18 oct. 2011

Guerrilla Radio

  Por Rubén López | ruben@futbolconpropiedad.com




El pulso entre las radios y LFP (denominemos mejor a este bando como televisiones + marionetas) por los derechos de retransmisión sigue en pie, no hay avances de ningún tipo y nadie quiere dar su brazo a torcer. El modelo de conflicto que estamos viendo me llevó a pensar en el título de la mítica canción de Rage Against The Machine (a pesar de que la temática de la misma es muy diferente de lo que voy a hablar, yendo más allá de cualquier banal asunto futbolístico), ya que estamos ante una auténtica guerra de guerrillas. Radios de toda España contra el enemigo que lo controla todo (y mal) en esto del fútbol. Radios que atacan de poco en poco, intentando minar la estabilidad de una LFP desgastada por sus malas decisiones y escasa autoridad en diversos temas.


Ante la vista de esta prolongada situación es inevitable sentir que todo esto empieza a ser ya demasiado, y más si nos paramos a reflexionar sobre las causas. La razón principal que llevó a la LFP a establecer esta norma fue que así se lo mandaron sus jefes la búsqueda de una 'fórmula justa' que llevara a un pago por derechos por la retransmisión de partidos, al igual que las televisiones, para que los equipos 'recibieran una cantidad que les correspondía', debido a que las radios se lucran a partir de las retransmisiones. Tras esto, uno podría pensar que vale, que puede resultar una medida normal.

Lo curioso llega cuando presidentes de algunos clubes manifiestan públicamente que el dinero que les puede llegar es calderilla, ya que la gran mayoría de la ya pequeña (dentro de las cantidades manejadas en el fútbol) cantidad que se ingresaría iría a las arcas de Real Madrid y Barcelona, los cuales, debido a su mucho mayor poder económico, lo recibirían también como simple limosna, además de que contribuiría, en su medida, a desigualar más una liga ya de por sí difícil de competir de igual a igual una vez las jornadas van avanzando y equipos revelación van viendo como seguir el ritmo es cada vez más complicado.

Las radios no son sólo las grandes plataformas que todos conocemos, sino que hay muchas más independientes y con escasos recursos repartidas por todo el país que no podrían afrontar el pago de una cantidad que hasta ahora nunca pagaron y que nadie se extrañó por ello. Los defensores del pago de derechos argumentan que el no pago del mismo era un privilegio que hasta ahora tuvieron, pero que no tenía argumentos para mantenerse. Sinceramente, vivimos en un país donde un hombre, por el simple hecho de presidir una de las instituciones más odiadas por los españoles (supongo que no hará falta nombrarla) tenía estipulado cobrar una pensión de 25.000 euros al mes tras su retiro -lo que desconozco es si al pobre Teddy se la mantendrán una vez descubierto que su apretada situación económica le obligó a administrar fraudulentamente fondos de la asociación- , por lo que no veo para nada descabellado esta pequeña condescendencia con un medio que no deja de hacer una labor ciudadana para todos aquellos que queremos seguir un partido y por cualquier razón no nos queda otra que buscarlo ahí, en un medio al que en casi cualquier lugar podemos acceder.

Como aficionado me es imposible estar del lado de un organismo que fomenta privilegios inadmisibles a aquellos que aportan el dinero por simple miedo a perder su aportación económica, aun perjudicando al aficionado y a los más modestos, pero es que además, aplicando la lógica, tampoco encuentro razones. Los equipos no ganan, los aficionados no ganan y evidentemente, la LFP tampoco gana demasiado, aparte de el favor de las televisiones, que tienen entre ceja y ceja cargarse todo atisbo de competencia. ¿Será que ese beneficio único le llega a la LFP para llevar a cabo esto? La respuesta podéis encontrarla vosotros mismos.

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