La gran odisea de Cherno Samba

6 feb. 2012

La gran odisea de Cherno Samba


Por Rubén López | ruben@futbolconpropiedad.com


A lo largo de la historia del fútbol, existieron infinitos casos de jugadores que en su etapa juvenil llegaron a ser considerados futuros cracks, aspirando a llegar a lo más alto en este deporte, y  que al final se quedaron en anécdota, sin poder llegar a mostrar absolutamente nada en su carrera profesional. Uno de los casos más significativos es el de Cherno Samba, jugador al que algunos aún recordaréis debido a lo sonado que fue en su juventud.

Nuestro protagonista nació en Gambia en 1985, emigrando a los 6 años a la ciudad inglesa de Watford. En su nuevo país empezaría su interés por dedicarse al deporte en el que su padre ya había destacado en su lugar de origen, el fútbol. A diferencia de su progenitor, que desenvolvió su carrera en el puesto de portero, el joven Cherno tenía aptitudes para actuar como delantero. Llamó la atención de los buscapromesas ingleses a la edad de 13 años, cuando consiguió marcar 132 goles en una temporada (32 partidos) jugando para el equipo de su Academia. Esto sirvió para que poco después el Millwall lo incorporase a su sistema de juveniles. Su rendimiento era altísimo para la categoría, y además de empezar a iniciarse en el fútbol internacional, los equipos más grandes del país mostraron interés por el joven jugador, pero el Millwall llegó a rechazar ofertas más que importantes por un jugador de esa edad para ofrecerle un contrato profesional, esperando que se convirtiese en su estrella de futuro.
No salieron las cosas como era de esperar, y Samba veia como sus aspiraciones empezaban a verse truncadas al no poder rendir a un nivel suficientemente bueno como para tener la posibilidad de jugar en el primer equipo. Su superioridad en categoría juvenil no se mostró una vez llegó al fútbol 'mayor' (su superioridad física era un baza importante que se neutralizó al jugar con gente de más edad) y su estancamiento comenzaba a resultar preocupante, siendo un habitual del equipo reserva, en el que incluso se veía eclipsado por otros compañeros. Después de 2 años con contrato profesional y ni rastro de aquel jugador explosivo y goleador que deslumbraba en categorías inferiores el Millwall decidió rescindir el contrato del jugador, que hasta ese momento había sido internacional en casi todas las categorías junior de la selección inglesa. Su siguiente destino fue España. 

Llegó a la plantilla del Cádiz en la temporada del ascenso (04/05), con la esperanza puesta en recuperar su potencial, ya que todavía estaba a tiempo de hacerlo al contar con 19 años. No fue así y no legó a disputar ni un sólo partido de liga, con lo que el siguiente año fue cedido al Málga B. Los datos en su nuevo equipo fueron escalofriantes, 53 minutos repartidos en 4 partidos, en los que tendría tiempo para ser expulsado en una ocasión. Con este desolador panorama el Cádiz decidió despedirlo y desearle suerte en la búsqueda de nuevo equipo. Su destino se decidió en el último día del mercado de fichajes de 2006, fichando por el Plymouth Argyle, y consiguió volver a esperanzar a los que creían en él, marcando un gol en su debut, a los 8 minutos de entrar al campo. La esperanza fue efímera, pues no volvió a marcar ni un sólo tanto en toda la temporada. Fue cedido en enero de 2007 al Wrexham durante dos meses, pero no convenció y volvió a Plymouth, para volver a cambiar de aires otro verano más.

Su destino estaba fuera de Inglaterra, el país que lo encumbró en su día como el mayor talento emergente de su fútbol, y se fue a Finlandia para jugar en el Hakka, donde su sequía goleadora continuó hasta el punto de llegar a lo escandaloso, 1 sólo gol en 7 años de carrera profesional para un delantero otrora pretendido por Liverpool o Manchester United. Después de que el equipo finlandés prescindiera de sus servicios volvió fugazmente a Inglaterra para probar con Portsmouth, Norwich y algunos equipos más sin éxito. La solución la encontró en la 2ª división griega, a la que se fue tras firmar por el siempre competitivo Panetolikos, donde ni siquiera fue tomado en cuenta.

Dejó el equipo griego en 2010, y ese fue hasta la fecha su último contrato en el fútbol profesional. A día de hoy Cherno cuenta con 26 años y una carrera llena de decepciones a sus espaldas. No consiguió ganarse un contrato en ninguno de los equipos en los que probó suerte en la Conference National inglesa y su carrera está totalmente estancada en una edad en la que los futbolistas de su posición suelen estar en el mejor momento. Esta es la historia de un futbolista que falló cuando tenía que cumplir las espectativas, quizás uno de los casos más significativos de jugadores a los que el talento les dio la espalda cuando más lo necesitaban y no pudieron triunfar en un mundo del que lo esperaban todo y no les dio nada más que un puñado de recuerdos sobre lo que pudieron haber sido pero no fueron por diversos motivos. Habrá que ver si algún equipo vuelve a confiar en él, pero después de más de un año de práctica inactividad el futuro  futbolístico del gambiano se oscurece cada vez más

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