9 nov. 2012

Cuestión de liderazgo


 Por Rubén López | ruben@futbolconpropiedad.com


Introducía el otro día el concepto de 'rey' como algo vital en un equipo de fútbol. Un jugador que se impone al resto de voces y no hay duda entre los compañeros de que él es a quien hay que seguir. Ese tipo de persona que cualquier entrenador busca para su vestuario, (y que no siempre es fácil de encontrar) ya que la ausencia de esta figura o la lucha entre dos o más futbolistas por acaparar ese sitio casi siempre resulta fatal para la conexión de una plantilla.

Históricamente Franz Beckenbauer se convirtió en un 'kaiser' histórico, y su mando en el campo y fuera de él se convirtió en leyenda, al igual que el de Bobby Moore en Inglaterra y West Ham. Echando la vista hacia los equipos de éxito actuales no hace falta irse muy lejos para encontrar al prototipo ideal de lo que quiero explicar. El Barcelona cuenta con Carles Puyol en sus filas, un seguro de vida a la hora de guiar a los suyos e imponer respeto, consiguiendo la unión y el buen ambiente en el vestuario.

El líder del equipo no tiene por qué ser (de hecho no suele ser así) su estrella. Los cracks suelen ser futbolistas más egoistas, centrados en destacar más que en unir, aunque eso no quiere decir que no existan excepciones. Un buen ejemplo de ello es la leyenda escita por Alessandro Del Piero durante más de una década en la Juventus, donde se hizo con la admiración absoluta del vestuario, lo mismo que consiguió Francesco Totti en la Roma. Este último dio un ejemplo de liderazgo y humildad el curso pasado al acercarse a escuchar y dar explicaciones a la afición tras la mala temporada cosechada por su equipo. Imposible olvidarnos también del incombustible Javier Zanetti, toda una leyenda en el Calcio que nunca parece ver cerca su retirada. Sin salir de Italia tenemos el ejemplo de Paolo Maldini, el hombre que capitaneó al último Milan glorioso y llevó el mando en la siempre sobrada de garra selección azzurra durante años. 'Il Capitano' fue sin duda el más destacado líder del fútbol italiano en las últimas dos décadas.

En los equipos históricos de Inglaterra encontramos nombres más que destacables dentro del apartado de los 'reyes' del equipo. El Manchester United de los 90 contaba en el vestuario con líderes de sobrada personalidad. Eric Cantona o Roy Keane desembarcaron con fuerza en los red devils. El francés, tan genial como incalificable, llegó a lucir brazalete durante una temporada, mientras que al irlandés sólo le hicieron falta tres años en el equipo para convertirse en el absoluto dueño de aquel vestuario hasta su marcha en 2005. El Arsenal fue territorio del legendario Tony Adams durante casi tres lustros y el Liverpool tiene actualmente en sus filas a su gran capitán, con el eterno Steven Gerrard.

Al otro lado del charco existen también grandes ejemplos de líderes, con variedad de estilos. Jorge Bermúdez llevó la voz cantante en Boca Juniors a finales de los 90 hasta el punto de ser apodado 'Patrón', y ya más recientemente Román Riquelme ejerció ese papel de forma totalmente opuesta, desde el punto de vista del hombre tranquilo, el que se sabe hacer respetar por guardar la calma y saber en todo momento lo que debe hacer. Los vecinos de River todavía recuerdan a Daniel Pasarella, que marcó una época no sólo en el equipo millonario, sino también en la selección argentina. 

Es complicado encontrar a un líder de vestuario que no sea a la vez el capitán del equipo, ya que el hecho de ganarse el respeto de todos hace que casi siempre se conviertan en los portadores del brazalete. No obstante, un ejemplo lo vemos en la actual selección argentina, donde Mascherano perdió esa condición en beneficio de Messi, aunque el jefecito nunca dejará de ser el líder espiritual de la albiceleste mientras siga jugando. Leo es el mejor del mundo, pero no tiene esa garra que sí tenía Maradona, que le hacía ser capaz de influir con su personalidad en sus compañeros. El Pelusa tenía algo que le hacía tirar del carro como nadie, algo que les faltó a otros grandes como Pelé, que nunca llegó a capitanear ni al Santos ni a su selección. Eso era cosa del legendario Carlos Alberto.

Hay líderes poco ortodoxos, como puede ser Zlatan Ibrahimovic. El sueco no suele llevar el brazalete fuera de s selección, pero es un jugador que siempre se hace respetar en el vestuario, aunque sea mediante métodos no muy habituales. Es algo tremendamente extraño ver a un compañero cuestionarle, y teniendo en cuenta su envergadura tampoco es aconsejable hacerlo.

El gran problema llega cuando un equipo no cuenta con esta figura, o está cuestionada (algo que viene a significar lo mismo aunque es más incómodo todavía). Algo así pasa en el Real Madrid, donde Iker Casillas y Cristiano Ronaldo mantienen una lucha de egos por el reinado del equipo, pero el simple hecho de que ninguno se impusiera durante años dice que no están hechos para eso. La marcha de Raúl evidenció una carencia de líder que posiblemente se supla con el paso de los años con un Sergio Ramos que adquiere con el tiempo buenas maneras. Otro ejemplo lo encontramos en el Arsenal post-Cesc, donde no existe realmente un jugador con madera de líder. El año pasado fue Van Persie quien se hizo con el brazalete, pero el holandés es una estrella, no un jugador influyente a nivel de actitud, y este año Vermaelen tampoco parece ser el adecuado para un puesto tan importante como el que estamos tratando.

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