26 oct. 2012

El factor Simeone


Por Rubén López | ruben@futbolconpropiedad.com

 Durante toda su historia parece tarea imposible despegar la fama de club atípico que posee el Atlético de Madrid dentro del fútbol español. Capaces de alcanzar la gloria y el desastre con similar facilidad, el club rojiblanco consiguió en la última década dar buena muestra de esta condición. Tras una trabajada vuelta a la primera división después de dos años en el infierno, se sucedió una época de transición en la que multitud de entrenadores poblaron el banquillo local del Vicente Calderón hasta que, un buen día, llegó Javier Aguirre. 

Bajo el mando del mexicano el equipo vivió una época de bonanza, sin sobresaltos pero sin demasiados éxitos, que por una parte sirvió como buena base para crear un equipo competitivo con calma, una calma que por otro lado nunca hubo en un club que vive al límite desde hace tiempo. La marcha de Aguirre llegó en 2009 y, desde aquel día, todo fue una montaña rusa. Abel Resino salvó desesperadamente los muebles, pero no contaba con el apoyo de la directiva y al primer síntoma de debilidad fue despedido. Tras esto llegó la gloria europea de la mano de Quique y un nuevo viaje al sufrimiento. Las cosas dejaron de funcionar y llegó Manzano, que nunca encontró la tecla de un equipo que hacía aguas. Aquel barco que parecía volver a salir a flote tras aquella gloriosa e inesperada Europa League comenzaba a dar signos de un nuevo naufragio y el descontrol era manifiesto. Hasta que apareció Diego Simeone.

El entrenador argentino llegó al que fuera el equipo donde saboreó el éxito con la vitola de prometedor entrenador a la espera de consagración. El club al que tanto dio como futbolista le dio el voto de confianza para que tomara el mando en una época tan distinta, y no se equivocaron. El 'Cholo' llegó conociendo la situación y con la intención de estudiar cada punto conflictivo y ponerle remedio. Meticuloso como pocos y con un inquebrantable espíritu de liderazgo, la combinación fue una auténtica bomba en el vestuario, que explotó en pleno desorden y puso organización de la forma más rápida.

El factor Simeone funcionó desde muy pronto. Cogió al equipo tras una serie de dos derrotas y una mala situación en liga, y tras un empate en su debut, logró una racha de 9 partidos sin perder que hizo que la moral de un equipo desgastado subiese como la espuma. Lo que antes era una escopeta sin pólvora daba ahora muestras de efectividad. Bajo su mando, sólo sufrieron 5 derrotas en los últimos 31 partidos de la 2011/2012 y la posición en Liga terminó siendo mucho mejor de lo esperado en el peor momento de Manzano. Lo mejor de todo es que volvieron a alcanzar la gloria en Europa, con un nuevo éxito en la Europa League, gesta que ni mucho menos se preveía meses atrás.

La nueva temporada empezó con la misma hoja de ruta, con el Atlético como uno de los equipos más intratables de la liga. El mister supo sacar lo máximo de las estrellas, encontrándose con un Falcao en su mejor momento, con secundarios de lujo aportando lo mejor de sí. Su esquema funciona, y los jugadores lo saben. Arda Turan se comprometió desde el primer momento con la filosofía del 'Cholo' y agarró los galones necesarios para orquestar el ataque, Gabi supo captar las órdenes del banquillo para ser la extensión de Simeone en el césped e incluso supo hacer importantes a jugadores muy cuestionados como Mario Suárez. Todos confían en su técnico, y esa es la base del éxito.

Muy importante es también la actitud que presenta a la hora de proteger a sus jugadores. Siempre tiene argumentos para respaldar a los suyos ante las críticas y consigue hacer creer a los jugadores que realmente son capaces de hacer lo que se espera de ellos. La clave para alcanzar la cima es confiar en la gente que tiene las cosas claras, y en esta ocasión el Atlético dio el timón de su equipo a la persona adecuada.

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