19 ene. 2012

De medios que intentan justificar fines

Por Rubén López | ruben@futbolconpropiedad.com

En el día de ayer asistimos a una desafortunada y lamentable acción en el Santiago Bernabeu. Pepe volvió a perder el sentido racional y propinó un pisotón a Messi que distó bastante de ser desintencionado. Podría ser un borrón en el partido de un futbolista cualquiera, uno de esos lances fortuitos del juego cuando la tensión está por las nubes, pero en el caso del portugués hay matices que evitaron que la acción pasase desapercibida.

Si hay un jugador en el Real Madrid que tenga fama de excederse, ese jugador es el número 3. Nadie duda de su calidad, pero su dureza muchas veces no sólo es innecesaria, sino que resulta incluso violenta. Y lo peor no es sólo que se gane la reputación de loco, sino que además su equipo sufre al verse en numerosas ocasiones con un central amonestado durante muchos minutos debido a acciones habitualmente  evitables. Entre los 28 jugadores que disputaron el partido de ayer hay diferentes ejemplos de actitudes poco deportivas, como la tendencia a teatralizar más de la cuenta cada falta recibida de gente como Alves, Marcelo o Busquets (sin olvidarnos del ausente Di María) o la tendencia a la provocación de algunos otros, algo que empaña en cierta forma lo buenos que son, pero una de las cosas más graves que se puede ver en un campo de fútbol es una agresión física intencionada.

No vamos a ser moralistas, en cada partido ocurren acciones de todos los colores y a cualquiera se le puede cruzar el cable, aunque en este caso es reincidente y para nada excusable(además de no necesitar debate, ya que está claro todo lo que pasó), pero lo que quería tratar en este artículo es algo que me parece muy grave, y es la intención de algunos sectores anti Mourinho por 'disculpar' en cierta medida (espero que sin enterarse del error que cometen) la actitud del defensa del Real Madrid, achacándola al estilo de juego planteado por el técnico y quitándole la responsabilidad a quien cometió la acción.

Ante esto se me plantea la duda de qué pasó cuando ocurrió la acción con Casquero. ¿Mourinho ejerció su malvada influencia desde Milán? Existe un odio visceral hacia Mou en diversos sectores, y es opción de cada uno tenérselo o no, pero aprovechar cada suceso para intentar volverlo contra él me parece de muy mal gusto. Supongo que mi vista no es la que era y me impidió ver los hilos de la marioneta que eran manejados desde el banquillo por el malo de la película, sin otro fin que amargar la existencia a todo aficionado.

Simplemente no me sirve como argumento la creencia borreguil habitual que atrapa a quien habla de Mou de que quien rodea al de Setúbal es un autómata sin capacidad de raciocinio que se convierte al lado oscuro por la influencia de sus palabras. La gente tiene voluntad propia y hace lo que hace porque quiere.

Felicidades al Barcelona por la merecida victoria, y mi más dura represalia para Pepe (y sólo para él), por su actitud. Esa es mi breve lectura del partido.

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