy que no pensamos en el mañana"

Durante los mejores años de fútbol que cualquier deportivista recuerda, Valerón fue uno de los guías principales de todo el entramado del éxito. Los títulos, los encuentros históricos, las celebraciones... llegaron con él en el campo. Nos llegamos a acostumbrar a aquello, no llegamos a pensar que estábamos rompiendo todas las leyes posibles de la termodinámica, y cuando la cuesta empezó a ser hacia abajo también llegaron los problemas para el '21'. Cuando ya empezábamos a ver los tiempos de Champions como un pasado inalcanzable, llegó además la lesión que lo cambió todo para el Mago. Comenzaron los años difíciles-

En febrero de 2006 su ligamento cruzado anterior se rompió en un partido contra el Mallorca, y menos de un año después, cuando parecía recuperado, volvió a recaer. Parecía el fin del camino, pero no era más que un comienzo de algo diferente.

4.- "Si no puedes cambiar nada de lo que ya ha ocurrido, al menos huele las flores"

Las lesiones se interpusieron en su camino cuando rondaba la treintena, y a partir de ese momento vivió épocas difíciles, pero siempre se sobrepuso. Su estilo de juego le habría permitido jugar a un notable nivel hasta una edad más avanzada de la media, pero los problemas físicos empezaron a lastrarle de manera importante, de tal modo que cuando se recuperó le faltaban cosas, pero aún así seguía siendo un auténtico prodigio. Seguía teniendo lo más importante, visión y talento. 

Se lo tomó con filosofía, y después de perder 2 años casi completos en el dique seco y tras tener que aguantar continuamente que le dijesen que su ciclo estaba terminado, Oltra llegó y confió en él, recibiendo a cambio la confirmación de que todavía era un futbolista diferencial. A pesar de la edad le sobraba categoría para hacer a Cristiano Ronaldo preguntarse quién era ese hombre que estaba dejando a su equipo sin recursos.


Epílogo.- "No me acuerdo de olvidarte"

Durante 13 temporadas en A Coruña se convirtió en leyenda. Fue tanta y tan continuada su aportación al equipo que todos daban por hecho que duraría para siempre, hasta que hace algo menos de un año anunció lo que nadie quería ir. Esta jornada no será como otra cualquiera, porque  significará la vuelta de uno de los nuestros, aunque vuelva vistiendo otros colores.  El Flaco se fue, pero en Riazor nadie se acuerda de olvidarle.


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