Co Depor non se xoga

10 ene. 2014

Co Depor non se xoga


   Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

Desde que el Deportivo está en los momentos más complicados de su historia reciente, me sorprende ver cómo los que hacen gala de una mayor preocupación sobre el futuro del club son precisamente los que más lo utilizan como un juego en busca de cosas muy dispares, que van desde intereses económicos hasta odios personales, pasando por hordas de opinadores que acuden a todo tipo de estratagemas retóricas y para nada sanas debidas al siempre presente deseo de tener razón o que gane su idea.

En el día de hoy se celebrará una Junta de Acreedores esperada desde hace meses, y en ella pueden decidirse aspectos clave del futuro del equipo. Lo cierto es que la liquidación del club es una posibilidad, pero si estudiamos sucesos similares pasados parece bastante remota, y sólo ocurriría si Hacienda quisiese utilizar al club coruñés como castigo ejemplar para avisar a cualquier potencial infractor de la mano dura que se le aplicará a partir de ahora tras el cachondeo de las últimas décadas, pero con ello estarían renunciando a la entrada en sus arcas de cerca de 100 millones de euros, algo que en la situación económica actual parece inasumible. No obstante es algo que puede suceder, y algo que en ese caso deberemos acatar con orgullo herido y ganas de levantarnos de nuevo, y sabiendo que el Deportivo no es Lendoiro ni Tino ni ningún ente individual: O Depor somos nós. Este club tiene 107 años de vida y pase lo que pase quedarán otros muchos por venir. Debemos pedir un trato justo hasta el último momento, teniendo presentes otros ejemplos presentes (ya que los pasados, pasados están). Ejemplos como el de equipos en la máxima categoría cuya deuda supera ampliamente la del Deportivo, cuando esto no es Wall Street, esto es un deporte con unos organismos reguladores que deben velar por la igualdad y no caer en el juego de la ingeniería económica, porque en esa igualdad se basa el deporte. 

Es cierto que es la actual deuda del club blanquiazul es inadmisible, digna de castigo, pero no me gusta que nos tomen por tontos. Los equipos que dominan el fútbol español poseen una deuda que, en comparación, deja en calderilla la que puede liquidar a nuestro club. Por supuesto, no se puede justificar un crimen mediante una comparación, pero no es para nada eso lo que quiero. Simplemente, liquidennos si tienen que hacerlo, pero primero obliguen a los grandes a que también jueguen limpio y no fichen superestrellas mientras sus números reflejan una deuda de cientos de millones, aunque sea deuda 'no urgente'. Aquí no vale el superávit, el déficit o el patrimonio generado. Esto es deporte, y si algunos de los rivales son gigantes intratables, como mínimo que miren hacia abajo antes de pisar para que el resto al menos puedan vivir sin ser aplastados.

El Depor es mi único equipo, y como tal lo único que me preocupa dentro de algo que no es más que un juego, como es el fútbol. No me gusta que se juegue con mi club, y menos cuando los que lo hacen vienen disfrazados de cordero (o de blanquiazul, en este caso). No me gustan los hipócritas profesionales que basan sus argumentos en defender ciegamente las acciones del hombre o bando al que defienden y atacar las del rival, cuyas opiniones están siempre envenenadas y nacidas de la irracionalidad del que preferiría la liquidación del club antes que perder o no tener razón. Siempre vi a ese tipo de opinadores como aficionados de pacotilla, de quita y pon, que valoran más su ego que otra cosa. Son esos que en tiempos de bonanza se limitan simplemente a desear en silencio, con su paquete de pipas en el regazo, que el equipo pierda un partido para poder despotricar contra un entrenador que no les gusta, o que cruzan los dedos para que su futbolista odiado marque en propia puerta para soltar un "ya lo decía yo", y ahora que llegan los días de guerra aparecen con más furia aún, desatados y sin disfraces, como defensores de un bando y lapidadores de otro. En estos asuntos no hay buenos ni malos, sólo gente que dice lo que le interesa con la única intención de salir ganadores, sin tener en cuenta lo que sea mejor para el club.

No critico las críticas constructivas, sino los dardos envenenados. Las opiniones nacidas en el hígado en lugar de en las cuerdas vocales, y por ello salpicadas de bilis. Preferiría pensar que el futuro de mi club está en manos de gente que no piensa como yo antes que creer que está en manos de gente que no piensa. Cansa y enfada ver como en estos momentos existe gente que actúa poniéndose la venda y ofreciendo el tedio por respuesta.

El Deportivo es un ente colectivo. Siempre evité pertenecer a grupos y no es, pero un club necesita masa social unida para sobrevivir, con opiniones diferentes pero siempre en busca de lo mejor para sus colores. Personalmente este equipo es lo único relacionado con el fútbol que me importa más allá del puro entretenimiento. El Deportivo de La Coruña es mío, es de A Coruña, y es de muchos otros, de todos aquellos que saben que el blanco y el azul está por encima de su ansia de protagonismo. Con el Depor no se juega, y aquel al que se descubra remando en otra dirección que no sea la que nos haga llegar a buen puerto más le valdría saltar al mar, porque aquí no se perdona a traidores. Estamos en un momento difícil, de todo o nada, y no hay lugar para juegos. Un momento en el que no importan las opiniones, sólo importa el escudo y defenderlo de quienes lo manchan.

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