27 jul. 2013

Difracción Anómala Simple

Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com
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No tenía mucho más de 10 años cuando, con los ojos tapados y sin ser muy consciente de lo que había hecho , destrozó las ilusiones de todo un
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Partamos, en este artículo, de dos bases. La primera es que el título descolocará a muchos. La segunda es que 'Difracción Anómala Simple' es una técnica de análisis de materiales moleculares cuyas siglas, en inglés, son 'SAD', tres letras que en la jerga futbolística nos suenan mucho. Unas siglas que nos vendieron como algo que, con el paso del tiempo, se demostró que era cualquier otra cosa menos eso.

Una SAD es un 'grandísimo invento' surgido a principios de los años 90 con la intención de revolucionar el aspecto empresarial del fútbol hasta llegar hasta avances insólitos, como, por ejemplo, multiplicar exponencialmente la deuda total de los clubes españoles. Mucho mérito. También consiguieron que el objetivo principal de la reconversión de los clubes, que no era otra que mejorar la transparencia económica y jurídica, se quedase en nada al irse por los cerros de Úbeda de una forma que ya traté anteriormente.

Tras esta breve y formal introducción en la que expliqué todos los conceptos necesarios, es hora de explicar el título: la experiencia nos dice que nos vendieron como SAD algo totalmente diferente a la definición de Sociedad Anónima Deportiva. Algo que nos deja descolocados, algo que no tiene nada que ver con lo que pretendían hacer. Es decir, algo como la Difracción Anómala Simple, que se llama así, pero que no tiene absolutamente nada que ver con el concepto que nos ocupa.

El caso del Deportivo me lleva a la confusión máxima, a la desesperación más absoluta. Estamos ante un tráfico de sentimiento en el que cada uno de los implicados en la búsqueda de un acuerdo se erige, según el momento como el máximo favorito a mayor fanfarrón del reino. Llevamos meses en vilo, esperando que una gente que se reúne sin intención de negociar, y sólo con la intención de imponerse y demostrar que llevan los pantalones bien puestos, luchen por decir la última palabra. No se construyó Roma en un día, y en las cosas que atañen a la economía (más cuando son de esta magnitud) hay que leer y comprender mucho antes de hacer nada. ¿Pero merecemos los aficionados una telenovela en la que los protagonistas sólo se atacan sin explicación mientras muchos nos intentamos evadir de la historia, invadidos por una vergüenza que no es ajena, porque nos toca como propia al estar representados bajo el mismo escudo?

Estoy cansado de dramas, de batallas por el honor o deshonor del presi y de lecciones de economía que caen en saco roto. A lo que iba con lo de que nos venden como SAD algo que no lo es, es que en la teoría el club es de los socios (aunque hablando con propiedad deberíamos decir accionistas, que nada tienen que ver con el concepto de abonado), y aquí el socio no tiene ni la más mínima idea de lo que pasa, a pesar de que posea una parte del club y le corresponda tener voz en la toma de decisiones, pero ni siquiera se les consulta, y cuando se hace sólo hay una opción. 

Algunos estamos cansados, no sentimos odio ni amor por Lendoiro, simplemente agradecimiento por lo conseguido en el pasado y la sensación de que ahora lo que nos importa es que el club salga adelante, y no otros temas que nos distraen inútilmente. No me importaría empezar de cero, pero sí me importa que se dé una imagen de república bananera, dando pie a la especulación sobre si hay gente que quiere salvar su posición antes que la del equipo. Yo, personalmente, no aguanto más esta situación.

Es casi agosto, y la temporada está a la vuelta de la esquina. Dejar trabajar es una cosa, pero lo que estamos viendo es una pelea de gallos entre unos administradores que cobran por una labor deficiente y un club que representa a muchos miles de personas y de cuya forma de proceder poco se sabe. Confiar en que quien está al mando sabe hacer las cosas está muy bien, y en el caso del Deportivo siempre confié, pero la situación es límite y no sabemos casi nada de lo que pasa. No es una crítica, es una llamada al sentido común. Por favor, una gota de información real, algo que nos haga tranquilizarnos o desesperarnos, pero al menos que nos permita pasar el día a día sin la incerteza que a cada momento consume más la ilusión por un proyecto cuya planificación empieza a entrar en un territorio límite. Estoy cansado, y sólo me rodean batallas dialécticas sobre Lendoiro. A mí Lendoiro me da igual, lo único importante es el Real Club Deportivo de La Coruña, su escudo, su camiseta y los miles de personas que cada fin de semana se visten de blanquiazul para ver a los suyos.

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