27 mar. 2013

Desafiando el miedo al lateral izquierdo

 Por Rubén López | rubenlopezfcp@gmail.com

Hay una verdad innegable dentro del mundo del fútbol. Una verdad que muchas veces se convierte en pesadilla debido a la dificultad de sortear el obstáculo que plantea: el de lateral izquierdo es el puesto de mayor complejidad a la hora de cubrirlo adecuadamente en un equipo. Con los dedos de las manos se pueden contar los equipos que cuentan con una pareja de notables jugadores para esta posición, y es que no abundan los LI de categoría. Cuando un equipo puede permitirse gastar dinero el problema se suaviza, pero en equipos de menor poder adquisitivo, es un quebradero de cabeza grave.

Desde mi perspectivo no me hace falta ir muy lejos para entender de lo que hablo, ya que el Deporivo lleva desde la marcha de Filipe Luis sufriendo una falta de calidad inmensa en este puesto. Pero hoy no quiero hablar de desastres, sino de aciertos. Y tampoco quiero hablar de equipos, sino del caso de la selección española, ya que parece claro que, por primera vez en mucho tiempo, España va bien servida en esta posición. Una posición que es el cortafuegos principal a la hora de cortar ofensivas por banda, y que una vez pillan la espalda a quien la ocupa, el peligro está asegurado, por tanto es vital tener a alguien de calidad cubriéndola, que evite no sólo los problemas derivados de él mismo, sino también los que llegarían debidos a la necesidad de que un central se vea obligado continuamente a corregir sus errores.

Todos recordaremos aquellos tiempos de sequía absoluta en el puesto de lateral zurdo, en los que Raúl Bravo llego a acaparar 14 internacionalidades y se llegó al extremo de tener que nacionalizar a un jugador como Mariano Pernía para que llegase a jugar 11 partidos con el equipo nacional. Con este panorama las cabezas españolas se llenaban de manos llevadas hacia ellas en cada alineación que salía a la luz. No obstante, creo que será mejor no profundizar demasiado en esta época oscura, en la que no sólo Raúl Bravo (ahora en el siempre competitivo penúltimo de la liga belga) hizo sus pinitos, sino que también probaron suerte gente como Arizmendi, Jose Ignacio, Gabri y un inagotable cúmulo de despropósitos que hicieron que los inicios de siglo fuesen, cuanto menos, desilusionantes.

Todo cambió con la llegada de Luis Aragonés, que apostó por un Joan Capdevila que siempre cumplió, aunque también es cierto que era el eslabón más débil de la defensa española y no había un recambio de garantías. Con el declive de Joan hubo un pequeño lapsus de pánico, aunque había un par de jóvenes que crecían de forma rápida y segura: uno era Jordi Alba, con su desparpajo ofensivo, y el otro Nacho Monreal, con su eterna corrección en todos los aspectos del juego. Uno se destapó definitivamente en la Eurocopa confirmando lo que ya era en Valencia y acabó fichando por el Barcelona, mientras que el otro demostró de forma más gradual, primero en Málaga y después sorprendiendo en la Premier por su rápida adaptación, que era un lateral de sobrada valía.

Por primera vez en muchos años España tiene en sus filas a dos jugadores de nivel mundial para tapar el hueco del lateral izquierdo, y es algo digno de apreciar. Lo más increíble de estas generaciones de futbolistas españoles es que parece ser un generador de calidad inagotable que hace que en ningún momento existan puestos sin cubrir de forma segura. En todas las demarcaciones hay jugadores jóvenes preparados para sustituir a los actuales cuando llegue el momento, y es algo que hace temer menos por el futuro cuando las estrellas actuales se retiren.

1 comentarios :

Trueno dijo...

Gran escrito! Los laterales izquierdos no abundan, y los equipos pequeños se pegan por los pocos zurdos que desempeñas esa posición, pues en las ligas inferiores(Preferente y regionales), es muy difícil encontrar uno.
Sin embargo, por muchos laterales izquierdos que salgan, es probable que ninguno llegue al nivel del mejor de siempre: Roberto Carlos.

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